Etiqueta: AMLO

  • ¿Y si la historia así fue?

    ¿Y si la historia así fue?

    En mi columna anterior escribí una historia sobre cómo pudieron haberse movido durante años aquellos cargamentos de petróleo, gasolina y diésel en la llamada época dorada del huachicol fiscal, o, para decirlo sin darle tantas vueltas, durante uno de los grandes robos a la nación. Aquel texto no pretendía acusar a nadie ni presentar como hechos cosas que yo no podía probar; era un ejercicio para tratar de entender cómo una operación de semejante tamaño podía atravesar carreteras, puertos, aduanas y retenes sin que necesariamente cada persona que encontraba en el camino conociera lo que realmente estaba ocurriendo. Ahí escribí sobre la famosa charola, esa vieja institución informal mexicana que durante décadas abrió puertas, detuvo investigaciones y provocó que más de uno prefiriera no hacer demasiadas preguntas. Pero también escribí algo que hoy me parece todavía más interesante: la charola ni siquiera tiene que existir. Puede ser invisible. A veces basta utilizar un nombre, decir que se conoce a determinada persona o pronunciar aquella frase que durante tantos años tuvo un significado muy particular en México: “traemos línea de México”.

    Y ahora, conforme uno conoce fragmentos de investigaciones, declaraciones, conversaciones y expedientes relacionados con el huachicol fiscal, aquella historia ficticia empieza por momentos a parecer menos disparatada de lo que parecía cuando la escribí. No estoy diciendo que ocurrió exactamente como lo imaginé ni que existió aquella llamada desde una carretera o que determinado operador pronunciara esas palabras. Estoy hablando del mecanismo. De la posibilidad de utilizar una cercanía real o inventada con el poder para hacer creer a quien está enfrente que detener un camión, revisar un pedimento o hacer demasiadas preguntas puede significar meterse en un problema mayor. Porque ésa es otra característica muy mexicana del poder: no solamente importa tenerlo, también puede ser suficiente convencer a los demás de que uno lo tiene. Y aquí es precisamente donde comienzan mis dudas, porque entre más leo sobre este asunto más preguntas encuentro y menos dispuesto estoy a aceptar algunas conclusiones que se presentan como si ya estuvieran demostradas.

    La primera es por qué parece existir una necesidad casi desesperada de que Andrés Manuel López Obrador o alguno de sus hijos tenga que aparecer forzosamente involucrado en la operación. Si existen pruebas, que se presenten. Si hay transferencias bancarias, instrucciones, llamadas, sociedades, cuentas, testimonios corroborados o documentos que acrediten una participación delictiva, que la Fiscalía investigue y que los responsables respondan, se llamen como se llamen. Pero existe una diferencia enorme entre que un presunto delincuente diga conocer a alguien y que efectivamente lo conozca; otra todavía mayor entre conocerlo y que esa persona participe en un delito. Cualquiera que haya vivido alrededor de la política mexicana sabe cuántas veces alguien asegura: “yo conozco al gobernador”, “yo hablo con el secretario”, “eso ya está autorizado arriba”, cuando quizá el gobernador ni sabe quién es. Precisamente ésa era la idea de la charola invisible: utilizar el poder de otro, muchas veces sin que ese otro siquiera se entere.

    La segunda pregunta es por qué se repite que una operación de semejante tamaño necesariamente tenía que ser conocida por todo el Gobierno federal. Puede haber funcionarios involucrados y precisamente eso debe investigarse, puede haber corrupción en aduanas, autoridades que voltearon hacia otro lado, empresarios que compraron voluntades, militares, agentes, intermediarios y redes completas. Pero de ahí a concluir que por existir una operación criminal grande necesariamente el presidente de la República tenía conocimiento existe una distancia considerable. Si aceptáramos ese razonamiento tendríamos que aplicarlo también a Estados Unidos: ¿cómo es posible que el país con algunas de las agencias de inteligencia y seguridad más poderosas del mundo no haya podido impedir durante años la entrada de toneladas de drogas y, particularmente, el crecimiento del fentanilo? ¿Debemos concluir entonces que el Gobierno estadounidense participa en el tráfico? Evidentemente no. Los Estados no son omniscientes. Dentro de ellos existen instituciones, burocracias, corrupción, fallas de inteligencia, información fragmentada y funcionarios que pueden actuar por su cuenta. La pregunta periodística interesante no es “¿cómo no iba a saber el Gobierno?”, sino algo mucho más concreto: ¿quién sabía?, ¿desde cuándo?, ¿qué información tenía?, ¿qué hizo con ella? y, sobre todo, ¿hasta dónde llegaron realmente las complicidades?

