Muchas veces, las personas suelen minimizar la importancia de la salud mental; sin embargo, ésta es fundamental para el bienestar general y tiene un impacto significativo en todos los aspectos de la vida. Los problemas relacionados con la salud mental son diversos: depresión, estrés, ansiedad, pánico, entre otros. Estos trastornos no solo afectan a quienes los padecen, sino que también repercuten en su entorno social, laboral y familiar.
El cuidado de la salud mental es esencial para el desarrollo de cualquier país. Tener una buena salud mental beneficia el desarrollo y comportamiento de los ciudadanos, lo que se traduce en una sociedad más sana, productiva y resiliente. Los índices de bienestar emocional están directamente relacionados con la calidad de vida y la cohesión social de una nación. Por tanto, es un tema que debe ser abordado de manera integral, con políticas públicas, campañas de concienciación y apoyo a quienes lo necesiten.
En los últimos días, se hizo viral cómo los medios de comunicación juegan un papel clave en la salud mental de la población y cómo su manejo puede influir en el bienestar emocional. Medios tradicionales como la televisión, particularmente Televisa, uno de los conglomerados mediáticos más influyentes de Latinoamérica, invitaron a Maryfer Centeno, una grafóloga, quien, en uno de los programas de mayor audiencia de la televisora, aseguró que escribir con tinta azul ayuda a adelgazar. Esta declaración, sin fundamento científico, es un claro ejemplo de cómo las falsas promesas pueden afectar la salud mental de quienes enfrentan dificultades emocionales o problemas relacionados con su peso.
Tratar estos temas con personas que padecen sobrepeso o trastornos de la imagen corporal es irresponsable. Este tipo de comentarios puede desencadenar efectos devastadores, como la ansiedad, depresión y el estrés. Las víctimas de estas condiciones, al verse expuestas a este tipo de afirmaciones sin respaldo, pueden caer en un ciclo de autocrítica y malestar psicológico. Es urgente que los medios de comunicación asuman su responsabilidad y actúen de manera ética al tratar estos temas.
Es por ello que, gobiernos como el de la Ciudad de México deben tomar acciones ante este fenómeno, regulando de manera estricta los contenidos que pueden afectar la salud mental de la población. En este sentido, Clara Brugada, jefa de Gobierno de la capital, ha propuesto una medida innovadora: la construcción de áreas especializadas en el manejo de la salud mental dentro de los Centros de Atención Integral Utopía. Esta propuesta incluye, entre otras iniciativas, salas lúdicas diseñadas para el manejo del estrés, la ansiedad y la depresión, buscando crear espacios donde las personas puedan recibir atención y apoyo emocional de manera accesible.
Es necesario que, a nivel global, se reconozca la salud mental como un pilar fundamental para la prosperidad de los individuos y las sociedades. El estigma que rodea a los trastornos mentales sigue siendo un obstáculo importante para que muchas personas busquen ayuda. La información errónea, las falsas creencias y la falta de comprensión contribuyen a perpetuar este problema. Por ello, se debe promover la educación sobre salud mental en todos los niveles, desde las escuelas hasta los medios de comunicación, para erradicar prejuicios y proporcionar a las personas las herramientas necesarias para cuidar de su bienestar emocional.
Además, la integración de la salud mental en el ámbito laboral es otra área que debe ser abordada. En muchos lugares, la presión por rendir a niveles altos sin tener en cuenta el bienestar emocional de los empleados genera una crisis de salud mental generalizada. Es esencial que las empresas y las instituciones promuevan entornos laborales saludables, donde el cuidado emocional sea una prioridad y no una opción.
La prevención es otro aspecto clave en este tema. Si bien la intervención temprana es vital para tratar los trastornos mentales, la creación de campañas de prevención es crucial para evitar que estos problemas lleguen a ser graves. La sociedad debe aprender a identificar los primeros síntomas de los trastornos mentales, y a no ignorarlos, para poder actuar de manera efectiva antes de que el daño sea irreversible.
Es fundamental que entendamos que la salud mental no es un tema marginal, sino una prioridad para el bienestar integral de la población. No podemos permitir que mitos, desinformación o la indiferencia social sigan afectando a aquellos que ya están enfrentando dificultades emocionales. Es urgente crear políticas públicas que promuevan el cuidado de la salud mental, educar a la población para desterrar los estigmas y generar un entorno donde las personas puedan acceder fácilmente al apoyo emocional que necesitan. Solo así podremos construir una sociedad más equilibrada, resiliente y, en última instancia, más humana.
Ante la llegada de Trump a la presidencia, se plantea un dilema geopolítico para México. El ya presidente estadounidense no cree en grandes acuerdos comerciales como el NAFTA, pero sabe que solo no puede ganar la batalla contra China y necesita a México y Canadá, al menos de escudos. China, como civilización, avanza; Estados Unidos, como imperio depredador, está en decadencia.
