Etiqueta: Chilangos

  • El perfil demográfico chilango II

    El perfil demográfico chilango II

    Geográficamente, las demarcaciones territoriales centrales de la Ciudad de México (CDMX), de norte a sur, son: Cuauhtémoc, Benito Juárez y Coyoacán. Las demarcaciones orientales, también de la más norteña a la más sureña, son: Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Iztacalco, Iztapalapa, Tláhuac, Xochimilco y Milpa Alta. Finalmente, las occidentales son: Azcapotzalco, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón, La Magdalena Contreras y Tlalpan. En la parte más céntrica de la ciudad vive poco más de un millón y medio de personas, es decir, apenas el 16% del total de la población chilanga.

    En las demarcaciones territoriales de occidente residen 2.74 millones de habitantes, o sea, tres de cada diez pobladores de la CDMX. En consecuencia, resulta que la mayoría de la gente que habita en el Oriente de la capital del país: casi cinco millones de seres humanos, el 54% del total de la población de la entidad. En las tres demarcaciones territoriales centrales, con una superficie conjunta de 120.3 km2, la población relativa es de 12,478 habitantes por kilómetro cuadrado, una densidad bastante mayor que la que se reporta en las demarcaciones orientales y occidentales de la CDMX: 6,676 y 4,384 habitantes por km2, respectivamente.

    Dicho en corto, la población capitalina se concentra en el norte del territorio de la entidad. Resulta que en las cinco demarcaciones territoriales del sur (Milpa Alta, Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac y La Magdalena Contreras) viven poco menos de dos millones de personas, esto es, dos de cada diez habitantes de la CDMX. Quizá alguien suponga que es una proporción más o menos equitativa, considerando que estamos agrupando cinco de las 16 demarcaciones territoriales; sin embargo, entre ellas están las más extensas: en conjunto, estas demarcaciones representan la mitad de la superficie total de la CDMX (50.7%). Así que, en la otra mitad del polígono, la mitad norteña, viven ocho de cada diez habitantes de la capital del país.

    Ahora, si dividimos el polígono de la CDMX, tan parecido él a un corazón humano, en cuadrantes, es decir, marcando una cruz, cuyos ejes vertical y horizontal se crucen en el centro geométrico de la entidad, ¿en qué cuadrante se concentra la mayor parte de la población chilanga? En el cuadrante noreste, drásticamente: basta considerar que en él quedan ubicadas la demarcación territorial más poblada, Iztapalapa con sus casi dos millones de habitantes, y prácticamente todo el territorio de la segunda más poblada, la Gustavo A. Madero, con casi 1.2 millones.

    También a partir de los datos de la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI para la Ciudad de México, sabemos que el promedio general en la entidad de ocupantes por vivienda es de 3.0, en tanto que de ocupantes por cuarto al interior de la vivienda es de 0.8. Al analizar estas variables por demarcación territorial y agruparlas según los conjuntos geográficos propuestos, se aprecian contrastes significativos vinculados al perfil socioeconómico y habitacional de la capital. En las demarcaciones centrales (Cuauhtémoc, Benito Juárez y Coyoacán), la presión sobre el espacio habitacional es menor en términos absolutos por hogar —con promedios que oscilan entre los 2.3 ocupantes en Benito Juárez, 2.5 en Cuauhtémoc y 2.9 en Coyoacán—, reflejando también una menor densidad de ocupación por cuarto (desde 0.5 en Benito Juárez hasta 0.7 en Cuauhtémoc y Coyoacán). Por el contrario, en las demarcaciones orientales y occidentales se registran valores ligeramente más elevados y diversos; por ejemplo, hacia el oriente y sur, alcaldías como Milpa Alta alcanzan 3.6 ocupantes por vivienda y 0.9 por cuarto, mientras que en el poniente, Álvaro Obregón registra 3.1 ocupantes y Cuajimalpa o La Magdalena Contreras reportan 3.3 y 3.2 ocupantes por vivienda respectivamente.

