Autor: Los Reporteros Mx

  • Zócalo de Gobierno Ciudadano: El triunfo del territorio sobre la burocracia

    Zócalo de Gobierno Ciudadano: El triunfo del territorio sobre la burocracia

    El poder no se ejerce detrás de un escritorio; el poder verdadero se camina, se escucha y se resuelve de frente. Desde aquel histórico 8 de octubre de 2025, fecha en que se llevó a cabo la primera audiencia pública, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, ha transformado la Plaza de la Constitución en el despacho público más grande del país a través del programa “Zócalo de Gobierno Ciudadano”.

    Atrás quedaron los días en que la ciudadanía tenía que mendigar una cita o perderse en los laberintos del influyentismo. Hoy, la instrucción es contundente: todo el gabinete legal, ampliado y los titulares de los institutos salen de sus oficinas para dar la cara. La política de Estado ha vuelto a la calle.

    Los números de una maquinaria imparable No hablamos de relaciones públicas, hablamos de justicia social cuantificable. Desde su arranque hasta el día de hoy, hemos superado las 61 jornadas ininterrumpidas de atención, logrando dar respuesta a más de 90 mil ciudadanas y ciudadanos.

    ¿El objetivo? Construir un “gobierno de territorio y no de escritorio”. En estas mesas se resuelven, sin intermediarios ni gestores, los temas más urgentes de la capital: desde vivienda y seguridad, hasta la atención integral de nuestras juventudes, garantizando su movilidad social y defensa de derechos.

    El reloj suizo y la primera línea de fuego La mecánica de las audiencias cada martes es un proceso riguroso que funciona gracias a una alianza operativa impecable entre dos grandes fuerzas.

    Por un lado, la Dirección de Atención y Audiencia Ciudadana, encabezada por Beatriz Astorga, quienes garantizan el control, la trazabilidad y la eficiencia de las audiencias. Por el otro, la verdadera infantería de nuestro gobierno: el personal de Participación Ciudadana. Esta gran tropa territorial es la primera línea de organización. Ellos son quienes, bajo el sol o la lluvia, actúan como el primer filtro, conteniendo, escuchando y canalizando el flujo de miles de capitalinos con una vocación inquebrantable.

    Gracias a ellos, el proceso es directo y transparente:

    1. A las 14 horas inicia la organización del filtro. Participación Ciudadana despliega la logística inicial, repartiendo fichas y clasificando las demandas para canalizarlas a las mesas de los secretarios, ordenando la plaza antes de que inicie la jornada.
    2. En punto de las 16 horas La Jefa de Gobierno, secretarios y directores toman sus lugares para iniciar el diálogo directo, cobijados por la eficiencia organizativa que la Directora Astorga mantiene.
    3. La Canalización Efectiva: Dependiendo de la solicitud, la persona es dirigida a la dependencia correspondiente (como nosotros en el INJUVE) para llevarse un folio de seguimiento y una solución real.

    Quienes operamos todos los días en el territorio sabemos que un buen gobierno se mide por su capacidad de respuesta. Enfrentarse cara a cara con las necesidades de la gente aterra a quienes prefieren la comodidad burocrática; pero para quienes entendemos y caminamos la ciudad, los martes en el Zócalo son el escenario perfecto para demostrar que la estructura funciona.

    Estar presentes en el corazón de la capital es la confirmación de que la Ciudad de México avanza firme. La transformación no es un discurso; se construye cada martes, ficha por ficha, en el ágora más importante de nuestra nación.

  • En el Palacio Nacional

    En el Palacio Nacional

    Con la novedad que la Reforma electoral, ahora en plan B, también falló. No se supo ni se pudo negociar para que esta reforma avanzara; cuando se rechazó el plan A de esta Reforma, sobajaron al PT y al Verde, quisieron humillar a los diputados de estos partidos, los acusaron de traidores, dijeron que el PT y el Verde son insignificantes, y los insignificantes, volvieron a parar la dichosa Reforma. Y alguien en Palacio Nacional, no le gusto, y se volvió a demostrar que es una pésima política, no supo ni pudo negociar, y ahora se aferra, a que se debe de aprobar lo que en Palacio se diga, al puro estilo prianista, cuando estaban en el gobierno.