Ante tal escenario, México tiene pocas o ninguna opción geopolítica como segunda alternativa o escapatoria antes las eventuales agresiones y locuras de Trump. La retórica clasista y racista serán lo de menos ante la potencial crisis migratoria, presión económica e intervención militar que potencialmente puede sufrir México por el nuevo y recargado discurso Trumpista.
De todas las amenazas, ¿cuál es más preocupante y por qué?
En sentido económico, del nuevo gobierno estadounidense se espera un proteccionismo a ultranza, y como discurso económico ante el mundo eso puede sonar bien para sus votantes, pero en el caso de México es casi imposible que haga alguna locura, ¿por qué? Porque la mexicana y la estadounidense son dos economías que están tan imbricadas y tienen flujos de comercio tan altos, que intentar revertir esto sería potencialmente mortal para ambas economías. Puede intentar reducir el déficit y modificar la balanza comercial, pero México también jugaría sus fichas ante tal escenario, y la más importante de ellas sería intentar exportar y diversificar más hacia otros países, y China estaría feliz de que nos arrojáramos a sus brazos.
La parte migratoria puede ser bastante más delicada desde dos puntos de vista. El primero, la parte humana porque México se va a ver obligado a endurecer sus políticas migratorias en el sur, lo cual es sufrimiento y deshumanización garantizada para personas que huyen de la violencia y la pobreza de sus países de origen; y el segundo, porque puede haber deportaciones masivas de mexicanos en Estados Unidos de las formas más indignas y humillantes. En cualquier caso, el drama humanitario está garantizado. Estados Unidos bucará obligar a México a convertirse en tercer país seguro y las ciudades de la frontera podrían ser potencialmente caóticas, pero también lugares de paso a lo largo del país se verán llenos de migrantes que necesitan todo y tienen nada.
La parte más dramática viene en el tema de la seguridad, sin dudas. Estados Unidos buscará socavar la soberanía de México con el pretexto del narcotráfico convertido en terrorismo, y con ello, que las agencias extranjeras se apropien de territorio mexicano sin nada que poder hacer al respecto. De esta manera, ellos podrían controlar mejor los flujos migratorios, administrar mejor la droga que consumen de los cárteles y presionar al gobierno mexicano para lo que sea. Durante el gobierno de López Obrador, se recuperó la soberanía y la dignidad que México había perdido en gobiernos neoliberales y entreguistas, y Estados Unidos lo sabe, por eso no quiere correr riesgos y necesita apropiarse otra vez de “su patio trasero”.
Los panistas, empezando desde la apátrida Lilly Téllez y hasta el entreguista Marco Cortés, se frotan las manos ante una intervención estadounidense en territorio mexicano porque es la única forma de des legitimar a un gobierno que tiene una aprobación mayor al 70%. En su locura e incongruencia, condenan la “militarización” del país, pero piden a gritos una invasión disfrazada de colaboración.
Los países imperialistas nos han colonizado actualmente de múltiples maneras, lo hacen incluso con nuestra alimentación, casi todo lo que consumimos se produce en EU o tiene el aval del imperio. Cine, noticias, ropa, alimentos, etc.
La alienación es el objetivo de EU, sobre México, el dominio en todo, no solo en los recursos naturales. Una manera de someternos, han sido los Tratados.
Los mas de 3 mil kilómetros de frontera nos obligan a tener trato amable, mas no sometimiento; el T-Mec es ahora un mal necesario; el saqueo que los neoliberalistas mexicanos hicieron en nuestro país, para entregarlo a manos colonialistas, obliga a los gobiernos de la 4T a aceptar el tratado.
¿Cual es la afectación que tales acuerdos acarrean a México? Todos sabemos que competir con EU, uno de los mas gigantes (económicamente hablando) del mundo, nos trae problemas, porque estamos en notoria desventaja.
La grandeza de México es cultural, social, política, pero no económica. No porque no podamos o nunca hayamos podido, sino porque nuestra vecindad con el monstruo colonizador nos ha llevado a estar bloqueados y dominados.
Caben aquí las palabras del Che, hombre fuerte y valiente que murió a manos del imperio: “No se puede confiar en el imperialismo, ni tanto así, nada”.
Sin duda nuestro querido AMLO tampoco confiaba en el imperio, ni nuestra presidenta Claudia, pero por cuestiones antes negociadas, por candados antes colocados, por acuerdos hechos en lo oscurito por los políticos neoliberales, los gobernantes de la 4T se ven obligados a aceptar condiciones que solo favorecen al dueño del balón.
El T-Mec abarca todas las áreas económicas, afectando con su implementación el campo laboral, familiar, social, etc. Aquí un solo ejemplo de una determinante del tratado; es sobre las reglas de origen; específicamente en la industria automotriz.
Recordemos que en México, casi el 99% de automóviles armados en nuestro territorio, son de empresas trasnacionales, principalmente estadounidenses.
Métodos de medición de las reglas de origen para automóviles, camiones, etc: La producción debe tener contenido regional en un 75%. 40% del vehículo, debe provenir de plantas que paguen 16 dólares la hora. 70% del aluminio debe ser de Norte América. Minimo 7 componentes manufacturados en la zona.
