Por: Frank Alvarado
La Selección Mexicana enfrentará a Colombia, Perú, Estados Unidos y Chile en septiembre y octubre, pero los cuatro amistosos se jugarán en territorio estadounidense por los compromisos comerciales de la FMF.
La Federación Mexicana de Fútbol confirmó los primeros cuatro partidos amistosos de la Selección Nacional tras el Mundial de 2026, los cuales marcarán el debut de Rafael Márquez como director técnico del Tricolor. México enfrentará a Colombia el 26 de septiembre en Baltimore, Perú el 29 de septiembre en la Red Bull Arena de Nueva York, Estados Unidos el 3 de octubre en Phoenix y Chile el 6 de octubre en el Rose Bowl de Pasadena.
Pese a la expectativa que genera el inicio de la era de Márquez y tras la conexión que se tuvo por el buen desempeño de la selección en la Copa del Mundo, volvió a quedar en evidencia una práctica de hace años: ninguno de los encuentros se disputará en México. Mientras otras selecciones aprovechan estos partidos para acercarse a sus seguidores y fortalecer su identidad jugando como locales, el Tricolor volverá a presentarse exclusivamente en Estados Unidos.
La razón principal es económica: desde 2003, la FMF mantiene una alianza con la empresa Soccer United Marketing (SUM), encargada de organizar los partidos amistosos del combinado mexicano en territorio estadounidense. El convenio, renovado en 2022 y vigente hasta 2028, obliga a la Selección a disputar al menos seis encuentros amistosos por año en ese país, garantizando ingresos millonarios para la Federación.
De acuerdo con información difundida por la propia FMF y medios especializados, los partidos amistosos en Estados Unidos representan alrededor de un tercio del presupuesto anual del organismo. En el contrato anterior, la Federación tenía asegurados alrededor de 2 millones de dólares por partido, además de los ingresos por patrocinios y derechos comerciales. Incluso, en algunos ciclos mundialistas estos encuentros han generado mayores ganancias que la propia participación del Tri en una Copa del Mundo.
Aunque la estrategia resulta rentable gracias a los millones de aficionados mexicanos que viven en Estados Unidos y llenan los estadios, prioriza el negocio sobre el aspecto deportivo y nacional. La constante ausencia de partidos amistosos en territorio nacional aleja a la Selección de su afición en México, en especial en este momento donde ha logrado ganarse el cariño de los mexicanos en territorio propio, que bien podría contribuir más al desarrollo del equipo que ahora encabezará Rafael Márquez.

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