La UNAM pasa de negar la desaparición de carreras de baja demanda a contemplar su cierre.
La Universidad Nacional Autónoma de México no tiene claridad en su postura respecto a las carreras con baja demanda. A inicios de abril, la institución aseguró que ninguna de sus licenciaturas estaba en riesgo de desaparecer, pese a que al menos 14 programas registraban menos aspirantes que lugares disponibles. Sin embargo, hoy el discurso cambió y ahora no descarta el cierre de estas opciones académicas.
Los datos evidencian un problema estructural. En el proceso de admisión 2025, estas carreras ofrecieron 596 espacios, pero sólo atrajeron a 514 aspirantes. Algunas licenciaturas, como etnomusicología, desarrollo territorial o estudios sociales, registraron cifras particularmente bajas. Mientras tanto, carreras tradicionales como medicina o derecho concentraron decenas de miles de solicitudes.
En ese contexto, la secretaria general, Patricia Dávila Aranda, reconoció que estas carreras están siendo evaluadas y aunque matizó que no existe una decisión definitiva, en caso de no resultar pertinentes, podrían cerrarse La declaración contrasta directamente con la postura previa de la universidad, que había descartado cualquier riesgo de desaparición.
La contradicción no es menor. Por un lado, la UNAM atribuye la baja demanda a factores como la falta de difusión o la ubicación en sedes foráneas; por otro, ahora plantea la posibilidad de cerrar programas sin que quede claro si antes agotará estrategias reales para fortalecerlos. Esto abre dudas sobre la planeación académica de la institución y su compromiso con áreas de conocimiento menos populares, pero relevantes para el desarrollo regional y cultural.
Más allá del debate técnico, por la rapidez con la que la narrativa pasó de “no hay riesgo” a “podrían cerrarse” revela una gestión reactiva más que estratégica. En lugar de anticipar el problema y diseñar soluciones de fondo, la universidad parece responder sobre la marcha, dejando en incertidumbre a estudiantes, docentes y comunidades académicas vinculadas a estas carreras.
El pasado 18 de abril fue confirmado por el Comité Organizador y por la Fifa que las instalaciones de Ciudad Universitaria fueron seleccionadas para ser sede de entrenamiento para las selecciones nacionales participantes del Mundial 2026.
Pero, ¿realmente está la UNAM en condiciones de recibir selecciones para entrenar?
La noticia fue celebrada con entusiasmo institucional, pero un análisis más detenido obliga a hacer preguntas incómodas sobre el estado real de la infraestructura y la logística que rodea al campus universitario.
El Dr. Luis Raúl González, presidente del club universitario, confirmó en asamblea que la Cantera de Pumas servirá como sede de entrenamiento durante aproximadamente un mes, específicamente para atender a selecciones que disputen los dieciseisavos y octavos de final. Esta confirmación llega sin que haya un solo equipo representativo confirmado que vaya a entrenar ahí.
No obstante, las autoridades del club de futbol han reconocido que aún se requieren adecuaciones en canchas, vestidores y áreas médicas para cumplir con los estándares de la FIFA. Este panorama plantea interrogantes logísticas serias que hasta ahora no han sido respondidas con transparencia.
Estudios propios de la UNAM han documentado problemas de conectividad en recorridos, secciones de banquetas interrumpidas y carencias importantes en infraestructura para personas con movilidad limitada.
Frases como “sello de calidad”, “reconocimiento internacional” y “posicionamiento global” dominan la comunicación institucional de la UNAM, mientras que las cabe realizar las siguientes preguntas: ¿Qué selecciones utilizarán las instalaciones universitarias?, ¿cómo se garantiza la movilidad?, permanecen sin respuesta pública.
La Cantera de Pumas tiene historia, tradición y una inversión reciente que la coloca en un nivel competitivo, pero el entusiasmo institucional no puede sustituir a la rendición de cuentas. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, la comunidad universitaria, los capitalinos y los propios equipos que eventualmente entrenen ahí, merecen respuestas más precisas que declaraciones de orgullo.
De acuerdo a Guía Universitaria, esto podría implicar “Acceso controlado a vestidores, gimnasios y canchas. Seguridad especial y horarios restringidos. Posibles cierres viales temporales en zonas como el Centro de Alto Rendimiento.”
En caso de que esto se confirmase, ¿los jugadores merecen la seguridad y el presupuesto que los alumnos no?
