Etiqueta: Alito Moreno

  • PRI se desmorona en Oaxaca; exsecretario de Salud rompe con Alito Moreno

    PRI se desmorona en Oaxaca; exsecretario de Salud rompe con Alito Moreno

    Regidor de cultura en el ayuntamiento de Oaxaca, Martín Vásquez Villanueva, abandonó el PRI tras más de tres décadas y emitió una crítica dura contra la dirigencia nacional de Alejandro “Alito” Moreno, a quien responsabilizó de llevar al partido a la derrota, la fractura y decadencia política. 

    El regidor de Cultura del ayuntamiento de Oaxaca de Juárez y exsecretario de Salud estatal, Martín Vásquez Villanueva, anunció su renuncia al PRI luego de más de tres décadas de militancia. Mediante una carta dirigida a la dirigencia estatal, el funcionario exhibió que el partido atraviesa una de sus peores crisis internas.

    Vásquez desacreditó el liderazgo de “Alito” Moreno, al señalar que el Partido Revolucionario Institucional ha expulsado a su propia militancia y se ha convertido en un partido débil que se ha puesto la soga al cuello para perder futuras elecciones.

    Asimismo, afirmó que el partido ya no representa los “principios” que le dieron origen, asegurando que el grupo parlamentario pasó de ser una fuerza histórica a perder credibilidad por alguien que únicamente busca conservar privilegios y recursos.

    La salida de Martín Vásquez se suma a las renuncias y divisiones que han golpeado y debilitado al PRI en distintos estados del país durante los últimos años. Así, las declaraciones del regidor dejan ver el desgaste que enfrenta la dirigencia nacional rumbo a los próximos procesos electorales, en medio de una pérdida de liderazgo político y acusaciones de autoritarismo. 

  • Desesperado y sin pruebas: Alito Moreno pide a EUA declarar organización terrorista a Morena

    Desesperado y sin pruebas: Alito Moreno pide a EUA declarar organización terrorista a Morena

    El dirigente del PRI llevó su narrativa al extranjero y solicitó al gobierno estadounidense catalogar a Morena como organización terrorista, en medio de señalamientos sin sustento y fuerte carga política.

    En un nuevo episodio de confrontación política, Alejandro “Alito” Moreno, dirigente nacional del PRI, solicitó al gobierno de Estados Unidos declarar a Morena como organización terrorista, acusando supuestos vínculos con el crimen organizado. La petición fue presentada ante el Departamento de Estado, Justicia y Tesoro, sin que se exhibieran pruebas contundentes que respalden sus dichos.

    Acompañado por legisladores priistas, el también senador argumentó que la supuesta relación entre Morena y grupos delictivos “es evidente”, al tiempo que invocó la Ley Patriota como base legal para su solicitud. Sin embargo, su postura ha sido criticada por sectores políticos que la consideran exagerada, irresponsable y con fines mediáticos.

    Moreno intentó sustentar su narrativa con señalamientos sobre procesos electorales desde 2018, asegurando que hubo intervención del crimen organizado en favor del partido guinda. También mencionó el caso de Sinaloa, donde —según su versión— existirían pactos entre autoridades y grupos delictivos, aunque dichas afirmaciones no han sido confirmadas judicialmente.

    El líder priista incluso comparó su planteamiento con el caso del partido español Batasuna, vinculado a ETA, lo que ha sido visto como un intento de internacionalizar el conflicto político mexicano. Analistas advierten que este tipo de discursos podrían tensar innecesariamente la relación bilateral y desinformar a la opinión pública.

    Mientras tanto, Morena no ha emitido una respuesta oficial, aunque figuras del partido han señalado previamente que estas acusaciones forman parte de una estrategia de desgaste político de cara a futuros procesos electorales. En contraste, el PRI enfrenta cuestionamientos internos y una caída sostenida en su respaldo ciudadano.

  • Héctor Yunes abandona el PRI tras 45 años; exhibe el desastre de Alito Moreno

    El ahora expriista acusó que el partido quedó “secuestrado” y reducido a una fuerza sin rumbo bajo la dirigencia de Alejandro Moreno.

    Luego de más de cuatro décadas de militancia, Héctor Yunes Landa renunció al PRI y mandó una crítica directa contra su dirigente, Alejandro Moreno, a quien responsabilizó de haber fracturado y hundido al partido hasta dejarlo como una minoría sin futuro político.

