Etiqueta: columna

  • Nada como inflar para concentrar

    Nada como inflar para concentrar

    Si alguien pregunta qué es la inflación y usted contesta que es el aumento de precios, usted va a quedar como un pobre lego en Economía. Para salvar la situación, debe usted por lo menos agregar un par de adjetivos: aumento generalizado y e incontrolado. Si además lo cuestionan sobre las causas de la inflación y usted responde que es por culpa de los hambreadores o del gobierno, me temo que podría quedar como un pazguato. En cambio, uno bien puede pasar por enterado si pone cara de extrema gravedad y responde algo muy corto y poco comprometedor; por ejemplo:

    — La inflación es un fenómeno macroeconómico muy complejo, de causalidad multifactorial… 

    “La inflación es un fenómeno que se observa en la economía de un país y está relacionado con el aumento desordenado de los precios de la mayor parte de los bienes y servicios que se comercian en sus mercados, por un periodo de tiempo prolongado”. Es así como define el Banxico a la inflación en su sitio pedagógico Banxico educa. Y abunda: “… existen varias causas que pueden desencadenar este fenómeno…

    Sin embargo, la principal es generada por los excesos de dinero circulando en manos de la población que, al sentirse con más recursos, incrementa sus gastos generando una mayor demanda de bienes y servicios en la economía cuando la capacidad productiva del país no está en posibilidades de cubrirla, provocando escasez y aumentos en los precios”. ¡Ah, qué población más inconsciente, caray! ¡Qué gente, que se siente con más recursos cuanto tiene más dinero!

    El aumento desbocado de precios cunde por buena parte del orbe. Al cierre de 2022, todavía antes de los terremotos, en Turquía rebasaba los 64 puntos porcentuales, y en Chile, antes de los incendios, era de casi 13%, mientras que el promedio para los estados miembros de la OCDE y en los países de Europa era de 9.4 y 9.2%, respectivamente. En México, la inflación cerró el año en 7.8%, su mayor nivel en 22 años.

    Hace unos días, en su más reciente charla para Democracy at Work, Richard Wolff habló de la inflación. En corto, el economista marxista dijo que “la inflación es y debería ser honestamente reconocida como lucha de clases”. Como suele hacerlo, procedió entonces a explicar su dicho de forma muy sencilla.

    Primero, ¿qué son los precios? “Es lo que tú y yo y la gran mayoría de las personas pagamos a la pequeña minoría que son los empleadores en nuestra sociedad, los que fijan los precios, los que los suben. En tanto que  “los precios son el dinero que nosotros, los empleados, les damos a ellos, los empleadores, los salarios son lo que ellos, los empleadores, nos dan a nosotros como empleados”. Enseguida, se refirió al comportamiento de los precios y los salarios en su país: “los precios suben en Estados Unidos más o menos entre un 7 y un 9% cada año. Los salarios aumentan anualmente la mitad de eso. En otras palabras, le estamos dando a nuestros empleadores mucho más de lo que ellos nos dan a nosotros. Se trata de una transferencia de riqueza de los empleados a los empleadores.”

    Fácil, ¿no? Desde esta perspectiva la inflación es una expresión de la lucha de clases, de la lucha por la distribución del excedente económico entre los capitalistas y los trabajadores. Los primeros buscan maximizar sus ganancias mediante el incremento de los precios de sus productos y servicios. Por su lado, los trabajadores buscan obtener salarios justos y precios más bajos para los bienes y servicios que compran. La tensión entre estos dos intereses opuestos provoca un aumento generalizado de precios, esto es, inflación.

    Según el reporte anual de Oxfam al menos 1.7 mil millones de trabajadores en todo el mundo, 47% del total, percibieron salarios que en 2022 resultaron más bajos que la inflación. El mismo documento —Survival of the Richest. How we must tax the super-rich now to fight inequality— señala: “La explicación tradicional del aumento vertiginoso de la inflación es que ocurre cuando la demanda supera la oferta y hace subir los precios, pero esta lógica explica solo en parte el aumento del costo de la energía y los alimentos.