Cabe recordar que tan solo en 2024 se registraron 392 infracciones dentro de Ciudad Universitaria, entre las que resaltan asaltos, robos, venta de drogas, abuso y acoso sexual. Además, muchos estudiantes aseguran que los vigilantes están coludidos con la delincuencia, así como la existencia de grupos de choque dentro de la universidad, de acuerdo con un artículo del medio Columna Digital.
Aunque no serán partidos, sino entrenamientos, en cuanto a materia de futbol la UNAM no puede brindar seguridad, así lo demostró el episodio ocurrido el pasado 25 de octubre de 2025. Rodrigo Mondragón, aficionado del Cruz Azul, murió por asfixia causada por estrangulamiento tras ser sometido por personal de seguridad universitaria en el estacionamiento del Estadio Olímpico Universitario, al término del partido entre Cruz Azul y Monterrey.
El recorte presupuestal de 2024–2025 implicó una reducción real del 9.5% en los recursos federales destinados a la UNAM, lo que afecta directamente el mantenimiento de infraestructura, becas y servicios dentro del campus central. Si los recortes presupuestales afectan a las becas y servicios para alumnos, ¿con qué presupuesto se atenderá a deportistas internacionales?
Además, a pesar de que la UNAM reformó su estatuto para tipificar la violencia de género como infracción grave, los y las estudiantes señalan que raramente las sanciones terminan en expulsiones, y la Universidad continúa registrando siete denuncias al mes.
Todo lo anterior, por consecuencia, ha derivado en paros y protestas de manera regular en Ciudad Universitaria.
La UNAM en crisis y con bastante problemáticas por resolver, ¿qué hace el rector Leonardo Lomelí Vanegas? Ofrecer a la UNAM como sede de entrenamiento para el Mundial.
El 50% de estudiantes percibe síntomas de ansiedad o depresión tras la pandemia; autoridades aclaran que no todos son casos clínicos.
Alrededor de la mitad de los estudiantes de nuevo ingreso a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reportan percibir síntomas de ansiedad, depresión u otros malestares mentales, de acuerdo con el Examen Médico Automatizado (EMA) aplicado durante su inscripción en agosto de 2025.
De un total de 84 mil alumnos de nuevo ingreso, aproximadamente 42 mil manifestaron experimentar algún tipo de síntoma relacionado con la salud mental. No obstante, autoridades universitarias aclararon que esto no implica necesariamente la presencia de un trastorno diagnosticado, sino una percepción de malestar emocional.
El titular de la Dirección General de Atención a la Salud, Gustavo Olaiz Fernández, señaló que este porcentaje representa un aumento considerable respecto a los niveles previos a la pandemia, cuando solo entre 10 y 15% de los estudiantes reportaban este tipo de síntomas. El funcionario atribuyó este incremento a las secuelas emocionales derivadas de la crisis sanitaria.
Entre los factores identificados destacan la soledad, el aislamiento, las dificultades para socializar y el impacto emocional acumulado en jóvenes de entre 15 y 20 años. Ante este panorama, la UNAM ha reforzado sus estrategias de atención, ofreciendo orientación, terapia grupal e individual, y canalización a servicios especializados en los casos que así lo requieren.
El cierre indefinido del plantel y el bloqueo carretero reflejan la presión estudiantil por medidas urgentes de seguridad y respuestas de autoridades universitarias y municipales.
La Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán Campo 4 de la UNAM inició un paro de actividades “hasta nuevo aviso”, luego de que estudiantes, reunidos en asamblea, demandaran acciones inmediatas en materia de seguridad tras el homicidio de un alumno en San Sebastián Xhala, en Cuautitlán Izcalli.
Tras acordar el cierre, los estudiantes realizaron un bloqueo de más de tres horas en la carretera Cuautitlán-Teoloyucan, además de organizar brigadas de vigilancia en los accesos al plantel. También impidieron la salida del director David Quintanar Guerrero, a quien señalan por incumplimientos en la atención a la seguridad.
Dentro del campus, autoridades y una comisión estudiantil mantienen una mesa de diálogo, transmitida en redes sociales. Entre las principales exigencias destacan: botones de pánico, videovigilancia, mayor iluminación, incremento de personal de seguridad, control de accesos y transporte seguro, así como la construcción urgente de una barda perimetral en un punto vulnerable del plantel.
Los estudiantes denunciaron que la ausencia de muro permite el ingreso de personas externas, lo que representa un riesgo constante. Al respecto, el director explicó que el área colinda con un predio de la Conagua, actualmente invadido, y que no ha habido respuesta a los oficios enviados para atender la situación.
