El hallazgo de Petrobras abre la puerta a una nueva apuesta petrolera de Brasil, aunque persisten las advertencias por el impacto ambiental que tendría explotar crudo en una zona cercana a la Amazonia.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, visitó la zona donde la petrolera estatal Petrobras encontró petróleo frente a la costa amazónica y calificó el descubrimiento como un asunto de “soberanía nacional”. El mandatario aseguró que Brasil no permitirá que otros países interfieran con sus recursos naturales.
El hallazgo ocurrió a unos 175 kilómetros mar adentro, en las cercanías de la desembocadura del río Amazonas, donde opera el buque-sonda encargado de realizar las exploraciones. Sin embargo, Petrobras todavía debe determinar cuánto petróleo existe, su calidad y si su extracción comercial es viable.
La presidenta de Petrobras, Magda Chambriard, confirmó que existe crudo en la zona y manifestó optimismo sobre el potencial del descubrimiento. Lula, por su parte, defendió que los ingresos provenientes del petróleo podrían utilizarse para financiar la transición energética, pese a reconocer su apuesta por reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Brasil busca repetir el éxito obtenido con el presal, descubierto durante el primer gobierno de Lula y que actualmente representa alrededor del 80% del suministro petrolero brasileño. El país es ya uno de los principales productores mundiales y pretende escalar posiciones, impulsado también por el auge petrolero registrado en países vecinos como Guyana.
El proyecto, sin embargo, enfrenta una fuerte oposición ambiental. El Ibama autorizó las operaciones exploratorias en el llamado bloque 59 después de años de estudios y cuestionamientos técnicos. Organizaciones ambientalistas advierten que un eventual derrame podría provocar graves daños en manglares y ecosistemas amazónicos, una preocupación que durante años frenó la exploración en la zona.

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