    La invasión de Ucrania por Rusia, con todas sus consecuencias geopolíticas, provocó una reducción del suministro de gas de Rusia, lo que a su vez contribuyó a un aumento del precio mundial de la energía. En el caso de los alimentos, los precios ya estaban aumentando considerablemente mucho antes de que estallara la guerra, y la interrupción del suministro de cereales de Ucrania no hizo más que exacerbar el problema. Para comprender mejor el aumento de los precios de la energía y los alimentos, debemos mirar más allá de la lógica de la oferta y la demanda. Un creciente cuerpo de evidencia apunta a las ganancias y márgenes corporativos como impulsor de la inflación. Las empresas no sólo están transfiriendo los mayores costos de los insumos a los consumidores, sino que también están capitalizando la crisis, usándola como una cortina de humo para cobrar precios aún más altos. En Estados Unidos, Reino Unido y Australia…, 54%, 59% y 60% de la inflación, respectivamente, ha sido impulsada por mayores ganancias. En España, las ganancias corporativas fueron responsables del 83% de los aumentos de precios durante el primer trimestre de 2022.”

    ¿Qué es la inflación? Un mecanismo eficiente de la hiperconcentración de la riqueza.

  • Genaro Varo ¿andaba generando, o más bien robando?

    Genaro Varo ¿andaba generando, o más bien robando?

    Su reciente detención y juicio en Estados Unidos no es una simple coincidencia, ya que es muy bien conocido por haber sido un funcionario público cooperador con el narco y corrupción, a su vez por su gran cercanía con Felipe Calderón, donde en su sexenio desempeñó el pésimo papel de secretario de Seguridad Pública.

    El titular de la UIF, Pablo Gómez, dio a conocer en la mañanera de este nueve de febrero del presente año, información sobre el robo de dinero que García Luna hizo con ayuda de un conglomerado auspicio familiar, donde se les dieron 30 contratos con organizaciones públicas de México, siendo este un caso no de menor importancia, ya que obtuvieron de estos contratos 745.9 millones de dólares; pero eso no fue todo, ya que también el titular de la UIF dio a conocer que se están investigando otras posibles operaciones que haya realizado.

    Este juego de Genaro, por razones lógicas operó el dinero al extranjero mediante paraísos fiscales, y adquiriendo tanto bienes materiales, como bienes inmuebles, siendo por esto y otros posibles casos de corrupción, que el actual gobierno en turno no se quedó con los brazos cruzados e iniciaron investigaciones, incluso comentó Pablo Gómez, que el actual gobierno presentó una denuncia civil desde el 2021. 

    Es importante resaltar esto, ya que desde el 2006, es decir, a 17 años de que empezó a cometer sus crímenes más resaltantes, ningún sexenio anterior tomó cartas en el asunto, ni mucho menos reveló información de algún delito que haya cometido.

  • EL ESTADO DE MÉXICO A LA CABEZA POR DELFINA GÓMEZ

    EL ESTADO DE MÉXICO A LA CABEZA POR DELFINA GÓMEZ

    La disputa electoral por la gubernatura del Estado de México ya está rompiendo paradigmas. El de México es uno de los estados del país que nunca ha sido gobernado por una mujer, y ahora la disputa es entre dos féminas inteligentes y aguerridas.

    El Estado de México es una pieza fundamental del poder en nuestro país desde la época prehispánica. Poseedor de símbolos como Teotihuacán y Chalma, y de forma más reciente, Atlacomulco, hacen que esta entidad sea de mucha importancia para la idiosincracia nacional desde diferentes aristas, incluso del patriarcado.

    Todos estos elementos hacen que las elecciones para la gubernatura –y todo su proceso—sean interesantísimas, pero hay que sumar un factor clave: el Estado de México es la entidad más poblada del país. Sin duda, el resultado ayudará a medir la fuerza de los partidos, a modo de parámetro, de hacia dónde están vertidas las preferencias de los ciudadanos.  

    Hasta ahora, la balanza en las encuestas se decanta por la candidata morenista, la maestra Delfina Gómez, mientras que Alejandra del Moral la sigue con unos cuantos puntos por debajo.

