Etiqueta: Capitalismo

  • Le dan a Javier Milei el premio “Ohev Yisrael” por defender a Israel

    Le dan a Javier Milei el premio “Ohev Yisrael” por defender a Israel

    El mandatario argentino recibió en Nueva York el premio Ohev Yisrael por su respaldo al pueblo judío, antes de subir al escenario de la ONU para cuestionar al organismo internacional.

    Antes de llegar a la Asamblea General de la ONU, el presidente argentino Javier Milei hizo una escala peculiar en Nueva York: visitó la Yeshiva Darchei Torah, en Queens, donde recibió el premio Ohev Yisrael, otorgado por su respaldo al pueblo judío y a Israel.

    El reconocimiento llegó acompañado de un discurso en el que Milei volvió a defender su visión del capitalismo, la propiedad privada y los valores judeocristianos, además de cargar contra el comunismo. El mandatario incluso vinculó sus ideas económicas con principios de la Torá, en una intervención que combinó religión, economía y política en su peculiar estilo.

    Y así, con el premio recién recibido, Milei llegó a la ONU para hacer lo que ya parece una tradición personal: subirse al estrado de Naciones Unidas para decirle a la propia ONU que no está haciendo bien su trabajo. En su tercera intervención ante la Asamblea General, cuestionó al organismo por lo que calificó como un fracaso y criticó la burocracia internacional.

    El mandatario también colocó a las Islas Malvinas como uno de los ejes de su discurso y reclamó al Reino Unido retomar las negociaciones por la soberanía. Además, defendió que Argentina busque convertirse en un polo de desarrollo de inteligencia artificial, mientras reiteró su alineamiento con Estados Unidos e Israel.

    Entre premio, discurso religioso y reclamos contra la ONU, Milei protagonizó una agenda internacional que parece diseñada a su medida: primero recibe un reconocimiento por su postura política y después acude al foro multilateral para explicar por qué el foro multilateral está equivocado. Todo, mientras Argentina enfrenta sus propios debates internos sobre el rumbo económico y político del gobierno.

  • Sobrino de Salinas Pliego le falta el respeto a la bandera de México

    Sobrino de Salinas Pliego le falta el respeto a la bandera de México

    El sobrino de Ricardo Salinas Pliego defendió su estilo de vida desde un velero, mientras las reglas sobre los símbolos patrios hacen que hasta el despliegue de “libertad” tenga sus límites.

    Guillermo Andrés Salinas Treviño, conocido como Memo Salinas, volvió a generar polémica en redes sociales al presumir su estilo de vida desde un velero y lanzar un mensaje contra quienes cuestionan sus lujos. El sobrino de Ricardo Salinas Pliego sostuvo que el capitalismo le permitió alcanzar ese nivel de vida y sentenció que quienes no estén de acuerdo deberían “largarse a Cuba”.

    En el video, Memo Salinas argumenta que quienes critican la riqueza tampoco deberían participar del sistema capitalista, incluso cuestionando que utilicen productos como iPhone o bienes elaborados con cobre, plata u oro. Una curiosa lógica: para el sobrino de Salinas Pliego, al parecer, cuestionar las desigualdades requiere primero revisar hasta el último objeto que uno tiene en casa.

    Y no es la primera vez que Memo Salinas convierte sus lujos y opiniones en contenido viral. El empresario e influencer, nacido en Monterrey en 1995, es conocido por mostrar en redes su estilo de vida y ha protagonizado otras polémicas, entre ellas el desalojo de un inmueble en Ibiza, España, que tenía una orden de demolición.

    Pero hay un detalle que vuelve todavía más peculiar el discurso de “libertad sin límites”. La Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales establece reglas para el uso de los símbolos patrios y contempla sanciones por infracciones, incluidas multas de hasta 10 mil UMA, además de arresto administrativo de hasta 36 horas en determinados casos.

    Así que, antes de convertir cualquier prenda en una declaración patriótica, quizá convendría revisar la ley. Sí, incluso los calzones pueden convertirse en un problema si llevan un uso indebido de la bandera. Y resulta bastante curioso que, mientras Memo presume que nadie debería ponerle límites al capitalismo, hasta TV Azteca ha explicado públicamente que los símbolos patrios no son estampados para usarlos como se quiera. La libertad, parece, también trae instructivo.

