Categoría: Opinión

  • México, no te duermas, el enemigo está dentro

    México, no te duermas, el enemigo está dentro

    México vive una batalla silenciosa, pero feroz. No es una guerra con balas ni tanques es una guerra de percepciones, de manipulación mediática, de desgaste psicológico y político. Es el llamado golpe de Estado blando, ese que no necesita cuarteles ni generales, porque se libra desde las pantallas, las redes y las instituciones infiltradas. 

    Medios y opinólogos repiten que “todo está perdido”, “el país se cae a pedazos”, vivimos en una dictadura”, “vivimos en un narcoestado”,“estamos peor que nunca”.

    En México, este proceso comenzó en cuanto un proyecto político de raíz popular y soberana tomó las riendas del país, en 2018. 

    Desde entonces, la derecha mexicana esa élite clasista, empresarial, mediática y religiosa no ha parado de operar con su maquinaria de mentiras, miedo y nostalgia por los privilegios perdidos.

    Cada error gubernamental, real o inventado, se amplifica mil veces, cada logro se silencia, cada tragedia se aprovecha como combustible político.

    ¿La estrategia? cansar al pueblo, sembrar desesperanza y hacer creer que el país es ingobernable.

    Provocar el caos, y detrás, en la sombra, Estados Unidos, observando, financiando y asesorando, porque un México soberano y fuerte les resulta incómodo. Cuando el discurso no basta, se fabrican crisis. En otros países se han usado atentados, disturbios o hechos violentos para justificar la “revocación de mandato”.

    ¿Les suena algo parecido? Pues nada más peligroso que una crisis fabricada con fines políticos, la supuesta indignación organizada, si, en marchas, campañas “ciudadanas”, llamados a la moral y a “salvar la democracia”.

    Quienes están detrás, pues los mismos grupos de siempre, viejas élites políticas, empresarios, jueces y asesores extranjeros.

    Primero vienen las declaraciones, luego las presiones financieras, el objetivo es desgastar hasta que el pueblo pida un cambio “por cansancio”.

    El golpe blando no derroca, pero desespera, y cuando el país se quiebra desde adentro, los mismos de siempre regresan “para poner orden”.

    El antídoto es información, conciencia y memoria. México no es ingenuo, hemos sobrevivido a imperios, dictaduras, fraudes, saqueos y hemos vuelto a levantarnos desde las raíces, por eso, frente a este golpe blando, lo que nos toca es informarnos, pensar, contrastar, defender el proyecto nacional con inteligencia, porque la historia enseña que los embates de los golpes blandos no se ganan con fuerza sino con lucidez colectiva, organizarnos desde abajo, cuidar la unidad y no dejar que nos arrastren al caos que tanto desean.

    Les mando un abrazo fraterno

  • Nuevo León, limbo electoral

    Nuevo León, limbo electoral

    Si Waldo es el candidato del Verde a la gubernatura de Nuevo León, pierde, aunque sea en alianza con Morena y el PT. Si Morena no empieza a hacer campaña desde ahora, apoyando a Judith Díaz, pierde y gana el PRI, que se convertiría en la tabla de salvación de ese partido a nivel nacional.

    Si el Verde compite en solitario con su propio candidato podría perder el registro en la entidad.

    De los posibles candidatos de MC no vale la pena hablar.

    Mientras el PRI echa la casa por la ventana en cuanto a recursos, en Morena del estado cuidan el dinero de los pasajes del equipo de campaña. 

    El tricolor sabe que, en 2030, perderá Durango y Coahuila, sólo le quedaría Nuevo León, que es un estado muy bueno para mantener al PRI económicamente.

    Así, se convertiría en bastión, no por mucho tiempo pero alargaría la vida el PRI por lo menos 10 años más, por eso le apuestan todo a Adrián de la Garza, quien no es un santo pero es el menos peor que tiene el PRI. 

    No les importa gastar para mantener el registro, mientras Morena NL, pareciera que quiere perder ahorrando centavos y gastando en un improvisado manejo de imagen de la posible candidata a la gubernatura.

    Adrián de la Garza enfrenta acusaciones de desvío de recursos, y presuntas irregularidades en la construcción de obras de infraestructura.

    Tiene denuncias ante la Unidad de Inteligencia Financiera, y la FGR, sobre la utilización de empresas factureras para desviar 148.2 millones de pesos, donde está involucrado hasta su hijo.