    A través de un video difundido en redes sociales, el exsenador y actual diputado local aseguró que su salida fue irrevocable, al considerar que el PRI está “secuestrado” por una dirigencia que lo llevó a la irrelevancia. En otras palabras, el tricolor pasó de ser maquinaria electoral a cascarón político, cortesía de “Alito”.

    Yunes, quien aspiró a la gubernatura de Veracruz en 2016 y proyectaba competir nuevamente en 2030, explicó que decidió hacer pública su renuncia un día después de presentarla para no opacar un homenaje al exgobernador Fidel Herrera. Aun así, el mensaje fue claro: el PRI ya no es opción ni para sus propios cuadros históricos.

    El político veracruzano sostuvo que el partido que alguna vez fue “el mejor de México” hoy navega sin proyecto ni liderazgo, y advirtió que la conducción actual lo encamina a la extinción. Una afirmación que, viendo los resultados electorales recientes, no suena exagerada, sino bastante precisa.

    Durante su trayectoria, Yunes ocupó diversos cargos en la administración pública, pero su salida evidenció el desmoronamiento interno del PRI, donde las renuncias y fracturas se han vuelto rutina bajo el mando de Moreno.

    Así, mientras “Alito” insiste en mantenerse al frente, las desbandadas continúan y el partido se hunde cada vez más. Porque si algo quedó claro, es que el mayor opositor del PRI terminó siendo su propio dirigente.

  • “Alito” pide al INE quitarle el registro a Morena; no quiere que participen en elecciones

    El líder del PRI exige sanciones al partido guinda, pero ignora convenientemente los escándalos que arrastra su propia dirigencia.

    El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, volvió a encender los reflectores con una exigencia que raya en lo irónico: pidió al Instituto Nacional Electoral (INE) retirar el registro a Morena por supuestos vínculos con el crimen organizado. Sí, el mismo PRI de siempre señalando con el dedo, como si no tuviera cola que le pisen.

    En conferencia de prensa, el priista aseguró que Morena “no merece participar en las elecciones” porque, según él, cuenta con el respaldo de la delincuencia. Sin presentar pruebas contundentes, Moreno insistió en que existe un patrón que justificaría incluso la desaparición del partido guinda del escenario político.

    El también conocido como “Alito” afirmó que su partido cuenta con los elementos legales para sustentar la denuncia, repitiendo el discurso de una supuesta intervención criminal en procesos electorales. Una narrativa reciclada que el PRI ha usado sin éxito, mientras evade explicar su propio desgaste ante la ciudadanía.

    El líder tricolor aprovechó además un proceso judicial en Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa y otros políticos para reforzar su acusación. Según dijo, esto “confirma” los señalamientos que el PRI ha hecho en los últimos años. Aunque, curiosamente, evita hablar de los múltiples señalamientos y escándalos que pesan sobre su propio partido.

    Moreno adelantó que continuará llevando estas denuncias al extranjero, en un intento por posicionar su versión fuera del país. Una estrategia que suena más a desesperación política que a búsqueda de justicia, especialmente viniendo de un dirigente cuya credibilidad ha sido ampliamente cuestionada.

    Porque sí, Alito exige limpieza democrática mientras encabeza un partido marcado por décadas de corrupción, abusos y pactos oscuros. La doble moral no solo es evidente, resulta hasta cómica. El PRI queriendo dar lecciones de ética es, simplemente, el chiste que se cuenta solo.

  • Alito recurre a viejas figuras del PRI en intento por revivir al partido

    Alito recurre a viejas figuras del PRI en intento por revivir al partido

    Alejandro Moreno apuesta por viejas caras del tricolor para “construir el futuro”, en una reunión que parece más un reencuentro del pasado que una propuesta renovadora.

    El dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, reunió a 15 exgobernadores priistas con la promesa de “construir una propuesta seria, fuerte y con rumbo”. Sin embargo, lo que presumió como estrategia política luce más como un intento por reciclar figuras del pasado, muchas de ellas ligadas a los años más cuestionados del tricolor.

