El dueño de TV Azteca arremetió contra los nuevos lineamientos para proteger los derechos de las audiencias, aunque la propuesta únicamente plantea mecanismos de ética, defensorías y consulta pública.
El usurero Ricardo Salinas Pliego, alias “La Perrita de Trump”, volvió a encender las redes sociales al asegurar que la Ley de Audiencias representa “uno de los peores ataques contra la libertad de expresión“. Fiel a su estilo, el evasor fiscal de TV Azteca acusó al Gobierno de intentar decidir qué pueden ver o escuchar los mexicanos, aunque la iniciativa en realidad busca fortalecer los derechos de las audiencias mediante reglas de transparencia y mecanismos de atención para los usuarios.
A través de su cuenta de X, el también propietario de Grupo Salinas afirmó que la propuesta pretende censurar a la población y vulnerar sus derechos. Incluso aprovechó para lanzar críticas contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador, recordando la frase de las “benditas redes sociales” para sostener que ahora se pretende limitar la libertad de expresión. No es la primera vez que Salinas Pliego convierte cualquier reforma impulsada por la Cuarta Transformación en motivo de alarma, aunque los alcances reales de la iniciativa sean distintos a los que denuncia.

La propuesta, presentada por la Consejería Jurídica de la Presidencia, encabezada por Luisa María Alcalde, contempla lineamientos para garantizar el acceso a información veraz, además de obligar a los concesionarios de radio y televisión a contar con un Código de Ética y una Defensoría de las Audiencias. Estos mecanismos servirán para recibir quejas de la ciudadanía cuando considere que un contenido incumple con la normatividad, emitiendo únicamente recomendaciones conforme a la ley.
Lejos de tratarse de una imposición inmediata, la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) abrió una consulta pública del 27 de julio al 21 de agosto, periodo en el que concesionarios, especialistas, académicos, organizaciones civiles y ciudadanos podrán presentar observaciones y propuestas antes de la implementación de los lineamientos.
La reacción del usurero volvió a dividir opiniones. Mientras Salinas Pliego insiste en presentar la iniciativa como un intento de censura, sus críticos ironizan que cada vez que se habla de reglas, transparencia o rendición de cuentas en los medios, el magnate actúa como si le fueran a apagar el micrófono. Al final, más que una defensa de la libertad de expresión, parece otro capítulo del drama permanente del evasor fiscal que convierte cualquier regulación en una tragedia personal.

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