    Recordemos que el poder tras el trono del PRI en Nuevo León es el esposo de Clara Luz Flores, titular de la Unidad de Asuntos Religiosos, Prevención y Reconstrucción del Tejido Social, Abel Guerra Garza, quien lo mismo opera con el PRI que con Morena. En un juego muy sucio pero así son los priistas.

    Abel Guerra no ha renunciado al PRI esperando que el PRI regrese al gobierno de Nuevo León y podrá todo de su parte, que no es poco, para lograrlo.

    Abel puede llevar priistas a Morena y morenistas al PRI en el momento en que lo decida. Ha manejado la manipulación de masas en Nuevo León por muchos años.

    El oportunismo de Abel, muy parecido al del Verde, finalmente fortalecerá al que considere, a última hora, que ganará, sin importarle que su esposa pierda la chamba o sea mal vista en la 4T. Ya bastante desprestigio sufrió cuando se supo que perteneció a la secta sexual NXIVM, que presidía Keith Raniere, condenado a 120 años de prisión.

    La muerte de Mauricio Fernández deja prácticamente sin candidato propio al PAN y lo envía al tercer sitio en la intención del voto, con la posibilidad de que Carlos de la Fuente sea el abanderado. Los panistas nunca se preocuparon por crear cuadros sin saber que los pocos con los que contaban habían incurrido en actos ilícitos.

    La disputa está entre el PRI y Morena, el primero puede aliarse al PAN, y el segundo al Verde y al PT. A pesar de las posibles coaliciones electorales, el empate se anuncia desde ahora, aunque no desprovisto de traiciones y guerras sucias.

  • El Nobel que hizo visible lo invisible: la física cuántica a escala humana

    El Nobel que hizo visible lo invisible: la física cuántica a escala humana

    El Premio Nobel de Física 2025 marcó un punto de no retorno: por primera vez se demostró que los fenómenos cuánticos pueden diseñarse, controlarse y observarse a escala macroscópica. Los experimentos de John Clarke, Michel Devoret y John Martinis transformaron un circuito eléctrico en un “átomo artificial” capaz de mostrar cómo la energía se cuantiza y cómo las partículas atraviesan barreras imposibles según la física clásica. Lo que durante un siglo fue teoría se volvió experiencia tangible: la mecánica cuántica en acción.

    La hazaña detrás del Nobel consistió en ver lo invisible. En los laboratorios de Berkeley los laureados enfriaron un circuito superconductor hasta el límite del cero absoluto y observaron que la corriente eléctrica no fluía de manera continua, sino en saltos discretos de energía. Luego, comprobaron que ese mismo sistema podía “tunelizar” (atravesar una barrera de energía sin la fuerza necesaria), confirmando que las reglas que rigen el mundo subatómico pueden manifestarse en objetos visibles y reproducibles.

    De la teoría a la práctica, la cuántica entró a escala humana. Aquellas ecuaciones abstractas se convirtieron en ingeniería: sensores capaces de medir campos magnéticos mil veces más débiles que los actuales, computadoras cuánticas que resuelven en segundos lo que hoy tomaría siglos y redes de comunicación imposibles de espiar. Reuters lo sintetizó con precisión: los científicos “revelaron la física cuántica en acción”. Y esa acción redefine la relación entre conocimiento y poder.

    La revolución que anticipamos ya está en marcha. La Real Academia Sueca subrayó que los circuitos superconductores son hoy la base de los qubits que impulsan la computación cuántica. Estados Unidos, Europa y China los convierten en activos estratégicos, conscientes de que dominar la coherencia cuántica equivale a controlar la próxima infraestructura del siglo XXI: una red global de información, energía y materia gobernada por leyes de precisión atómica.

    Pero esta revolución no será solo científica. También es política. La capacidad de un país para generar y proteger conocimiento cuántico definirá su soberanía digital, su seguridad y su competitividad económica. Los descubrimientos reconocidos en 2025 demuestran que la ciencia no progresa por azar, sino por continuidad institucional, cooperación y visión de Estado. Los países que entendieron eso ya construyen su propio andamiaje del futuro.

    México posee talento, universidades y vínculos internacionales, pero necesita un rumbo. La década cuántica exige pasar de la vocación científica a la estrategia nacional: formar especialistas, invertir en laboratorios, legislar sobre criptografía post-cuántica y coordinar esfuerzos entre educación, industria y gobierno. La pregunta no es si la física cuántica llegará, sino si estaremos listos para usarla a favor del bienestar colectivo.

