La Ciudad de México no para de cambiar. Los resultados recién publicados de la Encuesta Intercensal 2025 (EIC) realizada por el INEGI permiten mesurar el dinamismo demográfico de la capital de nuestro país, el corazón político, económico y cultural de México. Los datos revelan una urbe en plena transición demográfica, marcada por el envejecimiento acelerado, hogares en constante reconfiguración, notables avances educativos y contrastes socioeconómicos entre los habitantes de sus 16 demarcaciones territoriales.
Vivimos en la CDMX, antes Distrito Federal, 9.2 millones de personas. Hace cien años, en el entonces Distrito Federal vivía un millón de hombres y mujeres. El dato anterior no es un registro censal; hago la estimación (interpolación lineal, 1.05 millones) a partir de los resultados de los Censos de Población de 1921 (906 mil habitantes) y de 1930 (1.2 millones). También podemos estimar que, si en 1921 el país tenía una población total de 14.3 millones de habitantes y en 1930 de 16.5 millones, en 1925 debió de estar habitado por unos 15.3 millones. En 2025, México reportó un monto poblacional de 130,393,389 habitantes, mientras que la CDMX tuvo 9,165,819 habitantes; eso quiere decir que, durante el mismo período de cien años, mientras que la población nacional se multiplicó por 8.5, la de la CDMX lo hizo por 8.73. Quizá la diferencia no parezca importante, pero consideren que, si la población total se hubiera multiplicado tanto como la de la CDMX, en 2025 seríamos 3.4 millones más de habitantes (la población total en 2025 del estado de Guerrero).
La capital del país se mantiene en la segunda posición a nivel nacional por su volumen de habitantes, sólo superada por el Estado de México (17.6 millones). En los casi 1.5 mil kilómetros cuadrados que tiene de superficie territorial la CDMX radica, pues, el 7% de toda la población de México. Lo anterior se traduce en la densidad de población más elevada a nivel nacional: 6,172 habitantes por kilómetro cuadrado. Claro, una población relativa tremendamente muy superior a la nacional, de apenas 66. 6 habitantes por kilómetro cuadrado. Para darnos una idea de la dimensión de esa diferencia, imaginemos que si en todo México se tuviera la misma densidad poblacional con la que vivimos en la CDMX, entonces el país tendría una población total de poco más de 12.1 mil millones de habitantes, es decir, 10.7 mil millones más que los que hoy día habitan India, la nación más poblada del orbe, y de hecho 3.9 mil millones más que la población total del planeta. A nivel entidad federativa, la población relativa más alta, después de la que presenta la CDMX, la registra el Estado de México, con 786 habitantes por kilómetro cuadrado; de nuevo, la diferencia es muy marcada: si en el Edomex, con una superficie de 22.3 mil kilómetros cuadrados, se alcanzara la misma densidad poblacional que la de la CDMX, no tendría poco más de 17.5 millones de habitantes, sino 138 millones de habitantes.
A nivel municipal, la unidad más poblada de todo México no está en la CDMX, sino en Baja California: se trata de Tijuana, en donde viven 2 millones de personas. En segunda posición aparece una de las 16 demarcaciones territoriales de la capital de la República, Iztapalapa, en donde viven 1.9 millones de seres humanos, dos de cada diez habitantes de la CDMX. Enseguida se ubica la más norteña de las demarcaciones territoriales, la Gustavo A. Madero, con 1.2 millones de habitantes. En el extremo opuesto, la demarcación territorial con menor volumen de población es la sureña Milpa Alta, por cierto, la segunda más extensa, en donde viven sólo 154 mil personas. En Iztapalapa —en donde radican más personas que en Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Colima, Nayarit, Tlaxcala y Zacatecas—, la densidad de población es de 16,590 habitantes por kilómetro cuadrado, es decir, en promedio, a cada habitante le corresponde una superficie de 60 metros cuadrados. Bueno, pues Iztapalapa no es la demarcación territorial más densamente poblada, sino Iztacalco, con 16,852 habitantes por kilómetro cuadrado —aquí a cada habitante le corresponde en promedio una superficie de 59 metros cuadrados—. En Milpa Alta, el panorama es muy diferente: con la población relativa más baja de la CDMX, 534 habitantes por kilómetro cuadrado, queda mucho panorama rural qué apreciar por allá. Si un día se distribuyera homogéneamente toda su población (154,384 habitantes) en sus 289.1 kilómetros cuadrados, cada habitante ocuparía un cuadrado de 43.3 metros por 43.3 metros; esto es, 1,872.66 metros cuadrados por persona. Mucho espacio. El promedio para la CDMX da cuenta de una realidad totalmente diferente: si un día se distribuyera toda la población chilanga (9,165,819 habitantes) a lo largo y ancho de todo su territorio (1,485.2 kilómetros cuadrados), cada persona ocuparía un cuadrado de 12.7 metros por 12.7 metros; esto es, 162 metros cuadrados para cada una de ellas. Para ponerlo en términos aún más ilustrativos: mientras a un habitante en Milpa Alta le correspondería prácticamente el tamaño de un pequeño terreno campestre o una huerta familiar, al capitalino promedio apenas le tocaría el equivalente exacto a una cancha oficial de voleibol (162 metros cuadrados). Ese es el espacio vital teórico en el que convive el pulso acelerado de nuestra metrópoli.
Hacemos comunicación al servicio de la Nación y si así no lo hiciéramos, que el chat nos lo demande.

Deja un comentario