¡De la Espriella no pudo celebrar XV años de su hija por culpa del sismo!

Mientras Colombia continúa lidiando con las consecuencias del terremoto, Abelardo de la Espriella dedicó buena parte de su discurso público a contar la tragedia de su familia: ¡canceló la fiesta de XV años de su hija para apoyar a damnificados! El episodio abrió el debate en redes, ¿por qué esta tragedia nacional termina tratándose siempre del presidente?

El presidente Abelardo de la Espriella aprovechó el cumpleaños número 15 de su hija Lucía para difundir un mensaje en el que vinculó la celebración familiar con la tragedia provocada por el terremoto del 10 de agosto. Según relató, la adolescente decidió cancelar su fiesta después de visitar zonas afectadas porque no le quedó otra más que participar junto con sus amigos en la recolección y entrega de ayuda a familias damnificadas.

La decisión de Lucía de colaborar con las víctimas puede ser legítima y positiva, pero la manera en que el mandatario decidió presentarla resulta cuestionable. En medio de una emergencia que dejó cientos de muertos, miles de heridos y cientos de miles de damnificados, De la Espriella dedicó un espacio considerable a hablar del cumpleaños de su hija resaltando su rol como padre.

El problema no está en que una joven cumpla 15 años ni en que decida cancelar una fiesta para ayudar, sino en la prioridad e importancia que un presidente parece concederle a una historia familiar en medio de una tragedia nacional. Cuando todavía existen comunidades esperando vivienda, atención médica, alimentos y reconstrucción, resulta inevitable preguntar si el mandatario está comunicando las necesidades de las víctimas o construyendo una imagen personal y familiar alrededor de la emergencia.

Así, lo que podría haberse contado simplemente como una iniciativa solidaria terminó convertido por el propio presidente en una nueva pieza de su narrativa personal. De la Espriella puede celebrar a su hija y reconocer su gesto, pero la pregunta permanece: ¿por qué, cuando un país entero está enfrentando las consecuencias de un terremoto, la comunicación presidencial necesita volver a poner al presidente y a su familia en el centro de la tragedia?

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