Cuál de los 3 países cumple con todos los requisitos? Sabemos que México no. Nos lo han impedido, nos han devastado.
En materia ambiental y agroquímica, también dentro de las negociaciones del tratado, Canadá y EU han vuelto a poner en la mesa la utilización del Glifosato, las empresas que lo producen son muy poderosas y el Estado gringo no puede darles la espalda, de hecho, es el poder económico el que gobierna en Occidente.
El sexenio anterior, AMLO se enfrentó a las trasnacionales para eliminar las sustancias cancerígenas en los herbicidas, que además de dañar la tierra cultivable y los mantos freáticos, afectan gravemente la salud de todo ser vivo que tiene contacto con tales químicos.
Sería un gran beneficio para nuestro país que los imperialistas cumplieran sus amenazas de sacarnos del tratado. Así México se vería en la oportunidad valiosa de avanzar por cuenta propia.
¿Batallaríamos un rato? Indiscutiblemente, porque dependemos de EU en muchos aspectos, pero seria una coyuntura favorable para nosotros, con la libertad de crear nuestras propias empresas, comerciar con mas facilidad con otros socios, generaríamos nuestros insumos para las diferentes ramas industriales; de igual manera los derechos laborales se verían favorecidos y por ende, nuestro pueblo mejoraría en múltiples ámbitos, hasta lograr la soberanía económica, educativa, alimentaria, etc.
Que no nos asusten con el petate del muerto; porque los mexicanos somos mucha pieza, somos los herederos de las grandes culturas mesoamericanas forjadas por los mas altos pensamientos. Tenemos la sangre y el corazón de nuestros antepasados. Muchas generaciones de nuestro pueblo han luchado valientemente contra los países colonialistas, defendiendo la Patria y hasta la vida.
Hoy no estamos a ese nivel de confrontación, pero estemos conscientes que se necesita unidad y firmeza para poder actuar contra las acciones que pretenden lanzar contra nuestro pueblo los vecinos del norte.
Ánimo, pueblo de México. Lo que nos toque vivir, sabremos encararlo.
La edad mediana es como el “punto medio” de una población, obviamente, en términos del tiempo de vida de cada uno de sus integrantes. Así, si alineáramos a todas las personas de un grupo de gente desde el más joven hasta el más viejo, la edad mediana sería la de la persona que queda justo a la mitad. Es decir, la mitad de la población es más joven que esa edad, y la otra mitad es más vieja.
Los grupos poblacionales pueden ser más o menos homogéneos, por ejemplo, si en una escuela de nivel preescolar la edad mediana es de cuatro años y en una escuela primaria de ocho, en la primera los extremos se hallan muy cercanos entre sí, tres y cinco años, mientras que en el caso de la primaria no tanto: seis y doce años. De igual manera, hay poblaciones más avejentadas que otras, y la edad mediana de ellas da una buena idea de ello. Por ejemplo, la Ciudad del Vaticano ostenta una de las edades promedio más altas del mundo: su población presenta un promedio de 58 años, lo cual la ubica como el país con la edad mediana más elevada a nivel global. Claro, la Ciudad del Vaticano es un caso único en cuanto a su estructura demográfica; su avejentada estructura demográfica se debe a una combinación de factores, incluyendo la composición de su población —una gran parte integrada por clérigos de distintas jerarquías y guardias suizos—, la baja tasa de natalidad y la alta esperanza de vida. En contraste, en la República de Níger, país africano con una alta tasa de natalidad y una esperanza de vida dramáticamente baja, la edad mediana es de apenas 15 años.
La edad mediana es un indicador fundamental para analizar la composición demográfica de cualquier agrupación humana, un indicador que ofrece una poderosa abstracción que da cuenta de su estructura, dinámicas y necesidades. Por supuesto, la edad mediana de un país puede ser tan dinámica como lo sea su desarrollo. Así, es muy posible que la edad mediana de la población mundial se haya mantenido en torno a los 22 años durante muchísimo tiempo, quizá desde la propagación de la agricultura y hasta el estallido de la Revolución Industrial.