    El Nobel de Física 2025 no solo reconoció un hallazgo, sino el inicio de una era en que lo invisible se volvió tangible. La humanidad demostró que puede diseñar y controlar los secretos más profundos del universo, y con ello la física cuántica dejó de ser teoría para convertirse en motor de progreso. Si México asumiera este llamado con visión de Estado (invirtiendo en educación, innovación y soberanía científica) podría ser parte activa de la revolución que redefine la frontera entre lo posible y lo humano. Porque el futuro, desde hoy, se construye con la precisión de la cuántica y la voluntad de ver lo invisible.

  • Que el río vuelva a respirar

    Que el río vuelva a respirar

    Durante más de un siglo, la Ciudad de México ha vivido de espaldas a su naturaleza. Debajo del Viaducto Miguel Alemán corre, invisible, el Río de la Piedad, uno de los antiguos cauces que dieron forma al valle. Hoy, el río está entubado, reducido a un drenaje profundo, pero sigue ahí, vivo bajo el concreto. Pensar en desentubarlo no es una idea romántica: es una posibilidad real de transformación ambiental, urbana y social.

    Recuperar el Río de la Piedad a cielo abierto sería un acto de restauración ecológica y de resiliencia urbana. La ciudad podría reconvertir un canal contaminado en un corredor verde y fluvial, capaz de limpiar el aire, infiltrar agua al subsuelo y disminuir las temperaturas en una zona históricamente saturada de tráfico y contaminación. La vegetación ribereña permitiría capturar partículas suspendidas, absorber CO₂ y crear microclimas más frescos, mejorando la calidad ambiental de toda la franja central de la metrópoli.

    Además, el río restaurado ayudaría a recargar el acuífero del Valle de México, actualmente sobreexplotado, y a mitigar inundaciones durante la temporada de lluvias, al permitir la filtración natural del agua. Convertir un drenaje cerrado en un cauce vivo sería una forma de reestablecer el ciclo hidrológico que la ciudad rompió hace décadas.

    Pero los beneficios no serían solo ecológicos. También serían urbanos y sociales. Un río desentubado puede transformarse en un espacio público continuo, con parques lineales, ciclovías y áreas de convivencia. Donde hoy domina el ruido de los motores, podría haber vida, comunidad y paisaje. Experiencias internacionales, como la del Cheonggyecheon en Seúl o el Manzanares en Madrid, muestran que recuperar los ríos urbanos no solo mejora el ambiente: también revitaliza la economía local, reduce la inseguridad y fortalece la identidad colectiva.

    Por supuesto, un proyecto así exige planeación técnica, inversión y voluntad política. Requeriría separar aguas negras y pluviales, instalar plantas de tratamiento y rediseñar la infraestructura del Viaducto. Sin embargo, el costo de mantener el sistema actual —obsoleto, contaminante y caro de operar— también es alto. En cambio, restaurar el Río de la Piedad sería una inversión en sustentabilidad, salud y futuro.

    Desentubar el río sería devolverle el pulso natural a la ciudad. Permitiría reconectar a las personas con el agua, con la historia del valle y con la idea de una urbe que puede convivir armónicamente con su entorno. No se trata de volver al pasado, sino de imaginar un futuro más verde y humano, donde el progreso no se mida solo en concreto, sino en bienestar ambiental.

    El Río de la Piedad aún existe, aunque la ciudad lo haya enterrado. Devolverlo a la superficie sería más que una obra hidráulica: sería un gesto de esperanza. Porque si dejamos que el río vuelva a respirar, tal vez la Ciudad de México también pueda hacerlo.

  • Generación zopilote: una copia de la verdadera Generación Z

    Generación zopilote: una copia de la verdadera Generación Z

    Por Laura Hernández

    El próximo 15 de noviembre se llevará a cabo una marcha convocada a través de distintas redes sociales por quienes se hacen llamar “la generación Z”.

    Este movimiento toma como símbolo la bandera pirata de la serie de anime japonesa One Piece, que se ha convertido en un eje de unión en movimientos de protesta de la Generación Z alrededor del mundo. Sin embargo, si analizamos con detenimiento los perfiles de los convocantes de esta marcha, nos damos cuenta de que algo no cuadra.

    A grandes rasgos, esta serie trata sobre un mundo rodeado casi en su totalidad por agua, donde la única forma de conocer otras islas es aventurándose al mar como piratas en busca de conseguir el “One Piece” para convertirse en el Rey de los Piratas.

    Lo que conocemos tradicionalmente sobre la vida de los piratas es que en sus travesías asaltan otros barcos de manera despiadada para hacerse de riqueza y tesoros a costa de su mala fama. Sin embargo, contrario a esta descripción, la serie One Piece tiene una perspectiva política que la hace interesante:
    Plantea que el mundo está gobernado por un gobierno totalitario que oprime a sus habitantes.

