Autor: Rafael Martínez
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El Ejército refuerza Durango con 300 soldados permanentes
Tres unidades de élite llegaron al estado tras una semana de operativos que dejó tres muertos, 17 detenidos y decenas de armas confiscadas.

El fin de semana pasado, 700 militares entraron a Durango en tres bloques. No todos se quedarán. El gobernador Esteban Villegas Villarreal confirmó que solo 300 permanecerán en la entidad para fortalecer la seguridad. El resto siguió camino a otros estados.
Los soldados que llegaron pertenecen a tres cuerpos distintos. El primero es el Cuarto Regimiento Blindado de Reconocimiento, con 300 efectivos. El segundo son los Fuerzas Especiales “Los Murciélagos”, con 97 elementos. El tercero es el 78 Batallón de Infantería, conocido como “Perrazos”, con base en la Ciudad de México, también con 300 efectivos. Todos integran la denominada Fuerza de Tarea Conjunta México.
Su llegada no fue casual. La semana previa, las fuerzas federales ejecutaron tres operativos en el municipio de Durango. En dos de ellos hubo enfrentamientos con civiles armados. El saldo fue grave: tres muertos —dos presuntos agresores y un guardia nacional—, 17 detenidos, dos ranchos asegurados y un arsenal con armas, radios, equipo táctico y vehículos blindados.
Las tres muertes ocurrieron durante el primer operativo, en el poblado Praxedis Guerrero, cerca de la capital del estado.
Villegas Villarreal aclaró que el despliegue militar responde a una medida preventiva. No hay, dijo, una situación extraordinaria. La coordinación con mandos del Ejército y la Guardia Nacional seguirá activa para reforzar puntos estratégicos y las principales vías del estado.
Por otra parte, el gobernador respondió a versiones de columnistas nacionales que lo señalan como objetivo de una investigación del gobierno de Estados Unidos por presuntos vínculos con el crimen organizado. Villegas aseguró no tener ninguna notificación al respecto y relacionó los señalamientos con los resultados electorales recientes en Coahuila, donde el PRI obtuvo una victoria aplastante de 16-0. “Les recomiendo que se pongan una pomada”, dijo.

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Caen 11 presuntos delincuentes en Sinaloa tras operativo conjunto
Fuerzas federales y estatales detuvieron a integrantes de células violentas, decomisaron armas, explosivos y desmantelaron seis laboratorios de metanfetaminas.

Soldados, marinos, policías federales y agentes del ministerio público llegaron al mismo tiempo a distintos puntos de Sinaloa. El resultado: 11 personas detenidas, decenas de armas confiscadas y varios laboratorios clausurados.

El operativo abarcó Culiacán, Mocorito, El Rosario, Mazatlán, San Ignacio y Cosalá. En cada municipio, los elementos actuaron de forma coordinada para golpear a distintas células delictivas activas en la entidad.

En Culiacán y Mocorito cayeron cuatro personas. Una de ellas es Iván, conocido como “El 24”, a quien las autoridades identifican como líder regional de una organización criminal. Su detención representa uno de los golpes más significativos del operativo.
En El Rosario y Mazatlán, los cuerpos de seguridad arrestaron a siete integrantes más de grupos delictivos. Las acciones en esas ciudades corrieron en paralelo a las de la zona norte del estado.
El decomiso también fue considerable. Las autoridades aseguraron más de 35 armas de fuego, entre ellas un fusil Barrett —un rifle de alto poder usado por fuerzas militares en el mundo—, más de seis mil cartuchos, cargadores, chalecos y placas balísticas. También se incautaron vehículos y equipo táctico.
En San Ignacio, los elementos hallaron siete artefactos explosivos improvisados. Ese tipo de dispositivos representa un riesgo directo para la población civil y para los propios operativos de seguridad.
Para cerrar el operativo, las fuerzas federales y estatales desmantelaron seis espacios donde se producía metanfetamina: cuatro en Culiacán y dos en Cosalá. Esos sitios abastecían de droga a los grupos delictivos locales.

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Mojica pide licencia al Senado para buscar candidatura en Guerrero
La senadora guerrerense deja el Congreso para dedicarse de lleno al proceso interno de Morena y recorrer las ocho regiones del estado.
Beatriz Mojica Morga da un paso al frente. La senadora de Morena solicitó este lunes licencia al Senado de la República para separarse temporalmente de su cargo y competir en el proceso interno del partido rumbo a la gubernatura de Guerrero.
La legisladora explicó que quiere recorrer el estado palmo a palmo, fortalecer la organización en las comunidades y mantener contacto directo con la gente. Para ella, eso exige tiempo completo y presencia real sobre el terreno.
“Toda mi vida he caminado junto a nuestro pueblo”, escribió en un mensaje a la ciudadanía. Esa frase resume bien su argumento: la política, en su visión, se hace desde abajo y de cerca.
Mojica Morga asegura que llega a esta etapa con los mismos principios de siempre: escuchar, acompañar y defender las causas sociales desde una postura de izquierda. Dice que el cargo es temporal, pero el compromiso con Guerrero no tiene fecha de vencimiento.
Durante su ausencia, Patricia Bazán asumirá la curul en el Senado. La senadora reconoció públicamente el trabajo de su suplente y subrayó que la separación se hace con pleno respeto a las reglas internas de Morena.
Por último, Mojica reafirmó su apoyo al proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a las políticas orientadas a fortalecer la soberanía y el desarrollo de Guerrero. “Estoy lista”, concluyó.