La estructura demográfica de nuestro país ha mostrado una acelerada dinámica, más y más en nuestros días. La edad mediana da muestra clara de ello. El primer censo moderno levantado en México ocurrió en 1895, en pleno auge del porfiriato. En aquel entonces, hace apenas 129 años, cuando el país tenía 12.6 millones de habitantes —muchos menos que los 17.5 millones que actualmente viven sólo en el Estado de México—, ¿qué edad mediana presentaba la población nacional? 16 años, apenas 16 años, la misma que hoy encontramos en naciones como Uganda, Angola, Mali y el Congo. Y con 16 años se mantuvo sin variaciones durante un buen tiempo, al menos hasta el censo de 1930. Con ya casi 20 millones de habitantes, en 1940 la edad mediana sumó un añito más y llegó a los 17. Cuarenta años después, el fenómeno que entonces se denominaba, con miedo, explosión demográfica era palmario en México: el X Censo de Población y Vivienda dio cuenta de que en 1980 habitábamos en este país 66.8 millones de seres humanos. En menos de medio siglo no nos habíamos duplicado, no, ¡nos multiplicamos 3.4 veces! Con todo, la edad mediana seguía muy cercana a los 16 años que se registraba a finales del siglo XIX: 18. Pero si se dio un incremento de sólo dos años en la edad mediana a lo largo de casi cien años (1895-1980), en los siguientes veinte ocurrió un aumento del doble de años: los datos censales arrojaron que, en 2000, con una población total de 97.5 millones, la edad mediana ya era de 22 años. Para el siguiente levantamiento censal, diez años más tarde, la edad mediana presentó también un aumento, pero ya no de uno o dos años, ¡sino de cuatro! (26 años). La información disponible más reciente la ofrece la Encuesta de la Dinámica Demográfica, realizada también, como los censos, por el INEGI, en 2023. Según este instrumento estadístico, a mediados del año pasado, el país alcanzaba ya una población total de 129.5 millones de habitantes —por cierto, todavía entonces México aparecía en la posición diez entre los países más poblados del mundo, en tanto que actualmente se ubica un sitio atrás, dado que ha sido superado por Etiopía—…, ¿y la edad mediana? Bueno, resulta que envejecimos diez años en menos de un cuarto de siglo: entre el 2000 y 2023 la edad mediana de México pasó de 22 a 32 años.
Tal cual sucedió en el agonizante y terrible gobierno del presidente Peña y después, con el cambio de timón que dio Andrés Manuel López Obrador, se cierne de nuevo sobre la patria, la sombra funesta del autoritario gobierno del que será el próximo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en lo que es la prosecución de su mandato de 2017-2021. También como entonces, el empresario convertido en político, ha dirigido sus ataques cargados de racismo contra migrantes, en especial los latinos y todavía más en lo particular, los que llegan al país del norte que son originarios de México. Con la destreza que le ha caracterizado durante décadas por ser un showman, se ha dedicado a enfocar sus palabras, desbordantes de odio, hacía nuestros connacionales, para su electorado, que resultó ser afín a las ideas execrables del candidato.
En el último gobierno federal priista y después de que el entonces candidato presidencial republicano calificara a los paisanos, que salían de nuestras fronteras en busca de una mejor oportunidad laboral, como animales y violadores, se le invitó desde la oficina presidencial a que se presentara con la pompa de lo que todavía no era. En ese entonces, Trump se pavoneó ante medios nacionales y de su país a quienes dio, junto al diminuto presidente Peña Nieto, una conferencia de prensa en donde no solo no se retractó de sus palabras, sino que reforzó su idea de hacer pagar a México por un muro que separara las fronteras de los dos países, así como sus intenciones de deportar a los millones de mexicanos que residían en Estados Unidos.
Luego del penoso capítulo donde se arrastró el orgullo nacional desde la presidencia tricolor al verse evidenciada de sus actos de corrupción de los que Trump parecía no ser ajeno, vino un período de cambio en el que se recuperó, además del sentido de pertenencia a la nación, el respeto que se había perdido en los sexenios anteriores.
Como entonces, y con la presidencia de la continuidad de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, ante las mismas amenazas y bufonadas del próximo presidente estadounidense, México ha mostrado ecuanimidad, prudencia pero también, la firmeza que debe tener un gobierno soberano libre de los fantasmas de la corrupción del pasado y tal vez esa sea la diferencia más grande con respecto a los gobiernos entreguistas que ahora forman parte de la oposición; Trump se encontrará en parte, en la encrucijada entre cumplir los dichos que lo llevaron a la victoria para la contienda presidencial o cumplir, como probablemente tenga que hacer, con los tratados vigentes entre Estados Unidos y México. Por su parte la presidenta Sheinbaum encuentra un país distinto al que dejaron los gobiernos prianistas en su momento al presidente López Obrador, con inversiones en el campo y leyes a favor de los trabajadores, favoreciendo la mejor y más justa repartición del erario.
Mientras esto pasa, los restos de la oposición mexicana que quedaron luego de las elecciones federales, se encuentran en una guerra interna para ver quién de todos ellos logra liderar el próximo fracaso político que dé continuidad a los sufridos en 2018 y 24, al tiempo que sacan a relucir sus esfuerzos más apátridas, al ponerse del lado de todos los adversarios que enfrenta el gobierno federal, como si de ello dependiera el obtener alguna ventaja para recuperar el poder perdido. Lo cierto es que, a diferencia de cómo les gustaría ser vistos o recordados, no son ciudadanos del mundo, preocupados y con un ferviente amor por el país que entregaron en ruinas y abandonado sino, y muy a su estilo, dependiendo de la geografía y el momento que transcurre, se vuelven lacayos o plebeyos de los gobiernos extranjeros.
Como dice el dicho mexicano: a cada quien su santo.