    Y a estas alturas, del 2026, lo más conveniente para la presidente, es que no haga revocación de mandato, porque le podría salir contraproducente, lejos de las encuestas amañadas y casi diarias donde siempre gana – y cómo no ganaría en éstas, si la comparan con la vende gelatinas, alito, Milei, Noboa, ya sólo le falta compararse son el pedófilo y mitómano de Trump -.

    El voto en la revocación, podría reflejar el descontento de la base de la 4T/morenista/obradorista, digo después de las grandes proezas que ha hecho, la destitución de Marx Arriaga de su encargo de la SEP, defender a capa y a espada a Mario Delgado, sus tratos con la Coca Cola (parece que le urge vende el agua de México al mejor postor), su subordinación a Trump, porque bajita la mano, termina haciendo lo que el copetes naranja quiere, como cortar la ayuda humanitaria y envió de petróleo a Cuba, vamos, ni siquiera lo hizo Peña Nieto, ni el Borolas – que vergüenza – y fue hasta que AMLO salió a pedir apoyo para Cuba, que el gobierno mexicano cambio de opinión (que raro); el operativo militar del Mencho que ni supo ni enterada estuvo y termino muy enojada, pareciera que el Ejercito Mexicano se le adelanto y sin permiso de Trump – bien por el Ejercito Mexicano -, la defensa de la soberanía a medias, que ya se está volviendo a un cuarto. Y ya ni digamos de su misandria a todo lo que da, y su feminismo selectivo.

    Porque ahora en la Alcaldía Miguel Hidalgo de la Ciudad de México, panista, violentaron a señoras de la 3era edad que protestaban tranquilamente, no hubo un pronunciamiento sobre este hecho, y menos de la titular de la Secretaría de la Mujer (a nivel federal), pero si hubiera sido una mujer violentadora de sus hijos, una #luchona, ahí si saldrían a defenderlas, como ya lo han hecho.

    ¿Por qué odiarán tanto a los hombres? Allá en Palacio Nacional, porque eso de que es tiempo de mujeres, si está perfecto, pero llevarlo al extremo, como lo han hecho, ya es misandria. Y hasta donde sé la Constitución mexicana, ve a todos por igual, la ley es pareja, y se gobierna para mujeres y hombres, por igual.

    Allá en Palacio, odiarán tanto a los hombres, porque fue por un hombre por el que llegaron ahí, (digo porque si AMLO hubiera dicho que votásemos por alguien más, ese alguien más hubiera llegado, aunque los Claudistas digan lo contrario, todos sabemos que esto es verdad.), y se empeña a quitar su legado y ponerse como la figura principal en la historia de México, ¿será esa la causa?, será por algún problema familiar…

    Por cierto, se han fijado, que siempre que hay un escándalo real o algo pasa/o saldrá a la luz pública, sale algo para llamar desviar la atención, o intentar hacerlo, al puro estilo prianista, como la modelo en la ventana del Palacio Nacional, hecha por AI.

    Y los nuevo chayoteros/claudistas se les acabó la crítica constructiva y ahora sólo son focas aplaudidoras, al estilo de los chayoteros de antes, a esos que según odiaban tanto, don dinero si compra voluntades, si cambia a la gente. Mientras tanto el segundo piso de la 4T, se sigue desmoronando.

    No se les olvide, este texto está plagado de opiniones, cuestionamientos personales, algunos hechos reales y chunga.

    Gracias.

    • BLOG: https://chimpando.blogspot.com/

  • Derecho de las mujeres a la Cultura

    Derecho de las mujeres a la Cultura

    El punto octavo de la Cartilla de Derechos de la Mujer es el derecho a la cultura. Por décadas la cultura en nuestro país ha sido para unos cuantos, una forma de recreación sólo disfrutada por una elite pudiente, una clase privilegiada. Ahora se habla de la cultura comunitaria. La cual crea unión vecinal y un sentido de pertenencia entre los miembros de la comunidad, fortaleciendo el tejido social. 

