Desde hace tres meses el presidente municipal de Ixtapaluca, Felipe Arvizu, no se ha presentado a trabajar, sin embargo, continúa cobrando su salario mensual de más de 77 mil pesos; habitantes denuncian un creciente aumento de la violencia así como un permanente abandono.
Por Martha Rojas
Mientras Ixtapaluca se hunde en una creciente crisis de violencia y abandono, el presidente municipal, Felipe Arvizu, desaparece sin dejar rastro.
Desde finales de septiembre pasado el presidente municipal no se ha parado en las oficinas del Palacio Municipal, aunque sigue cobrando su salario como lo ha hecho desde 2021, cuando sucedió a la priísta Maricela Serrano.
Felipe Rafael Arvizu de la Luz continúa embolsándose 77 mil 132 pesos mensuales sin necesidad de pararse en su oficina o explicar su ausencia a sus dependientes y gobernados.

El morenista hizo su última aparición pública el pasado 10 de noviembre de 2025, cuando a través de X compartió una fotografía con Francisco Coca Maldonado, coordinador del Corredor Económico del Bienestar en el Estado de México.
Luego de un mes y medio, Arvizu volvió a dar señales de vida el 18 de diciembre al asistir al funeral de Víctor Hugo Bravo Ramírez, gerente de administración y finanzas de OPDAPAS Ixtapaluca. Luego de eso, el presidente municipal volvió a desaparecer, limitándose a compartir videos navideños en su página oficial de Facebook.
Sin embargo, fuentes cercanas a este diario afirman que el presidente no asiste a las oficinas gubernamentales desde hace meses.
El presidente también ha rehusado explicar si su ausencia se debe a una enfermedad o simplemente a que el municipio no le interesa. Pues desde que tomó el poder en 2021, los cambios positivos en la demarcación han sido pocos o nulos.
En un municipio marcado por la creciente violencia, sólo destaca el aumento desmesurado de los impuestos sobre el predial, el agua e incluso la falta de mantenimiento al drenaje, y de todas las vías principales como la avenida Cuauhtémoc, la principal conexión entre Puebla y Cuautla con la Ciudad de México.

Fue justamente en un tramo de la avenida Cuauhtémoc —a la altura de Santa Bárbara— donde a finales de septiembre iniciaron trabajos de reencarpetamiento.
Una obra que coincidió con la “desaparición” del presidente municipal y que enfureció a vecinos de la localidad. Pues el tramo de 1.4 kilómetros, que lleva tres meses en obra no necesitaba reparación. A diferencia del distribuidor vial hacia Chalco, o la prolongación de la avenida Cuauhtémoc a la altura de Ayotla, donde los baches y el deterioro de la carpeta asfáltica son evidentes.
La falta de mantenimiento y las lluvias de la temporada provocaron fuertes estragos en el municipio. Desde 2024, cuando se tomaron las últimas fotografías de Google Street View, hasta diciembre de 2025, la avenida Cuauhtémoc no ha tenido una sola obra de mantenimiento. Y cada día, la avenida está peor.

Entre el derroche y la corrupción
El mandato de Felipe Arvizu no sólo se ha hecho célebre por su nulo impacto, sino también porque apenas en julio, Nora Chávez, directora de Servicios Públicos de Ixtapaluca, fue captada recibiendo una cuantiosa suma proveniente de la extorsión a recolectores de basura que operan en el municipio.
De acuerdo con los recolectores, la funcionaria recibiría un pago semanal de 15 mil pesos para permitir la operación de dichos camiones. Sumado a ello, recibiría una cuota adicional de 500 pesos por cada una de las 150 unidades que operan en el municipio. Lo cual daría una suma de hasta 75 mil pesos semanales que no forman parte de los ingresos registrados por parte del municipio.

Al respecto, el presidente municipal de Ixtapaluca, Felipe Arvizu, no ha hecho ningún posicionamiento, como tampoco lo ha hecho respecto a su salud o a su capacidad para dirigir un municipio.

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