Tras gastar millones para trasladar sus fábricas a otros países, varias compañías estadounidenses vuelven a apostar por China debido a los menores aranceles.
La política comercial del presidente Donald Trump comienza a mostrar resultados contrarios a los esperados. Aunque impuso aranceles de hasta 145% para que las empresas dejaran de fabricar en China, la reducción de esos impuestos y costos chinos ha provocado que varias compañías estadounidenses decidan regresar parte de su producción al país asiático, según reportes de The New York Times.
Uno de los casos es el de Alliance Consumer Group (ACG), fabricante de linternas con sede en Texas, que invirtió millones de dólares para trasladar parte de su producción a Tailandia, Vietnam y Camboya. Sin embargo, la empresa reconoció que fabricar fuera de China resulta entre un 12 y un 15% más caro debido a los costos de materiales, transporte e infraestructura, por lo que ha comenzado a enviar nuevamente pedidos a sus proveedores chinos.
Especialistas señalan que China mantiene una ventaja difícil de igualar gracias a su enorme capacidad industrial, sus cadenas de suministro consolidadas y los menores costos de producción. Además, los nuevos aranceles estadounidenses a productos chinos se ubican ahora en niveles similares a los aplicados a varios países del sudeste asiático, reduciendo el incentivo para abandonar el mercado chino.
El giro de varias empresas pone en entredicho a la política arancelaria impulsada por Trump. Aunque la intención era fortalecer la manufactura en Estados Unidos y disminuir la dependencia de China, los constantes cambios en los aranceles y la realidad de los costos han provocado que muchas compañías concluyan que producir en China sigue siendo la opción más rentable.
Esto mientras México continúa consolidándose como un destino atractivo para el capital extranjero. A través del Plan México, el Gobierno busca fortalecer la producción nacional y atraer nuevas inversiones, estrategia que ya ha dado resultados con anuncios como el de la nueva inversión de Kia en el país, reflejando la confianza de empresas internacionales en la estabilidad económica y el potencial del mercado mexicano.

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