Con 36 años y cinco meses, fue la jirafa más longeva de la capital. Dejó al menos 10 crías y varias generaciones de descendientes.

Chapultepec dice adiós a una de sus habitantes más queridas. La Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) de la Ciudad de México lamentó el fallecimiento de Fortunata. Era una jirafa emblemática del Centro de Conservación de Vida Silvestre Chapultepec.

Fortunata vivió 36 años y cinco meses. Con esa edad, se convirtió en la jirafa más longeva de la Ciudad de México. Además, figura entre las más longevas del mundo.

A lo largo de su vida, fue madre de al menos 10 crías. También fue abuela de varias generaciones. Por eso deja un legado importante para la conservación de su especie y una huella entrañable en la historia de Chapultepec.
Su larga vida refleja el trabajo diario de un equipo especializado. Durante más de tres décadas, el personal del Centro le brindó cuidado veterinario, nutricional y zootécnico. Ese esfuerzo explica su extraordinaria longevidad.
La SEDEMA reconoció y agradeció la dedicación de quienes la acompañaron y la cuidaron. Asimismo, se unió a la tristeza de las personas que conocieron y apreciaron a Fortunata.


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