    Se trata de reconocer y valorizar la memoria, historia, tradiciones y saberes propios de cada localidad y a su vez, promover el acceso amplio a la cultura gratuita o mucho más accesible para los bolsillos. Además de rescatar espacios públicos para garantizar los derechos culturales de todas y todos. 

    Sin embargo, el derecho a las Bellas Artes no se aborda. Es decir, las siete bellas artes que son formas de expresión artística enfocadas en la belleza y la estética. Como la arquitectura, escultura, pintura, música, danza, literatura y cine.

    Este menguado artículo dice textualmente: “La cultura de las comunidades y los pueblos abarca todos los rasgos comunes que identifican a sus integrantes: la lengua, las artes, la historia, las tradiciones y la forma de vida, la tenencia de la tierra.

    Todos y todas compartimos elementos culturales, reproducimos y generamos cultura, hábitos, modos de vida, maneras de ser y ver el mundo. Todas las personas tenemos derecho a expresar y desarrollar nuestra cultura.

    Hay instituciones culturales a nivel nacional, estatal y municipal que ayudan a que estos derechos se cumplan. Las mujeres de comunidades indígenas y afromexicanas también tienen derecho a preservar, proteger y desarrollar su patrimonio cultural.”

  • Cuando el Senado se convierte en espejo del país

    Cuando el Senado se convierte en espejo del país

    Esta semana, el miércoles, en la Cámara de Senadores de México, presenciamos uno de esos episodios que parecen sacados de la televisión, pero que en realidad definen el rumbo de una nación. La discusión sobre el llamado “Plan B” de la reforma electoral en México 2026 no solo evidenció posturas políticas encontradas, sino algo mucho más profundo: el estado emocional, ético y social de nuestra clase política.

    Hubo senadores que subieron a tribuna con argumentos, con pasión y con una aparente intención de construir. Discursos que apelaban a la conciencia, al futuro, a la necesidad de un mejor país. Pero también, y es imposible ignorarlo vimos a otros que parecían hablar desde el enojo, desde la confrontación constante, desde una narrativa cargada más de resentimiento que de propuesta.

    Uno de los momentos más reveladores fue cuando se señaló, con toda claridad, la contradicción política: lo que antes fue impulsado por algunos sectores, hoy es rechazado por los mismos. La revocación de mandato, por ejemplo, pasó de ser una bandera a convertirse en una incomodidad. Esa incongruencia no pasa desapercibida para una ciudadanía cada vez más informada.

    Particularmente preocupante resulta observar el papel de partidos históricos como el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Acción Nacional. Instituciones con trayectoria, con cuadros preparados, con historia en la construcción del país, hoy representadas al menos en este debate por figuras que no logran transmitir claridad, liderazgo ni dirección. Da la impresión de que algunos aún operan bajo esquemas de un México que ya no existe: el de la élite cerrada, el del clasismo, el de la desconexión social.

    Y es que México cambió. La mayoría del país no vive en burbujas. Somos millones los que trabajamos, los que entendemos la realidad desde el esfuerzo diario, no desde privilegios heredados. Ese México real difícilmente se ve reflejado en ciertos discursos que siguen apostando por la división social.

    Pero quizá el momento más simbólico no estuvo en la tribuna.

    Fue una escena casi invisible: una trabajadora del Senado, visiblemente cansada, subiendo con los vasos de agua para los legisladores. Nadie al menos de lo que se pudo observar le dio las gracias. Ese pequeño gesto dice mucho. El clasismo, ese que muchos niegan, sigue presente incluso en los espacios donde se legisla en nombre del pueblo.

    En contraste, la conducción de la sesión por parte de la presidencia del Senado buscó mantener orden, respeto y equilibrio en medio del caos. No fue tarea fácil. Las acusaciones cruzadas, las provocaciones y los intentos de desestabilizar el debate fueron constantes.

    En lo político, destacó la participación de Saúl Monreal, quien fue llevado al límite en varios momentos, así como el discurso directo y estructurado de Gerardo Fernández Noroña, que, como en otras ocasiones, logró marcar una línea clara en su narrativa.