Antes de que el INE diera a conocer el padrón real del PAN, su cúpula se adelantó a dar número alegres, que deben sujetarse a la lógica. Así, ni siquiera con cifras maquilladas mostraron fuerza.
El PAN se encuentra ante la posibilidad de perder el registro como partido político en el INE debido su carencia de militantes.
Desde la víspera de las elecciones internas en ese partido los panistas anunciaron un padrón de más de 300 mil militantes, cuando, en realidad, el último padrón del INE, que es el único que tiene validez, reportaba en agosto de 2023, sólo 277 mil 665 afiliados. El INR realiza cada tres años el padrón válido.
La votación fue desairada por la mayoría de los militantes, algunos de ellos renunciaron ya a su partido sin tomarse la molestia de darse de baja. Es decir, la legitimidad del líder Jorge Romero, es muy poca y, además hay rechazo generalizado hacia su persona en buena parte de lo que queda de la militancia.
Ante esta realidad el PAN tomó la iniciativa y decidió contar a sus militantes para desactivar cualquier duda sobre su fragilidad, resultando que su condición no es buena, aún dentro de los parámetros que ellos dicen tener.
De agosto del año pasado a la fecha han surgido dos factores que no le favorecen al PAN, el primero, el padrón electoral creció; en segundo, hubo un gran número de deserciones.
Pero según los panistas y su nuevo conteo en este momento cuenta con 302 mil 982 militantes.
Tomando como referencia el padrón electoral de hace 15 meses, el PAN debe tener mínimo 261 mil 580 afiliados, es decir el 0.26 por ciento del Padrón Electoral Federal.
El último corte del padrón electoral del país se realizó con fecha 14 de noviembre de 2023; es decir, hace poco más de un año. No hay números del padrón actualizado todavía, pero se calcula que el Padrón Electoral del país cuenta con 100 millones 607 mil 967 ciudadanos inscritos, cuyo 0.26 por ciento equivale a 261 mil 580.
El padrón electoral se incrementa en promedio al año en más de 1 millón 333 mil nuevos votantes. Tenemos que en número reales, contados por el INE el PAN apenas tiene 10 mil militantes más de los que necesita, pensando en que desde el año pasado no haya salido ni uno solo de sus militantes.
El hecho de que Jorge Romero haya ganado las elecciones desinhibe la participación de la población para continuar militando en ese partido.
El Artículo 10 de la Ley General de Partidos precisa: “Bajo ninguna circunstancia, el número total de sus militantes (de los partidos políticos nacionales) en el país podrá ser inferior al 0.26% del padrón electoral federal que haya sido utilizado en la elección federal ordinaria inmediata anterior”.
El conteo realizado por el partido respecto a su número de militantes carece de validez. Además, en un año se han salipdo de ese partido cientos si no es que miles de panistas, más los que hayan muerto, más los que salieron sin darse de baja. Durante el periodo de Marko Cortés hubo expulsados de ese partido, quienes al ser lanzados al limbo partidista se llevaron con ellos a grupos importantes, de tal manera que el próximo padrón que haga el INE respecto a los partidos, el PAN podría tener una desagradable sorpresa.
El PAN tiene por más de un año para tener un número holgado de militantes que no permitan duda de su cantidad. En este momento, aún tomando en cuenta las cifras alegres de sus dirigentes, el PT, PVEM y MC tienen más militantes que el PAN.
Si surgiera un nuevo partido, que se ve difícil, del primer partido que habrá una desbandada será el PAN.
La derecha ha sido rechazada por la población, lo saben sus integrantes. La oposición se fusionó en partidos conservadores no necesitan aliarse para coincidir en su visión del país, simplemente agonizan.
Por supuesto que los grupos criminales que destinan una buena parte de su capacidad operativa a la actividad política vieron en MORENA la oportunidad de adentrarse en esa esfera para delinquir a sus anchas o, cuando menos, para tener cierto grado de cobertura que les permitiera operar, ya sea con la complicidad de las autoridades (especialmente municipales) o, a través de ejercer medidas de presión sumamente violentas. Quizá el cálculo haya sido primero las posibilidades de MORENA de arrasar en la elección como sucedió y segundo, que El pertenecer a ese partido podría desviar la atención con aquello de que todos se dicen ser “diferentes” gracias a la premisa del “no mentir, no robar y no traicionar”
Como sea, nadie puede llamarse a sorpresa con las detenciones que arrojó el operativo enjambre que tuvo como destinatarios a diversos servidores públicos del estado de México, pues los índices de inseguridad y el tipo de crímenes, mostraban con toda claridad que existía algún tipo de protección o contubernio que explicaría por qué se actuaba con tal grado de impunidad. Lo que sí causa sorpresa (para bien) es el hecho de que, a tan solo días de haber asumido la presidencia de la República, Claudia Sheinbaum ponga énfasis en lo que será su gobierno en materia de seguridad: abrazos no balazos sí, pero para nada complacencia. Efectivamente es poco el tiempo que lleva esta administración, pero el operativo evidentemente no se orquestó de la noche a la mañana, es notorio que se llevaron varios meses de investigación y de servicios de inteligencia para asestar este durísimo golpe a la delincuencia que apenas es la punta del iceberg.
