¡Abelardo destruye la economía! Peso colombiano encadena seis jornadas de pérdidas

El peso colombiano comenzó la semana con su sexta jornada consecutiva de pérdidas frente al dólar, en un nuevo episodio de presión sobre la moneda durante el Gobierno de Abelardo de la Espriella. Aunque el comportamiento responde también a factores internacionales, el retroceso ocurre mientras la nueva administración enfrenta un elevado déficit fiscal y un creciente déficit comercial.

El peso colombiano comenzó la semana nuevamente a la baja y sumó seis jornadas consecutivas de pérdidas frente al dólar. El USD/COP pasó de un mínimo intradía de 3.166 a un máximo de 3.195 y, tras la apertura estadounidense, se ubicaba alrededor de 3.189, con un avance de 0.15%. El viernes, además, el dólar había alcanzado los 3.223 pesos, su nivel más alto desde el pasado 1 de septiembre.

El golpe llega en un momento incómodo para Abelardo de la Espriella, quien llegó a la Presidencia prometiendo austeridad, recuperación económica y un país “seguro y rentable” para los inversionistas. Sin embargo, el panorama fiscal que enfrenta su administración es complicado: el Congreso aprobó un presupuesto para 2027 de 634.9 billones de pesos, con un déficit fiscal proyectado de 9.4% del PIB, mientras el Gobierno prepara una reforma para intentar reducir el desequilibrio.

A este escenario se suma el frente comercial. Colombia registró en junio un déficit de 2 mil 161 millones de dólares, prácticamente el doble del registrado un año antes, debido principalmente al fuerte crecimiento de las importaciones; durante el primer semestre, el déficit acumulado alcanzó 8 mil 198.7 millones de dólares. El dato de la balanza comercial de julio será divulgado este lunes y podría ofrecer nuevas señales sobre la situación externa de la economía colombiana.

Pero tampoco sería correcto cargar toda la depreciación del peso sobre la Casa de Nariño: el dólar también está fortalecido por las expectativas de una Reserva Federal estadounidense restrictiva y por las tensiones en Oriente Medio. El problema para De la Espriella es otro: después de presentar su llegada al poder como el inicio de una nueva etapa de disciplina fiscal y confianza económica, su administración debe demostrar que esas promesas pueden traducirse en resultados concretos. 

Por ahora, el peso vuelve a recordarle al Gobierno que los discursos de austeridad no bastan para convencer a los mercados.

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