    También es importante destacar ausencias que, sin duda, tienen peso en el equilibrio político del Senado, como la de Miguel Ángel Yunes Márquez, cuya trayectoria ha sido clave en votaciones de alto impacto. No obstante, su espacio estuvo respaldado por una figura de amplia experiencia y presencia política como Miguel Ángel Yunes Linares, quien ha demostrado a lo largo de los años su capacidad para incidir en momentos relevantes. De igual forma, la ausencia de Yeidckol Polevnsky no pasa desapercibida, ya que se trata de perfiles con peso político propio, que han sabido participar y aportar en decisiones determinantes para el rumbo del país.

    Ahora, el foco se traslada a la Cámara de Diputados. Lo aprobado en el Senado apenas es una parte del proceso. Lo que sigue definirá si esta reforma avanza, se modifica o se convierte en otro capítulo más de polarización política.

    Pero más allá de leyes y votos, hay una reflexión que no podemos evitar.

    Durante el debate, se mencionó incluso la posibilidad de intervenciones externas, particularmente de Estados Unidos, en asuntos de seguridad en México. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y más cercana.

    La verdadera intervención empieza en casa.

    No se trata de fuerzas extranjeras ni de soluciones externas. Se trata de decisiones individuales y colectivas: de no normalizar la ilegalidad, de no involucrarse con actividades ilícitas, de no formar parte directa o indirectamente de estructuras criminales. De poco sirve cualquier estrategia de seguridad si como sociedad seguimos alimentando los mismos problemas que queremos erradicar.

    No se cambia un país con discursos encendidos ni con confrontaciones estériles.

    Se cambia con congruencia, con responsabilidad y, sobre todo, con respeto. Incluso en los detalles más pequeños… como dar las gracias.

  • El escudo violento de Trump

    El escudo violento de Trump

    Tal vez la única disposición de Trump que cuenta con el respaldo del Estado fue la reunión del Escudo de las Américas en Miami.

    Es la parte congruente de la política de Estados Unidos, donde trata de restaurar el imperio en ruinas, que ya estaba muy deteriorado desde antes que llegara el actual mandatario a la Casa Blanca.

    Así, surgen ahora proyectos de plantar bases militares en el sur del continente para sembrar referencias que no le sirven para nada a Estados Unidos a la hora de la guerra.

    La prueba que aplicó a los mandatarios el emperador Trump, fue la de siempre, soportar con una sonrisa, y una carcajada de ser posible, toda humillación inferida a sus pueblos, historia, idioma o costumbres.

    La reunión con los mandatarios tiene dos objetivos: el primero y más obvio, crear una fuerza militar conjunta contra lo que ellos llaman el comunismo, que disfrazan de narcotráfico cada vez que deben darle una causa a la intervención.

    El otro, que no por sutil logran ocultar, crear un grupo que sustituya a la OEA, primero y, a la ONU después, en nombre de la paz y la democracia, estas nuevas organización deben dar legalidad a las ilegalidades que la violencia imponga en la región. La cuna de estos foros en busca del fortalecimiento de Estados Unidos y el rescate de su prestigio, para que la Casa Blanca vuelva a ser la sede del poder universal.

    De ahí su reticencia a convivir con los regímenes progresistas que no creen en la mítica fuerza de Estados Unidos ni en su concepto dictatorial de democracia.

    Al mismo tiempo, rompe con la unidad latinoamericana, luego de alcanzar importantes logros en la imposición de mandatarios en la región, muchos de ellos parte de este escudo, en el cual deberán homologar leyes o métodos de represión para que el plan de Trump pueda resultar como lo desean.

    El narcotráfico es el instrumento mediático que tiene Estados Unidos para rediseñar la geografía del continente. Desde luego un mapa donde se le coloque como el epicentro del sistema planetario.

    Así, Trump se prepara para reconocer la derrota en esta guerra contra Irán, pero dice mantener, dentro de su patio trasero, a buena parte de los gobiernos de Latinoamérica, aunque algunos más a la fuerza que por convicción y en otros casos, a través de golpes de Estado o fraudes electorales. Así, el Escudo de las Américas es una trinchera, con o sin Trump, con varios objetivos, que se convierte en él único proyecto, hasta ahorita respaldado por la estructura del gobierno estadounidense, por lo que no sólo la cuidarán a pesar de estar prendida de alfileres, sino que fortalecerán con inversiones y presencia militar, teniendo en la mira a los gobiernos progresistas.