  • Gustavo Petro alerta sobre tecnofascismo, crisis climática y agotamiento del capitalismo durante visita a la UNAM

    Gustavo Petro alerta sobre tecnofascismo, crisis climática y agotamiento del capitalismo durante visita a la UNAM

    Por: Frank Alvarado

    El expresidente de Colombia llamó a las izquierdas a combinar teoría y práctica para enfrentar el avance de la inteligencia artificial, el cambio climático y el modelo económico que lleva a la humanidad hacia la extinción.

    El expresidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó que el mundo atraviesa una crisis del capitalismo y advirtió sobre la llegada de gobiernos que, bajo lo que llamó “tecnofascismo”, utilizan las nuevas tecnologías para concentrar poder. Durante una conferencia en el Auditorio Alfonso Caso de la UNAM, sostuvo que la izquierda debe entender el momento actual para definir hacia dónde avanzar y combinar la teoría con la práctica.

    Durante su intervención, Petro explicó que su viaje a México no representa una “fuga”, como  fue planteado por sus rivales políticos y parte de la prensa colombiana. Aseguró que no tiene nada que temer y que ahora busca asumir un papel distinto al de mandatario: el de una persona que comparte sus reflexiones sobre el mundo y sobre el momento histórico que atraviesa la humanidad. También adelantó que ya firmó con el Fondo de Cultura Económica de México la publicación de su próximo libro.

    Foto: Frank Alvarado / LRMX

    El exmandatario retomó ideas de Karl Marx y comparó la historia de la humanidad con un río cuya corriente no está predeterminada. En ese contexto, defendió el humanismo como una idea capaz de unir a la humanidad y la vida política. Petro sostuvo que el neoliberalismo representa la última fase del capitalismo y afirmó que actualmente puede observarse su agotamiento. Según su planteamiento, el capitalismo es una construcción humana que ignora que la relación entre quienes poseen las máquinas y quienes trabajan con ellas debe ser justa.

    Petro relacionó esta crisis con fenómenos como la pandemia de Covid-19, el cambio climático y la disminución de las tasas de natalidad. Señaló que la decisión voluntaria de cada vez más personas de no tener hijos por temor a la subsistencia puede ser un primer indicador de una posible extinción de la humanidad. También criticó la idea neoliberal de que dejar actuar libremente al mercado garantiza la felicidad, pues el modelo ha llevado en cambio a una “muerte generalizada”.

    Foto: Frank Alvarado / LRMX

    Sobre el cambio climático, sostuvo que no se trata únicamente de desastres naturales, sino de una crisis vinculada con el modelo capitalista. Puso como ejemplo las inundaciones en Nepal y señaló que esto fue por el debilitamiento de bloques de hielo debido al cambio climático. También criticó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al secretario de Estado, Marco Rubio, quienes ignoran la crisis climática porque no coincide con sus intereses económicos.

    Otro de los ejes de su discurso fue el avance de la robotización y de la inteligencia artificial. Petro advirtió que mientras las empresas pueden obtener mayores ganancias al necesitar menos trabajadores, la población pierde ingresos y capacidad de consumo. “¿Entonces quién compra?”, planteó. Afirmó que los propietarios de las matemáticas y del software representan una nueva fase de concentración del capital y mencionó entre ellos a empresarios como Elon Musk, a quien ubicó entre los hombres de negocios que tuvieron un papel visible durante la llegada de Trump a la Presidencia estadounidense.

    El exmandatario también aprovechó para criticar al presidente argentino Javier Milei por ser invitado a foros internacionales para hablar sobre soluciones a las crisis, pese a que sus políticas las han profundizado. También retomó las ideas de George Orwell sobre el control de la población y las relacionó con el espionaje de teléfonos y dispositivos de personas consideradas incómodas por las élites. Mencionó a Cerimedo y Negre y afirmó que existen vínculos con equipos políticos de Colombia y Argentina con el Departamento de Estado estadounidense. 

    Foto: Frank Alvarado / LRMX

    Sobre la política colombiana, sostuvo que Iván Cepeda fue el verdadero ganador de las elecciones y acusó a Abelardo de la Espriella de recibir apoyo de algoritmos israelíes para obtener votos, además de ser un abogado y candidato vinculado con el narcotráfico. Petro aseguró que este tipo de sistemas busca extenderse por América Latina, por lo que llamó a actuar, con teoría de fondo.