    Y hay una tercera pregunta que para mí puede ser todavía más importante: ¿desde cuándo sucede todo esto? Porque pareciera que descubrimos el huachicol fiscal ayer y que necesariamente debemos colocarlo dentro de un solo sexenio, cuando existen antecedentes de contrabando, subvaluación, evasión fiscal y comercio ilegal de combustibles desde mucho antes. Si queremos entender verdaderamente el fenómeno habrá que reconstruirlo hacia atrás y revisar cuándo comenzó a crecer, qué cambios regulatorios lo facilitaron, qué empresas participaron, quién vendía el combustible en Estados Unidos, quién lo transportaba, quién hacía los pedimentos, quién lo recibía en México, quién facturaba y dónde terminaba el dinero. Porque el combustible no aparece mágicamente en la frontera. Para que exista huachicol fiscal de esta naturaleza tiene que existir una cadena completa a ambos lados. Reducir todo ese entramado a encontrar un apellido políticamente atractivo puede servir para ganar audiencia, pero difícilmente sirve para entender uno de los negocios ilícitos más grandes que ha enfrentado México.

    Y mientras tratamos de resolver ese rompecabezas, la política mexicana nos regala otro capítulo de esa relación tan peculiar entre Lilly Téllez y Gerardo Fernández Noroña. Yo ya no sé si son adversarios o admiradores profesionales el uno del otro; quizá deberían ir un día a comer y platicar tranquilamente de sus vidas, porque no dudo que ambas sean interesantes, pero ¡híjole!, cuando se encuentran se dan con todo. Esta vez el motivo volvió a ser una visa estadounidense y, más allá del espectáculo político, hubo algo en la respuesta de Noroña que me pareció bastante lógico: no todos los mexicanos tienen visa, millones no la necesitan y muchos probablemente jamás han pensado viajar a Estados Unidos. Una visa es una autorización administrativa que otro país concede o retira conforme a sus propias reglas; no es certificado de buena conducta expedido por Dios. Sin embargo, hemos llegado al extremo de interpretar que si Estados Unidos cancela una visa entonces el afectado automáticamente debe ser delincuente. No funciona así. Una visa cancelada no es una orden de aprehensión, no es una sentencia y ni siquiera necesariamente implica la existencia de un proceso penal.

    Y ahí aparece otra de esas contradicciones maravillosas de nuestra conversación pública. Mi compañero y director de este medio, Manuel Pedrero, publicó esta semana una lista pequeña pequeñísima si uno piensa en la dimensión histórica del fenómeno de personajes relacionados con organizaciones criminales que terminaron en Estados Unidos cooperando con sus autoridades. El sistema estadounidense lleva décadas utilizando testigos colaboradores, informantes y antiguos integrantes de organizaciones criminales para construir casos contra otros delincuentes. Algunos reciben reducciones de sentencia; otros pueden entrar en esquemas de protección o reubicación. Eso no significa, como a veces se cuenta coloquialmente, que tengan permiso para violar las leyes estadounidenses o que puedan cometer cualquier infracción y solamente llamar a su agente federal. Jurídicamente no funciona así. Pero sí demuestra una realidad incómoda: una persona puede haber pertenecido realmente a una organización criminal y posteriormente recibir beneficios por cooperar con la justicia estadounidense, mientras en México somos capaces de considerar culpable a alguien simplemente porque perdió una visa. Algo no cuadra en nuestra escala de valores probatorios.