    Es decir, Estados Unidos se repliega a Latinoamérica, ya ha marcado sus prioridades para la agresión, empezando por Cuba. En Venezuela todo hace suponer que deberá liberarse a Maduro y dejar si petróleo venezolano a Estados Unidos por lo que tendrá que reivindicar un poderío que nunca tuvo y a partir de esa situación, no habrá país en Latinoamérica Latina que esté a salvo de una invasión militar en el subcontinente.

  • El mundo arde pero el balón sigue rodando…

    El mundo arde pero el balón sigue rodando…

    Mientras los titulares deportivos se llenan de entusiasmo por el Mundial de 2026, la realidad internacional muestra una escena mucho menos festiva. Resulta imposible no preguntarse si estamos viviendo una época en la que el espectáculo sirve para distraer de tragedias que deberían indignar a la humanidad entera.

    En los últimos años, Estados Unidos e Israel han protagonizado episodios que han sido duramente cuestionados en el escenario internacional, bombardeos devastadores, ataques que han dejado miles de civiles muertos entre ellos niños y niñas, operaciones militares desproporcionadas, bloqueos humanitarios y un uso del poder militar que muchos organismos y analistas han señalado como violaciones graves al derecho internacional.

    Gaza reducida a escombros, poblaciones enteras atrapadas sin agua ni medicinas, ciudades del Medio Oriente convertidas en tableros geopolíticos donde la vida humana parece valer cada vez menos.

    Estados Unidos, por su parte, continúa sosteniendo militar, económica y diplomáticamente una política exterior que ha intervenido durante décadas en países soberanos, desestabilizando regiones enteras mientras habla de democracia. La historia reciente está llena de ejemplos, invasiones, golpes indirectos, sanciones que castigan a pueblos enteros y una maquinaria militar que sigue marcando el ritmo de conflictos globales.

    Ante ese panorama, resulta casi surrealista que la conversación global pretenda girar hacia la fiesta del fútbol. No porque el deporte no sea valioso lo es, sino porque la contradicción moral es demasiado grande, estadios iluminados mientras ciudades enteras viven bajo bombas.

    ¿De verdad el planeta puede celebrar un Mundial organizado, en parte, por la misma potencia que financia guerras y sostiene conflictos que hoy están costando miles de vidas?

    Mientras el balón rueda, las preguntas incómodas desaparecen de la conversación pública?

    Recordemos que el mundial 2026 no es un evento que México haya organizado en este momento, fue asignado desde 2018 a una candidatura conjunta con Estados Unidos y Canadá, es un compromiso internacional ya firmado, con inversiones hechas, contratos en marcha y expectativas económicas enormes, cancelarlo o retirarse no es sencillo ni barato, implicaría sanciones, pérdidas millonarias y un impacto reputacional fuerte.

    Estemos de acuerdo o no, México tiene que dar continuidad al compromiso internacional. Y sí, el balón rodará, pero la conciencia no debería detenerse, porque ningún espectáculo, por grande que sea, debería hacernos olvidar lo que el mundo está viviendo fuera de la cancha.

    Porque mientras algunos contaran goles, otros seguirán contando muertos.

    Les mando un abrazo fraterno.

  • Silvio Rodríguez: la guitarra, la historia y la congruencia

    Silvio Rodríguez: la guitarra, la historia y la congruencia

    En tiempos donde la corrección política suele domesticar la palabra y donde muchos prefieren la ambigüedad antes que el compromiso, escuchar a Silvio Rodríguez decir que, si fuera necesario, volvería a empuñar su fusil en defensa de la Revolución Cubana, no es una provocación: es una declaración de coherencia.

    Porque Silvio no es solo un trovador. Su historia no comienza en los grandes escenarios, sino en el proceso mismo de construcción de la revolución. Fue parte de una generación que creció al calor de la transformación impulsada tras 1959, y que entendió el arte no como un refugio individual, sino como una herramienta colectiva.

    Antes de convertirse en una de las voces más importantes de la canción latinoamericana, Silvio vivió la revolución desde dentro. No como espectador, sino como participante.

