Productores, autoridades federales y estatales respaldan la planta de GPO, pero exigen que el proyecto incluya beneficios directos para comunidades del norte de Sinaloa.
En Sinaloa, representantes del sector agrícola, autoridades estatales y federales, así como directivos de Grupo Proman GPO, coincidieron en respaldar la operación de la planta de amoniaco en Topolobampo, al considerarla estratégica para fortalecer la producción de fertilizantes y la seguridad alimentaria del país, aunque subrayaron la necesidad de garantizar justicia social para las comunidades de la región.
Durante una reunión encabezada por el secretario de Agricultura y Ganadería estatal, Ismael Bello Esquivel, junto a representantes de la Presidencia de la República y del Gobierno estatal, se destacó que el amoniaco es un insumo clave para la producción agrícola, indispensable para sostener la productividad del campo y reducir la dependencia de importaciones.
Los participantes coincidieron en que, aunque el proyecto avanza con un 80% de construcción, su consolidación debe ir acompañada de un esquema de beneficios sociales que impacte directamente en la calidad de vida de los habitantes del norte de Sinaloa, en línea con la política de soberanía alimentaria impulsada a nivel federal.

Bello Esquivel afirmó que la planta opera bajo estándares internacionales de seguridad, minimizando riesgos para la población y el medio ambiente. Agregó que es fundamental socializar la información para despejar dudas y garantizar confianza en una obra considerada estratégica para el estado.
Por su parte, Christian Aldama, representante de GPO, explicó que la planta será la primera de su tipo en la región del Pacífico y destacó que la empresa, con presencia internacional, no ha registrado incidentes mayores en más de 40 años de operación. Además, aseguró que el proyecto ya genera empleos directos y desarrollo económico regional.
El representante federal Mauricio Rodríguez Alonso señaló que el objetivo es reducir la dependencia de importaciones de amoniaco, lo que permitiría estabilizar costos agrícolas y fortalecer al campo mexicano. No obstante, insistió en que el crecimiento industrial debe traducirse en beneficios concretos para las comunidades cercanas al proyecto.
Productores agrícolas advirtieron que México depende en gran medida del mercado externo para este insumo, lo que genera vulnerabilidad en precios y suministro. En Sinaloa, donde se cultivan cerca de 900 mil hectáreas, contar con producción local representaría una ventaja clave para la competitividad del sector.
Finalmente, los asistentes coincidieron en que la planta de GPO no solo representa una inversión energética y agrícola estratégica, sino también una oportunidad para detonar desarrollo regional, siempre que se garantice un equilibrio entre productividad, seguridad y beneficios sociales para la población.

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