Etiqueta: Carlos Mendoza

  • El dictador Trump

    El dictador Trump

    Donald Trump es una especie de reencarnación de Adolf Hitler, no le envidia nada al austriaco nazi, sus paralelismos son increíbles. No es casualidad esto, son síntoma de la misma enfermedad: capitalismo. Y entre lo común una parte central es que son dictadores, de eso hablaremos ahora, del dictador naranja.

    Es bastante raro que a gobernantes de derecha les lleguen a llamar dictadores, pero a los de izquierda siempre los tachan de eso sin hacer distinciones ni matices, nada de eso importa. Eso se debe a que la derecha normalmente cuenta con el apoyo de los grandes medios de comunicación que ven por sus intereses y ayudan a construir esas narrativas.

    Así vemos que si un Nicolás Maduro o Evo Morales se reeligen les llaman dictadores, pero si lo hace la alemana Angela Merkel es producto de una gran maduración democrática del pueblo alemán. Con solo ese ejemplo vemos el doble rasero con que se miden a los gobernantes según su sino político.

    Eso lo vemos muy claro con Donald Trump, un personaje detestable que no respeta el derecho internacional, que secuestra presidentes de otros países, que violenta su constitución al no pedir permiso al senado como lo estipula la ley para acciones de guerra, que tiene su Gestapo con el ICE donde violenta a la ciudadanía estadounidense con acciones de terrorismo y justifica la Casa Blanca los asesinatos y represión con mentiras.

    Además, ese personaje es un delincuente sentenciado y está involucrado con los casos de pedofilia y explotación sexual de Epstein, a eso le podemos agregar que es anticientífico, niega la ciencia con aseveraciones preocupantes como que no existe el cambio climático y más cosas.

    En fin, aún con todos esos adjetivos que mencionamos (y podemos mencionar muchos más) no es suficiente para que un medio de comunicación se dirija a él como dictador. Pero no por eso vamos a dejar de decirle así, a partir de ahora no es el presidente Trump, es el dictador estadounidense y los grandes medios de comunicación son sus cómplices.

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  • Verástegui y la libertad de expresión

    Verástegui y la libertad de expresión

    Sabina Berman entrevistó en su programa de Largo Aliento a Eduardo Verástegui, pero después las instituciones responsables del contenido decidieron no publicar la entrevista protegiendo el derecho de las audiencias, se vino el vendaval de opiniones argumentando supuesta censura, de esto queremos problematizar.

    El actorcito de ultraderecha (fascista pues) de Verástegui lanzó el grito al cielo y por unos días fue tendencia mediática su supuesta censura. Además de los obvios medios corporativos de comunicación tradicionales de derecha, aparecieron varios de izquierda a señalar que se trataba de censura abierta y que no se debían callar esas voces.

    Incluso organizaciones que llegan a ser referentes en el tema de libertad de expresión como “Artículo 19” lanzaron un comunicado de condena donde justifican que las opiniones del actor pueden ser “chocantes” pero que deben ser difundidas sin filtros. Neta, los fascistas solo son chocantes, hay que escucharles sin ningún problema jaja.

    Y bueno entendemos que quienes vienen de un pasado autoritario donde las estructuras del PRI y sus cacicazgos manejaban qué opiniones eran válidas y que otras no, ahora aboguen por la más amplia libertad de expresión y que debemos escuchar todas las voces con respeto.

    Solo habrá que precisar y ser claros, los discursos de odio no son libertad de expresión, los discursos de odio violentan simbólicamente a personas de grupos históricamente vulnerados, les excluyen, los discriminas, y también los pueden llegar a matar. Los discursos de odio alientan genocidios, los legitiman y los nutren de tal forma que en varias ocasiones se vuelve imposible pararles o se complica al menos.

    La libertad de expresión tiene límites constitucionales y no debe servir para violentar a otras personas, para negarles sus derechos. Menos en un medio público que su función es proteger derechos de las audiencias, porque eso tampoco les queda claro. Los fascistas ya hablan en los medios corporativos y en redes sociales, que no lo hagan en espacios que son pagados con nuestros recursos.