    Formó parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, y su paso por la vida militar no fue simbólico. En los años sesenta, integró misiones internacionalistas vinculadas al apoyo que Cuba brindó a procesos de liberación en África, particularmente en países como Angola y Guinea-Bissau, donde la isla caribeña acompañó luchas anticoloniales contra potencias europeas.

    Ahí, lejos de los reflectores, Silvio no era el cantautor que hoy conocemos, sino un joven comprometido con una idea que trascendía fronteras: la de la solidaridad internacional.

    Cuando años después emergió como figura central de la Nueva Trova, junto a otros músicos, su discurso no era una pose estética. Era la continuidad de una vivencia política. Canciones como La era está pariendo un corazón o Playa Girón no pueden entenderse sin ese contexto de compromiso, de historia vivida, de contradicciones asumidas.

    Por eso, cuando hoy reafirma su defensa de la revolución, no está repitiendo un eslogan. Está sosteniendo una trayectoria. En un mundo donde muchas figuras públicas cambian de postura según la coyuntura, Silvio ha optado por algo cada vez más raro: la congruencia. Ha sido crítico en distintos momentos, sí, pero nunca ha renegado del proceso que ayudó a construir.

    Y eso es lo que incomoda. Porque su figura rompe con la narrativa simplista que reduce la Revolución Cubana a caricaturas. Silvio es prueba de que existen sujetos que, incluso con matices y críticas, siguen defendiendo un proyecto político desde la convicción y la memoria.

    Decir que “empuñaría su AKM” no es una apología de la violencia; es una forma de decir que hay causas que no se abandonan cuando vienen los momentos difíciles.

    Hoy, cuando el debate sobre Cuba suele reducirse a consignas vacías o ataques automáticos, la voz de Silvio Rodríguez recuerda algo fundamental: que la historia no se construye desde la comodidad, sino desde la toma de posición. Y que hay quienes, incluso décadas después, siguen dispuestos a defender lo que consideran justo.

    Redes sociales

  • El descarado Moreno

    El descarado Moreno

    Qué fuerte es ver a un hombre que parece inteligente que parece capaz, pero que nada más es violento, acusar sin bases, gritar sin conocimiento, enfurecerse a la menor provocación, sin ningún indicio de que haya detrás inteligencia o capacidad de razonamiento fuerte y seria, sin que se le vean bases políticas reales, sino nada más capacidad porril, violencia, falta de ingenio y de creatividad.

    Un político así, vive de amenazar, de demostrar poder por la vía de la fuerza física, por la vía de la amenaza, por la vía de poner al otro contra la pared usando los puños no usando la inteligencia, no usando la razón, no usando argumentos sino solamente siendo violento, amenazador y comportarse como un individuo que pretende imponer su pensamiento y su voluntad a los demás por la fuerza. ¡Cómo se parece a Donald Trump!

    Esos individuos en política son peligrosos y deben de ser anulados, deben de ser quitados de cualquier poder, no pueden tener facultades políticas o legales para tomar decisiones que afectan a todo un partido político, aunque este esté en vías de desaparecer; en franca extinción producto exactamente de individuos como ese dirigente, que por la vía de la fuerza por y no de la inteligencia han llegado a donde están, personajes sin integridad.

    Encima, este individuo trata de acusar de cualquier cosa a periodistas rectos y honestos, limpios con conocimiento, que investigan, que buscan y encuentran información y hechos concretos que van denunciando, de frente a ciertos poderes, todo aquello que debe ser denunciado y detenido, que representan una fuerza combativa en favor de la democracia, en favor de la verdad, en favor de la libertad de expresión, en favor del pueblo.

    Pudimos o no estar de acuerdo con con las concepciones de estos periodistas, pero no podemos, de ninguna manera, permitir que sean callados. 

    Cualquiera que tenga una voz en libertad y que en ese ejercicio se atreva contra el poderoso, contra los dueños del dinero, contra los grandes capitales, contra los mentirosos, contra los tramposos y corruptos, no puede ser callado. Al contrario, debe ser escuchado y su voz debe convertirse en estridente para que todos escuchemos, para que todos veamos, para que todos cobremos conciencia y nada ni nadie tiene derecho a callarnos.

