Nuevo León está perdiendo competitividad e inversiones a causa de la incertidumbre generada por la falta de un presupuesto estatal, advirtió Waldo Fernández, aspirante a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
El aspirante a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, Waldo Fernández, señaló que la falta de acuerdos entre el Poder Legislativo y el gobierno estatal está afectando seriamente a la entidad, hizo un llamado a que las decisiones financieras se mantengan al margen de los intereses personales.
Advirtió que los bancos no perdonan los desacuerdos políticos y las tasas de interés operan sin considerar los conflictos internos. Cuando un estado no logra ponerse de acuerdo en algo tan elemental como la aprobación de su presupuesto, envía una señal de incertidumbre que se traduce en pérdida de competitividad frente al resto del mundo.
Desde su experiencia como empresario, Waldo Fernández expresó preocupación por el impacto que esta incertidumbre podría tener en la llegada de nuevas inversiones. Cuestionó quién estaría dispuesto a invertir si las calificadoras crediticias bajan la nota de Nuevo León ante la falta de presupuesto, o si no existe certidumbre sobre las condiciones necesarias para que el estado continúe creciendo.
El Aspirante a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, Waldo Fernández, advirtió que la falta de presupuesto genera un malestar permanente que golpea a todos los sectores de la población.Además, subrayó que el tema debe resolverse a fondo, pues las finanzas públicas no se rigen por los tiempos ni las conveniencias de la política. Explicó también que, al no fluir los recursos, los municipios no reciben el dinero necesario para ofrecer servicios básicos a la gente.
Waldo Fernández sostuvo que la sociedad de Nuevo León ha mostrado estar a la altura del estado, a diferencia de la clase política. Empresarios, trabajadores, maestros, doctores y ciudadanos en general comparten una preocupación constante, ante la falta de presupuesto, quienes terminan pagando las consecuencias son los propios ciudadanos.

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