    En fin, Sabina Berman se enojó y subió en su canal de Youtube la entrevista y si tiene contenido de discurso de odio pues llama asesinas a las mujeres que interrumpen su embarazo y dice que solo existe un tipo de familia y todas esas cosas LGBTfóbicas.

    En los espacios donde los fascistas ya tienen su lugar seguiremos dando la batalla de ideas y demostrando que esos pensamientos retrogradas deben de desaparecer, no vamos a permitir que personas antiderechos ganen espacios políticos que nos ha costado décadas ocupar y conseguir.

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  • Trump y la mentira del narcotráfico

    Trump y la mentira del narcotráfico

    Una mentira que se ha repetido hasta el cansancio por la derecha mexicana ha sido que Trump combate el narcotráfico y por eso quiere invadir otros países, en concreto el nuestro. Pero estoy seguro que nunca han analizado cuáles son los verdaderos objetivos del dictador naranja, que cada vez es más transparente en lo que quiere, o se hacen los bobos para mejor repetir esa mentira y usarla políticamente. De esto platicamos a continuación.

    Trump inventó la existencia de un cartel en Venezuela, lo llamó cartel de los soles, para invadirlos y quedarse con sus recursos. Hizo toda una campaña mediática donde hasta ofreció recompensa por los líderes de esa supuesta asociación delictuosa que nunca existió. Patético fue enterarnos que ese recurso jurídico lo desestimaron ahora que Maduro está en prisión porque pues no había pruebas suficientes jaja, nunca las hubo.

    Con solo ese pequeño antecedente sería suficiente para desconfiar de todo lo que diga Trump acerca del narcotráfico, de llamarlos terroristas, de declarar al fentanilo arma de destrucción masiva y un largo etcétera. Todo apunta a las narrativas ficticias gringas que han implementado para invadir otros países en nombre de supuesta libertad.

    Pero el dictador naranja es trasparente cada vez más y dijo los invadimos por su petróleo y sus recursos, son nuestros no de ustedes. De repente la narrativa del narcotráfico quedó olvidada y en la oposición mexicana no quisieron tomar esas palabras porque no les conviene.

    Y es que para nadie es un secreto que Trump no quiere acabar con el narcotráfico ni siquiera controlarlo, no le importa su población en lo más mínimo. Si así fuera Estados Unidos, que es el mayor consumidor de drogas y el mayor proveedor de armas a los carteles, haría algo serio en sus políticas públicas para acabar de tajo con esas redes delincuenciales.

    Pero no, el negocio le es muy favorable para los grandes capitalistas gringos, sus bancos lavan millonadas de dólares del narco sin que nadie diga nada, su distribución de drogas interna casi nunca se menciona y sus propios carteles operan con impunidad e inmunidad.

    Así que cuando alguien te diga que es mejor que nos invadan los gringos para acabar con los narcos recuérdale que al dictador Trump no le interesa en lo más mínimo acabar con el narcotráfico y la violencia ya que es uno de sus principales pilares.

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  • Maduro, prisionero de guerra

    Maduro, prisionero de guerra

    Las empresas petroleras y los grandes capitales estadounidenses vuelven al ataque, han vuelto a violentar el derecho internacional de forma burda, quizás en esta vez más burda que todas, su objetivo ha sido el petróleo venezolano y por eso secuestraron ilegalmente al presidente Maduro. Haremos una breve pero importante reflexión al respecto.

    Otra noche fatídica para América Latina, nuevamente un gobierno es destituido por los gringos solo porque no les conviene geopolíticamente. Si estás en contra de los intereses imperialistas yankees aunque sea poquito te van a destituir, asesinar y/o encarcelar bajo pretextos que son puras fantasías (ya hasta dijeron que el cartel de los soles nunca existió en realidad).

