La empresa responsable del software del examen de admisión de la UNAM aseguró que su plataforma funcionó sin fallas y buscó deslindarse de las irregularidades, pese a que miles de aspirantes siguen exigiendo respuestas claras sobre el proceso de admisión.
La empresa Territorium Life, encargada del software utilizado en el examen de admisión 2026 de la UNAM, aseguró que su plataforma operó “conforme a lo previsto” y sin errores durante la aplicación de la prueba en la que participaron más de 158 mil aspirantes. En una carta dirigida a la comisión técnica que revisa las irregularidades del proceso, la firma solicitó comparecer para explicar el alcance de su participación y defender el funcionamiento de su sistema.
La compañía sostuvo que la infraestructura tecnológica cumplió con los estándares establecidos, atendiendo a más de 10 mil usuarios simultáneamente por turno, y argumentó que la integridad de un examen de alta demanda no depende únicamente del software, sino también de la llamada “seguridad académica”, responsable del diseño, distribución y aleatorización de los reactivos. Con ello, Territorium buscó trasladar parte de la responsabilidad hacia otros componentes del proceso de evaluación.
Sin embargo, ese posicionamiento difícilmente despeja las dudas que rodean una aplicación marcada por denuncias de irregularidades y un profundo descontento entre los aspirantes. Mientras la empresa insiste en que la tecnología funcionó correctamente, la realidad es que el examen terminó envuelto en una crisis de credibilidad que evidencia fallas de supervisión y coordinación, sin que hasta ahora exista una explicación definitiva sobre lo ocurrido.
A ello se suma que el contrato firmado entre la UNAM y Territorium Life, por más de 40.7 millones de pesos, no establece con claridad las consecuencias para la empresa en caso de una falla de su sistema, un vacío que alimenta los cuestionamientos sobre la rendición de cuentas. En un proceso que definía el futuro académico de miles de jóvenes, las explicaciones parciales y el deslinde de responsabilidades solo profundizan la percepción de opacidad y dejan a los aspirantes esperando respuestas que, hasta ahora, siguen sin llegar.


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