    Pensaba precisamente en todo esto mientras manejaba por una carretera de Texas y entonces se me ocurrió otra pregunta: ¿por qué buena parte de nuestros medios dedica tanto tiempo a las visas, a Alito, a la siguiente pelea de Noroña, a lo que prepara la oposición grande o pequeña para las elecciones que vienen, pero dedica mucho menos tiempo a investigar los hospitales que se están construyendo, las viviendas del Bienestar, las carreteras que se amplían, los puentes, las escuelas nuevas o las que están siendo rehabilitadas? Y quiero ser muy preciso porque reconocer una obra pública no significa convertirse en propagandista del Gobierno. Al contrario: hay que ir a verla, revisar cuánto costó, quién obtuvo el contrato, cuándo debía terminarse y si verdaderamente funciona. Eso también es periodismo. Si un hospital fue anunciado, vayamos a comprobar si tiene médicos y medicamentos; si se prometieron viviendas, contemos cuántas se construyeron y cuántas se entregaron; si se anuncia una carretera, recorrámosla. Pero ignorar deliberadamente todo aquello que funciona porque no coincide con la línea editorial de que México está permanentemente al borde del desastre tampoco es periodismo.

    Yo veo un esfuerzo importante del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en infraestructura, vivienda, salud y educación. Eso no significa que no existan errores ni que debamos dejar de investigar corrupción, inseguridad o cualquier posible irregularidad. Al contrario, precisamente porque se manejan recursos públicos hay que vigilar todavía más. Pero una cosa es fiscalizar al poder y otra muy distinta construir todos los días una narrativa donde absolutamente nada puede salir bien. Hay noticieros que uno termina de ver y siente que México dejó de existir mientras estaba uno cenando. En esos casos casi entiendo aquella recomendación de “no vean TV Azteca”, aunque yo propondría algo menos radical: si un noticiero solamente le produce coraje, cambie de canal y vea una caricatura o una película vieja. Pedro Infante, Cantinflas, Tin Tan, lo que encuentre. Seguramente terminará de mejor humor. Hay periodistas que parecen expresarse con el intestino y uno imagina que después de terminar el programa deben apagar el micrófono y tomarse un omeprazol.

    A mí me sucede cuando me dicen que vea Latinus porque “hay que escuchar todas las versiones”. Lo intento, de verdad que lo intento, pero termino afligido y convencido de que en mi México no quedó piedra sobre piedra. Después busco otros medios, comparo versiones, reviso documentos y cifras y generalmente encuentro un país bastante más complejo: México tiene problemas enormes, pero también tiene cosas funcionando; tiene corrupción que investigar y obras que reconocer; tiene delincuentes y servidores públicos honestos; tiene huachicol y tiene carreteras; tiene políticos peleándose por visas y millones de mexicanos que mañana se levantarán a trabajar sin visa, sin pensar en una visa y sin necesitar una visa estadounidense para absolutamente nada.

    Quizá ése sea finalmente el problema de fondo. Hemos confundido información con militancia, sospecha con prueba y crítica con destrucción. Si mañana aparece evidencia sólida de que Andrés Manuel López Obrador, uno de sus hijos, un secretario, un almirante, un empresario o cualquier otra persona participó en el huachicol fiscal, que se investigue y se publique. Pero exactamente el mismo estándar debe aplicarse cuando la evidencia no existe. No podemos rellenar los espacios vacíos de una investigación con aquello que políticamente nos gustaría que hubiera ocurrido.

    Y por eso regreso a aquella carretera imaginaria de mi columna anterior. Quizá aquella pipa sí pasó un retén. Quizá hubo una llamada. Quizá alguien dijo que traía línea de México. Quizá el agente creyó que la orden venía desde arriba y decidió dejarla pasar. O quizá no ocurrió absolutamente nada de eso. Eso tendrán que establecerlo las investigaciones. Lo que sí sabemos por experiencia es que en México existe el poder real y existe también algo mucho más barato y a veces igual de efectivo: hacer creer a los demás que uno tiene poder.

    La charola pudo haber existido.

    O pudo haber sido invisible.

    O quizá nunca hubo charola.

    Tal vez solamente hubo un nombre.