    Cabe decir que las campañas en el Estado de México nunca se han distinguido por su fuerza en redes sociales, pero ahora serán de suma importancia dada la alta población de jóvenes en la entidad. Quien se posicione como líder en este rubro, además del trabajo en campo, tradicional tanto de morenistas como de priistas, sin duda tomará las riendas de esta gran batalla. Pero hay que comentar también, que la ganadora tendrá a su cargo una de las entidades más inseguras, corruptas, misóginas (el número de feminicidios en la entidad, solita, es igual a la cifra nacional), y con el mayor número de población en condiciones de pobreza.

    En el Estado de México las estructuras políticas están fundamentadas, desde hace casi 100 años, por priistas y abarcan todos los estratos sociales. Si la maestra Delfina Gómez, de la mano de Morena logra romper con esa estructura, será el jaque mate al PRI, que seguramente se convertirá en un partido satélite de las dos grandes fuerzas nacionales: Morena y PAN.

    La importancia de las elecciones para la gubernatura del Estado de México es indudable, y en ellas, podría decirse que, de ganar la maestra, se apuntala la continuidad del proyecto obradorista, esto es, la continuidad de la Cuarta Transformación, pero también lo es para el poder femenino.

  • Obradorismo 2023

    Obradorismo 2023

    En el epilogo de la gran Marcha del Pueblo del 27 de noviembre Andrés Manuel López Obrador propuso la discusión y reflexión de las principales premisas del pensamiento obradorista, en aras de consolidar una corriente política, filosófica e histórica que planteó públicamente llamar Humanismo Mexicano y que significaría un legado para las generaciones subsecuentes, que defenderán y profundizarán la Transformación de México -más allá de la sucesión de 2024 y más allá del resultado en la elección presidencial-.

    El amor al pueblo en todos los actos de la vida pública, la opción preferencial por los pobres y desprotegidos, un Estado de Bienestar que logre derechos sociales universales, educación pública, gratuita y de calidad en todos los niveles, austeridad republicana como signo de buen gobierno, defensa de los recursos naturales como propiedad de la Nación, combate a la corrupción barriendo las escaleras de arriba hacia abajo, sistema de salud universal y gratuito, economía moral a favor de las mayorías, amor al prójimo en la acción política, son -entre otros- los principios que corresponden a una brújula programática anclada en la izquierda social -que significan ideales que han guiado nuestro camino, que se han traducido en conquistas del pueblo-, como el derecho constitucional a la pensión universal para los adultos mayores, y son también, el corazón del proyecto alternativo de Nación.

    De nuestro proyecto alternativo se han logrado realidades tangibles que favorecen el interés del pueblo, por ejemplo las nuevas universidades públicas Benito Juárez ubicadas geográficamente en zonas de alta marginación y conflictividad social justo donde los jóvenes habían sido excluidos de la educación superior; o, del combate a la corrupción se han recuperado recursos financieros para acciones de gobierno inéditas, como haber impreso dos millones cien mil libros de la colección “21 para el 21” de autores mexicanos, que se distribuyeron a maestros y maestras jubiladas, jóvenes becarios, a universitarios rurales, a integrantes del ejército mexicano, o en “librobuses” y bibliotecas de escuelas y comunidades. 

    No obstante, también se observan grandes pendientes para el porvenir. Por ejemplo, las reformas electoral, eléctrica y judicial, entre otras, que en el actual sexenio enfrentaron poderosas resistencias por parte de los residuos orgánicos de la vieja mafia del poder, que con argumentos falaces utilizaron la fuerza parlamentaria que todavía controlan en el Congreso de la Unión como un dique para contener los cambios profundos que demanda el pueblo. 

    A la defensa de privilegios, grandes sueldos, y canonjías que recibe la cúpula del INE la derecha la llamó “defensa de la democracia”, a la defensa de contratos leoninos amparados en la corrupción y el tráfico de influencias de administraciones del PRIAN que favorecieron los intereses depredadores de empresas transnacionales, la derecha les llamó “defensa de las energías limpias”, y así sucesivamente con el apoyo de los medios convencionales, han difundido narrativas incongruentes y perversas para retorcer la realidad y preservar el estatus de elites refugiadas en instituciones judiciales y electorales, universidades públicas, medios convencionales y grupos de poder económico; al que los neoliberales siempre fueron útiles y prestos a serles serviles.

