Los presidentes de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jinping, sostuvieron una reunión en Pekín donde reafirmaron su alianza estratégica frente a las tensiones con Occidente y el escenario internacional marcado por la guerra en Ucrania y la postura de Donald Trump.
Durante el encuentro, ambos mandatarios presumieron una relación “sin límites” y firmaron más de 20 acuerdos de cooperación relacionados con energía, inteligencia artificial y comercio. La reunión cobró especial relevancia debido a que ocurrió pocos días después de la visita de Donald Trump a China, en medio de una creciente competencia geopolítica entre potencias.
A pesar del tono amistoso, China no accedió todavía a cerrar el acuerdo del gasoducto “Fuerza Siberia 2”, proyecto clave para Rusia ante el debilitamiento de sus exportaciones energéticas hacia Europa. Especialistas consideran que Pekín mantiene ventaja en las negociaciones y prefiere no comprometerse rápidamente a una dependencia energética de largo plazo con Moscú.
Analistas también señalaron que China continúa sosteniendo una postura de “neutralidad prorrusa” respecto a la guerra en Ucrania. Aunque oficialmente se presenta como mediador neutral, Pekín sigue comprando recursos energéticos rusos y exportando bienes de doble uso que ayudan a mantener la economía y capacidad militar rusa. Sin embargo, expertos consideran que China tampoco busca una victoria total de Rusia, sino mantener el equilibrio actual del conflicto.
La reunión dejó claro que Moscú y Pekín mantienen una alianza estratégica sólida frente a EUA y Europa, pero también evidenció que China prioriza sus propios intereses económicos y políticos antes que respaldar plenamente las necesidades de Rusia.


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