    Acompañado por Carolina Viggiano, Rubén Moreira y Manuel Añorve, Moreno encabezó el encuentro en la sede nacional del PRI, donde se habló del “futuro de México”. Aunque el discurso apuntó a temas como seguridad, finanzas y crecimiento, la escena dejó una impresión clara: el PRI sigue mirando hacia atrás.

    Entre los asistentes destacaron nombres como Roberto Madrazo, Andrés Granier, César Camacho y Rubén Figueroa, personajes que evocan etapas polémicas del partido. Lejos de proyectar renovación, la reunión pareció una reunión de viejos cuadros, vejestorios políticos y reliquias del priismo, que hoy intentan venderse como solución.

    “Cuando ya gobernaste, entiendes que los errores se pagan caro”, dijo Moreno. Pero la frase resulta irónica cuando quienes lo rodeaban son precisamente los protagonistas de esos errores históricos que marcaron la desconfianza ciudadana hacia el PRI.

    El mensaje de “puertas abiertas” lanzado por Alito refuerza la idea de que el partido apuesta por sus viejas estructuras en lugar de nuevas generaciones, en un contexto donde su credibilidad sigue en caída. Más que reconstrucción, el encuentro evidenció la falta de autocrítica y de un proyecto verdaderamente renovador.

  • Entre invitaciones y discursos vacíos, Alito Moreno acelera la caída del PRI

    Entre invitaciones y discursos vacíos, Alito Moreno acelera la caída del PRI

    Entre llamados mediante redes sociales y ataques a Morena, Alejandro “Alito”  Moreno Cárdenas insiste en construir un discurso de resistencia que exhibe la crisis interna de su propio partido, cada vez más debilitado, dividido y sin rumbo claro.

    Las recientes invitaciones de Alejandro Moreno a sumarse a sus “defensores de México” suenan más a un acto desesperado que a una estrategia política seria. En medio de un PRI que pierde credibilidad, el dirigente optó por discursos que poco tienen que ver con la realidad que enfrenta su partido.

    Mientras emite críticas constantes contra Morena, Alito evita mirar hacia dentro. El PRI no se está desmoronando por factores externos, sino por años de decisiones erráticas, liderazgos cuestionados y una dirigencia que parece más preocupada por sobrevivir que por reconstruir. 

    El llamado a “defender México” resulta particularmente contradictorio viniendo de un partido que arrastra señalamientos históricos de corrupción y abuso de poder, que gasta miles de pesos diarios en imágenes, videos  y promoción para redes sociales redes sociales. 

    Moreno insiste en una estrategia ya no le funciona. En lugar de fortalecer al PRI, lo aísla más. Cada declaración altisonante parece alejar a potenciales aliados y profundizar la crisis interna. El partido no necesita gritos, necesita autocrítica, algo que simplemente no aparece.

    A esto se suma la incongruencia política. Hace no mucho, el propio dirigente buscaba alianzas con fuerzas que hoy descalifica. No solo debilita su palabra, también deja claro que no hay una línea firme, sino improvisación constante.

    El resultado es un PRI cada vez más reducido, atrapado entre su pasado y un presente que no logra reconstruir. Bajo el mando de Moreno Cárdenas, el partido ha perdido relevancia y presencia, mientras su dirigencia insiste en narrativas que ya no conectan ni convencen. En sus críticas, omite lo que su partido durante sus gestiones no hicieron.

    Lejos de encabezar una renovación, Alejandro “Alito” Moreno parece estar firmando el acta final de un partido que alguna vez dominó la política mexicana. Sus llamados “Defensores de México” terminan siendo el reflejo de un PRI que ya no puede ni defenderse a sí mismo.

  • Entre alianzas fallidas e insultos: Alito Moreno se contradice mientras hunde al PRI

    Entre alianzas fallidas e insultos: Alito Moreno se contradice mientras hunde al PRI

    El dirigente priísta, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, arremetió contra Movimiento Ciudadano luego de su voto al Plan B, pese a que semanas antes buscaba una alianza, exhibiendo incongruencia y la crisis interna del PRI. 

    La reciente declaración de Alejandro Moreno, a través de su cuenta de X, en la que califica a los integrantes de Movimiento Ciudadano como “Arrastrados”, no sólo eleva el tono de la confrontación política, sino que expone una contradicción difícil de sostener. Hace apenas unas semanas, el propio dirigente priísta pedía a rastras la posibilidad de una alianza con ese mismo partido.