Pero así como señalamos apenas iniciado este gobierno, lo necesario era atacar frontalmente a las organizaciones criminales por todos los flancos posibles, el financiero por ejemplo es fundamental pues se les corta los recursos que a parte de las ganancias ilícitas, les otorga poder para adquirir armamento y sobre todo conciencias; así que estamos por ver cómo pronto el operativo se irá ampliando y quien sabe cuantos mas caerán en esta trama de contubernio. La cuestión es que siendo de la filiación partidista que sea, el mensaje es más que claro: no se va a tolerar ningún acto de esta naturaleza en este gobierno por mucho que militen en el partido que hoy ejerce el poder.
Como muchos mexicanos que tiene identidad con la Cuarta Transformación, creo que la mayor exigencia debe ser hacia quienes forman parte de este proyecto, por eso este espacio lanza duras críticas, regularmente tomadas a mal por los destinatarios pero son siempre con la idea de que lo primero que se debe hacer para que este país alcance su máximo potencial es limpiar la casa desde dentro y si eso implica evidenciar a los que están coludidos con la delincuencia pues no queda de otra, así que muy bien por la presidenta y por Harfuch. Hay que mantener esa línea sin abandonar la otra que insistimos es primordial, las causas.
Aprovechando, Donald Trump es un verdadero bravucón, ¿a poco no lo conocen? Lo destacable aquí no es su amago ya hasta desgastado, lo que destaca es que parece que se topó con la horma de su zapato. Ahí nomás para que quede constancia de que Claudia Sheinbaum no va a ser una perita en dulce en aquello de la relación bilateral con los Estados Unidos, échese un vistazo a la carta que envía al próximo presidente de esa nación. En pocas palabras y con la diplomacia haciendo gala, advierte que, o se lleva la fiesta en paz o le apostamos al a ver quien pierde más. En una de esas hasta se preocupan más los empresarios de allá que los de acá. Bien por Claudia.
Anuncia Trump en las más creíble y verosímil de sus peroratas histriónicas, que una de sus primeras órdenes ejecutivas consistirá en imponer un arancel del 25% a los productos de México hasta que se detenga el tráfico de fentanilo y la migración ilegal hacia los Estados Unidos. Y la respuesta del gobierno mexicano, lejos de arrodillarse, pedir perdón y suplicar clemencia, es responderle a Trump, a través de una carta que “No es con amenazas ni con aranceles como se va a atender el fenómeno migratorio ni el consumo de drogas en Estados Unidos”, pero que de ser esa la decisión del próximo presidente de nuestro vecino del norte, “a un arancel vendrá otro en respuesta”. De más está señalar que a la derecha nacional, a sus esbirros comentócratas y a la aspiracionista clase aspiracionista, esto la ha sacudido en lo más profundo de su superficial profundidad. Pareciera, y esto es más preocupante que la carta misma que redactó Claudia como respuesta a Trump, que nuestra presidenta no sabe —como si lo sabe y defiende nuestra opositora oposición— que ser presidente de México no es otra cosa que estar al frente de la Secretaría del Patio Trasero de los Estados Unidos de América.
Por si fuera poco, la presidenta Sheinbaum no sólo le recetó una sopa de su propio chocolate al amo y señor de nuestros destinos, al único que da y quita y que con el diablo se desquita, al presidente de presidentes, no, también pretendió decirle lo que debe hacer. Me explico, no sólo no se postró y postró al país enteró ante su alteza serenísima, sino que le corrigió la plana y le habló de tu a tu indicándole que si “un porcentaje de lo que Estados Unidos destina a la guerra se dedica a la construcción de la paz y el desarrollo, se estará atendiendo de fondo la movilidad de las personas”, y que la epidemia de fentanilo en los Estados Unidos “es un problema de consumo y de la salud pública de su país”. ¿Pueden imaginarlo? Lejos de responder con esa amable amabilidad arrastrada propia del servilismo que nace convencido de que todo lo que se arrastra tiende a subir, le plantó de frente que el tema de la drogadicción en Estados Unidos no es un tema que competa exclusivamente a México y que lo mejor sería cooperar para resolverlo, y que debería invertir menos en el rentable negocio de la guerra.