    Y precisamente por eso, antes de condenar a cualquiera, sigo prefiriendo una costumbre bastante antigua del periodismo: preguntar, buscar, contrastar, documentar y después publicar. Porque una visa puede desaparecer, un político puede mentir, un delincuente puede presumir relaciones que nunca tuvo, un gobierno puede equivocarse y hasta un periodista puede acertar por casualidad.

    Pero para acusar a alguien de un delito hace falta algo bastante más importante que todo eso.

    Hacen falta pruebas.

  • La pluri del PAN, Lilly Téllez, arma show en el Senado: exige a morenistas romper sus visas

    La pluri del PAN, Lilly Téllez, arma show en el Senado: exige a morenistas romper sus visas

    La panista intentó poner contra las cuerdas a legisladores de Morena, al exigirles romper sus visas estadounidenses para demostrar su respaldo a Andy López Beltrán; Noroña respondió que el reto era una simple provocación.

    La senadora plurinominal del PAN, Lilly Téllez, aprovechó su intervención en el Pleno del Senado para lanzar un reto a legisladores de Morena: romper sus visas de Estados Unidos en solidaridad con Andy López Beltrán, luego de que trascendiera la cancelación del documento del hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

    Con tono provocador, Téllez pidió a los morenistas colocar sus visas sobre una charola y romperlas para demostrar que su respaldo a Andy era real. “No sean hipócritas”, lanzó la panista, quien además se burló del nombre de López Beltrán al señalar que lo único que le quedaba de Estados Unidos era llamarse “Andy”.

    La legisladora también aprovechó su participación para lanzar acusaciones contra Adán Augusto López, a quien nuevamente vinculó con presuntos actos de corrupción y delincuencia organizada, aunque durante su intervención no presentó nuevos elementos que sustentaran sus señalamientos.

    La respuesta llegó de parte del presidente del Senado, Gerardo Fernández Noroña, quien recurrió al sarcasmo para contestar el desafío. Dijo que estaría dispuesto a romper su visa, pero que actualmente tiene una mano inmovilizada por una fractura. Además, acusó a la oposición de buscar que Morena caiga en provocaciones en lugar de concentrarse en sus labores legislativas.

    Noroña calificó el reto como una maniobra “simplona” y sostuvo que la oposición intenta convertir el Senado en escenario de confrontaciones. El intercambio terminó exhibiendo el choque entre la estrategia de provocación de Téllez y la respuesta irónica de Noroña, en medio de la polémica por la visa de Andy López Beltrán y los constantes ataques de la oposición contra Morena.

  • Atypical TeVe asegura que AMLO vive en Palacio Nacional

    Atypical TeVe asegura que AMLO vive en Palacio Nacional

    El medio difundió una versión atribuida a Mario Di Costanzo, pero no presentó evidencia que confirme que López Obrador permanezca en Palacio Nacional o que dé órdenes al actual gobierno.

    Atypical TeVe volvió a colocar a Andrés Manuel López Obrador en el centro de una versión que, hasta ahora, carece de pruebas públicas: que el expresidente continúa viviendo en Palacio Nacional y que desde ahí supuestamente influye en las decisiones del gobierno de Claudia Sheinbaum. La historia, digna de una novela de conspiraciones políticas, fue difundida sin elementos que permitan verificarla de manera independiente.

    La versión fue atribuida al exfuncionario y vocero del PRI Mario Di Costanzo, quien habría señalado que fuentes presuntamente ubicadas dentro de Palacio Nacional le confirmaron la supuesta presencia de AMLO junto al equipo de Claudia Sheinbaum y la fiscal general Ernestina Godoy. Sin embargo, el señalamiento no está acompañado de documentos, fotografías, registros oficiales o testimonios verificables que permitan sostenerlo.

    De acuerdo con esa versión, López Obrador estaría incluso dando órdenes, regañando funcionarios y exigiendo lealtad, además de presuntamente intervenir para impedir investigaciones contra su hijo por señalamientos relacionados con el llamado huachicol fiscal. Entre las frases que se le atribuyen aparece: “¡Me deben lealtad, todos!”. Una afirmación espectacular, aunque hasta ahora sustentada únicamente en una versión sin corroboración.