    El señalamiento surge de que legisladores de Movimiento Ciudadano respaldaran el llamado Plan B, una decisión que tensó la relación entre fuerzas opositoras y que fue interpretada por el PRI como un “coqueteo” al oficialismo. Sin embargo, el cambio de estrategia de Alito resulta drástico, de buscar una alianza a emitir insultos en cuestión de días. 

    Pero, ¿qué cambió? ¿La postura de MC o la conveniencia del discurso priísta? La falta de criterio y de coherencia  que revela un intento de “estrategia” donde los principios parecen estar debilitados así como la credibilidad de un partido que ya enfrenta un desgaste total. 

    Su ataque pierde fuerza cuando proviene de quien buscaba “sumar”, lejos de proyectar firmeza, el Alito exhibe desesperación e improvisación así como oportunismo, elementos que han marcado el declive del PRI en los últimos años.

    Asimismo, la realidad del partido es indiscutible, entre derrotas electorales, fracturas internas y una desconexión con el pueblo. Su insulto sustituye a la propuesta y se convierte en un intento de reconstrucción política. 

    La narrativa agresiva del PRI refleja un atrapamiento en sus propias contradicciones, en lugar de construir alternativas, se mantiene solamente en un discurso que luce desgastado y poco efectivo ante una ciudadanía cada vez más crítica. 

    Finalmente, mientras Alito Moreno cambia de posición según sus conveniencias, el PRI continúa su deterioro. Y en esa línea de contradicciones, más que enfrentar a sus adversarios, acelera su propia sepultura política.

  • Ni acuerdos, ni vergüenza: MC y PRI usan la crisis como campo de batalla

    Ni acuerdos, ni vergüenza: MC y PRI usan la crisis como campo de batalla

    El “spot” presentado por el PRI que desató polémica acusó a Mariana Rodriguez y a Samuel García de gastar en su imagen mientras Monterrey se cae a pedazos. A partir de eso, Movimiento Ciudadano y el Partido Revolucionario Institucional, dos fuerzas que actualmente pelean por el poder pero que ambos tienen falta de credibilidad, lo hacen sin autocrítica y sin intención de ofrecer algo distinto, ¿sin alianza rumbo al 2027?

    El audiovisual difundido a través de las cuentas oficiales del PRI, acusó que mientras Monterrey enfrenta crisis visibles, hay quienes están más preocupados por su imagen pública, queriendo dar un “golpe” y poner en duda prioridades  dejando en mal la narrativa del gobierno emecista. 

    Movimiento Ciudadano no tardó en reaccionar, trató de voltear la narrativa, pero dejó ver que el señalamiento sí le afecta. Su discurso de “nueva política” perdió fuerza cuando la crítica apuntó a prácticas que “prometieron” no repetir.

    Pero si MC quedó mal, el PRI no se quedó atrás, intentó irse con todo desde una posición desesperada, intentando aprovechar el momento como si tuvieran la autoridad moral, cuando arrastra años de cuestionamientos y desconfianza.

    Un Movimiento Ciudadano que quiere crecer a como dé lugar y un PRI que, aunque va de caída, se aferra y se aprovecha de cualquier oportunidad y espacio para no desaparecer. Dos proyectos distintos en forma, pero que en el fondo son muy parecidos: querer el poder por encima de todos y todo. 

    La confrontación entre ambos partidos es total, es una guerra abierta donde ambos se ven como enemigos directos. Un PRI que bajo la dirigencia de Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas señala abuso y derroches de millones de pesos, y que lo promueve a través de un intento de “spot”, exhibe su falta de credibilidad desde una posición floja, cargando su propio peso del pasado. 

    Finalmente Movimiento Ciudadano y PRI terminan siendo lo mismo, una ambición sin rumbo, peleas vacías y cero propuestas. Mientras uno se vende como nuevo, el otro ya está desgastado, pero ambos juegan igual. Mucho ruido por el poder rumbo al 2027 y nada para la gente.

  • “Alito” Moreno, el senador con más faltas injustificadas al Congreso

    “Alito” Moreno, el senador con más faltas injustificadas al Congreso

    El líder del PRI suma más ausencias injustificadas que cualquier otro senador, mientras PAN y PRI dominan el abandono del pleno.

