Las cartas a los Reyes Magos ya no hablan de muñecas ni carritos: hoy piden tablets, consolas y tecnología. La tradición del Día de Reyes se enfrenta a una infancia digital, con beneficios para el aprendizaje, pero también riesgos por el exceso de pantallas.
La tradición de los Reyes Magos sigue viva en los hogares, pero las cartas que llegan a Melchor, Gaspar y Baltasar ya no son las mismas. En lugar de carritos, muñecas o juegos de mesa, cada vez más niñas y niños piden dispositivos electrónicos, consolas de videojuegos, teléfonos inteligentes y accesorios tecnológicos, reflejo de una infancia cada vez más inmersa en el mundo digital.
Este cambio en las preferencias infantiles no es casual, el acceso temprano a internet, redes sociales, plataformas de streaming y videojuegos ha transformado la manera en que las nuevas generaciones juegan, aprenden y se relacionan. Para muchos menores, la tecnología no solo representa entretenimiento, sino también una herramienta cotidiana para la escuela y la comunicación, lo que ha llevado a que los regalos tradicionales pierdan protagonismo en la noche del 5 de enero.
Entre los aspectos positivos de esta tendencia destaca el desarrollo de habilidades digitales, la familiarización con herramientas tecnológicas y el acceso a contenidos educativos interactivos. Especialistas señalan que, bien utilizada, la tecnología puede estimular la creatividad, el aprendizaje autónomo y la resolución de problemas desde edades tempranas. Además, algunos dispositivos permiten a las familias mantenerse comunicadas y acompañar los procesos escolares.
Sin embargo, los contras también generan preocupación puesto que el uso excesivo de pantallas se asocia con sedentarismo, disminución de la convivencia familiar y posibles afectaciones a la salud visual y emocional. A ello se suma el alto costo de los dispositivos, que en muchos casos supera el presupuesto de los Reyes Magos, ampliando la brecha entre quienes pueden acceder a la tecnología y quienes no, además de desplazar juegos que fomentaban la interacción física y social.
En este contexto, el reto no solo recae en los Reyes Magos, sino también en madres y padres, quienes buscan un equilibrio entre tradición y modernidad. La discusión ya no gira únicamente en torno a qué regalar, sino a cómo acompañar a las infancias en un uso responsable de la tecnología, sin perder la magia, la imaginación y el valor del juego que por décadas marcaron el Día de Reyes.

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