    El detalle incómodo para esta historia es precisamente ese: no existe evidencia pública de que López Obrador continúe en Palacio Nacional, ni de que haya ocurrido la supuesta reunión o que el exmandatario esté tomando decisiones del gobierno federal desde ahí. Presentar una afirmación de esta magnitud como hecho sin pruebas convierte el asunto más en un relato de especulación política que en información comprobada.

    Lo que sí está documentado es que López Obrador habitó Palacio Nacional durante su sexenio, donde contaba con un departamento dentro del complejo. Tras concluir su mandato, el expresidente dejó la residencia oficial y se retiró de la vida pública, por lo que cualquier afirmación sobre una supuesta permanencia actual en el inmueble requiere algo más que “fuentes” anónimas.

    Por ahora, AMLO sigue en Palacio Nacional… al menos en la imaginación de Atypical TV. La versión puede generar titulares y alimentar teorías sobre una supuesta influencia del expresidente, pero mientras no aparezcan pruebas verificables, permanece en el terreno de las afirmaciones no confirmadas.

  • Noroña reta a EUA: “Atrévanse a tocar al compañero presidente (AMLO)”

    Noroña reta a EUA: “Atrévanse a tocar al compañero presidente (AMLO)”

    El senador de Morena defendió al expresidente y acusó que Washington podría estar utilizando la cancelación de la visa de su hijo como una herramienta de presión política contra México.

    El senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, lanzó una advertencia a Estados Unidos luego de la cancelación de la visa de Andrés Manuel López Beltrán, ‘Andy’, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. El legislador sostuvo que la medida podría tener una intención política y pidió no intentar afectar al exmandatario a través de su familia.

    Durante el segundo informe de labores de la senadora morenista Luisa Cortés García, realizado en Oaxaca, Noroña defendió a López Obrador y lanzó un mensaje directo: “Atrévanse a tocar al compañero presidente”. El senador afirmó que, aunque el expresidente está retirado, mantiene respaldo entre millones de mexicanos.

    Noroña también sostuvo que “no se necesita visa para gobernar” y afirmó que en México “manda el pueblo de México y nadie más”. Además, acusó a Estados Unidos de utilizar sus herramientas para intentar influir en los asuntos internos del país, aunque no presentó pruebas que acrediten que la cancelación de la visa tenga como objetivo presionar políticamente a López Obrador.

    El legislador ya había planteado esta hipótesis días antes, al señalar que la medida contra su hijo podría buscar “golpear” políticamente al expresidente. También cuestionó que algunos políticos de oposición mantengan acceso a Estados Unidos pese a enfrentar acusaciones o señalamientos en México.

    La decisión estadounidense también provocó críticas desde la oposición. La senadora panista Lilly Téllez calificó a López Beltrán como “huachicolero” y celebró la cancelación de su visa, mientras exigió que se esclarezcan las razones detrás de la medida.

    Hasta ahora, Estados Unidos no ha explicado públicamente los motivos específicos de la cancelación de la visa de ‘Andy’. El caso ocurre en medio de un ambiente de tensión política y diplomática, así como de otros episodios recientes relacionados con visas de funcionarios y políticos mexicanos.

  • PAN arma otro circo contra López Beltrán y exige a la FGR que lo investigue

    PAN arma otro circo contra López Beltrán y exige a la FGR que lo investigue

    Acción Nacional también pidió revisar cuentas y operaciones del hijo de AMLO, además de exigir al gobierno federal información sobre la revocación de su visa estadounidense.

    El PAN exigió a la Fiscalía General de la República (FGR) citar a Andrés Manuel López Beltrán e investigar sus presuntos vínculos con el huachicol fiscal y tráfico de influencias. El partido sostiene que su nombre aparece mencionado en una carpeta ministerial relacionada con una red de contrabando de combustibles, aunque corresponderá a las autoridades determinar si existen elementos para fincar responsabilidades.

    Acción Nacional afirmó que un testigo habría declarado que mencionar que un cargamento era “un tema de Andy” servía para intentar frenar revisiones federales. A partir de ello, el partido pidió una investigación integral y que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) revise cuentas, transferencias, contratos y operaciones del círculo cercano de López Beltrán.