    Quien opine sin conocer la historia de Latinoamérica deja fuera una parte esencial que nos constituye como región, nuestro sometimiento y explotación por parte de las grandes potencias (y en últimos siglos por los Estados Unidos). Con intervenciones violentas que se cuentan por montones y que costaron la vida de cientos de miles de personas y nuestro empobrecimiento brutal.

    En ese contexto es que atacaron a Maduro y al Chavismo. Llevan más de 25 años atacando al régimen chavista porque decidió defender su soberanía y no someterse a los gobiernos gringos. Desde intentos de golpes de Estado, financiamiento de actos terroristas contra la población venezolana, una campaña mediática plagada de mentiras, reconocimiento de gobiernos ilegales en el extranjero, sanciones y bloqueos económicos, asesinatos de lancheros, robo de barcos petroleros y ahora el secuestro de su presidente con el asesinato de decenas de personas.

    Todo ello realizado con total impunidad. Lo que llaman la comunidad internacional (Los gringos, la OTAN y unos cuantos países más) ha apoyado todas esas medidas, son cómplices de esos crímenes. Así como lo son ahorita que no condenan y solo justifican las acciones realizadas por el ejército gringo.

    Pero hay que ser claros, esto fue el secuestro de un presidente de una nación solo porque no les convenía. Solo porque quieren el petróleo, no les importa la democracia ni el pueblo de Venezuela, es más no les importa ni la oposición venezolana vende patrias que la hicieron a un lado, solo quieren el crudo y las tierras raras. Maduro es un prisionero de guerra, fue secuestrado y debemos condenarlo totalmente. 

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  • Trump y los piratas del caribe

    Trump y los piratas del caribe

    El hombre naranja está convertido en el dictador del mundo, al menos aspira a ser eso, por eso ataca a Venezuela militarmente para imponer un gobierno que le convenga y quedarse con sus recursos, principalmente el petróleo. Para ello recurrió a actos de piratería, robando grandes buques de oro negro, sobre esa acción y todo el contexto inmerso hablaremos ahorita.

    Los piratas del Caribe son una serie de películas de Disney que retratan las aventuras de Jack Sparrow en una mezcla de muchos mitos creados a partir de los piratas, su vestimenta y motivaciones, también sus leyendas del mar y demás temas.

    Pero también se dan en el contexto histórico, pues también incluyen a actores importantes como barcos españoles, armadas inglesas, corsarios, alianzas piratas, personas reales como Barba Negra, etc.

    Actualmente de esa inspiración quizás, Donald Trump decidió ser un pirata del caribe en pleno siglo XXI. Llega al caribe con su poderosa flota, asesina a inocentes en lanchas, realiza bloqueos marítimos, y ahora roba barcos enemigos con todo su petróleo, el verdadero tesoro que anhela Trump.

    A estas alturas la narrativa falsa del cartel de los soles y de que el gobierno de Venezuela es narco ya pasó a un segundo término porque nunca fue real. Lo que importa ya lo dijo el hombrecito naranja: es el petróleo. El cual acusa les fue robado, imagina que una potencia extranjera te dice que tus recursos son de ellos y que si los tomas les estás robando, es muy patético.

    Pero ahí sigue impunemente asediando a ese país sin que organismos internacionales realmente metan las manos. La ONU para sorpresa de nadie es de chocolate, como lo ha sido en otros genocidios como en Palestina o con guerras recientes como las de Irak y Afganistán.

    Los aliados de Venezuela (Rusia y China) deben de actuar más allá de condenar las acciones gringas de piratería. En este juego geopolítico alguien debe darle un manotazo a Trump para que se detenga, porque todo es una prueba, un experimento de hasta dónde lo podemos dejar que avance.

    La piratería no debería estar permitida ahora y menos por una potencia que está en decadencia y por eso tiene esas acciones temerarias, se encuentra agonizando su hegemonía y la quiere recuperar a como dé lugar, debemos impedirlo.