    El personaje principal de esta serie es el capitán Monkey D. Luffy, quien en sus aventuras viajeras conoce innumerables islas, y en cada una de ellas percibe los conflictos y las distintas realidades de sus poblaciones. Se percata de que existen problemas de desigualdad, racismo y tiranía, y debido a su gran empatía siempre se sitúa del lado del oprimido, enfrentándose junto a su tripulación a quienes ejercen el poder en perjuicio de la población y luchando por la justicia. Luffy usa un sombrero de paja como símbolo de humildad.

    Es decir, este grupo de piratas rompe con la imagen negativa que tenemos de ellos y deciden resignificar su relación con el otro. Luchan por la libertad de los pueblos, contra el racismo y por una sociedad solidaria y sin jerarquías, lo cual le otorga a la serie un vínculo con el anarquismo.
    Es una serie que retrata los problemas sociales, en donde Luffy se vuelve un símbolo rebelde y revolucionario, que busca cambiar el ordenamiento del mundo frente a la autoridad totalitaria.

    ¿Acaso los Claudio X. González, los Salinas Pliego, las Alessandras Rojo de la Vega, los Alitos Morenos, Fox, los mareas rosas, los Calderones y toda la escoria prianista comprenderán que el significado de este símbolo que adoptan como bandera es totalmente ajeno y discordante a lo que ellos representan?

    Esto, además de estupidez, evidencia la ausencia de organicidad de la convocatoria en sí y el profundo desconocimiento sobre lo que representa este símbolo del pirata con el sombrero de paja para esta generación, lo que lo hace aún más repugnante.

    Se apropian de símbolos, de causas, de manifestaciones de indignación legítima en momentos coyunturales como el que vivimos hoy con el asesinato de Carlos Manzo, porque ellos en realidad carecen de propuestas y de símbolos propios. Roban no sólo dinero, sino también identidad, porque la suya es de todos conocida y sólo merece el rechazo que no ha podido revertir en las urnas ni en la opinión pública.

    Estos personajes representan el establishment político, la organización social jerárquica, el clasismo, el racismo, la discriminación y la injusticia social, y eso es justamente lo que combate esta generación. Por eso sus discursos no tienen eco ni acompañamiento de los jóvenes, quienes incluso se han deslindado de esta convocatoria a partir de mensajes en redes sociales.

    Con esta bandera, estos grupos del poder político pretenden emular movimientos sociales que retomaron ese símbolo, como en Nepal, Madagascar o Perú, entre otros. Sin embargo, no se puede adoptar un símbolo pretendiendo replicarlo en otro contexto tan diferente como México.

    En nuestro país hay gobernabilidad y la Presidenta Claudia Sheinbaum cuenta con el apoyo mayoritario de la población, superior al 70%. Contrariamente a lo que vocifera la derecha en sus discursos, no vivimos en una dictadura ni tenemos un gobierno totalitario.

    Es por ello que este lenguaje político usado por los convocantes de la mal llamada generación Z, cuyo nombre verdadero debiera ser “Generación Zopilote”, desentona totalmente con las demandas de los jóvenes que sí pertenecen a dicha generación y cuyo movimiento se gesta de manera orgánica desde abajo y no desde la oligarquía.

    La generación Z plantea construir una sociedad más igualitaria y con justicia social. Busca recuperar su lugar en el mundo, un lugar que el sistema les ha arrebatado junto con la mayoría de sus derechos. Son estos jóvenes los que mayormente han resentido y padecen la precariedad social, sin poder acceder a derechos básicos como la vivienda y la seguridad laboral. Por eso no tienen vínculo alguno con quienes promueven esta marcha.

    Es una generación políticamente presente, pero que quizá “no estamos viendo ni leyendo” adecuadamente porque sus canales de comunicación no se sitúan en las redes sociales convencionales.

    Contrario a lo que podríamos pensar, la generación Z no es apolítica, lo cual representa una llama esperanzadora para frenar la irrupción del neofascismo en nuestro país, como ha sucedido en otras naciones de Latinoamérica, como Argentina, donde lamentablemente han sido los jóvenes quienes han colocado a la ultraderecha en el poder.

    No obstante, me surgen algunas preguntas:

    ¿Qué papel jugará esta generación Z en los cambios de paradigmas y de transformación sociopolítica en nuestro país?