Autoridades del plantel indicaron que el 12 de mayo podría haber una respuesta formal al pliego petitorio, aunque advirtieron que dependerá de gestiones ante la UNAM y disponibilidad presupuestal. Mientras tanto, aseguraron que ya se han incrementado algunas medidas de seguridad.
La comunidad estudiantil también exigió la intervención de la alcaldía de Cuautitlán Izcalli, al denunciar deficiencias urbanas en la zona: calles sin banquetas, semáforos descompuestos y espacios públicos invadidos, lo que agrava la inseguridad dentro y fuera del campus.
El crimen no solo desató indignación, también reavivó cuestionamientos sobre la incapacidad de la UNAM y autoridades para garantizar la seguridad en sus alrededores.
El asesinato de Joel Ulises Cristóbal Castillo, estudiante de la FES Cuautitlán, volvió a colocar en el centro del debate la falta de condiciones de seguridad en las inmediaciones de planteles de la UNAM, donde alumnos transitan diariamente en riesgo.
El joven fue atacado a balazos en calles de Cuautitlán Izcalli, en la zona de San Sebastián Xhala, durante un presunto asalto. Recibió dos disparos que le arrebataron la vida en plena vía pública, en un horario diurno. Hasta ahora, no hay detenidos ni avances contundentes en la investigación, lo que ha generado indignación entre la comunidad universitaria.
Aunque la UNAM condenó el crimen y exigió justicia, estudiantes y docentes cuestionan que la institución no ha logrado garantizar entornos seguros para su comunidad. La preocupación crece ante la reiteración de hechos violentos en zonas cercanas a sus campus, donde la vigilancia resulta insuficiente frente al aumento de la delincuencia.
Este caso se suma a otros episodios recientes que han golpeado a la FES Cuautitlán, incluyendo accidentes fatales y hechos de violencia, lo que ha profundizado la percepción de una crisis de seguridad estructural que no ha sido atendida con eficacia ni por autoridades locales ni por la propia universidad.
La falta de resultados en la investigación también refleja un problema mayor: la impunidad persistente en delitos contra estudiantes, quienes continúan expuestos a asaltos, agresiones y homicidios sin que existan estrategias contundentes para protegerlos en su vida cotidiana.
Más allá de los pronunciamientos, el caso de Joel Ulises deja una pregunta urgente: ¿qué tan seguro es estudiar en la UNAM cuando ni siquiera sus alrededores están protegidos? La exigencia de justicia se mantiene, pero también crece la demanda de acciones reales para frenar la violencia que acecha a la comunidad universitaria.
El reporte de tres posibles artefactos obligó al desalojo total del campus mientras equipos especializados realizaron una revisión exhaustiva.
La Facultad de Estudios Superiores Iztacala activó protocolos de emergencia tras el reporte de tres presuntos artefactos explosivos en sus instalaciones, lo que derivó en la evacuación inmediata de estudiantes, docentes y personal administrativo.
De acuerdo con el comunicado oficial, la decisión se tomó luego de detectar un mensaje que advertía sobre la posible presencia de explosivos en distintos puntos del campus. Ante ello, autoridades universitarias priorizaron la seguridad de la comunidad y ordenaron el desalojo total del plantel.
Al lugar acudieron equipos especializados en detección y desactivación de explosivos, quienes realizaron un operativo de revisión en las instalaciones para descartar riesgos. La Universidad Nacional Autónoma de México informó que mantendría a la comunidad al tanto conforme avanzaran las inspecciones.
La evacuación generó incertidumbre y preocupación entre la comunidad universitaria, que fue trasladada a zonas seguras mientras se desarrollaban las labores de seguridad. Hasta el momento, no se han reportado personas lesionadas ni incidentes mayores.
Autoridades académicas reiteraron que todas las acciones se llevaron a cabo conforme a los protocolos establecidos, subrayando que la prioridad es garantizar la integridad física de quienes se encontraban en el campus.
La institución pidió a estudiantes y trabajadores mantenerse informados únicamente a través de canales oficiales, mientras se determinan las condiciones para el regreso a actividades normales.