    En el colmo del descaro legislativo, Alejandro Moreno Cárdenas se posicionó como el senador con más faltas injustificadas en el Senado durante la LXVI Legislatura. Según registros oficiales, entre septiembre de 2024 y marzo de 2026 acumuló siete inasistencias sin justificar y 20 justificadas. Sí, el mismo que pide disciplina… pero no la practica.

    El informe revela que, en total, se registraron 181 faltas injustificadas cometidas por 67 legisladores. Y aunque “Alito” se lleva la medalla de oro en ausencias, su bancada tampoco se queda atrás: el PRI suma 46 faltas injustificadas entre 13 senadores, confirmando que el problema no es individual, sino de grupo… o de flojera colectiva.

    Pero si de abandono se trata, el primer lugar por bancada lo tiene el PAN, con 60 faltas injustificadas de 21 senadores. Por su parte, Morena acumuló 42 ausencias injustificadas, aunque lidera en faltas “justificadas”, lo que al menos indica que avisaron antes de no ir. Movimiento Ciudadano registró 20 inasistencias, mientras que PT y PVEM, curiosamente, no reportaron faltas sin justificar.

    ¿Y por qué faltan tanto? No siempre es por enfermedad o trabajo legislativo. De acuerdo con reportes periodísticos, varias ausencias han sido estrategias de protesta política. Por ejemplo, durante la validación de reformas clave —como la del Poder Judicial o la Guardia Nacional—, decenas de senadores simplemente decidieron no presentarse, como si ausentarse fuera equivalente a debatir.

    Al final, mientras los ciudadanos cumplen horarios y obligaciones, algunos legisladores parecen haber entendido su cargo como opcional. Y “Alito”, fiel a su estilo, lidera… pero en lo que nadie debería presumir.

    Con información de Proceso.

  • La Guerra sucia sin límite del PRI que el INE respalda

    La Guerra sucia sin límite del PRI que el INE respalda

    El respaldo del Instituto Nacional Electoral a los spots del Partido Revolucionario Institucional, pese a los señalamientos en su contra, reabre el debate sobre los límites de la crítica política evidenciando su inclinación ante audiovisuales que apuntan más por la insinuación que por las propuestas. 

    El apoyo del INE a los promocionales del PRI, pese a los señalamientos en su contra, reabre el debate sobre los límites de la crítica política y evidencia una preocupante falta de normas ante campañas que apuestan más por la insinuación que por las propuestas.

    La Comisión de Quejas y Denuncias del INE determinó que los spots del PRI no constituyen imputaciones directas de delitos y se encuentran amparados por la libertad de expresión. Entre los materiales se incluyen “PRI Defensores” y “Ruta del Enriquecimiento”, este último dirigido específicamente a Samuel García, acusándolo de desviar recursos mientras la ciudadanía enfrenta carencias.

    Morena y el propio gobernador presentaron quejas buscando la suspensión de estos spots, argumentando que sus contenidos son difamatorios y carecen de sustento. Sin embargo, la Comisión resolvió por unanimidad que la difusión debía continuar, citando que se trata de “opiniones”  políticas.

    El INE, quien descartó las medidas cautelares contra dos spots del PRI, confirmó una línea débil frente a contenidos polémicos. Bajo el argumento de que no hay imputaciones directas, la autoridad electoral optó por no intervenir, dejando intactos mensajes que reflejan dudas en la ciudadanía.

    El PRI, lejos de renovar su discurso, continúa implementando su estrategia de insinuaciones y acusaciones indirectas, buscando desgastar a adversarios sin asumir responsabilidad, por lo que se repite de manera predecible: enfocar la atención en supuestos excesos y generar duda sobre la gestión de Samuel García y la postura de Morena.

    El papel del INE resulta cuestionable, pues aunque la autoridad defiende la libertad de expresión, su decisión se percibe como un respaldo a campañas que se enfocan en la desinformación. La falta de intervención refuerza la idea de que, mientras no haya acusaciones formales, todo tipo de insinuación política es tolerable.

    Por su parte, el PRI bajo la dirigencia de Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, continúa su narrativa agresiva no sólo contra Samuel García sino también con Morena, mientras el INE adopta una postura donde evita resolver lo que le compete.. La combinación deja un panorama donde la polémica y las insinuaciones pesan más que las propuestas y el debate público se debilita.