Mientras San Luis Potosí enfrenta problemas de basura, rezagos y nepotismo, el gobierno de Ricardo Gallardo derrocha millones de pesos en conciertos, promoción y estrategia rumbo al 2027.
La FENAPO 2026 volvió a convertirse en el escenario favorito del gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, para presumir espectáculos millonarios mientras los problemas reales estatales siguen en aumento. El anuncio de la presentación de Motley Crue fue vendido como estrategia turística, aunque para muchos ciudadanos es una imagen financiada con recursos públicos.
El costo para traer a la agrupación estadounidense supera los 34 millones de pesos, de acuerdo con estimaciones de la productora, lo cual es una cifra que ha desatado críticas por el contraste con las carencias que enfrenta el estado. A esto se añaden más de 16 millones de pesos destinados a artistas como Gloria Trevi, Lila Downs y Yandel (sinfónico), en una feria que cada vez parece más enfocada en el espectáculo político.
Mientras el gobierno presume este tipo de carteleras con artistas nacionales e internacionales en transmisiones y redes sociales, los tiraderos clandestinos continúan expandiéndose en distintas zonas de San Luis Potosí.
La acumulación irregular de basura ha aumentado de 6 a 28 puntos detectados, reflejando la incapacidad de las autoridades para contener un problema ambiental y sanitario que afecta directamente a la población.
La estrategia consiste en que la FENAPO atraiga turísmo y derrama económica, pero cada anuncio refuerza la figura mediática de Gallardo. La feria dejó de ser una celebración popular para volverse una plataforma de promoción personal.
A la par del gasto millonario, también elevan las acusaciones de que el mandatario busca heredar políticamente el poder a su esposa, la senadora Ruth González. La posibilidad de que sea candidata en 2027 ha provocado señalamientos de nepotismo aunque dirigentes del PVEM intenten justificarlo bajo el argumento de “encuestas y respaldo ciudadano”.
La estrategia es más que clara: conciertos masivos “gratuitos” con artistas internacionales y una narrativa de fiesta permanente mientras problemas estructurales quedan postergados y en el olvido.
En un estado con rezagos visibles, el gobierno de Gallardo apuesta al impacto mediático, aunque detrás de todo persista la basura, las carencias, el nepotismo y el uso de una feria financiada con millones de pesos.

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