    El PAN también señaló presuntos vínculos con Jorge Amílcar Olán, Portacelis Gas and Oil e Ikon Midstream, y recordó que instalaciones de esta última empresa en Houston fueron cateadas en Estados Unidos. Sin embargo, una acusación partidista no equivale a una sentencia, por lo que serán las investigaciones formales las que determinen si hubo o no delitos.

    Además, los panistas exigieron a Claudia Sheinbaum explicar qué información recibió el gobierno mexicano sobre la revocación de la visa estadounidense de López Beltrán y pidieron que el propio hijo del expresidente publique la notificación correspondiente. El reclamo llega acompañado de la habitual receta opositora: acusaciones públicas, exigencias de inmediato y una buena dosis de dramatismo político.

    El PAN incluso planteó congelar las cuentas de López Beltrán si las autoridades encuentran elementos suficientes y pidió a Morena impedir que acceda a cargos públicos. Mientras tanto, Acción Nacional parece haber encontrado otro micrófono para golpear a Morena: investigar, sí, pero primero convertir cualquier señalamiento en conferencia de prensa. La justicia, sin embargo, funciona con pruebas y expedientes, no con consignas partidistas.

    La FGR y la UIF serán las instancias encargadas de determinar si existen elementos que relacionen a López Beltrán con el huachicol fiscal. Hasta ahora, lo presentado por el PAN corresponde a señalamientos y exigencias de investigación, no a una resolución judicial que establezca responsabilidad penal.

  • De “mi amigo” a “gobernícolas”: resurge video de Salinas Pliego elogiando a AMLO

    De “mi amigo” a “gobernícolas”: resurge video de Salinas Pliego elogiando a AMLO

    Resurge en redes un videoclip donde aparece Ricardo Salinas Pliego en un episodio de Escorpión al volante, junto al youtuber El Escorpión Dorado, en el que el evasor fiscal se refiere en términos bastante elogiosos al entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.

    Usuarios en redes han llamado la atención sobre el contraste entre aquellas declaraciones y el discurso que Salinas Pliego ha sostenido posteriormente, particularmente después de que el gobierno de la 4T le exigiera pagar los impuestos que las autoridades fiscales determinaron que adeudaba, en medio de una prolongada disputa entre el empresario y el Estado mexicano.

    “Somos amigos, es mi amigo, yo lo respeto y él me respeta” menciona sobre el presidente Andrés Manuel López Obrador.

    “Lo conozco perfectamente como persona, y te digo que es una persona muy sencilla (…) le vale madre el dinero, ciertísimo. Y yo he estado en su casa, es una casa sencilla (…)”, señala Salinas Pliego, quien en aquel momento también hablaba favorablemente de la política de austeridad impulsada por el mandatario y se refería a él como “mi amigo”.

    “Yo creo que todos hemos tenido uno de esos ‘amigos’: muy leales hasta que uno les cobra o les pide de vuelta lo prestado; ahí les da la indignación y se convierten en tus peores detractores”, “Antes de que le cobraran impuestos…” son algunos de los comentarios que han surgido en redes tras la reaparición del video.

    Vaya contraste: del empresario que presumía su cercanía con López Obrador y elogiaba su austeridad, al Salinas Pliego que hoy arremete constantemente contra la llamada 4T y sus integrantes, a quienes descalifica como “gobernícolas”. Un video que, años después, vuelve a circular y deja sobre la mesa una pregunta inevitable: ¿qué cambió, el gobierno o el discurso?

  • López-Dóriga se incomoda porque millones siguen llamando “presidente” a AMLO

    López-Dóriga se incomoda porque millones siguen llamando “presidente” a AMLO

    El periodista insistió en que Andrés Manuel López Obrador ya no debe ser llamado “presidente”, aunque en México y otros países es común referirse así a quienes ocuparon el cargo. En redes le respondieron que el único realmente molesto parece ser él.

    Joaquín López-Dóriga volvió a desatar polémica al expresar su inconformidad porque muchas personas continúan llamando “presidente” a Andrés Manuel López Obrador, pese a haber concluido su mandato en septiembre de 2024. Sus comentarios generaron burlas en redes sociales, donde usuarios señalaron que el tema parece preocuparle más a él que al propio exmandatario.

