Peso sólido, economía estable: por qué su fortalecimiento importa

Por: Nathael Pérez

Desde octubre de 2024, el peso ha mostrado una apreciación sostenida frente al dólar, alcanzando niveles no vistos en más de un año. Este comportamiento refleja confianza financiera, reduce presiones inflacionarias y fortalece el poder de compra en México.

Desde el 1 de octubre de 2024, cuando el tipo de cambio se situaba alrededor de 19.60 pesos por dólar, el peso mexicano ha mostrado un fortalecimiento constante frente al dólar estadounidense. A finales de 2025 y principios de 2026 el tipo de cambio se ha movido por debajo de 18 pesos por dólar e incluso cerca de 17.50, alcanzando niveles que no se veían desde mediados de 2024 y consolidando una tendencia de apreciación en los últimos meses.

Este movimiento refleja un descenso sostenido en el valor del dólar frente al peso y, por ende, un fortalecimiento de la moneda mexicana. El peso ha llegado a cotizar por debajo de 17,50 unidades por dólar, su nivel más fuerte desde mayo de 2024, y el par USD/MXN ha mostrado un descenso acumulado de más de 14% en el último año.

El fortalecimiento del peso frente al dólar desde octubre de 2024 hasta hoy se explica en parte por la debilidad relativa del dólar estadounidense a nivel global, impulsada por expectativas de menores tasas de interés en Estados Unidos y menores presiones inflacionarias que han pesado sobre la moneda norteamericana en general. Al mismo tiempo, tasas de interés relativamente más altas en México han hecho que inversores extranjeros busquen activos denominados en pesos, incrementando la demanda de la moneda local.

La apreciación del peso tiene efectos positivos importantes para la economía mexicana. Uno de ellos es que abarata el costo de las importaciones, ya que se necesitan menos pesos para comprar cada dólar, lo que disminuye el precio de insumos, tecnología y bienes intermedios que muchas industrias mexicanas requieren para producir. Este efecto puede ayudar a reducir costos empresariales y presiones inflacionarias internas, lo que beneficia tanto a empresas como a consumidores.

Otra ventaja del peso fuerte es que aumenta el poder de compra de los mexicanos en el exterior, ya sea para viajes o compras internacionales. Esto también puede mejorar la confianza del consumidor y favorecer el gasto en bienes y servicios importados sin generar desequilibrios cambiarios.

Desde la perspectiva macroeconómica, un peso fortalecido suele ser señal de confianza de los inversionistas internacionales, lo que puede traducirse en mayores flujos de inversión extranjera directa y en una mejora en las expectativas de crecimiento. Un peso estable y fuerte puede también contribuir a que el Banco de México cumpla con sus objetivos de estabilidad de precios, al moderar la inflación importada que puede surgir de un dólar fuerte.

En conjunto, la tendencia de fortalecimiento del peso mexicano desde el 1 de octubre de 2024 hasta enero de 2026 representa una señal de mejora en la percepción de riesgo y en la posición macroeconómica de México, con beneficios claros en términos de importaciones, poder adquisitivo internacional y estabilidad de precios, aunque con consideraciones para sectores exportadores que dependen de un tipo de cambio competitivo. 

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