    Sin embargo, la visita de Petro a la UNAM estuvo acompañada de reclamos por parte de estudiantes y colectivos. Aunque previamente se anunció una apertura y un cambio de sede con el objetivo de aumentar el número de asistentes, más de la mitad de las personas que acudieron se quedaron fuera del auditorio. Los estudiantes siguieron la conferencia mediante pantallas instaladas en el exterior y acusaron de que parte del cupo fue ocupada por profesores y administrativos de la élite, parte del grupo del rector de la Universidad, lo que, señalaron, dejó fuera a buena parte de la comunidad.

    Foto: Frank Alvarado / LRMX
  • Milei vende su “paraíso” capitalista a adolescentes y llama “satánico” al marxismo

    Milei vende su “paraíso” capitalista a adolescentes y llama “satánico” al marxismo

    El presidente argentino convirtió una charla escolar en una defensa de su ideología económica, mezclando capitalismo, religión y ataques contra Karl Marx.

    El presidente de Argentina, Javier Milei, llevó su discurso político hasta las aulas y ofreció una charla ante estudiantes de entre 15 y 17 años en Buenos Aires, donde presentó al capitalismo como un supuesto camino hacia el “paraíso en la Tierra” y calificó al marxismo como un programa “satánico”.

    Durante casi 45 minutos frente a alumnos del colegio ORT, Milei sostuvo que el capitalismo forma parte de una “divina maquinaria” y que la prosperidad material sería consecuencia de obedecer los principios de Dios. El mandatario incluso afirmó que las condiciones necesarias para que funcione el capitalismo están contenidas en los Diez Mandamientos.

    Pero Milei no se quedó con venderles el supuesto “paraíso”. También cargó contra Karl Marx, a quien acusó de ser “satanista”, y aseguró que el marxismo representa valores como la envidia, el odio y el resentimiento. Según el presidente argentino, esta corriente habría sustituido el “orden divino” por uno humano y terminado en “miseria, muerte e infierno”.

    La peculiar clase forma parte de la promoción del nuevo libro de Milei, ‘La moral como política de Estado’, cuyo epílogo lleva por título ‘Capitalismo, la divina maquinaria del paraíso’. El mandatario defendió que su Gobierno basa sus políticas públicas en una combinación de filosofía griega, derecho romano, estoicismo y valores judeocristianos.

    El discurso resulta especialmente llamativo frente a la realidad económica argentina. El Gobierno de Milei ha aplicado un severo programa de ajuste, mientras EFE reporta la destrucción de miles de empleos formales y el cierre de más de 30 mil empresas. Así, mientras el presidente promete abundancia casi celestial a los adolescentes, los efectos de su modelo siguen generando cuestionamientos.

    Milei, quien busca la reelección en 2027, también aseguró ante los estudiantes que si las políticas producen prosperidad, los ciudadanos terminarán respaldándolo en las urnas. Una peculiar lección escolar: capitalismo, religión y campaña política, todo en una misma clase.

  • Capitalismo y tragedia: nuevas perspectivas en México

    Capitalismo y tragedia: nuevas perspectivas en México

    Hay una verdad incómoda que el poder global se niega a pronunciar en voz alta: el capitalismo neoliberal no está en crisis, está en su fase terminal. Lo que observamos hoy, las guerras que arrasan poblaciones enteras, la caída sostenida de la natalidad en los países más “desarrollados”, la pauperización de las clases medias, la epidemia silenciosa de soledad y depresión, la migración masiva y desesperada, no son accidentes del sistema ni efectos secundarios tolerables. Son el sistema mismo funcionando exactamente como fue diseñado. Y el rostro más obsceno de ese diseño tiene hoy un nombre y un sombrero rojo.

    Donald Trump no es una anomalía de la democracia estadounidense. Es su destilado más puro. Es el producto lógico de una civilización que durante décadas convirtió el egoísmo en virtud, el individualismo en filosofía de vida y la acumulación en el único horizonte de sentido.

    Cuando una sociedad pasa generaciones adorando al mercado como si fuera un dios y despreciando todo aquello que no pueda medirse en dólares, el resultado inevitable es un líder que miente sin pudor, que desprecia a los débiles, que convierte la crueldad en espectáculo y que gobierna para los accionistas mientras habla en nombre del pueblo. Trump no es la causa de la decadencia imperial. Es su síntoma más elocuente.

    Ese mismo sistema que celebra a Trump celebra también a Javier Milei en Argentina, a Isabel Díaz Ayuso en España, a Daniel Noboa en Ecuador. Políticos que se presentan como rebeldes antisistema mientras sirven con fidelidad de perros guardianes a los mismos capitales de siempre. Su función histórica es clara: convencer a los de abajo de que sus verdugos son sus salvadores, de que desmantelar lo público es libertad, de que la precariedad es mérito y la riqueza ajena es inspiración. Son las mascotas ideológicas del capital financiero internacional, entrenadas para ladrar contra los pobres y menear la cola frente a los ricos.