Pero Claudia no paró ahí, no sólo no se puso a temblar con el mensaje de Trump, no solo no se arrodillo ante él, no sólo no le dijo, no se preocupe o sacrosanto representante supremo del decadente imperialismo yankee, nosotros nos encargamos de todo aquello que usted ordene, no, no y más no, también le dijo que si no sabe no opine ¡Por vida de Dios! Tuvo el atrevimiento de evidenciar que Su Señoría Donald Trump miente o desconoce sobre el tema y le dejó saber que “de acuerdo con las cifras de la Patrulla Fronteriza y Aduanas de su país (CBP), los encuentros en la frontera entre México y los Estados Unidos se ha reducido en 75% de diciembre de 2023 a noviembre de 2024” y que “las Fuerzas Armadas Mexicanas y las Fiscalías han incautado toneladas de diferentes tipos de drogas, 10 mil 340 armas y detenido a 15 mil 640 personas por violencia relacionada con el tráfico de drogas.” Pero no sólo eso, también le dejó saber que “Se encuentra en proceso de aprobación en el Poder Legislativo de mi país una reforma constitucional para declarar delito grave sin derecho a fianza la producción, distribución y comercialización del fentanilo y otras drogas sintéticas”, lo que sólo puede leerse como un, revise sus fuentes y de este lado estamos haciendo lo que nos toca. ¿Quién se ha creído Claudia Sheinbaum? ¿La presidenta de un país libre y soberano? ¿La mandataria de un Estado que está trabajando en sus problemas? ¿La representante de un pueblo que no está conforme con ser el patio trasero del imperio? ¡El horror!
Entrados en gastos
Para rematarla, en el colmo del cinismo, la desvergüenza y la absoluta falta de gratitud, Claudia le regresó el mensaje al presidente de los Estados Unidos, diciéndole que él “debe estar al tanto también del tráfico ilegal de armas que llega a mi país desde los Estados Unidos, el 70% de las armas ilegales incautadas a delincuentes en México provienen de su país”, cosa que terminó de ofender a los muy sensibles aspirantes a conservadores en conservas, pertenecientes a las poco ilustradas clases aspiracionistas y privilegiadas de nuestro país, quienes inmediatamente espetaron a la presidenta —a pesar de aplaudir el reclamo trumpista de acabar con el tráfico de drogas y contener la migración que afecta a los Estados Unidos— que cómo se le ocurría demandarle al gobierno, del siempre bienintencionado Estados Unidos, ante el cual debemos estar sojuzgados, que resuelva algo que sucede en nuestro territorio y deberíamos resolver nosotros para controlar el trafico de armas ilegales, que resulta ridículo, que al hacerlo demuestra la debilidad del estado Mexicano que, como ya lo dije, entienden como la Secretaría del Patio Trasero de los Estados Unidos.
Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Historia mínima del desempleo.
Todavía no se recuperaban de la gran derrota que fue la reforma judicial, cuando la derecha sufría un golpe más con la reforma que desaparece algunos organismos autónomos que se está aprobando en los cuerpos legislativos del país. Pegaron el grito en el cielo y han enarbolado fiel a su estilo una narrativa llena de mentiras. Debido a eso estamos obligados a escribir sobre ese tema.
Democracia
Tanto se nos ha vendido por los falsos demócratas de la derecha que los organismos autónomos fueron creados para generar contrapesos que defiendan la democracia del pueblo y hagan se respeten los derechos humanos de la ciudadanía.
Si bien algunos de ellos en su momento como el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) fueron impulsados por movimientos democráticos, lo cierto es que desde su creación fueron configurados para no tener la función que discursivamente les adjudica la derecha mañosamente.
Pues si teníamos gobiernos corruptos que solo robaban al país mientras se volvían groseramente ricos y hacían ricas a muy pocas personas de forma legal e ilegal, cuando la gran mayoría era asesinada, moría de hambre o enfermedades curables y se hundía en una gran desigualdad. En ese escenario era factible surgieran otros mini gobiernos que nos defendieran.
Caímos en la trampa “democratizante” de los organismos autónomos y fuimos absorbidos por el sistema como ocurría en décadas anteriores con algunos movimientos sociales que fueron cooptados por el Estado Mexicano.
Neoliberalizar
No es una coincidencia que en la etapa de consolidación del neoliberalismo en México surgieran los organismos autónomos con mucha fuerza y legitimidad. Parecía muy curioso que si según tenían una esencia de izquierda o democrática no le molestara su existencia a la derecha.
Y es que en la práctica debemos tener en cuenta que el surgimiento de estos se da a partir también de recomendaciones de organismos financieros mundiales como el Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario Internacional (FMI) y un poquito de otros como la Organización de la Naciones Unidas (ONU).
Sus objetivos y funciones fueron claras al tapar grandes escándalos de corrupción y beneficiar a las grandes empresas nacionales e internacionales.Organismos como la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y la Comisión Reguladora de Energía (CRE) beneficiaron y defendieron a las petroleras gringas y empresas eléctricas españolas que solo robaban nuestros recursos.
Y así podríamos hablar del mismo INAI, del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) o de la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) que defendieron los grandes monopolios y muchos casos de corrupción.
Por si esto fuera poco, tienen gastos excesivos generando una burocracia dorada que solo ve por sus intereses. Estos cargos onerosos eran repartidos además por los partidos políticos electorales para según garantizar cierta pluralidad. Como vemos la ciudadanía y el pueblo seguían siendo cosas abstractas que no importaban.