    Ante este escenario ¿cuáles son las tareas del obradorismo en 2003? No olvidemos que, aunque parezca una obviedad para ganar el 2024 hay que ganar el 2023. En esa lógica las elecciones en el Estado de México significan en efecto “Una Batalla Maestra”. En términos operativos y electorales todos tenemos que poner nuestro granito de arena, y sumarnos a las tareas que consumen el triunfo de la maestra Delfina Gómez, por todo lo que significa para el asolado pueblo mexiquense sacar al PRI del poder después de casi un siglo de cacicazgos, malos gobiernos, opresión y corrupción que han sumido a poblaciones enteras a una vida marcada por la pauperización, la violencia y la desesperanza. Como aliciente para este reto, la maestra Delfina de manera auténtica concurre a los principios del obradorismo y ha expresado: “es bienvenido, todo aquel que quiera trabajar por su gente, todo aquel que entienda que el servicio público no es para tener una persona que esté atrás de un escritorio, sino que esté cercana a su gente”.

    Aunada a esta gran batalla político-electoral que se verificará en el Estado de México, subyace la moción que nos hizo nuestro presidente el 27 de noviembre: repensar y definir las bases del Humanismo Mexicano como cimiento del nuevo proyecto de Nación que nos alumbre hacia el post 2024, ahí debemos incluir las agendas pendientes en materia de reformas al poder judicial, al sector eléctrico, y al sistema electoral, y otras más que sería un buen propósito emanen de la voluntad y sabiduría del pueblo para radicalizar los cambios sociales y garantizar libertades, justicia e igualdad social para los mexicanos. 

    Será clave organizar debates, diálogos, reflexiones en todos los espacios del movimiento donde sea posible, pues contar con un programa claro y compromisos concretos es muy importante para marcar contraste con el bloque conservador que se ha unificado y quitado toda máscara para minar los caminos de la transformación. Además de mantener las tareas que han distinguido al obradorismo de base: informar tocando puertas casa por casa, profundizar la formación política personal y colectiva, y cada uno ser un medio de comunicación para enfrentar desde la lid pacífica y cívica, las constantes campañas de odio y la narrativa golpista de la derecha.

    La disputa por la Nación es permanente, este 2023 será un año premonitorio, quizá definitorio y no transitorio al 2024, es la lucha entre el bien y el mal, en el marco de un complejo y vigoroso proceso de concientización popular; en palabras de Martí Batres, apoyarse siempre en el pueblo: “Para la izquierda no hay más alternativa que apoyarse en el pueblo, si es que se quiere mantener su fuerza, sobrevivir en la dura lucha política y triunfar en la disputa nacional. Los grandes intereses económicos siempre estarán con la derecha, por más lobby que los dirigentes, funcionarios y legisladores de izquierda hagan. Los representantes de las élites llevan buenas relaciones con todos, pero en los momentos decisivos siempre estarán del lado de las fuerzas conservadoras”.

  • ACORRALADOS

    ACORRALADOS

    Es que no existe una mejor forma de decirlo, acorralados es como tiene el juicio de Genaro García Luna a muchos de los salpicados con la serie de declaraciones de los testigos presentados por la fiscalía estadounidense. Y no es para menos, poco a poco van apareciendo testimonios que dejan claro el nivel de corrupción y los nexos de la administración calderonista con los grandes capos de la droga.

    Por supuesto que no se trata de algo que no existiera en el imaginario colectivo, o tampoco en las investigaciones periodísticas de quienes siguen en sus trabajos las líneas del fenómeno del narcotráfico. Pero si bien, no es un tema nuevo, lo interesante son las repercusiones que se habrán de generar más allá del juicio y que impactarán directamente a varios de los salpicados a quienes por el momento, no se les puede considerar implicados, pero muchos de ellos van que vuelan para allá.

    Por lo pronto, ya se mencionaron a un actor político y a un periódico emblemático de nuestro país, que no hacen sino confirmar la imagen que muchos nos hemos generado de ellos, la mancha de la corrupción y los acuerdos en lo oscurito para afectar a unos y beneficiar a otros.