    La migración es quizás el ejemplo más brutal de la hipocresía estructural del sistema. Los países del norte global, enriquecidos durante siglos mediante el saqueo colonial y la explotación neocolonial, que diseñaron deliberadamente las condiciones para que el sur global permaneciera como proveedor barato de materias primas y mano de obra, ahora levantan muros y criminalizan a quienes huyen de la devastación que ellos mismos provocaron.

    No permitieron el desarrollo soberano de nuestros países, financiaron golpes de Estado contra gobiernos que intentaban industrializarse, impusieron tratados comerciales que destruyeron economías locales, y hoy tienen la desvergüenza de hablar de “invasión”. La migración no es un problema de culturas incompatibles. Es la factura presentada por siglos de imperialismo.

    Frente a todo esto, la posición de México adquiere una dimensión histórica que muchos se niegan a reconocer porque les resulta incómoda. Mientras el norte construye muros físicos y simbólicos, México ha sostenido una política exterior anclada en principios como la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de controversias. Claudia Sheinbaum ha mantenido con dignidad una relación de firmeza ante las presiones de Washington, negándose a convertir al país en el gendarme migratorio de los Estados Unidos y rechazando las lógicas del sometimiento que tanto trabajo costó a generaciones anteriores superar. No es una postura menor. En un continente donde varios gobiernos se apresuran a arrodillarse ante el poder imperial, México se planta.

    Y esa postura no es solo diplomática. Es filosófica. Apunta hacia algo más profundo que las relaciones internacionales. Apunta hacia la recuperación de lo comunitario, de lo social, de los lazos que el neoliberalismo ha destruido metódicamente. Los pueblos originarios de México llevan siglos demostrando que es posible organizar la vida alrededor del bien común, de la reciprocidad, del cuidado de la naturaleza, del ser colectivo por encima del tener individual. No es nostalgia romántica. Es una alternativa civilizatoria concreta frente a un modelo que nos enferma, nos aísla y nos conduce al abismo.

    Votar, pensar y vivir desde una perspectiva humanista no es ingenuidad. Es el acto más radical posible en un mundo que ha convertido la inhumanidad en sentido común. El capitalismo decadente nos ofrece más tecnología, más velocidad, más mercancías. Y también más soledad, más guerra, más tierra arrasada.

    México no tiene todas las respuestas. Ningún país las tiene. Pero sí tiene la valentía de hacer la pregunta correcta: ¿para qué y para quién estamos construyendo el mundo?

  • Milei critica el socialismo y se alinea con Trump en Davos

    Milei critica el socialismo y se alinea con Trump en Davos

    El presidente argentino Javier Milei defendió en Davos el capitalismo y atacó al socialismo, destacando su sintonía con Donald Trump y los logros de su gobierno.

    Javier Milei, presidente de Argentina, aprovechó el prestigioso escenario del Foro Económico Mundial en Davos para hacer fuertes declaraciones sobre el socialismo. En su discurso, Milei defendió el capitalismo de libre comercio, afirmando que es el único sistema que puede asegurar prosperidad y crecimiento.

    En un claro guiño a Donald Trump, Milei insistió en que los intentos de intervención estatal en la economía son dañinos. “El socialismo suena lindo, pero termina mal”, afirmó, subrayando que esas políticas solo llevan a resultados negativos a largo plazo. 

    Milei también destacó que su gobierno ha logrado reducir la inflación en Argentina del 300% al 30%, lo que considera un éxito de su gestión. Citó las reformas implementadas por su Ministro de Modernización, Federico Sturzenegger, como parte fundamental de este progreso.

    El presidente argentino afirmó que la verdadera eficiencia económica proviene del respeto a la propiedad privada. Además, describió la intervención estatal como “dinámicamente ineficiente” y aseguró que frena el crecimiento. Para Milei, sacrificar la justicia en pro de la eficiencia conlleva un colapso económico y social.

    En su intervención, no dejó de criticar a Venezuela, que describió como una “narcodictadura sangrienta” que afecta a toda la región. De esta forma, Milei cerró su discurso reafirmando su postura en contra del socialismo y su alineación ideológica con Trump, con una frase que resonó en el auditorio: “Esto es Make Argentina great again”.