    ¿Qué proponen para cambiar la realidad que vivimos y bajo qué principios y estrategias de acción?

    ¿La 4T y Morena están entendiendo la manera de concebir el mundo de esta generación y sus nuevas formas de organización y acción política?

    ¿Tendrá futuro la 4T con las formas en las que está ejerciendo el poder político o sucumbirá ante esta generación que no se siente representada por ningún partido político y que, a diferencia de muchos en Morena, no pretenden acomodarse dentro de las estructuras de poder, sino transformarlo?

    Para quienes han leído mis columnas, se habrán dado cuenta de que, en correlación con mi actividad profesional, escribo sobre temas de salud en general y salud mental. Sin embargo, hoy decidí escribir sobre este tema de coyuntura política porque también tiene que ver con la salud individual y colectiva.

    Si queremos vivir en una sociedad mejor, debemos replantear constantemente nuestras formas de organización y transformarla en beneficio de las mayorías y en pro del bien común. Debemos transformar el pensamiento en función de nuestra realidad objetiva para conquistar derechos y evitar regresiones.

    Como Psiquiatra, puedo decir que es obligado conocer más a profundidad las inquietudes de los jóvenes, sus nuevos códigos y canales de comunicación, sus preocupaciones, carencias y demandas, así como los diversos fenómenos sociales de la realidad que vivimos, puesto que estos factores también moldean el pensamiento y la personalidad y forman parte de la experiencia vivencial como individuos y como colectividad. Desconocer estos aspectos nos impide valorar a las personas en su integridad, lo cual a su vez limita la empatía y la comprensión de sus problemáticas, que impactan directamente en la convivencia social.

    Para mí, conocer más a profundidad los planteamientos y la narrativa que promueve la generación Z me hace tener esperanza en nuestros jóvenes, quienes se rebelan al autoritarismo de los gobiernos de derecha.
    Las generaciones somos más que un nombre (Baby boomers, Generación X, Millennials, Generación Z, etc.). Somos vivencias, experiencias, esperanza y ejes de transformación.

    Debemos estar pendientes de lo que suceda este próximo 15 de noviembre y seguir combatiendo cada día desde nuestra trinchera la narrativa de la derecha carroñera, que está dispuesta a lo que sea por recuperar el poder y sus privilegios a costa del pueblo de México. Frenar a estos delincuentes es tarea de todas y todos, es una lucha transgeneracional.

    Laura Marcela Hernández Aguilera. Médica con especialidad en psiquiatría (UNAM). Activista y militante. Obradorista. Ex delegada estatal de morena Chihuahua. 

  • De nuevo MC a la cárcel

    De nuevo MC a la cárcel

    Movimiento Ciudadano ve con preocupación que los gobernadores de los estados que gobierna estén bajo la lupa de la ley. Uno investigado por las autoridades policiacas de Estados Unidos, y el otro temblando por una ley que se impulsará el castigo a la facturación falsa, que practica desde hace muchos años Samuel García.

    Ante los constantes descalabros de MC, seguramente el tocayo de Trump se dejará consentir a la hora de aceptar invitaciones para ser candidato a la gubernatura de Sonora, Nuevo León, o incluso podría buscar la candidatura a la Presidencia de la República ante la desesperada búsqueda de cuadros de cualquiera de los partidos de oposición, todos ellos en decadencia.

    Colosio Jr. no tiene bandera partidista, su franquicia quiere utilizarla hasta para evitar exámenes antidoping y poder pasar de un partido a otro, sin ser criticado evocando a sus antepasados como pasaporte a la impunidad. A nadie extrañaría que pudiera ir al PRI, porque MC no resiste más tiempo su inconsistencia ideológica y su famélica votación en los comicios.

    El descrédito se aproxima a ese partido, que en otro frente de batalla, encabeza el embate contra el gobierno de Veracruz dos ex presidiarios emecistas: Dante Delgado y José Manuel del Río Virgen. Uno acusado por corrupción y el otro por homicidio. Uno liberado por una supuesta prescripción del delito y el otro por las artes mágicas de Norma Piña, cuyos fallos deberían revisarse uno por uno.

    La campaña tiene estrategia y financiamiento, que algunos medios malintencionados del estado adoptan rumores como hechos consumados. Se trata de crearle un ambiente adverso a la gobernadora Rocío Nahle, para ganar espacios e impedir su ascenso político. 

    Con la ayuda de los resentidos medios de Veracruz, quieren hacerla aparecer como una persona con mal carácter, bipolar, incluso desquiciada.

