Por Alfonso Peñúñuri
El plantel de Francia, construido sobre décadas de migración africana, herencia colonial e integración social a través del deporte, es el ejemplo más contundente de cómo la geopolítica transforma a las naciones.
La gran presencia de jugadores con origen africano en la selección francesa es la consecuencia directa de más de un siglo de historia colonial, migraciones económicas y política de integración.
Francia construyó, durante el siglo XIX y principios del XX, uno de los mayores imperios coloniales del mundo, con presencia en Argelia, Túnez, Marruecos, Senegal, Costa de Marfil, Malí, Camerún, Madagascar, además de regiones del Caribe como Martinica y Guadalupe.
Al término de la Segunda Guerra Mundial, Francia quedó devastada económicamente y necesitaba reconstruirse. El gobierno francés llamó a trabajadores de sus excolonias africanas para levantar las grandes ciudades, especialmente París.
Así comenzaron a llegar oleadas de migrantes del norte de África y de África Subsahariana, atraídos por la promesa de una vida mejor en la metrópolis.
Sus hijos nacerían ya como ciudadanos franceses, pero conservarían lazos culturales, lingüísticos y familiares con sus países de origen.
Este fenómeno migratorio fue tan intenso que Francia se convirtió en el país europeo con mayor proporción de ciudadanos de origen subsahariano y magrebí.
Los suburbios de las grandes ciudades francesas, especialmente en la periferia de París, Lyon y Marsella, se convirtieron en núcleos de esta nueva Francia multicultural, donde las academias de futbol fueron la vía de ascenso social para miles de jóvenes.
A diferencia de otros países, Francia invirtió en infraestructura deportiva de base en los suburbios, detectando, formando talento en entornos marcados por la pobreza y la exclusión.
El resultado es una generación tras otra de jugadores de altísimo nivel con apellidos provenientes de Senegal, Malí, Guinea, Argelia, Camerún o Martinica.
Zinedine Zidane, hijo de argelinos, es considerado como el mejor jugador de la historia francesa, ganando el Mundial de 1998, comenzó en Francia un debate sobre la integración inmigrante al país que nunca se ha cerrado del todo.
Estudios académicos sobre la redistribución global del talento futbolístico demuestran que los países europeos, con Francia a la cabeza, son los principales beneficiarios de jugadores provenientes de sus antiguas colonias, y que el vínculo colonial es uno de los predictores más potentes de talento deportivo hacia Europa.
La lista definitiva de 26 jugadores que Didier Deschamps presentó para el Mundial 2026 aproximadamente dos tercios del plantel tiene raíces familiares en el continente africano o territorios del Caribe.
| Jugador | Origen Familiar |
| Brice Samba | República del Congo |
| Mike Maignan | Guyana Francesa |
| Malo Gusto | Martinica |
| Dayot Upamecano | Guinea – Bissau |
| William Saliba | Camerún |
| Ibrahima Konaté | Malí |
| Jules Koundé | Benín |
| Maxence Lacroix | Guadalupe |
| Warren Zaïre-Emery | Martinica |
| Aurélien Tchouaméni | Camerún |
| N´Golo Kanté | Malí |
| Rayan Cherki | Argelia |
| Manu Koné | Costa de Marfil |
| Marcus Thuram | Guadalupe |
| Kylian Mbappé | Camerún |
| Jean-Philippe Mateta | República Democrática del Congo |
| Désiré Doué | Costa de Marfil |
| Maghnes Akliouche | Argelia |
| Bradley Barcola | Togo |
Solo doce jugadores repiten respecto a Qatar 2022. Figuras históricas como Antoine Griezmann, Hugo Lloris, Raphaël Varane y Olivier Giroud no forman parte del proyecto.
La nueva generación es quizá la más talentosa que Francia ha producido. El valor total de la convocatoria supera los 1,470 millones de euros, convirtiéndola en una de las más caras de la historia mundialista.
Francia lleva ocho años consecutivos entre los tres primeros lugares del ranking FIFA. Fue campeona del mundo en Rusia 2018 y finalista en Qatar 2022, cayendo en una dramática tanda de penales ante Argentina.
El propio Didier Deschamps lo reconoció en conferencia de prensa: “Las expectativas son altas siempre. Que Francia esté entre las favoritas, obviamente. Pero hay otros seis o siete equipos”.
Países como Senegal, Costa de Marfil o Camerún han debido elegir en más de una ocasión entre reclamar a un jugador para su selección nacional o resignarse a que emigre al sistema francés.

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