  • Milei promueve el capitalismo en conferencia conservadora

    El presidente argentino, Javier Milei, defendió el capitalismo durante su discurso en la gala de la CPAC en Miami y criticó a gobiernos de izquierda.

    El presidente de Argentina, Javier Milei, sorprendió al llegar bailando a la cena de gala de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC). La música de fondo, “Panic Show” de La Renga, lo acompañó, a pesar de las protestas del grupo argentino.

    Durante su discurso en Mar-a-Lago, Milei describió el capitalismo como el “modelo más moral”. Se dirigió a los neoyorquinos tras la elección de Zorhan Mamdani, un alcalde socialista, y ofreció refugio en Argentina a quienes buscan prosperidad.

    “Siempre serán bien recibidos en nuestra tierra”, afirmó, mientras prometía seguir el ejemplo de Donald Trump. Así, buscó proyectar una imagen de esperanza para quienes escapen de lo que considera un futuro comunista en Nueva York.

    Milei enfatizó que el capitalismo representa “la verdadera justicia en este mundo”. Aseguró que esta ideología protege la dignidad y libertad del hombre, quien debe beneficiarse de su trabajo. Criticó el avance del comunismo en Occidente y advirtió sobre la necesidad de defender el capitalismo.También achacó a la oposición izquierdista el “golpe económico” que afectó la economía previa a las elecciones del 26 de octubre. Su mensaje fue claro: tras su triunfo, el mercado en Argentina experimentó una de sus mayores subidas históricas.

    Al finalizar su discurso, Milei volvió a bailar, esta vez al ritmo de “YMCA” de Village People. Imitó el característico movimiento de brazos de Donald Trump, reafirmando su conexión con el presidente estadounidense. Su intervención dejó claro que Milei sigue firme en su visión del futuro de Argentina. (Con información de Sputnik).

  • EZLN denuncia devastación ambiental y consumismo voraz

    EZLN denuncia devastación ambiental y consumismo voraz

    El Capitán Marcos, portavoz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), emitió un comunicado en el que condena la destrucción ambiental y el consumismo que afectan a pueblos originarios y ecosistemas. Señala que el mundo moderno muestra un “gigantesco mural” dividido: arriba, imágenes de las grandes marcas y el capital; abajo, escenas de muerte, desapariciones, selvas arrasadas, ríos contaminados y comunidades desplazadas, de acuerdo con información especial del diario La Jornada.

    En el texto, titulado Preguntas, imágenes y sentimientos. ¿Cuál imagen le conmueve?, Marcos invita a reflexionar sobre el sufrimiento cotidiano: niños perdidos, mujeres desaparecidas, migrantes acosados y trabajadores vulnerables. Denuncia también la indiferencia y crueldad de autoridades y poderosos, quienes minimizan tragedias y justifican la violencia.

    Como parte de la difusión, el EZLN compartió imágenes de los preparativos para el Encuentro de Resistencias y Rebeldías Algunas Partes del Todo, que se realizará en agosto de 2025, además de un audio con fragmentos de textos del escritor Eduardo Galeano que reflexionan sobre la guerra, la educación y la memoria de los ausentes.

    El comunicado cuestiona con fuerza la deshumanización global y llama a la conciencia frente a la explotación y la injusticia que prevalecen en el sistema actual.

  • La sociedad del híper consumo y la Soledad

    La sociedad del híper consumo y la Soledad

    ¿Para qué compramos? ¿Lo necesitamos? ¿Consumimos para nosotros? O en el imaginario nos vemos luciendo ese bien para los demás, y para nosotros de pilón. Para pertenecer a un grupo social, para sentirnos aceptados, aprobados y entonces aprobarnos también nosotros. Hasta que llegue el nuevo producto, más moderno, más actual, más veloz, ¿más qué?…

    El consumo como un viaje, un dopaje nuevo. En el deseo de escapar de la realidad que no aceptamos. Como una forma de huir de la rutina y los vacíos existenciales a través de las compras.

    Cuanto más aumentan las exigencias de aparatos más eficientes y que nos prometen más comodidad, ropa más sofisticada y de marca, más se ensanchan las arterias de la frustración por no poder adquirir ¿lo mejor?