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  • Pinochet vive

    Pinochet vive

    Triste, enojado, derrotado, desilusionado y un gran muro de adjetivos se me vienen a la mente para expresar cómo me siento al conocer la derrota electoral de la izquierda chilena ante la ultraderecha pinochetista filo fascista. De esta derrota política y lo qué significa para Latinoamérica hablaremos a continuación.

    Chile fue el surgimiento de la implementación del experimento neoliberal que llegó con sangre, mucha sangre. Al derrocar al gobierno socialista de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973 con un golpe de Estado e instaurar una dictadura militar muy sangrienta, miles de desaparecidos y asesinados por muchos años.

    Y esos ríos de sangre vinieron acompañados de una privatización de casi todos los bienes del pueblo chileno. Ahora todo se debía comprar y pagar, ya no existía casi los servicios públicos, todo eso era una ilusión.

    Aún cuando Pinochet pierde a finales de los 80 su mandato en un referéndum histórico que ganó el “No” dando paso a la transición democrática de elecciones, siguió gobernando veladamente el neoliberalismo y las oligarquías chilenas y extranjeras.

    Todo esto trajo mucha pobreza y desigualdad social, que se manifestó en descontento popular de muchos sectores (obreros, campesinos, profesorado, personas sin vivienda y sin pensión digna) donde la batuta principal la tomaron los estudiantes que hicieron movimientos impresionantes.

    La revuelta popular se intensificó hace unos años uniendo a todos los sectores agredidos que con la situación del aumento del costo del metro generó un movimiento social que sacó a más de un millón de personas a la calle y que fue reprimido brutalmente.

    Parte de la victoria de Borich en la presidencia fue debido a esa revuelta popular. Pero claro que les falló, un proyecto de nueva constitución que no contó con el respaldo suficiente porque no se construyó desde la izquierda social.

    Además, no tocó a los mandos militares, defendió a los carabineros, siguió victimizando a los presos políticos de la revuelta mencionada, aumentó la inseguridad y no terminó por implementar las políticas públicas que respondieran al pueblo que lo llevó al poder.

    Este actuar timorato con su pasado dictatorial e incluso con medios de comunicación de derecha también abonó a que se construyera el camino perfecto para que la derecha radical avanzara.

    Pinochet parece ser que no se ha ido de las esferas del poder, ni siquiera teniendo como presidente a un líder estudiantil que luchó contra la neoliberalización de la educación pública fue suficiente, siguió gobernando Pinochet.

    Tanto que aprender de Allende, tanto que aprender de Borich, para bien y para mal son conclusiones que debemos reflexionar, no podemos seguir permitiendo que los gobiernos de izquierda le den paso al fascismo, debemos ser serios y ser de izquierda sin coquetear con la derecha por razones vacías de gobernabilidad y esas mamad@s, México es un faro de luz de la izquierda mundial y debemos tomarnos en serio nuestro papel.

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  • ¿Por qué seguir llenando el zócalo?

    ¿Por qué seguir llenando el zócalo?

    Más de 600 mil personas se concentraron en el corazón político de la transformación, la Ciudad de México, para mostrar su apoyo y respaldo a nuestra presidenta Claudia Sheinbaum el pasado sábado. De este hermoso suceso vamos a platicar un poco más abajo.

    La oposición intentó -como casi siempre- crear artificialmente la narrativa de que fueron puros acarreados al zócalo, que les pagaron su presencia, que gastaron millones de pesos en moverlos hasta el centro del país. Obviamente sin prueba alguna, solo con fotos de filas de autobuses y ya jaja.

    Y es que para la derecha parece imposible que las personas se organicen para ir a esa fiesta democrática de manera consciente y que decidan en algunos casos viajar más de 20 horas en autobús para mostrar su apoyo presencial al proyecto de la 4T.

    Y ese pensamiento derechista se sustenta en preceptos clasistas de desprecio al pueblo de México. En el fondo odian que las personas se trasladen en camiones, que se organicen y que decidan esas largas travesías solo por defender un proyecto político que los representa. Odian que lleven lonche, preferirían que lleguen a comer a los restaurantes ricos, que viajen en coches particulares, y un largo etc.

