Miles de personas se movilizaron frente al Congreso argentino para defender la soberanía territorial y rechazar un proyecto que, aseguran, abre la puerta a la venta de tierras a extranjeros. La presión social obligó al gobierno de Javier Milei a retirar el capítulo más polémico de la iniciativa.
Miles de argentinos salieron este jueves a las calles para protestar contra el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada impulsado por el gobierno de Javier Milei, luego de que organizaciones sociales, sindicatos, excombatientes de Malvinas, estudiantes y sectores políticos advirtieran que la iniciativa facilitaría la venta de tierras nacionales a extranjeros, entre ellos inversionistas vinculados con Israel, además de flexibilizar desalojos y cambios en el uso del suelo.
La presión ciudadana surtió efecto y el gobierno libertario se vio obligado a retirar el capítulo que modificaba la Ley de Tierras, el cual elevaba al 25% el límite de territorio nacional que podía quedar en manos extranjeras. Sin embargo, los manifestantes decidieron mantener la movilización al considerar que el resto del proyecto conserva disposiciones que, afirman, siguen favoreciendo la privatización del territorio y afectan derechos de comunidades e inquilinos.
Frente al Congreso, pese a la intensa lluvia, resonaron consignas como “La patria no se vende” y “El pueblo unido jamás será vencido”. A la protesta acudieron organizaciones sindicales, agrupaciones peronistas, movimientos sociales, estudiantes, docentes y excombatientes de Malvinas, quienes advirtieron que la defensa de la soberanía territorial no terminó con el retiro parcial de la iniciativa.

El dirigente Ricardo Alfonsín aseguró que el gobierno de Milei pretendía impulsar una ley “en la que no importaba la soberanía nacional” y celebró que la movilización obligara al oficialismo a dar marcha atrás. Mientras tanto, organizaciones como la UTEP, la izquierda y sectores de la CGT insistieron en que continuarán las protestas hasta que se retire por completo el proyecto.
Además de la polémica por las tierras, los manifestantes denunciaron que la iniciativa también facilita desalojos exprés, modifica aspectos de la Ley de Manejo del Fuego y reduce herramientas para proteger territorios estratégicos. Para los asistentes, la discusión va más allá de una reforma legal: representa una disputa por la soberanía, los recursos naturales y el futuro del patrimonio nacional argentino.
Mientras el gobierno libertario intenta minimizar el impacto de la protesta, la multitud dejó claro que una parte importante de la sociedad no está dispuesta a permitir medidas que percibe como una entrega del territorio nacional. La retirada del capítulo sobre la venta de tierras fue interpretada por los organizadores como una primera victoria, aunque advirtieron que la movilización continuará hasta frenar cualquier intento que, aseguran, ponga en riesgo la soberanía argentina.

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