Destituyen a funcionario de la FGE de Guanajuato por entregar cuerpos equivocados a familias

El escándalo exhibe negligencia institucional; pese a destitución, el fiscal enfrenta críticas por errores repetidos y falta de control.

La Fiscalía General del Estado de Guanajuato se encuentra en el centro de la polémica tras la entrega equivocada de cuatro cuerpos a sus familiares, un error que no solo refleja fallas administrativas, sino una preocupante crisis de protocolos y supervisión interna. Aunque el fiscal Gerardo Vázquez Alatriste ordenó la destitución del responsable, el caso ha desatado cuestionamientos sobre la eficacia real de la institución.

El propio fiscal calificó el hecho como un “lamentable error”, atribuyéndolo a inconsistencias en documentos y similitudes físicas entre las víctimas. Sin embargo, la explicación resulta insuficiente ante la gravedad del caso, pues evidencia una cadena de negligencias que permitió que los cuerpos fueran entregados sin una verificación rigurosa.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, Vázquez Alatriste reconoció que existen al menos tres casos similares, incluyendo la exhumación de restos mezclados en una fosa y la entrega errónea de una persona que después apareció con vida. Estos antecedentes debilitan el argumento de que se trata de incidentes excepcionales y refuerzan la percepción de fallas estructurales en la Fiscalía.

Aunque el fiscal prometió que no habrá “chivos expiatorios” y que se investigará toda la cadena de mando, la realidad es que la repetición de estos errores pone en duda la capacidad de la institución para garantizar procesos confiables. La destitución de un funcionario parece más un intento de contener la crisis que una solución de fondo.

Además, el señalamiento de que estos fallos opacan los “logros” de la Fiscalía en 2025 ha sido interpretado como una desconexión con la gravedad del daño causado a las familias, quienes enfrentan no solo la pérdida de sus seres queridos, sino también el impacto emocional de recibir restos equivocados.

Este escándalo deja al descubierto una verdad incómoda: más allá de discursos y cifras, la Fiscalía de Guanajuato enfrenta un serio reto para recuperar la confianza ciudadana y demostrar que puede operar con profesionalismo, rigor y respeto a las víctimas.

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