    Llenar el zócalo no solo es una medida de demostrar músculo político, también funciona, para quienes hemos asistido lo podemos comprobar, como una forma de educación política donde aprendes consignas, te relacionas con personas de otros estados, generas identidad, construyes colectivamente y te das cuenta de que formas parte de un movimiento nacional que une a personas de todo México.

    Las calles son nuestras, las plazas públicas también. Las llevamos recorriendo décadas bajo distintos contextos, siendo oposición, perseguidos políticos, pero también estando ya en el poder. Es nuestra esencia el territorio, de ahí venimos y no vamos a permitir que la derecha quiera apoderarse de las calles.

    Debemos continuar llenando zócalos, todas las plazas públicas, tocando casa por casa, informando a las personas sobre nuestro movimiento, desmontando las mentiras de los medios corporativos de manipulación, organizando al pueblo de México. Nuestra batalla sigue siendo titánica, pero claro que vamos a continuar con ella, vale la pena siempre.

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  • La grandeza de AMLO

    La grandeza de AMLO

    Andrés Manuel López Obrador solo necesitó hablar por 49 minutos sentado, junto a pavorreales y gallinas, para volver a marcar la agenda política y sobre todo, desquiciar a toda la oposición de derecha que anda vuelta loca. Mi presi muestra su grandeza y de eso vamos a platicar poquito.

    Grandeza se llama el libro que escribió durante el último año nuestro presi que hace un análisis socio histórico acerca de las culturas prehispánicas y todos sus aportes sociales y culturales que crearon para toda la humanidad. No olvidemos que uno de los pilares culturales del mundo se desarrolla en Mesoamérica con las culturas olmecas, mayas, mexicas, zapotecas, purépechas, mixtecas, toltecas, teotihuacanas y un largo etc.

    AMLO en cada mañanera siempre resaltaba la importancia de nuestras culturas originarias y este libro es un homenaje a esas sociedades, pero también es una herramienta política que ayuda contra los discursos colonizantes del tío Sam y de los gachupines que les gusta opinar con su pensamiento colonialista que nos civilizaron y esas mentiras.

    Ya fuera de su libro (que obvi vamos a comprar pronto) también señaló los momentos en que volvería a las calles a luchar. Si atacan a nuestra presidenta, si atentan contra la democracia y si hay intervención extranjera.

    Mensajes claros hacia quienes quieren volver a instaurar los fraudes electorales, a quienes anhelan dar golpes de estado y a quienes añoran que vengan los gringos a destruir nuestro país con promesas vacías de contenido real.

    Después de más de 50 años de lucha ininterrumpida, de caminar todo el país, de asumir derrotas dolorosas, pero también de convertirse en el mejor presidente del siglo XXI en México, de llevar a la izquierda al poder. Nuestro presi sigue fuerte e intacto.

    Como los pavorreales que lo acompañan en su pequeña finca, levanta sus plumas y se ve con claridad que no le han podido quitar una sola pluma, a pesar de las campañas millonarias de mentiras y calumnias no han podido derrotarle.

    Tan solo hay que ver toda la reacción de la derecha para darnos cuenta que nunca lo van a superar, les dio una derrota monumental, les quitó sus privilegios y les demostró que una persona humilde, que se parece a la gran mayoría de la población, puede gobernar para todas y todos, pero principalmente para las clases populares, para el pueblo de México que lo sigue respaldando pues vio resultados contundentes en su realidad material inmediata.

    Ya se la saben, fue y sigue siendo un honor estar con Obrador.

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  • Los bloqueos y marchas del PRIAN

    Los bloqueos y marchas del PRIAN

    De repente sí, de la nada salieron manifestaciones super violentas y bloqueos en tractores de lujo a vialidades importantes del país. Obviamente, contando con una gran cobertura mediática por las grandes corporaciones. A ellas parecía que las unía su rechazo a Sheinbaum, pero lo que realmente las une es otra cosa: el PRIAN. De eso hablaremos aquí merito.