    En México se están dando muchas luchas constantemente; aquellos que luchan contra reformas legales con las que no están de acuerdo, porque efectivamente, van en contra de sus intereses como los compañeros de #YoPorLas40Horas, o los trabajadores de Tornel, o los Telefonistas, que ya no quieren reelección en su sindicato, o todos aquellos que pelean y luchan denunciando contra el outsourcing que todavía existe, incluso en el gobierno de la Ciudad de México, o quienes no se detienen para tratar de evitar que se siga desalojando a gente de sus hogares para convertirlos en airbn,  o para que sean rentados durante el Mundial del despojo y así, los dueños rentistas obtengan mejores rendimientos rentas e ingresos.

    Todos estos luchadores sociales que se enfrentan a un modo de producción explotador y esclavizante, no se detienen y no se detendrán. Parece que MORENA y sus aliados no tienen conciencia y no quieren ver que ellos existen y que se debe también trabajar para ellos porque son una parte importante de la fuerza que mueve este país.

    Todos los partidos políticos parecen haber olvidado Cuáles son los verdaderos intereses del pueblo y solamente parecen velar por sus propios intereses y sus ingresos por su dinero eso es lo que los mueve y eso los hace actuar igualito que a los llamados neoliberales que se dice son del pasado pero que siguen vivos y enquistados en el poder, en el Congreso de La Unión, en la Suprema Corte de Justicia, en todo el Poder Judicial, y por supuesto, en el Poder Ejecutivo Federal.

    Se mira con tristeza, pero parece que el legado de Andrés Manuel López Obrador empieza a perderse en la neblina del tiempo y de la falta de conciencia y de valentía para caminar en verdad con el Pueblo.

    Ya ni siquiera estamos entregando petróleo a Cuba sujetos a la amenaza de Donald Trump. Cómo quisiera ver que se tuviera, desde el Estado, el valor enorme, la valentía que tuvo Lázaro Cárdenas o que tuvo López Mateos o qué tuvo Emiliano Zapata y el mismísimo Madero. Ellos fueron valientes porque tenían el apoyo del pueblo y hoy el gobierno tiene el apoyo de la mayoría del pueblo de una mayoría abrumadora que no tiene casi antecedentes en el pasado de nuestro país y que seguramente sería íntegro si se hicieran las cosas enfrentando a Trump sin miedo. Cómo diría el ilustre y siempre extrañado Tomás Mojarro, ¿Hasta cuándo mis valedores?

  • El internet no está́ en la nube. está en el fondo del mar

    El internet no está́ en la nube. está en el fondo del mar

    En estos años en que se habla de inteligencia artificial, de nube y de conectividad global como si todo ocurriera en un espacio invisible, convendría detenernos un momento y mirar con mayor precisión. Porque detrás de esa aparente inmaterialidad existe algo mucho más concreto: una infraestructura física que sostiene cada dato que enviamos, cada transacción que realizamos y buena parte de las decisiones que hoy definen nuestra vida cotidiana.

    La inteligencia artificial, la nube y la conectividad global no viven en un espacio intangible, sino en una infraestructura estratégica, costosa y cada vez más concentrada en manos de grandes corporaciones tecnológicas. Quien construye y controla esos cables, rutas y centros de datos no solo transporta información: está definiendo la nueva geopolítica del poder digital.

    Durante años se instaló una idea cómoda, pero engañosa: la nube como sinónimo de lo etéreo. Sin embargo, basta observar con atención para entender que el internet es una red profundamente material. Está hecho de cables submarinos, centros de datos, estaciones de aterrizaje y nodos de interconexión distribuidos en todo el planeta. Lo que para el usuario parece inmediato -un mensaje, una transferencia, una videollamada- es, en realidad, el resultado de un recorrido complejo que puede atravesar miles de kilómetros bajo el océano. Más del 95% del tráfico internacional viaja por cables submarinos. Eso significa que un corte en esa infraestructura no es un evento técnico menor: puede afectar desde la calidad de una conexión hasta la operación de sistemas financieros enteros.