    Es una tarea diaria que los columnistas de la entidad están dispuestos a publicar a cambio de un desayuno.

    Los medios en Veracruz no perdonan la indiferencia de la gobernadora quien les ha demostrado que no los necesita para consolidarse ni para ganar popularidad entre la población.

    Una de las rencillas de MC, y el amigo de los delincuentes Ricardo Monreal es que no pudieron arrebatarle más presidencias municipales en los comicios de este año, luego de evidenciar el fraude en Papantla y Poza Rica, donde el triunfo correspondía legal y originalmente a Morena.

    El dinero proviene de la autorización de Ricardo Monreal para extraer recursos públicos de la Cámara de Diputados para vengarse de las políticas mujeres que han dejado sin cacicazgo al estado de Zacatecas, al dejar prácticamente fuera de la contienda electoral a su hermano, adán, quien sería el tercero de la familia en gobernarlo.

    Inexplicable la permanencia de Ricardo Monreal en Morena, luego de tantas muestras de sabotaje al partido, de alianzas con personajes siniestros como José Manuel del Río, con partidos agonizantes como Movimiento Ciudadano, e intereses tan mezquinos como realizar una campaña contra la Presidenta y la gobernadora de Veracruz.

    Movimiento Ciudadano podría tener a los dos gobernadores que tiene tras las rejas, le sirvieron a Monreal y a la perversión de los traidores de carne cañón para colocarse solos en la línea de fuego.

  • Tu influencer de confianza te miente

    Tu influencer de confianza te miente

    Desde que México transicionó hace siete años hacia un gobierno que terminó de tajo con cerca de cien años de reinados prianistas, los entonces medios de comunicación hegemónicos, rendidos a los intereses político-económicos del país, se volcaron de lleno con todos sus recursos para atacar al que era el primer liderazgo emanado de un movimiento social, para servir al pueblo.

    Las noticias falsas colmaron no solo las pantallas de televisión, espacios en la radio o páginas en periódicos sino que además, se diversificaron hasta inundar las redes sociales, junto a los llamados influencers. Es por ello que estos espacios y quienes los manejan, se volvieron un arma de doble filo al contar con miles o en algunos casos, millones de seguidores. Su voz, en ocasiones utilizada con dolo, pareciera ley, al hablar con discursos bien estructurados, construidos a modo por algún mecenas que le pague por sus servicios, que abone en la proliferación de patrañas.

    La última noticia que replicaron unos y otros sin dar tregua fue que al alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, lo asesinaron integrantes del crimen organizado porque el gobierno federal lo abandonó, no dio protección a su persona que él requirió, ni elementos para fortalecer la seguridad en su municipio. Dos grandes mentiras que fueron aclaradas en la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum. Esta campaña, expuesta en redes sociales lo mismo que en los demás medios, sirvió para que la oposición política mexicana se colgara de la generación Z (nacidos entre 1997 y 2007), para hacer pasar más “fake news”, como reclamos legítimos de estas personas.

    Si bien, la preocupación y el temor que genera la violencia en el país son reales y nos afectan a todos como ciudadanos, es bien sabido que estos males no comenzaron hace siete años, cuando Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia y le relevó después la doctora Sheinbaum. A estas alturas queda muy claro que los políticos de PRI y PAN y sus aliados, actuaron en contubernio hasta que los males públicos alcanzaron niveles insostenibles, gracias a la corrupción. Ahora, a dichos personajes se suman algunos en plataformas digitales que actuan como sicarios informativos, que pretenden que la gente olvide porqué surgieron estas calamidades y porqué votaron por una alternativa en las urnas.

    Y si bien, es importante exigir por igual a políticos sean de Morena o prianistas, trabajen en favor de la gente y no de sus intereses, también vale la pena recordar a los que, en aras de incrementar sus cuentas bancarias, pasaron al “lado oscuro” de la historia al apoyar las ambiciones de la derecha.

    Nuestra labor es, en cambio, cuestionar lo que leemos, escuchamos u observamos, consultar diversas fuentes de información para generarnos un criterio fuerte, ante estos esbirros. No por nada China, solicita estudios profesionales a los influencers que deseen hablar de un tema como si fueran instruidos académicamente para ello.

  • Poder Judicial de la Federación: una reconciliación urgente

    Poder Judicial de la Federación: una reconciliación urgente

    Por Fabiana Estrada

    Las instituciones públicas no son meras estructuras burocráticas; su esencia radica en un sentido de misión compartido que trasciende intereses partidistas o personales. Este sentido de misión implica una orientación colectiva hacia objetivos superiores, ligados al bien común: bienestar, crecimiento, seguridad, justicia, etc.