    Durante su programa, López-Dóriga afirmó que constitucionalmente López Obrador dejó de ser presidente al concluir su sexenio y sostuvo que únicamente Claudia Sheinbaum puede ostentar ese título. Incluso aseguró que seguir llamando “presidente” a AMLO debería resultar ofensivo para la actual mandataria.

    Para reforzar su argumento, el comunicador explicó que la Constitución establece que el Poder Ejecutivo se deposita en una sola persona: quien ocupa la Presidencia de la República. Sin embargo, evitó mencionar que en el lenguaje cotidiano y protocolario es habitual que expresidentes de México y de otros países continúen siendo llamados “presidente” como una referencia honorífica al cargo que desempeñaron.

    Las declaraciones provocaron una ola de reacciones en redes sociales, donde usuarios ironizaron con que López-Dóriga parece más preocupado por cómo se refieren a López Obrador que el propio exmandatario. Otros recordaron que el uso del título para exjefes de Estado es una práctica ampliamente extendida y no implica que sigan ejerciendo funciones públicas.

  • Alito llama “ineptos y criminales” a Morena tras revés del INE; a AMLO le dijo “cínico”

    Alito llama “ineptos y criminales” a Morena tras revés del INE; a AMLO le dijo “cínico”

    Luego de que el INE ordenó retirar publicaciones del PRI por acusaciones sin sustento contra Morena, el dirigente priista respondió con una nueva cadena de descalificaciones y aseguró, sin pruebas, que intentan censurarlo.

    Lejos de asumir el revés que recibió por parte del Instituto Nacional Electoral (INE), Alejandro “Alito” Moreno volvió a protagonizar un nuevo episodio de confrontación en redes sociales. El dirigente nacional del PRI arremetió nuevamente contra Morena, el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y el productor Epigmenio Ibarra, luego de que la autoridad electoral ordenara retirar publicaciones del partido tricolor que vinculaban, sin sustento acreditado, al oficialismo con el crimen organizado.

    Desde que el INE resolvió que el PRI debía eliminar esos mensajes, Alito Moreno ha insistido en presentarse como víctima de una supuesta censura. Sin embargo, la resolución del organismo electoral no le prohibió expresar opiniones, sino que ordenó retirar contenido que incumplía con la normativa electoral. Aun así, el campechano convirtió el fallo en un nuevo espectáculo político y continuó difundiendo mensajes con ataques indirectos contra Morena.

    En su más reciente publicación, Alito calificó al gobierno federal como una administración de “ineptos y criminales“, llamó “cínico” a AMLO y lanzó insultos contra Epigmenio Ibarra, a quien acusó de ser propagandista del movimiento obradorista. También reiteró, sin aportar pruebas, que Morena llegó al poder mediante presuntos acuerdos con grupos del crimen organizado y aseguró que existe un intento por silenciar a la oposición.

    El senador priista incluso afirmó que los intentos por limitar sus publicaciones solo han amplificado su discurso. No obstante, sus declaraciones contrastan con el historial reciente del PRI, partido que gobernó México durante décadas y cuyos sexenios estuvieron marcados por múltiples escándalos de corrupción, desvío de recursos y vínculos de exfuncionarios con el crimen organizado, una herencia que hoy parece olvidar mientras reparte descalificaciones desde sus redes sociales.

    Como colofón, Alito Moreno aseguró que “cuando el PRI gobierna las cosas sí funcionan“, una frase que en redes sociales generó burlas y críticas, donde usuarios recordaron casos como Odebrecht, La Estafa Maestra, Ayotzinapa y los múltiples exgobernadores priistas procesados por corrupción. Una vez más, el dirigente tricolor optó por el discurso estridente antes que por responder al fondo de la resolución emitida por el árbitro electoral.

