El nivel de preocupación por los efectos de las redes sociales en menores de edad ha llevado a varios países a reforzar las reglas de acceso a estas plataformas. Lo que empezó como un debate sobre la seguridad en internet, se ha convertido en una tendencia internacional que busca limitar el uso de las redes sociales entre niños y jóvenes.
Europa es el primer continente en liderar esta regulación, mientras que en México han surgido propuestas similares en el Congreso. El caso más reciente es el de Malasia, que prohibió el registro en redes sociales a menores de 16 años y estableció multas de hasta 10 millones de ringgit, equivalente a 2.5 millones de dólares, para las plataformas que incumplan con este lineamiento.
La medida obligará a empresas como Facebook, Instagram, TikTok y Youtube, a verificar la edad de los usuarios mediante registros oficiales, lo que refleja la creciente presión sobre las empresas tecnológicas.
En Europa, Dinamarca se ha convertido en uno de los países con restricciones al impedir el acceso sin supervisión a menores de 15 años, en tanto que Francia y Bélgica han restringido el uso de redes sociales a menores de 13 años.
Además, el gobierno francés busca ampliar limitaciones hasta los 15 años, argumentando que el ciberacoso y los problemas de salud mental han alcanzado altos niveles preocupantes.
Por otro lado, España impulsó una prohibición para menores de 16 años; Alemania debate aumentar los límites actuales; Grecia se encuentra en preparación de restricciones para menores de 15 años e Italia actualmente estudia modelos más rígidos de control.
La Unión Europea discute la creación de un tipo de “mayoría de edad digital”, que impediría el acceso a determinadas plataformas sin autorización de los tutores.
En la Ciudad de México fue presentada una iniciativa para llevar a cabo también esta medida. La propuesta se centra en cifras inquietantes, con información del INEGI, 81% de las y los niños mexicanos aprendió a usar internet sin supervisión de un adulto, lo que ha alarmado sobre riesgos como el acoso digital, la exposición a contenidos que afecten a los menores y la dependencia tecnológica.
El debate de fondo ha enfrentado dos posturas; por un lado están quienes consideran necesarias las restricciones para la protección de los menores, pero también están los que advierten que prohibir no resolverá problemas que también involucran educación.
Lo que es cierto es que la regulación digital avanza a nivel mundial y México podría estar cada vez más cerca de añadirse a la lista de una tendencia que busca redefinir la relación de los jóvenes con las redes sociales.

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