    En esas movilizaciones no debería de existir problema si a ellas van militantes del PRI y del PAN, pero si lo hay. Normalmente esas manifestaciones se ven manchadas al incluir en ellas a miembros tan reconocidos de esas agrupaciones políticas.

    Si con que se integren por una supuesta solidaridad prianista se manchan esas protestas, más lo hacen cuando detectamos que los principales liderazgos de esas manifestaciones son personas vinculadas directamente al PRI y al PAN.

    Y no por que no puedan protestar, es su derecho. Sino porque quieren vender y publicitar sus manifestaciones como que son apartidistas, que no tienen intereses político-electorales, que es el pueblo realmente enojado y con hartazgo. 

    Como vemos esas ideas se derrumban cuando vemos que el PRIAN está detrás de esas manifestaciones. Lo notamos también por la dinámica de esas protestas, marchas con suma violencia y con llamados directos a quemar Palacio Nacional, sin propuesta programática ni nada. Bloqueos de unos cuantos y sin sentido, ya que existen mesas de diálogo donde llegaron a acuerdos que fácilmente y de la nada rompen algunos manifestantes.

    Todo parece tan extraño, como si quisieran solo comunicar la idea de que el país arde y que no está de acuerdo con su gobierno. En el contexto geopolítico todo importa y que Atlas Network y todo su enramado mediático esté detrás para buscar intervenciones gringas son datos que debemos considerar.

    Nuestra obligación es continuar con análisis crítico de todas las manifestaciones y sus intencionalidades. De observar los agravios y demandas legítimas, pero también su manipulación y desarrollos. Que no se le olvide a la derecha que las calles son nuestras, las llevamos caminando décadas.

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  • ¿Los buenos somos más?

    ¿Los buenos somos más?

    A muchas personas les gusta hablar desde terrenos morales, como si todo se pudiera distinguir únicamente si es bueno y malo. Pero tendríamos que debatir qué es bueno y qué es malo, ahí entraríamos en una gran discusión filosófica pues esas apreciaciones parten de nuestras ideologías individuales y colectivas. De esta creencia moral voy a platicar aquí pues ha sonado mucho en la opinión pública recientemente.

    “Los buenos somos más”, “no es lucha de clases o de géneros, es de gente buena contra gente mala” y más frases parecidas surgen con la idea de explicar de mejor manera las soluciones a conflictos sociales. Aunque en apariencia buscan ser una forma más didáctica y entendible de explicar la realidad, tienen algo muy perverso detrás.

    Y es que el sentido común siempre está en disputa por los poderes y grupos que se disputan el control de la sociedad o de ciertas partes o ramas de la misma sociedad. Aquí al entrar esas frases ya mencionadas logran su objetivo de despolitizar las luchas y de caer en ambigüedades pues cómo sabríamos qué es bueno y qué es malo, es más, quién lo decidiría eso.

    A estas posturas y frases se les encuentra mucho parecido cuando dicen “no soy de derecha ni de izquierda, soy mexicano” jaja o esas cosas que también andan diciendo con el afán de despolitizar aparentemente luchas y temas de interés público.

    Deben de saber muy bien que las categorías izquierda y derecha, la lucha de clases, el feminismo y demás construcciones científicas parten de análisis serios que llevan muchos años desarrollándose y que nos permiten comprender de mejor manera la realidad para poder transformarla.

    Que no nos engañen, no pueden estar fuera de esos espectros políticos ni sus luchas o posiciones reducirlas a cuestiones morales de buenos y malos. La realidad es más compleja y les invitamos a entrar en esos análisis.

    La lucha no es de buenos contra malos, es de posiciones de clase, es de proyectos de país, de formas de comprender el mundo, de lo que queremos para nuestros entornos sociales. De beneficiar a los ricos o de centrar nuestras políticas públicas en las personas históricamente vulneradas, de buscar privilegios para pocos o de garantizar derechos para todas las personas.

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