Avándaro: 55 años de música, libertad y una censura que marcó al rock mexicano

Este 11 de septiembre se conmemoran 55 años del Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, uno de los acontecimientos culturales más importantes de la música mexicana. Aquel encuentro reunió a cientos de miles de jóvenes, pero también provocó una reacción gubernamental que terminó convirtiendo al rock y a buena parte de la contracultura en expresiones perseguidas y marginadas.

El 11 de septiembre de 1971 comenzó el Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, una concentración musical que terminó convirtiéndose en un símbolo de la juventud mexicana y de su búsqueda de libertad. En un país todavía marcado por la represión del movimiento estudiantil de 1968 y, meses antes, por el Halconazo, miles de jóvenes se reunieron durante dos días alrededor de la música, la convivencia y una cultura que comenzaba a romper con los valores tradicionales. 

Avándaro trascendió como uno de los grandes momentos de la historia del rock mexicano, no sólo por la cantidad de asistentes, sino porque evidenció que existía toda una generación con sus propios lenguajes, gustos y formas de entender la vida. La música, la literatura de la Onda y otras expresiones contraculturales estaban construyendo espacios propios frente a una sociedad conservadora. Incluso hoy, el Congreso de la Ciudad de México reconoce al 11 de septiembre como Día del Rock and Roll Mexicano, precisamente por el impacto cultural y social que este género ha tenido en el país. 

Pero aquella celebración también expuso la profunda intolerancia del gobierno de Luis Echeverría hacia una cultura juvenil que no podía controlar. Después de Avándaro llegó una campaña de censura contra el rock: se restringió su difusión en medios masivos, se prohibieron canciones y se obstaculizaron presentaciones de grupos. Investigaciones académicas señalan que el gobierno reprimió al rock mexicano en medios, producción y espectáculos, empujándolo hacia espacios clandestinos y periféricos. 

Cuando un gobierno considera peligrosa a la cultura por expresar libertad, rebeldía o inconformidad, termina empobreciendo a toda una sociedad. Avándaro no fue simplemente un concierto que escandalizó a las autoridades; fue el pretexto para castigar una escena cultural completa. 

La propia documentación de Radio Educación registra que, después del festival, se prohibió la grabación y difusión de música de diversos grupos vinculados con aquel movimiento. Cincuenta y cinco años después, recordar Avándaro también significa recordar lo que ocurre cuando el poder decide que la cultura debe obedecer en lugar de cuestionar.

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