    Moreira por ejemplo, ha cargado infinidad de veces con la sospecha de la corrupción y con acusaciones graves como sostener vínculos con el narco. Hoy nuevamente se le coloca en el escenario, gracias a la declaración vertida en el juicio de García Luna que trata de restarle veracidad por la calidad de imputado con la que cuenta el declarante. Probablemente sea cierto que, a diestra y siniestra, alguien busque repartir el lodazal con tal de salvar el pellejo, o lo que queda de él; pero tratándose de Moreira, uno de los personajes más siniestros del PRI, la balanza inclina más a creerle al declarante. Así que de poco sirven las aclaraciones del señor Moreira, el golpe está dado y como reza el clásico: “palo dado, ni Dios lo quita”

    El otro tema concierne al periódico El Universal. Este diario junto al periódico Reforma, quizá sean los máximos exponentes de la prensa decimonónica mexicana y no es para menos, ambos poseen líneas editoriales dictadas desde los intereses de los grupos de poder con los que siempre han estado ligados. Aunque hay que tomar en cuenta que a partir de 2018, la elección presidencial marcó un antes y un después en la relación del poder político con la prensa nacional e internacional; dicho punto de quiebre ha permitido a la sociedad en general, identificar el papel que jugaba la prensa oficialista y las cuantiosas ganancias que le generaba convertirse en una de las principales herramientas de control y manipulación.

    El periódico El Universal hoy se encuentra frente a una encrucijada de suma importancia para su existir, la acusación de haber recibido sobornos para favorecer la imagen pública de García Luna, no hace más que esclarecer en buena medida las estrategias del calderonismo y sus principales funcionarios para legitimar la llamada guerra contra el narco y las verdaderas motivaciones de esta. Al menos las declaraciones de uno de los testigos de la fiscalía estadounidense, demuestran la manera en que, violando todo principio de la ética periodística, El Universal aceptaba pagos millonarios a cambio de establecer una serie de notas, artículos, reportajes y/o entrevistas que de manera sistemática, mostraran una cara distinta a la que realmente representaba a García Luna.

    El super policía de la era panista, requería de desviar la atención para que se generara en la opinión pública la percepción de que se combaría al narcotráfico de manera frontal, aunque en el fondo se beneficiara a un sector de esta actividad delincuencial. A la par, inexplicablemente (o al menos sin transparencia alguna) García Luna se enriquecía de manera desmedida mediante una compleja red de corrupción que acompañaba las pactos con el narco que se supone, son los que se investigan hoy en Estados Unidos.

    Muchos de los opositores a AMLO están acorralados y con una sobrada preocupación, pues avanza el juicio con una rapidez poco usual en este tipo de eventos, incluso pareciera que las declaraciones se alinean con los procesos electorales en puerta, dado que muchos de los que hoy pretenden colocar a sus afines en las boletas electorales, de alguna u otra forma, de manera indirecta o directa, tienen o tuvieron relación con García Luna o con el gobierno panista. Así que, de este juicio, faltarán cosas por saberse que ayudarán a desenredar la red de complicidades y sus principales beneficiarios. 

    Por cierto, hay que dejar claro algo a Calderón y al neopanismo: La sociedad civil no está en busca de venganza, sino de justicia. A como van las cosas, pareciera ser que al Michoacano, tal vez lo alcancen las investigaciones y tendrá mucho que aclarar.

  • Los más ricos del mundo contra AMLO

    Los más ricos del mundo contra AMLO

    Hace unos días fue publicado el Índice de Democracia Global 2022 (Democracy Index) donde México cayó en ese ranking tres lugares, pasando del sitio 86 al 89 (de un total de 167 naciones analizadas). Dicho documento es elaborado por la revista británica especializada en materia económica y política “The Economist”, misma que se ha jactado por sus ataques al gobierno federal de la Cuarta Transformación. Profundizaremos en ello durante las siguientes líneas.