    En última instancia, la cancha de voleibol en la que teóricamente nos acomodamos cada uno de las y los chilangos no es homogénea: es una topografía desigual donde la paradoja metropolitana cobra todo su sentido. La CDMX nos aprieta en el centro y en el oriente mientras nos da aire en las faldas del sur, recordándonos que tras cada cifra de densidad hay una manera distinta de vivir, convivir y habitar la capital. Las formas en que nos distribuimos en el territorio y nos apretujamos o desahogamos dentro de las paredes de nuestras casas revelan que la capital no es una realidad espacial homogénea, sino un mosaico vivo de contrastes sociodemográficos que no para de transformarse. De esos contrastes y del rostro cambiante de sus hogares seguiremos dando cuenta.

    @gcastroibarra

  • El perfil demográfico chilango I

    El perfil demográfico chilango I

    La Ciudad de México no para de cambiar. Los resultados recién publicados de la Encuesta Intercensal 2025 (EIC) realizada por el INEGI permiten mesurar el dinamismo demográfico de la capital de nuestro país, el corazón político, económico y cultural de México. Los datos revelan una urbe en plena transición demográfica, marcada por el envejecimiento acelerado, hogares en constante reconfiguración, notables avances educativos y contrastes socioeconómicos entre los habitantes de sus 16 demarcaciones territoriales.

    Vivimos en la CDMX, antes Distrito Federal, 9.2 millones de personas. Hace cien años, en el entonces Distrito Federal vivía un millón de hombres y mujeres. El dato anterior no es un registro censal; hago la estimación (interpolación lineal, 1.05 millones) a partir de los resultados de los Censos de Población de 1921 (906 mil habitantes) y de 1930 (1.2 millones). También podemos estimar que, si en 1921 el país tenía una población total de 14.3 millones de habitantes y en 1930 de 16.5 millones, en 1925 debió de estar habitado por unos 15.3 millones. En 2025, México reportó un monto poblacional de 130,393,389 habitantes, mientras que la CDMX tuvo 9,165,819 habitantes; eso quiere decir que, durante el mismo período de cien años, mientras que la población nacional se multiplicó por 8.5, la de la CDMX lo hizo por 8.73. Quizá la diferencia no parezca importante, pero consideren que, si la población total se hubiera multiplicado tanto como la de la CDMX, en 2025 seríamos 3.4 millones más de habitantes (la población total en 2025 del estado de Guerrero).

      La capital del país se mantiene en la segunda posición a nivel nacional por su volumen de habitantes, sólo superada por el Estado de México (17.6 millones). En los casi 1.5 mil kilómetros cuadrados que tiene de superficie territorial la CDMX radica, pues, el 7% de toda la población de México. Lo anterior se traduce en la densidad de población más elevada a nivel nacional: 6,172 habitantes por kilómetro cuadrado. Claro, una población relativa tremendamente muy superior a la nacional, de apenas 66. 6 habitantes por kilómetro cuadrado. Para darnos una idea de la dimensión de esa diferencia, imaginemos que si en todo México se tuviera la misma densidad poblacional con la que vivimos en la CDMX, entonces el país tendría una población total de poco más de 12.1 mil millones de habitantes, es decir, 10.7 mil millones más que los que hoy día habitan India, la nación más poblada del orbe, y de hecho 3.9 mil millones más que la población total del planeta. A nivel entidad federativa, la población relativa más alta, después de la que presenta la CDMX, la registra el Estado de México, con 786 habitantes por kilómetro cuadrado; de nuevo, la diferencia es muy marcada: si en el Edomex, con una superficie de 22.3 mil kilómetros cuadrados, se alcanzara la misma densidad poblacional que la de la CDMX, no tendría poco más de 17.5 millones de habitantes, sino 138 millones de habitantes.