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Protestas contra el G7 sacuden Ginebra
Decenas de miles de personas tomaron las calles de la ciudad suiza para rechazar la cumbre de los países más poderosos del mundo. La jornada terminó con enfrentamientos, autos en llamas y gases lacrimógenos.
El centro de Ginebra amaneció este 14 de junio blindado. Mil 500 policías tomaron posiciones en cada esquina del recorrido autorizado. Las vitrinas de las tiendas llevaban días cubiertas con tablones de madera. La ciudad sabía lo que se venía.
Decenas de miles de personas marcharon ese día contra la cumbre del G7, que arranca este lunes en Évian-les-Bains, a menos de 60 kilómetros de Ginebra. Era la única protesta que las autoridades permitieron: Francia se negó a autorizar cualquier manifestación en su territorio, especialmente en la zona donde se celebra la reunión de tres días.
La marcha comenzó con consignas. Los manifestantes coreaban “El mundo entero odia al G7” y alzaban pancartas en apoyo a Cuba y Palestina. Una manifestación feminista se sumó al contingente desde el inicio, lo que amplió la convocatoria y diversificó los mensajes.
La tensión escaló conforme avanzó la tarde. Grupos de jóvenes con el rostro cubierto intentaron romper el cerco policial en varios puntos de la ruta. Lanzaron botellas contra los agentes e incendiaron vehículos estacionados. La policía respondió con gases lacrimógenos y potentes chorros de agua. Los gases afectaron también a los marchantes pacíficos y a los civiles que fungían como cordón de orden dentro de la manifestación.
En Ginebra aún persiste el recuerdo de la violenta marcha contra el G8 de 2003, que también se realizó en Évian. Ese año, los destrozos en la ciudad suiza fueron cuantiosos. Más de dos décadas después, la historia se repitió.
La cumbre de este año reúne a los líderes de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido, Estados Unidos y la Unión Europea, con países invitados como Brasil, India, Kenia, Corea del Sur y Siria.

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Tehrangeles ante el espejo del Mundial
En Los Ángeles, la mayor comunidad iraní fuera de Teherán vivió una escena reveladora: ciudadanos estadounidenses abuchearon una bandera mientras la diáspora iraní intentaba alentar a su equipo.
La ceremonia de inauguración del viernes en Los Ángeles dejó una imagen difícil de ignorar. Cuando la bandera iraní apareció en el campo, parte del público la abucheó. Eran, en su mayoría, ciudadanos estadounidenses.
No abuchearon a un gobierno. Abuchearon un símbolo que millones de iraníes en la diáspora cargan con orgullo, dolor y décadas de historia. Esa distinción importa, aunque ese público no la haya hecho.
La ironía es difícil de eludir. Estados Unidos se presenta al mundo como defensor de la libertad y la diversidad. Ese mismo país recibió a miles de iraníes que huyeron de la represión. Los acogió, los naturalizó y construyó con ellos “Tehrangeles”, una comunidad vibrante a 16 kilómetros del estadio. Luego, en el partido inaugural de un torneo que organizó, parte de su público los insultó en silencio con un abucheo.
A eso se añade otra contradicción. A varios dirigentes del fútbol iraní les negaron la visa para entrar al país. El equipo tuvo que mudar su base de entrenamiento de Tucson, Arizona, a México. Estados Unidos aceptó organizar el Mundial, pero puso condiciones que afectaron directamente a uno de los equipos participantes.
La FIFA también carga su parte. Su regla contra banderas políticas impide que los asistentes alcen la bandera del león y el sol, el emblema que usa la diáspora para diferenciarse del régimen de Teherán. El Instituto Iraní-Estadunidense para Voces por la Libertad presentó una demanda en California la semana pasada para impugnar esa norma. Es decir, los iraníes tuvieron que recurrir a los tribunales para poder expresarse en un estadio ubicado en el país que dice defender su libertad.
El fútbol rara vez es solo fútbol. Pero este lunes, en Inglewood, el deporte dejó al descubierto algo más profundo: la distancia entre los valores que Estados Unidos proclama y las acciones que practica cuando el partido es en casa.





