Dos elementos de la policía de Jalisco son investigados por presuntos excesos en el uso de la fuerza durante la marcha por agua limpia realizada el pasado domingo 11 de octubre en Guadalajara.
La movilización reunió a cerca de 10 mil personas, lamentablemente terminó con enfrentamientos entre manifestantes y policías, el saldo fue de 39 detenidos y 28 uniformados lesionados. El Gobierno de Jalisco precisó que entre los detenidos hubo 21 hombres y 18 mujeres, uno de los policías sufrió fracturas de cráneo, pómulo y nariz, mientras que otro perdió un dedo.
El gobernador Pablo Lemus pidió a la Fiscalía General del Estado de Jalisco analizar cada detención de manera individual y revisar los videos disponibles para determinar si hubo excesos en el uso de la fuerza. Por su parte, la Comisión Estatal de Derechos Humanos abrió un expediente de oficio para auditar los protocolos de contención aplicados por las corporaciones.
Pablo Lemus reconoció la legitimidad de la protesta y afirmó que la violencia opacó una manifestación que durante horas fue pacífica. Según el gobernador, la violencia comenzó cuando un grupo de choque de unas 400 personas se integró a la marcha frente a Casa Jalisco.
La Fiscalía de Jalisco informó que, hasta las 18:00 horas del lunes 12 de octubre, 32 de las 39 personas detenidas tras los hechos violentos frente a Casa Jalisco habían sido puestas en libertad. Las liberaciones se dictaron con base en el artículo 140 del Código Nacional de Procedimientos Penales, que permite continuar la integración de las carpetas de investigación sin prisión preventiva. Es decir, los liberados siguen sujetos a investigación.
El martes, la Fiscalía informó que siete de los detenidos fueron trasladados al penal de Puente Grande, seis de ellos enfrentan acusaciones por lesiones contra policías. El Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo, que lleva parte de la defensa legal de los detenidos, exigió respetar el debido proceso y el derecho a una defensa adecuada.
El Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo señaló que, tras analizar muestras, detectó metales pesados y heces fecales en el agua, además de denunciar que no había sido clorada. Pablo Lemus reiteró su compromiso de atender el problema y dijo esperar que el Congreso local apruebe la iniciativa para construir el nuevo acueducto Chapala – Guadalajara, que según él cuenta con validación técnica de la Comisión Nacional del Agua.

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