Corea del Norte lanzó cinco misiles tácticos que alcanzaron un objetivo en una isla a 136 kilómetros de distancia. Los proyectiles probaron cabezas de racimo y minas de fragmentación. Cubrieron un área de 130.000 metros cuadrados con gran densidad. Kim Jong-un supervisó el ejercicio y mostró satisfacción.

Este domingo, Corea del Norte realizó una nueva prueba de misiles. El líder Kim Jong-un estuvo presente junto a su hija y altos mandos militares. Los soldados dispararon cinco misiles balísticos tácticos de corto alcance desde la zona este del país.
Los misiles volaron hacia una isla situada a 136 kilómetros. Todos impactaron en el blanco previsto. Las cabezas de guerra liberaron bombas de racimo y minas de fragmentación. De esta forma, los militares verificaron el funcionamiento de estas armas.

La prueba cubrió unos 130.000 metros cuadrados. El ataque alcanzó una densidad muy alta en esa zona. Equivale al tamaño de unas 18 canchas de fútbol. Las explosiones dispersaron fragmentos de manera intensa y concentrada.
Kim Jong-un observó cada detalle con atención. Al final, expresó gran satisfacción. Dijo que este avance fortalece la capacidad de golpeo denso de sus fuerzas. Para él, el ejercicio tiene un peso importante en la preparación militar.

Este fue el segundo ensayo similar en el mes de abril. El país busca mejorar sus sistemas de misiles Hwasong-11 Ra. Los técnicos aplicaron mejoras en las cabezas de guerra para lograr mayor efectividad.
Corea del Norte avanza en su programa armamentístico pese a las sanciones internacionales. Los líderes norcoreanos insisten en que estas pruebas sirven para defender su soberanía.
Los vecinos de la península y aliados como Estados Unidos monitorean cada movimiento. La prueba recuerda que la tensión en la región persiste.


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