    En el caso del Poder Judicial de la Federación, la reforma judicial no solo estableció una nueva estructura y un nuevo modelo de acceso a los cargos de personas juzgadoras, a través del voto popular, sino que pretende ser un replanteamiento de la visión de justicia. Busca redefinir la misión de los poderes judiciales para hacerlos más sensibles a las realidades sociales, más cercanos a las personas y más enfocados a la rendición de cuentas.

    Pero la radicalidad de la reforma y el clima imperante de polarización en el discurso público generaron un ambiente de confrontación al interior del Poder Judicial de la Federación, que no ha menguado en la etapa postelectoral y que pone en riesgo no solo la función que desempeña, sino la confianza ciudadana y con ella la certeza necesaria para la vigencia del Estado de Derecho.

    En la prensa y en las redes sociales se fomenta una hostilidad contra los jueces electos, a quienes despectivamente se identifica como “del bienestar”. Se les atribuye en automático una supuesta alineación con el sistema político y se contraponen a los jueces de carrera, supuestamente llenos de sabiduría y virtud. Así, se construyen barreras entre colegas, polarizando el ambiente laboral y operativo del Poder Judicial.

    Estos conflictos internos y este afán de “exhibir” a las personas juzgadoras afectan la independencia judicial. Al promover narrativas que deslegitiman a ciertos jueces por su origen electoral, se incentiva un clima de desconfianza que alienta interferencias externas, como campañas mediáticas o presiones partidistas, lo cual contradice la misión de velar por la legalidad y la separación de poderes.

    Además, la polarización erosiona la confianza ciudadana en el sistema de justicia. Se amplifica el escepticismo público, haciendo que los ciudadanos duden de antemano de la imparcialidad de las resoluciones judiciales, lo que va en detrimento del servicio público y daña el Estado de Derecho.

    Por supuesto, que todas las personas juzgadoras deben estar abiertas al escrutinio público: ese es el objetivo que se perseguía con el sistema de elección popular. Pero buscar a toda costa ridiculizar, generalizar las críticas y hacer del Poder Judicial una caja de resonancia de las divisiones partidistas es simplemente irresponsable.

    Urge reconstruir puentes, priorizando la misión colectiva de justicia por encima de etiquetas divisorias y rencores pasados. Es tiempo de reconstruir el sentido de pertenencia a la institución, porque quienes pierden con este encojo absurdo son las personas justiciables. Sin un norte común, las instituciones se fragmentan, pierden legitimidad y fallan en su servicio público esencial. Nadie debería desear ese resultado.

  • REDES SOCIALES AL SERVICIO DE LA OPOSICIÓN

    REDES SOCIALES AL SERVICIO DE LA OPOSICIÓN

    Es evidente que quien se beneficia con la muerte del alcalde de Uruapan Michoacán Carlos Manzo es sin duda la oposición Prianista y los medios de “información” beneficiados durante el periodo neoliberal de gobiernos del Prian.

    Por esa razón los medios y comentocratas afines a los opositores están invirtiendo todos los recursos a su alcance para golpear al gobierno de la presidenta Claudia Sheibaum. Sobre todo en las redes sociales inundadas de violencia por parte de la oposición.

    El ataque es sin duda una estrategia para desestabilizar la gobernabilidad en el país, para utilizarlo como pretexto y solicitar una intervención del gobierno gringo, una evidente estrategia utilizada por las traidoras fuerzas de derecha en países de Latinoamérica que ya rindieron frutos en algunas naciones hermanas como Ecuador, Argentina, Perú… que ya cuentan con gobiernos coludidos con los intereses económicos y políticos de otrora país más poderoso en el mundo.

    Es un hecho de cómo los partidos de la oposición Prianista vinculados al poder económico se acuerpan en torno a la propuesta de ceder a los intereses del gobierno de los Estados Unidos, bajo el pretexto de la violencia que por cierto fue generada desde la presidencia del espurio Felipe Calderón posterior al fraude electoral donde fue impuesto.

    El descaro de la oposición es tal que ya no les importa mentir, con argumentos tan ridículos como culpar al proyecto de la cuarta transformación de ser el responsable de promover al crimen organizado, cuando es a partir de los gobiernos de Acción Nacional cuando se promueve la creación de los actuales grupos de la delincuencia organizada al amparo de la estrategia impulsada por Género García Luna, al parecer con la anuencia del gobierno estadounidense.