    A nivel municipal, la unidad más poblada de todo México no está en la CDMX, sino en Baja California: se trata de Tijuana, en donde viven 2 millones de personas. En segunda posición aparece una de las 16 demarcaciones territoriales de la capital de la República, Iztapalapa, en donde viven 1.9 millones de seres humanos, dos de cada diez habitantes de la CDMX. Enseguida se ubica la más norteña de las demarcaciones territoriales, la Gustavo A. Madero, con 1.2 millones de habitantes. En el extremo opuesto, la demarcación territorial con menor volumen de población es la sureña Milpa Alta, por cierto, la segunda más extensa, en donde viven sólo 154 mil personas. En Iztapalapa —en donde radican más personas que en Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Colima, Nayarit, Tlaxcala y Zacatecas—, la densidad de población es de 16,590 habitantes por kilómetro cuadrado, es decir, en promedio, a cada habitante le corresponde una superficie de 60 metros cuadrados. Bueno, pues Iztapalapa no es la demarcación territorial más densamente poblada, sino Iztacalco, con 16,852 habitantes por kilómetro cuadrado —aquí a cada habitante le corresponde en promedio una superficie de 59 metros cuadrados—. En Milpa Alta, el panorama es muy diferente: con la población relativa más baja de la CDMX, 534 habitantes por kilómetro cuadrado, queda mucho panorama rural qué apreciar por allá. Si un día se distribuyera homogéneamente toda su población (154,384 habitantes) en sus 289.1 kilómetros cuadrados, cada habitante ocuparía un cuadrado de 43.3 metros por 43.3 metros; esto es, 1,872.66 metros cuadrados por persona. Mucho espacio. El promedio para la CDMX da cuenta de una realidad totalmente diferente: si un día se distribuyera toda la población chilanga (9,165,819 habitantes) a lo largo y ancho de todo su territorio (1,485.2 kilómetros cuadrados), cada persona ocuparía un cuadrado de 12.7 metros por 12.7 metros; esto es, 162 metros cuadrados para cada una de ellas. Para ponerlo en términos aún más ilustrativos: mientras a un habitante en Milpa Alta le correspondería prácticamente el tamaño de un pequeño terreno campestre o una huerta familiar, al capitalino promedio apenas le tocaría el equivalente exacto a una cancha oficial de voleibol (162 metros cuadrados). Ese es el espacio vital teórico en el que convive el pulso acelerado de nuestra metrópoli.

    @gcastroibarra

  • IECM lanza estrategia para incluir a los chilangos del extranjero en la vida democrática

    IECM lanza estrategia para incluir a los chilangos del extranjero en la vida democrática

    El Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) presentó una estrategia que busca fortalecer la participación política de la comunidad chilanga que vive fuera del país. La iniciativa está pensada para acercar a las y los capitalinos migrantes a los procesos electorales y de participación ciudadana que se llevarán a cabo entre 2025 y 2027.

    La propuesta, llamada “Estrategia de vinculación con la ciudadanía migrante originaria de la Ciudad de México 2025 y 2027”, también contempla a quienes regresan al país, con el objetivo de facilitar su reintegración y el ejercicio de sus derechos político-electorales.

    El plan incluye cuatro rutas clave: crear lazos directos con clubes, líderes y medios comunitarios en el extranjero; fomentar alianzas institucionales para atender las necesidades de las personas migrantes; colaborar con centros académicos dedicados a temas de migración; y fortalecer la base de datos del IECM para dar seguimiento a quienes han mostrado interés en participar.

    Durante la presentación, el consejero Ernesto Ramos Mega, presidente de la Comisión de Vinculación del IECM, subrayó la importancia de acercar al Instituto a la diáspora chilanga: “Buscamos ampliar los derechos de las comunidades migrantes con estrategias claras y herramientas útiles”.

    La consejera Erika Estrada Ruiz señaló que los derechos político-electorales no deben ser negados ni olvidados por el simple hecho de vivir fuera del país. “Queremos que sepan que cuentan con sus autoridades electorales capitalinas para lo que necesiten”, dijo.

    Por su parte, las consejeras María de los Ángeles Gil y Cecilia Hernández coincidieron en que escuchar a la comunidad migrante es clave para enriquecer y mejorar esta estrategia, destacando que el IECM es el único organismo local con un plan permanente de largo alcance para mantener contacto con su población en el exterior.