  • Esa gran asimetría

    Esa gran asimetría

    “Las benditas redes sociales”. Así se refería Andrés Manuel López Obrador a las redes cibernéticas que lograron romper el cerco informativo con miras al proceso de electoral de 2018. El error de la derecha, cuyas consecuencias siempre lamentarán desde esa trinchera, fue centrar la campaña para mantener el statu quo solamente en los medios más convencionales, pues en su cálculo, las redes sociales eran solo un divertimento banal y pasajero, sin el potencial para definir el rumbo de una elección. Hice un libro al respecto, por cierto: La primavera digital mexicana.

    En los primeros años del gobierno de AMLO, pensaron que sería muy fácil debilitar al régimen. Se fraguaron intentos de golpismo que a la postre resultan patéticos. El movimiento FRENAAA del empresario histriónico Gilberto Lozano, pretendió “tomar” el zócalo con tiendas de campaña. Enardeció a muchos incautos a base de mentiras, y la ocupación del zócalo, que jamás fue reprimida, fue sucumbiendo ante las divisiones internas, la insostenibilidad, pero, sobre todo, a la falta de apoyo popular. Hubo otros intentos como la llamada “alianza federalista”, que efímeramente integraron los gobernadores de estados que en su momento regía la oposición.

    Pretendió también erigirse en movimiento de resistencia la Coparmex. Sin embargo, con el paso del tiempo, quienes la integraban se fueron dando cuenta de que es más redituable seguir haciendo negocios, incluso con el propio gobierno, dejando atrás la evasión fiscal y las prácticas corruptas en general; y que financiar campañas de actores políticos fracasados era una pésima inversión.

    Una muy reducida caterva de empresarios sigue patrocinando la perenne campaña mediática en contra de la 4T, al grado de ya producir flojera por lo predecible que se ha vuelto. Y como llegaron tarde a la fiesta de las redes sociales, tratan de compensar inundándola de una cantidad de mentiras y tendencias artificiales, que, sin embargo, no logran hacer mella en las cotas de aprobación del gobierno de Claudia Sheinbaum.

    Desde la izquierda mexicana seguimos clamando por un debate a la altura, y unos adversarios dignos, pero creo que nunca se nos va a hacer, pues, en vez de echar mano de argumentos reales, el odio y las mentiras son su principal arma.

    Recordemos que hubo un muy moderado repunte en las tendencias electorales en 2021 a causa del llamado “voto de castigo” que motivó el trágico accidente de la línea 12. Sin embargo, en la elección de 2024, el resultado a favor de la 4T fue avasallador. A día de hoy, y con la elección intermedia de 2027 cada vez más cerca, la derecha sigue esperando una nueva línea 12, pero tal vez nunca llegue. En su lugar prefieren sostener hasta donde se pueda la narrativa del narco, que viene acompañada del entreguismo pro-yanqui.

    El racismo y el clasismo son también su bandera, pero al mismo tiempo su principal lastre. Muchas de las personas que repudian al actual gobierno, podrían jurar ante un juez que existen lo que ellos laman “ninis del bienestar”. Y esta creencia no es solo propia de altas esferas sociales, sino que también permea en estratos de la clase trabajadora, pues se lo he escuchado a compañeros del IMSS cuya fuente principal son los reels de Facebook o Tiktok. Cuando los mencionan, categóricamente les he dicho que no existe una persona en edad laboral y pleno uso de sus facultades físicas y mentales, que no estudie, no esté capacitándose en empresa o no sea madre soltera, recibiendo dinero gratis solo como un incentivo que le asegure el voto al gobierno. Pero si también les es molesto que las personas con discapacidad y los adultos mayores reciban una pensión que dignifique su existencia, ya estaríamos hablando de misantropía.

    Cuando Fito Páez aún no envejecía mal, igual que Joaquín Sabina o Andrés Calamaro, en términos ideológicos, acuño la gran frase: «No es bueno nunca hacerse de enemigos que no estén a la altura del conflicto». Desgraciadamente, estos enemigos, pequeños en número y en ideas, pero ruidosos y con los alcances económicos para hacer aún más ruido, nos impiden vivir la experiencia de un debate elevado, estimulante y sano, como en una democracia ideal (que no existe). Pero bueno, quieren guerra y se la seguiremos dando, pero con el conocimiento y el humanismo como argumentos.