La primera tormenta del invierno dejó a miles de personas sin un techo seco. Las autoridades de Gaza calculan pérdidas por unos 3 millones de dólares y piden ayuda urgente.

Unas 70 mil tiendas de campaña con familias desplazadas amanecieron inundadas este sábado en la Franja de Gaza. Según la Oficina de Prensa del Gobierno de Gaza, bastaron 12 horas de lluvia para anegar los refugios.
La oficina calculó pérdidas iniciales por unos 3 millones de dólares. También reportó decenas de muros caídos y varios heridos. Además, advirtió que los edificios agrietados representan un peligro cada vez mayor.
Defensa Civil recibió cerca de 1,500 llamadas de auxilio en solo 10 horas. En varios refugios, el agua subió entre 30 y 40 centímetros. “Lo que temíamos ocurrió”, dijo su portavoz, Mahmoud Basal. Algunos centros se inundaron por completo y sus ocupantes salieron sin rumbo.
Los más frágiles corren el mayor riesgo, según Basal. Entre ellos están los bebés prematuros, los ancianos y los enfermos. “Quienes viven en tiendas pueden enfermar o morir en cualquier momento”, afirmó.
Las imágenes desde Ciudad de Gaza, Jan Yunis y Deir el-Balah muestran familias con agua hasta los tobillos. Colchones y cobijas flotan empapados. Los niños pisan descalzos un lodo mezclado con aguas negras. En Deir el-Balah, Magdi Al-Omari, de 28 años y amputado, caminó entre las tiendas anegadas.

La lluvia también derribó edificios dañados por la guerra que comenzó en octubre de 2023. En Nuseirat, en el centro del enclave, un inmueble se derrumbó en parte, y los rescatistas sacaron a sus habitantes. En el norte, un muro cayó y dejó dos heridos, según la agencia Wafa.
“Ni las casas aguantan esta lluvia, así que imagina un plástico abierto”, dijo Nour Khaled, reportera de Al Jazeera en un campamento de Ciudad de Gaza. Más de 28 mil viudas enfrentan este invierno solas, con sus hijos a cuestas.

En Al Mawasi, en la costa sur, viven más de 900 mil desplazados. Allí llueve desde las 10 de la noche del viernes. “La gente despertó con cientos, quizá miles de tiendas inundadas”, contó el reportero Rami Abu Taima.
El mar suma otra amenaza. Más de 125 mil familias que viven junto a la costa podrían ver sus tiendas arrasadas por las olas. En la playa de Ciudad de Gaza, un hombre desplazado soltó su desesperación. “Nos empujaron hacia el mar. ¿Por qué no nos tiran de una vez?”, preguntó.
El sistema de salud también sufre. La sala de urgencias del hospital Al Shifa se inundó y dejó de funcionar unas cuatro horas. Su director, Mohammed Abu Salmiya, teme un aumento de infecciones digestivas, respiratorias y de la piel. Además, prevé muchas muertes de recién nacidos que necesitan calor.
Los rescatistas casi no tienen herramientas para ayudar. “Defensa Civil no tiene ni una lona ni una tienda”, dijo su director, Raed al-Dahshan. “Solo salvamos vidas, y eso no alcanza“.
La Oficina de Prensa culpa a Israel de lo que llama un desastre. Señala el cierre de los cruces y el bloqueo de materiales de refugio y reconstrucción. Las organizaciones de ayuda también apuntan a las restricciones israelíes.
Muchas tiendas llevan ya cuatro años en pie, remendadas una y otra vez por sus dueños. El protocolo humanitario del alto el fuego preveía reemplazarlas por casas móviles. Israel no las ha dejado entrar.
Los camiones tampoco alcanzan. Mohammed Salha, director de la Red de ONG Palestinas, dice que entran entre 180 y 200 al día, y solo unos 40 llevan ayuda humanitaria. El acuerdo fijaba 600. Mientras tanto, 50 mil tiendas esperan del lado egipcio de la frontera.
“No queremos responder cuando las tiendas ya estén inundadas”, pidió Salha. El comité de emergencia de Gaza calcula que más de un millón de desplazados enfrentan un invierno duro. Necesitan unas 200 mil tiendas y suministros de calefacción.


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