    Con el paso del tiempo, esa red se volvió más compleja. Los cables submarinos se integraron con redes terrestres, centros de datos y sistemas de procesamiento que hoy conocemos como “la nube”. Pero la nube no es otra cosa que una red física distribuida que requiere energía, territorio y mantenimiento constante. El crecimiento del consumo digital, de las plataformas y de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de datos. Y eso se traduce en algo muy concreto: más infraestructura, más inversión y mayor dependencia de esos sistemas. De ahí que la velocidad del internet, el costo de los servicios digitales y la calidad de las plataformas que usamos todos los días dependan directamente de esa base material.

    En los últimos años, además, se ha producido un cambio relevante. Las grandes empresas tecnológicas han dejado de ser solo usuarias de la red para convertirse en sus principales arquitectas. Proyectos como Waterworth, impulsado por Meta, buscan desplegar cables de escala global, con más de 50 mil kilómetros de extensión. No es un detalle técnico: es una señal de época. La infraestructura que sostiene la conectividad ya no se diseña únicamente desde las telecomunicaciones tradicionales, sino desde las plataformas que procesan y distribuyen datos a nivel mundial. Y eso responde, en buena medida, al crecimiento de la inteligencia artificial, que exige volúmenes de información cada vez mayores.

    Así se configura una nueva dimensión del poder. Las grandes tecnológicas no solo ofrecen servicios; integran infraestructura, datos y plataformas en un mismo ecosistema. Eso les permite optimizar costos, reducir dependencias y, sobre todo, influir en la forma en que circula la información. La conectividad deja de ser un servicio y se convierte en un instrumento estratégico. Quien controla las rutas de datos tiene ventajas económicas y políticas que terminan reflejándose en el acceso a servicios, en la competencia entre países y en las oportunidades de desarrollo.

    Al final, la discusión es tecnológica, pero sus implicaciones son profundamente políticas. El internet no vive en la nube, sino en una infraestructura física con ubicación, costo y control. Y es ahí donde se está reconfigurando el poder. No se trata de que los Estados desaparezcan ni de que las corporaciones dominen por completo, sino de entender cómo evoluciona el equilibrio entre ambos en un mundo cada vez más digital. Porque quien diseña y opera la conectividad no solo transporta datos: influye en la forma en que se organiza la economía, circula la información y se ejerce la capacidad de decisión de los países. Entender esa infraestructura es, hoy, entender el poder.

  • Bobby Pulido: una voz latina que quiere dar el salto

    Bobby Pulido: una voz latina que quiere dar el salto

    La posible candidatura de Bobby Pulido no se siente como la de un político tradicional, y justo ahí está su fuerza. Es alguien que viene de la cultura, de la gente, de una historia que muchos latinos en Estados Unidos reconocen como propia.

    Durante años, Pulido ha sido más que un cantante. Su carrera lo convirtió en un símbolo para la comunidad mexicoamericana, conectando generaciones a través de la música y reforzando una identidad que muchas veces ha tenido que abrirse paso en contextos difíciles. Ese vínculo no es menor: es capital social real, construido con credibilidad y cercanía.

    Pero más allá del escenario, también ha mostrado interés genuino en lo público. Ha participado en iniciativas comunitarias, ha promovido la participación cívica y ha alzado la voz en temas que importan a la comunidad latina, como la educación, la inclusión y los derechos de los migrantes. No es improvisado: es alguien que ha ido entendiendo el peso de su influencia.

    En un momento donde muchos latinos en Estados Unidos buscan representación auténtica, perfiles como el suyo pueden marcar diferencia. No se trata solo de popularidad, sino de conexión. Pulido tiene algo que muchos políticos no logran: la capacidad de hablarle a la gente sin filtros, desde la experiencia compartida.

    Su posible candidatura también refleja algo más grande: el crecimiento del poder latino en Estados Unidos. Hoy, esta comunidad no solo es clave en lo demográfico, sino también en lo electoral. Y para que ese poder se traduzca en cambios reales, se necesitan figuras que motiven, representen y movilicen.

    Apoyar a Bobby Pulido es, en el fondo, apostar por una política más cercana, más humana y más conectada con la realidad de millones de latinos. Porque a veces, las mejores voces no vienen de la política… vienen de la vida misma.