Canadá toma postura frente a Estados Unidos en la revisión del T-MEC, dejando claro que no permitirá condiciones unilaterales, mientras el proceso avanza con diferencias y sin fechas claras para una negociación trilateral completa.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, emitió una advertencia directa, en la cual mencionó que su país no permitirá que Estados Unidos imponga las reglas en la revisión del T-MEC. La postura refleja un refuerzo en el proceso clave para el futuro del comercio en América del Norte.
Mientras México ha sostenido dos rondas de diálogo con Estados Unidos, Canadá aún no tiene fecha definida para integrarse formalmente a las negociaciones. Se prevé que la revisión del tratado concluya antes del 1 de julio, aunque el camino luce más complicado de lo esperado.
Desde Canadá se ha advertido que Washington busca obtener concesiones importantes, incluso antes de iniciar las conversaciones. Voces cercanas al gobierno consideran que estas exigencias podrían inclinar la balanza y limitar la posibilidad de alcanzar acuerdos equilibrados.
Carney insistió en que el proceso debe ser una negociación real, no una imposición, asimismo, aseguró que existen límites para lograr un resultado satisfactorio para los involucrados, pero dejó claro que tomará tiempo y no habrá decisiones apresuradas.
El año pasado, Donald Trump impuso aranceles a productos clave de Canadá, lo que desató una respuesta inmediata con medidas similares, y reforzó la idea en Ottawa de reducir su dependencia comercial de su vecino del sur, así como buscar nuevos mercados.
La principal negociadora ha señalado que no resolver todos los temas antes de la fecha límite no significa que el acuerdo esté en riesgo. Más bien, deja ver que la revisión del T-MEC será un proceso largo y bajo tensión, ajustes y una disputa constante por el control de las reglas del juego.

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