La presidenta madrileña convirtió su fallido viaje a México en un espectáculo de arrogancia colonial, ataques contra Claudia Sheinbaum y nostalgia por la Conquista.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, volvió a colocarse en el centro de la polémica internacional tras asegurar que “México no existió hasta que llegaron los españoles”, una declaración que desató críticas, burlas y acusaciones de ignorancia histórica tanto en España como en América Latina. Lejos de disculparse por el desastre diplomático de su visita a México, la dirigente conservadora decidió redoblar sus ataques contra el pueblo mexicano y contra la presidenta Claudia Sheinbaum.
Durante el debate semanal en la Asamblea de Madrid, Ayuso insistió en defender la Conquista española y lanzó comentarios sobre el Tzompantli mexica hallado en la calle Guatemala 24, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, intentando usar vestigios arqueológicos para justificar su narrativa colonialista. La mandataria madrileña pidió incluso que Sheinbaum “explique qué hay bajo tierra”, como si el pasado prehispánico de México necesitara validación de una política europea empeñada en revivir discursos del siglo XVI.
La dirigente del conservador Partido Popular también aprovechó para atacar a Morena y a las conferencias matutinas del Gobierno de México, comparándolas absurdamente con mecanismos de persecución política. Entre contradicciones y descalificaciones, Ayuso terminó construyendo un discurso más cercano al berrinche ideológico que a una postura diplomática seria. En redes sociales, miles de usuarios le recordaron que mientras ella niega la existencia de México antes de la Conquista, las civilizaciones mesoamericanas ya tenían astronomía, arquitectura, matemáticas y ciudades monumentales cuando gran parte de Europa seguía hundida en guerras religiosas.

La oposición española tampoco dejó pasar el espectáculo. La diputada socialista Mar Espinar acusó a Ayuso de viajar a México para “coronarse reina de la ultraderecha internacional” y regresar convertida en “reina de la mentira compulsiva”. Incluso ironizó con que la mandataria pasó más tiempo “matándose a tequilas” que cumpliendo una agenda oficial. Desde Más Madrid, Manuela Bergerot también la calificó como una “mentirosa compulsiva” que intentó humillar a los mexicanos y terminó siendo abucheada.
Las declaraciones de Ayuso también exhibieron la visión nostálgica y colonial de sectores de la derecha española que aún pretenden minimizar la riqueza cultural de los pueblos originarios de América. Mientras México avanza en el reconocimiento de su historia y diversidad, la presidenta madrileña parece atrapada en un discurso que mezcla supremacismo, desinformación y propaganda política de baja calidad.
Al final, el intento de Ayuso por confrontar a México terminó convirtiéndose en otro episodio internacional de pena ajena. Porque negar la existencia histórica de México no solo evidencia desconocimiento, sino también una profunda incapacidad para entender que el mundo ya dejó atrás los delirios coloniales que algunos todavía añoran desde cómodos despachos europeos.

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