Mientras la carrera de médico cirujano concentra 27 mil solicitudes para 300 lugares, 14 opciones educativas sumaron sólo 514 aspirantes para 596 espacios.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reportó que 14 de las 133 carreras ofertadas en su convocatoria de admisión 2025 tuvieron menos aspirantes que lugares disponibles. En total, estas licenciaturas ofrecieron 596 espacios, pero sólo registraron 514 postulantes, evidenciando una demanda inferior a la oferta.
En contraste, las carreras con mayor demanda concentraron cifras significativamente más altas. Medicina, derecho y contaduría reunieron 47 mil 204 aspirantes para apenas 2 mil 235 lugares. La licenciatura de médico cirujano encabezó la lista con 27 mil 38 candidatos para sólo 326 espacios disponibles.
Entre las carreras con menor demanda destacan geociencias, con 40 lugares y 39 aspirantes; ciencias de materiales sustentables tuvo 44 espacios, con 37 solicitudes; estudios sociales y gestión local de los 40 espacios, mientras que sólo la pidieron 23; desarrollo territorial de 36 lugares, sólo solicitaron 18; y etnomusicología, que contaba con 20, sólo tuvo 9 aspirantes. También se reporta baja demanda en lenguas modernas, desarrollo intercultural y geohistoria.
La UNAM señaló que factores como la falta de difusión, el desconocimiento del campo laboral y la ubicación en sedes foráneas influyen en esta tendencia. Nueve de estas 14 carreras se imparten en campus fuera de la Ciudad de México. Aunque estudiantes, han denunciado, que al menos en el caso de etnomusicología, son los procesos de admisión, como el examen propedéutico, lo que no ha permitido avanzar a los candidatos.
La universidad señaló que estas carreras no están en riesgo de desaparecer, pero analizará estrategias para combatir la baja demanda.
El científico fue reconocido por sus aportaciones al estudio de la evolución de galaxias, destacando el alcance global de la ciencia mexicana.
El astrofísico mexicano, José Eduardo Méndez Delgado, adscrito al Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México, fue reconocido con el Premio Princesa de Girona Internacional 2026 en la categoría de Investigación, por sus aportaciones al estudio de la física y química de las nebulosas ionizadas.
El anuncio se realizó en una ceremonia presidida por el rey Felipe VI en Alcalá de Henares, mientras que la entrega oficial se llevará a cabo el próximo 14 de julio en Barcelona. Este galardón distingue a jóvenes menores de 35 años con trayectorias sobresalientes y alto potencial de innovación.
Méndez Delgado destacó que este reconocimiento posiciona a la ciencia mexicana en el ámbito global. “No somos una liga menor, estamos contribuyendo al conocimiento humano en la frontera de la ciencia”, expresó el investigador, originario de Morelia, Michoacán. Su trabajo se centra en el análisis de nebulosas ionizadas, cuyo estudio permite reconstruir la historia de formación y evolución de las galaxias.
A través de la composición química del gas, explicó, es posible entender cuántas estrellas nacieron y murieron en determinadas regiones del universo. Esta línea de investigación también se vincula con el origen de los elementos que conforman la materia, incluidos aquellos presentes en los seres humanos.
El científico lidera además el proyecto internacional DEep Spectra of Ionized REgions Database, una base de datos sin precedentes para el análisis de estos fenómenos. Su trayectoria incluye colaboraciones en consorcios internacionales y una destacada formación en instituciones como el Instituto de Astrofísica de Canarias.
Juan Pablo Becerra-Acosta presentó su renuncia por una falta ortográfica en homenaje a Jaime Sabines, pero la UNAM decidió mantenerlo en el cargo.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) decidió respaldar a Juan Pablo Becerra-Acosta como director de la Gaceta UNAM, luego del error ortográfico publicado en la portada del 23 de marzo. A pesar de que el periodista presentó su renuncia tras asumir la responsabilidad, esta no fue aceptada por la institución.
El error ocurrió en una edición dedicada al poeta Jaime Sabines, donde se utilizó la palabra “desollan” en lugar de “desuellan”. Becerra-Acosta explicó que la equivocación se originó durante la revisión del sumario con el equipo de diseño y reconoció que no verificó la versión final antes de su publicación.
Tras el incidente,el director general de Comunicación Social de la UNAM, Mauricio López, determinó que el periodista continuara al frente de la publicación. Becerra-Acosta agradeció el respaldo institucional y reiteró su compromiso de fortalecer los procesos editoriales para evitar errores similares en el futuro.
