Habitantes de San Pedro Atlapulco denunciaron que el saqueo de madera continúa sin freno ante la indiferencia de las autoridades, mientras decenas de hectáreas del bosque siguen siendo devastadas.
La desesperación de los habitantes de San Pedro Atlapulco, en el municipio de Ocoyoacac, Estado de México, estalló este lunes luego de que comuneros retuvieran e incendiaron tres camionetas presuntamente utilizadas por talamontes para extraer madera de manera ilegal en la zona boscosa de La Marquesa. La acción derivó en el cierre total de la carretera libre México-Toluca durante varias horas.
De acuerdo con los pobladores, los hechos comenzaron al mediodía, cuando un grupo de vecinos sorprendió a presuntos saqueadores de madera cargando troncos en al menos seis camionetas tipo pick up en uno de los parajes cercanos a La Marquesa. Al verse descubiertos, los individuos escaparon en tres vehículos, mientras otras tres unidades quedaron abandonadas en el lugar.
Los comuneros aseguraron que solicitaron apoyo a las autoridades para detener a los responsables y dar seguimiento a los vehículos involucrados; sin embargo, denuncian que nunca recibieron respuesta. Ante lo que consideran años de abandono institucional y una creciente devastación forestal, decidieron trasladar las camionetas retenidas hasta la carretera libre México-Toluca, donde les prendieron fuego como forma de protesta.

El incendio de las unidades obligó a cerrar la circulación en ambos sentidos desde las 18:30 horas, generando afectaciones para cientos de automovilistas. Hasta entrada la noche, las autoridades esperaban la llegada de grúas para retirar los restos calcinados de los vehículos a la altura de la zona conocida como El Zarco, mientras el tránsito permanecía paralizado.
Los habitantes de Atlapulco sostienen que la tala ilegal ha destruido ya decenas de hectáreas del bosque sin que exista una estrategia efectiva para detenerla. La situación no es nueva: apenas la semana pasada, comunidades de Huixquilucan también bloquearon esta misma vía para exigir acciones contra los grupos que operan con impunidad en La Marquesa y en el llamado Bosque de Agua, una de las principales reservas naturales que abastecen de recursos hídricos al Valle de México.
La quema de las camionetas refleja el hartazgo de comunidades que observan cómo desaparecen sus bosques mientras las autoridades parecen llegar siempre tarde, o simplemente no llegar. Cuando la protección ambiental queda en el abandono, son los propios pobladores quienes terminan enfrentando un problema que debería ser atendido por el Estado.

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