    Quitar las máscaras

    La revista The Economist fue fundada en 1843 por un fabricante de sombreros de nombre James Wilson para oponerse a una nueva legislación proteccionista sobre el trigo (las corn laws) y para hacer apología sobre el liberalismo. En esa época, se trataba de defender los intereses de los manufactureros de Manchester contra impuestos aduaneros instaurados por el parlamento tras el derrumbe del precio de los cereales en 1815. Unos años después en 1846 una contraofensiva condujo a la anulación de las leyes plasmando la primera victoria de Wilson y de la revista que ayudaría a consolidarla como referente de análisis económico.

    A través del tiempo se irá desarrollando a la par de los cambios políticos y estableciendo alianzas con quienes deba hacerlo. Su adaptación la llevó a comprar el periódico estadounidense Journal of Commerce, la agencia TVC Group y la firma de inteligencia mercantil Clearstate. Esa expansión fue fortalecida con su irrupción en los medios digitales que llevaron a que fuera un verdadero boom.

    Actualmente, la editorial está en gran proporción en manos de The Financial Times Limited (la sociedad editora del diario británico Financial Times, una filial del grupo Pearson PLC), el resto de las acciones se encuentra en propiedad de algunas de las familias más ricas del mundo, los Agnelli, Cadbury, Rothschild y Schroder.

    Además de ser impulsada por la minoría rapaz del mundo, también cuenta con el segmento de lectores más rico de la prensa estadounidense y de otros lugares del planeta. Obviamente es leída además por muchas personas aspiracionistas que esperan ilusoriamente algún día ser así de ricos. 

    En concordancia con sus intereses de clase adinerada sus opiniones más recientes han apuntado a apoyar toda la agenda del gobierno estadounidense principalmente. Lo cual se refleja en aplaudir y alentar las invasiones a Afganistán, Irak, Siria, Libia, atacar a gobiernos progresistas de Latinoamérica y un largo etcétera. Además de hacer su apología al liberalismo y ataque frontal a todo lo que huela a Estado o políticas públicas. Todo ello, desde el anonimato pues sus publicaciones no suelen ir firmadas. 

    Ataque frontal

    En ese sentido, uno de sus más recientes blancos de ataque ha sido el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador en México. Sin importarles mucho el principio de autodeterminación de los pueblos, trataron de intervenir en la política de nuestro país al publicar un ejemplar donde invitaban a la población mexicana –unos días antes de las elecciones intermedias de 2021- a votar contra el MORENA.

    En dicho documento se refieren a AMLO como un falso Mesías, un peligro para la democracia, una persona que divide a los mexicanos, una criatura extraña y como una burla al Estado de derecho, además de mencionar que estamos en un proceso híbrido (democracia y autoritarismo) que va en camino a ser dictadura.

    No contentos con ese documento, unos meses después vuelven al ataque ahora a mencionar que AMLO es como Cantinflas al hablar de la consulta popular para enjuiciar a los expresidentes del país por sus crímenes. Obviamente, utiliza el personaje de Mario Moreno como un insulto a nuestro presidente con el fin de ridiculizar el ejercicio de política popular que fue dicha consulta.

    Defender el proyecto

    Iniciamos el documento hablando del Índice de Democracia Global donde México cayó tres lugares más en 2022, pero haciendo a un lado el sesgo de extrema derecha que tiene The Economist para medir y publicar eso, tan solo bastaría saber que según el mismo índice nuestro país obtuvo su mejor calificación en 2011 con 6.93 de calificación. Sí, no es broma, en el año más violento del gobierno de Felipe Calderón, justo cuando la violencia llegó a su tope, ahí es cuando éramos una mejor democracia, así de ridículo es el semanario británico.

    Y es que hay que tenerlo claro, ese gobierno sangriento es lo que para las élites es un gobierno democrático y al que ellos aspiran se tenga, uno donde no se toquen sus privilegios de clase. Hay que decirlo claro, les molesta que México interponga primero el beneficio de los más pobres sobre el de los más ricos, les irrita que tengamos una política energética con miras a la soberanía, que exista mayor intervención del Estado en política pública, que se profundice la democracia popular y no la corrupción del INE. En fin, aborrecen que se avance en un gobierno del pueblo, lo sentimos pero no nos vamos a detener. Sus mentiras y ataques no pasarán.