El caso generó reacciones en redes sociales, donde se dividieron opiniones entre quienes valoraron que el director asumiera la responsabilidad y quienes consideraron que el error no ameritaba su renuncia. La Gaceta UNAM es uno de los principales órganos informativos de la universidad, lo que amplificó la atención sobre el incidente.
Fernanda Tapia, directora de la institución, en entrevista para Los Reporteros MX.
Radio Educación, institución de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, transmite desde enero de 2026 Grita ¡Goooya!, una producción de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la que se dialoga y reflexiona sobre temas sociales, culturales y políticos que interpelan a las juventudes en la actualidad.
Con un enfoque crítico y plural, Grita ¡Goooya! pone al centro las voces estudiantiles para reflexionar sobre problemáticas contemporáneas desde la experiencia universitaria. A lo largo de trece episodios, el programa propone un espacio que vincula la experiencia estudiantil con los retos colectivos de la sociedad.
Se abordan temas como las creencias religiosas, la espiritualidad, el futuro del planeta, las múltiples formas del amor, las experiencias de estudiantes indígenas en la UNAM, la vida universitaria durante el confinamiento, el impacto de las redes sociales, los estigmas generacionales, el racismo cotidiano, la salud mental, las diversidades sexogenéricas, el patriarcado, la meritocracia y el debate en torno a las drogas, entre otros.
Es conducido por Demian Ernesto Pavón, Mariana Berenice Vega González y Katia Lara Vargas, integrantes del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS-UNAM), quienes, junto con estudiantes de distintas facultades de la UNAM, desarrollan un espacio de escucha, análisis y reflexión colectiva en torno a la sociedad, la cultura y la política.
Pavón, sociólogo y editor del PUEDJS, es también coordinador editorial del periódico ¡Goooya! y doctorante en Sociología por la UNAM; mientras que Vega González estudia Sociología en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y cuenta con experiencia en medios universitarios como Radio UNAM y TV UNAM; Lara Vargas, por su parte, es tesista de la Licenciatura en Filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras y violinista egresada del Conservatorio Nacional.
¡Grita Goooya! se transmite por Cultura 96.5 FM los martes a las 12:30 h y también por Cultura Sonora 104.3 FM los sábados a las 17 h, hora local.
Radio Educación transmite en la Ciudad de México a través de Cultura 96.5 FM y Cultura 1060 AM “La Centenaria”; en Morelia por Cultura Michoacán (95.3 FM); en Hermosillo por Cultura Sonora (104.3 FM); en Mérida por Cultura Yucatán (107.9 FM); en Cultura México (6185 kHz, Onda Corta) y para todo el mundo a través de radioeducacion.edu.mx.
Fernanda Tapia, directora de Radio Educación, en entrevista:
A.G. ¿Cómo se da el encuentro entre Radio Educación y la Revista Goya/PUEDJS UNAM?
F.T. Coincidí con el Dr. John Ackerman en un evento y me platicó sobre el proyecto. Me regaló un ejemplar de la revista y quedé gratamente sorprendida. Cuando me comentó que los chicos estaban grabando pódcast, se nos ocurrió la misma idea: abrirles la radio pública.
A.G. ¿Cuál ha sido el proceso para transformar estas voces en expresión radial?
F.T. Los jóvenes de Grita Goya manejan muy bien la tecnología; ellos mismos convirtieron la revista en pódcast. Radio Educación ha amplificado su voz para llegar a otros públicos, potenciando un diálogo intergeneracional.
A.G. ¿Cómo les fue en el primer programa?
F.T. El tema del rating es complejo. Más allá de eso, lo importante es que la radio pública se rige por el beneficio social y la pertinencia del contenido. En Grita Goya celebramos escuchar a jóvenes reflexionando con solidez, respeto y entusiasmo.
A.G. ¿Qué sorpresas tendrá la audiencia?
F.T. Mejor los invitamos a escuchar la serie todos los martes por Cultura 96.5 FM y los sábados por Cultura Sonora 104.3 FM.
A.G. ¿Habrá más actividades a futuro?
F.T. Esta es una colaboración que será fructífera, diversa y duradera. Con la UNAM mantenemos una relación sólida y este proyecto tiene el valor de traer directamente las voces estudiantiles.
Demian Ernesto Pavón, co-conductor, destacó que la transición al formato radiofónico ha sido un desafío, pero también una oportunidad para visibilizar problemáticas de la juventud que suelen ser ignoradas. “Es un trabajo conmovedor y necesario, una conquista de espacios para la juventud”, afirmó.