    Los grandes consorcios comerciales de los capitalistas nos han sumergido en el bucle psicológico del híper consumo, en que compramos, casi por comprar, en un impulso, lo que realmente no necesitamos, acorraladas todas nuestras defensas conscientes por una oferta inmisericorde de artículos que prometen hacernos la vida ¿más cómoda? ¿más moderna? y todos queremos, aspiramos a ser como los líderes de opinión en que se convierten los artistas, los youtubers, los famosos que admiramos. Publicidad empresarial que además ya viene integrada a nuestro teléfono celular: publicidad brutal que promueve cada tercer día un nuevo producto con variaciones que prometen hacerlo mejor y que además adquieren aquellos a los que queremos parecernos. Hasta convertirnos en eternos aspiracionistas, desterrados en nuestra fantasía de la clase trabajadora en la que la mayoría nacimos: desclasados que sueñan en tener aunque sea un poco de lo que prometen los mercados globales a precios bajos, para todos. En una aparente democratización que llega a través de los grandes consorcios para los que cada ser humano es un posible cliente.

    Dentro de una cultura que quiere que el consumo sea cada vez más rápido: una y otra vez como un vicio al infinito, como un paliativo a la vida difícil de nosotros, los individuos ante la miseria cotidiana, como una forma de compensar nuestra soledad, decepciones, frustraciones íntimas o profesionales. 

    En el que hay un aspecto casi terapéutico ante la bulimia de nuestra vida que nos ayuda ¿a sentirnos mejor? Dentro de una paradoja de una cultura de ansiedad, de angustia por comparación con otras vidas a las que accedemos de inmediato por las redes sociales. 

    Durante mucho tiempo los sociólogos han desentrañado el misterio del consumo que parece desde una perspectiva “irracional” (compra de tarjetas de crédito que se convierten en impagables)…La gente no compra las cosas para sí mismas si no que las compran para ser sujetas de la admiración, para que se las vean los demás. Para diferenciarse de los que no pueden acceder a los que ellos sí, para generar envidia, para distinguirse socialmente, para competir con los otros, para ganar un lugar, un prestigio…como un signo de pertenencia a la clase que quisiéramos acceder.

    De acuerdo al análisis del sociólogo y filósofo francés Gilles Lipovetsky El híper consumo se relaciona directamente con el fenómeno del vacío existencial en la persona post moderna.

    En el contexto de 1950-1970/s en el desarrollo de la sociedad de consumo masivo y de la llamada “democratización” de los productos y su generalización de bienes de consumo como el refrigerador, el wc (baño que hoy damos por hecho en cada casa) el teléfono por cada familia, la televisión, el coche. Productos que eran el ideal de la modernidad y estatus en cada casa y que hoy ha cambiado por los pluriequipos en los hogares. Ya que ahora han cambiado para volverse símbolos de consumo cada más individualizados, ya no es un aparato por familia, ahora cada individuo tiene el suyo. Su propio televisor, uno por cuarto, su propio teléfono celular, su propio auto en algunos sectores sociales.

    Al capitalismo le interesa cada usuario como un posible híper consumidor. En los hogares esto se ha reflejado en personas aisladas (incluso los niños) en el mundo de sus aparatos, recluidas en su espacio y su tiempo (encerradas en su cuarto) y comprando por redes bienes efímeros con los que olvidar la paradoja de su incomunicación. 

    Lo que ha desembocado en una nueva fase del capitalismo y su globalización que Lipovetsky denomina una sociedad de híper consumo, híper individualista. Con lo que se exacerba la soledad, así como una serie de sistemas que mantienen enganchados a los usuarios a la mercadotecnia con que los bombardean: nuevos celulares, pantallas de TV, PC, Modas, Ropa, Menús, Cómo y Dónde comer o divertirse (turismo, bares, gym, shows) así como las exigencias de calidad, de nuevas normas sociales de lo chic o cool. Como por ejemplo ser eternamente jóvenes, delgados…Lo que lleva a los híper consumidores a una mayor frustración y depresión. Aislados cada uno en sus equipos electrónicos y comunicados con gente desconocida que les da quizá un me gusta, o varios, que no alcanzan para paliar el sentimiento de aislamiento. Lo que obviamente no se traduce en el calor real de una familia, una comunidad o el lazo profundo de la solidaridad.  

    Quizá habría que crear una asignatura en las escuelas y en las áreas de trabajo; que nos hiciera reflexionar sobre las siguientes preguntas:

    ¿Cómo vivir hoy en día sin televisión, sin teléfono, sin computadora? ¿Cómo vivir fuera de la espiral mercantil? ¿O preguntarnos si se puede hacer esta vorágine más humana?  Menos dañina con el medio ambiente y con cada uno de los que habitamos el planeta.