Muchos gobiernos
Defender la corrupción, proteger a ricos y hacerlos más ricos a costa del pueblo eran sus funciones, que además dicho sea de paso, generaban una duplicidad de funciones pues ya existían organismos gubernamentales con esas funciones.
La desaparición de algunos organismos autónomos y otros descentralizados (como el CONEVAL por ejemplo) no desaparece los derechos humanos que según decían garantizar estas instituciones. Al contrario, se fortalecen esos derechos y son retomados por otras instituciones que no estarán del lado del poder económico neoliberal.
La derecha está enfurecida porque ya les quitamos el gobierno y sus reductos tramposos de la era neoliberal como lo son el poder judicial y los organismos autónomos están por desaparecer. A disfrutar sus lágrimas y lo votado.
“Debemos ser realistas, México depende de Norteamérica”, la anterior afirmación es usada por los antisoberanistas (liberales) mexicanos para justificar sus posturas sobre lo que nuestro país debería hacer con el fin de no hacer “enojar” a los Estados Unidos. Ellos sostienen que la economía mexicana (y su posición en el mundo) es derivada de su relación con los Estados Unidos, como si nuestro país fuera un ser pasivo en el concierto de las naciones.
Nos hacen creer que somos únicamente el resultado de procesos externos, que nosotros representamos lo que ellos (la potencia hegemónica y los países que siguen su retórica) quieren que hagamos. Lo peor de todo ello es que nuestra nación ha sido victima durante más de 30 años de gobiernos que no les importa hacer valer nuestra soberanía, políticos que repiten con palabras rimbombantes el discurso del occidente global.
Los gobiernos de pensamiento liberal sometieron nuestra industria y economía a una “integración” (en realidad subordinación) con Estados Unidos. Aquellos apátridas hicieron que la gente que tenían sus negocio propios los quebraran por ser imposible la competencia con las grandes empresas de nuestro vecino del norte; haciendo así, que los mexicanos nos volviéramos una parte integrada dentro de la gran maquila del capital internacional.
En esa situación social y económica estamos en México; somos el claro ejemplo a nivel mundial para desmentir que el libre comercio y “la mano invisible del mercado” no funcionan. Nos encontramos ahora en un punto de no retorno (a mediano plazo), sería prácticamente imposible pensar en salirnos del acuerdo comercial más importante del mundo (T-MEC).
Sin embargo, ya con las condiciones materiales presentes es posible buscar un acuerdo que sea justo también para los mexicanos. Debemos buscar un tratado que no tenga afectaciones negativas en los sectores social, económico y moral de nuestra república.
Socialmente se debe encontrar un acuerdo en el que la población no se vea afectada por el decadente estado de la aún principal potencia del mundo, debemos hallar un lugar en Norteamérica en el cual los mexicanos no sean solo mano de obra barata, es menester también tener por prioridad el que el ciudadano de nuestra nación no sea solo visto como un productor y consumidor de mercancías de marcas estadounidenses mientras todo el capital va para el norte del Bravo.
Económicamente, se debe buscar menor dependencia de las fluctuaciones de su economía, crear empresas locales que puedan ser competitivas en los mercados de los tres países del subcontinente y fortalecer nuestro mercado interno (no depender de exportaciones).
En el fortalecimiento de la moral también encontramos el cuidar la dignidad de la nación. Con ello me refiero a no mostrar indiferencia a los dichos de los políticos de las otras dos naciones que engloba el T-MEC. No podemos permitir que se nos amenace o ridiculice. La búsqueda de la dignidad es necesaria para la identidad nacional.
El gobierno anterior comenzó a mostrar el valor que México tiene en Norteamérica y en el mundo. López Obrador convivió con uno de los presidentes más racistas que ha tenido Estados Unidos en la época contemporánea; nuestro expresidente supo tratar con Donald Trump de forma digna, sin seguir el legado de sumisión de su antecesor y todos los presidentes que tuvimos en la época neoliberal.
Ejemplifico esto con la ocasión que Enrique Peña Nieto invitó a al aún candidato Donald Trump a Los Pinos, donde nos insulto y despreció; en contraposición de Obrador, quien recibió un trato de “amigo” en los Estados Unidos y terminó una de sus intervenciones en La Casa Blanca gritando “¡Viva México!” en tres ocasiones (siendo de vital importancia retorica).
No obstante, la lucha por la dignidad perdida durante los gobiernos neoliberales aun no termina, tenemos la oportunidad de negociar un tratado más justo, donde se busque lo dicho más arriba en esta columna, en el año 2026, con la revisión del T-MEC. También, es de vital importancia no dejar que políticos canadienses y de Estados Unidos sigan amenazando con aranceles e incluso con quitar a nuestro país de dicho tratado.
Nuestra presidenta debe mostrar una postura digna y donde establezca nuestros intereses (del pueblo) al momento de la renegociación de ese tratado; tiene que recordar en todo momento que ellos también dependen de nosotros. Dependen (sobre todo E.U.) de México no solo en lo económico, sino también en lo social.