La gobernadora panista llamó en público al titular de la SSPC, Omar García Harfuch, para pedir que revisara la detención de un vendedor ambulante, exhibiendo la dependencia de su administración frente a un conflicto local.
La gobernadora de Aguascalientes, Teresa Jiménez, volvió a quedar en el centro de la polémica luego de que, en plena manifestación ciudadana, decidiera llamar por teléfono al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, para pedirle que revisara el caso de Felipe Lomelí, un vendedor ambulante detenido por fuerzas federales y señalado como presunto narcotraficante. La escena, captada en video, dejó una imagen que generó críticas: ni para atender un conflicto en su propio estado parece bastarle el cargo.
Los hechos ocurrieron en el municipio de Jesús María, donde familiares, amigos y vecinos de Lomelí interrumpieron un evento oficial para exigir su liberación. Los manifestantes sostienen que el detenido es inocente, que se dedica a la venta de frutas y trabaja en labores de mantenimiento en un club deportivo. Ante la presión, la mandataria panista pidió un teléfono celular y marcó directamente a García Harfuch, a quien le aseguró que el hombre no cuenta con antecedentes penales en la Fiscalía estatal y solicitó una revisión del expediente.
Durante la llamada, la propia gobernadora acercó el teléfono a los familiares del detenido, quienes insistieron en que “se equivocaron de persona” y pidieron justicia. Tras escuchar las peticiones, Teresa Jiménez concluyó la conversación con un breve “muchas gracias”, mientras los asistentes continuaban respaldando públicamente a Lomelí.
Más allá del caso, el episodio desató cuestionamientos sobre la capacidad de la administración estatal para enfrentar situaciones de crisis. Resulta llamativo que una gobernadora tenga que recurrir en público al Gobierno federal para atender un problema ocurrido en su propia entidad, proyectando la imagen de que, cuando las cosas se complican, la solución es marcarle a la Federación. La escena no pasó desapercibida en redes sociales, donde usuarios ironizaron con que si Harfuch no contesta, ¿quién gobierna Aguascalientes?
Aunque la coordinación entre los gobiernos estatales y federal forma parte de la estrategia nacional de seguridad, el caso dejó abierta la discusión sobre el papel que deben asumir los mandatarios locales. En esta ocasión, Teresa Jiménez terminó exhibiendo que, frente a la presión ciudadana, prefirió pedir auxilio antes que demostrar capacidad para conducir y resolver un conflicto dentro de su propio estado.

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