Por: Frank Alvarado
Merlín es un pato de dos años vestido con la playera de la Selección Mexicana que pasea por el centro histórico, lo que lo volvió viral al grado de ya haber sido contactado por la FIFA.
En medio de los festejos por la inauguración del Mundial 2026 en la Ciudad de México, un protagonista inesperado se robó la atención de miles de aficionados: Merlín, un pato de dos años vestido con la playera verde de la Selección Mexicana que se convirtió en fenómeno viral y en la primera “mascota no oficial” del torneo.
Merlín vive en el centro de la capital junto a su dueña, Carla Gómez, y su hijo Cristian, quienes se dedican a la venta de aguas y refrescos en la zona de la Alameda Central y el Palacio de Bellas Artes. Ahí, el ave se ha vuelto parte del paisaje cotidiano, acompañando a la familia en sus recorridos por el Centro Histórico, siempre con playera verde y, en ocasiones, calcetines para proteger sus patas del asfalto.
El pato alcanzó fama internacional tras ser grabado caminando entre la multitud durante los festejos del triunfo de México ante Sudáfrica, escena que rápidamente se viralizó en redes sociales con millones de reproducciones. Su popularidad fue tal que incluso la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) contactó a la familia Gómez para una reunión y la realización de fotografías y un posible comercial, en el marco del Fan Fest del Zócalo capitalino.
De acuerdo con su dueña, Merlín llegó a la familia como regalo para su hijo tras la pérdida de otra de sus aves, y con el tiempo se convirtió en un compañero inseparable que los acompaña en su trabajo diario. “Es nuestro bebé”, ha dicho Carla Gómez, quien asegura que el pato ya forma parte de la familia y del negocio, donde clientes y vecinos lo reconocen y lo han adoptado como una especie de símbolo local.
Hoy, Merlín es considerado por usuarios en redes como el “Pato Mundialista”, una figura que ha trascendido fronteras y que incluso ha sido retomada por medios internacionales. Mientras las mascotas oficiales del torneo han pasado con menor notoriedad, el pato mexicano se ha convertido en un fenómeno cultural espontáneo que mezcla fútbol, ternura y la vida cotidiana del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Deja un comentario