    La manipulación por medio de la inversión en las redes sociales de los grupos opositores, busca rendir frutos engañando a la sociedad con argumentos absurdos y mentiras descaradas. La oposición Prianista no ha querido aceptar que se encuentran en un proceso de degradación profunda, su estrategia que busca convencer a los jóvenes, uno de los sectores con más beneficios dentro del proyecto de la cuarta transformación, no se dejará manipular.

    A nadie beneficia la violencia que promueve la oposición Prianista y sus cómplices de los medios corporativos, por lo que las autoridades locales y federales deben de estar preparadas e investigar en ese sentido.

    Los jóvenes ya comienzan a contrarrestar con mucha imaginación los ataques de los opositores y sus cómplices de los medios de manipulación corporativos.

  • Mamdani: el nuevo rostro del poder en Nueva York

    Mamdani: el nuevo rostro del poder en Nueva York

    La victoria de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York marca un punto de inflexión en la política urbana estadounidense. Con apenas 34 años, el hijo de inmigrantes ugandeses de ascendencia india ha logrado algo más que una hazaña electoral: ha despertado una nueva esperanza entre quienes sienten que la ciudad más icónica del mundo se había alejado de su gente.

    Su triunfo no sólo rompe con la historia —es el primer alcalde musulmán y sudasiático en ocupar el cargo—, sino que encarna un cambio generacional y moral. Mamdani llega con la convicción de que el gobierno debe servir a quienes trabajan, no a quienes especulan. En un contexto de desigualdad creciente, su lema de campaña, “una ciudad para quienes la sostienen”, resonó profundamente entre trabajadores, migrantes, estudiantes y jóvenes precarizados que hoy lo ven como una figura de dignidad y cercanía.

    Un cambio con sentido humano

    Mamdani no habla de “programas” o “reformas” en abstracto. Habla de vidas concretas. De la madre soltera que pasa tres horas en transporte para llegar al trabajo. Del joven que no puede pagar un departamento aunque tenga dos empleos. Del adulto mayor que teme perder su casa por un aumento de renta. Su política nace del suelo, de los barrios, y se traduce en propuestas que buscan reconstruir la confianza en lo público.

    Entre ellas, destaca su compromiso de hacer gratuito el transporte público, empezando por los autobuses. También propone congelar los aumentos de renta y crear 200 mil viviendas asequibles en los próximos diez años. Plantea un salario mínimo de 30 dólares por hora para 2030, una meta ambiciosa pero coherente con el costo real de vivir en la ciudad.

    Mamdani también quiere reformar la seguridad pública desde la raíz. En lugar de más policías, propone un Departamento de Seguridad Comunitaria, enfocado en la prevención, la salud mental y la resolución pacífica de conflictos. Su visión es clara: “la seguridad no empieza en una celda, empieza en un hogar estable y un salario digno”.

    Gobernar con la gente, no sobre ella

    El nuevo alcalde sabe que no será fácil. Sus propuestas chocan con intereses poderosos y con una burocracia acostumbrada a administrar desigualdades, no a corregirlas. Pero Mamdani ha construido su liderazgo desde la calle, no desde los despachos. Su fortaleza no es el poder institucional, sino la movilización ciudadana.

    Entiende que gobernar implica escuchar, debatir y construir acuerdos sin ceder en los principios. Su estrategia pasa por fortalecer la organización comunitaria, empoderar a los barrios y hacer que la participación ciudadana sea parte cotidiana del gobierno, no un acto simbólico.

    Una ciudad que se atreve a cambiar

    Lo que está ocurriendo en Nueva York trasciende sus fronteras. Mamdani representa una nueva forma de hacer política: menos tecnocrática y más humana; menos centrada en los mercados y más en las personas. En tiempos de crisis global, su mensaje tiene un eco poderoso: no hay progreso sin justicia, ni justicia sin empatía.

    Su llegada al poder es también un recordatorio de que las grandes transformaciones empiezan desde lo local. En una ciudad que simboliza el capitalismo global, Mamdani propone un modelo distinto: una Nueva York que no mida su éxito por el número de rascacielos, sino por la calidad de vida de quienes los limpian, los habitan y los sostienen.

    El futuro de la ciudad más diversa del planeta está en manos de un líder que no teme hablar de sueños, pero que sabe que la verdadera revolución se construye con políticas, no con promesas. Su victoria no es sólo la de un hombre; es la de una generación que decidió volver a creer que otra ciudad —más justa, más humana, más nuestra— todavía es posible.