    • Redes sociales: https://www.facebook.com/chaarlie.brown.5 y twitter @CarlitosMarx5 
  • Independencia judicial: dos realidades

    Independencia judicial: dos realidades

    Ahora con la conmemoración del 106 Aniversario de la Promulgación de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que se celebró en el Teatro de la República en Querétaro, uno de los temas importantes ha sido la independencia judicial; un discurso de la ministra Norma Piña, quien preside la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

    Sin embargo, hay unas cuantas objeciones a este discurso, de las cuales aquí se señalarán dos, principalmente porque se detallan dos realidades que escapan a la lectura de la ministra.

    Por ejemplo, en su discurso señaló que “una judicatura independiente es pilar de nuestra democracia. Es el legado que nos transmite nuestra ley fundamental. Tenemos la responsabilidad de preservarla y fortalecerla. De lo contrario, corremos el riesgo de mermar esa garantía en detrimento de las propias personas que nos demandan justicia”.

    Aunque a primera no hay nada incorrecto, es necesario aclarar que la independencia de la que se habla, no es una independencia para todo el poder judicial, sino únicamente para el federal.

    Ciertamente, por años se ha sostenido que los ministros de la SCJN están al servicio del ejecutivo federal, pues se debe a él su propuesta ante el senado para ganarse un puesto.

    Actualmente, de la ministra Norma Piña, al ser propuesta por Peña Nieto, se le vincula con el expresidente. Se da a entender que aún le rinde cuentas. Pero bien, eso es un tema que aquí no incumbe.

    Pero el problema de la independencia judicial es más profundo; es un problema que por años no se ha querido afrontar como tal. 

    Nuestra constitución, por ejemplo, en su artículo 133 y recientemente en su artículo 1, dan pautas para que todos los jueces puedan aplicar un control constitucional difuso, como ocurre en Estados Unidos.

    Sin embargo, ha sido la SCJN la principal en negar esa facultad a todos los jueces en México. Cabe mencionar que el artículo 133 de nuestra constitución es una copia directa de un artículo de la constitución estadounidense.

    Por tanto ¿cómo es posible que nuestro sistema judicial sea tan distinto al estadounidense? No puede haber independencia judicial si la misma SCJN no permite ni reconoce una independencia a todos los jueces en México, sino solo a unos cuantos.

    Otra cosa que hay que señalar, son los límites de las decisiones que se toman en la SCJN. Por ejemplo, acorde al discurso de la ministra, menciona que «la judicatura independiente es pilar de nuestra democracia». 

    Sin embargo, ha sido la misma SCJN la que ha intentado violar la soberanía de diversas entidades federativas, tras considerar la inconstitucionalidad de ciertas normas generales.

    Por esta misma razón, R. Dworkin, jurista estadounidense, indicó que vivimos en la era de los jueces, pero que habría que tener cuidado con qué tanta libertad se les puede reconocer.

    En este caso, si se deja que la SCJN sea la que decida sobre los contenidos normativos, entonces no es un pilar para la democracia, sino todo lo contrario.

    Dworkin objeta con tres argumentos: principio de irretroactividad; principio de división de poderes y principio de democracia.

    Para el primero, se refiere más a una cuestión de aplicación; para el segundo, se refiere a que la división de poderes solo reconoce la facultad de crear y modificar el derecho al poder legislativo; y el último, se refiere a que las leyes se crean por los representantes de los ciudadanos, los cuales han sido elegidos mediante un proceso electoral democrático. Pero los ministros, no son elegidos por los ciudadanos.

    Por todo, la independencia judicial no debe sobrepasar la soberanía de un estado ni tampoco solo reconocerse a unos cuantos. Por supuesto, se debe profundizar más sobre este asunto. Un buen comienzo es empezar a contemplar el «activismo judicial».

  • La Suprema Corta

    La Suprema Corta

    No era que no se pusiera de pie, lo que sucede es que ese es su tamaño. Se necesita ser “enano” de criterio para cometer semejante falta de respeto y actuar de forma irreverente y déspota ante el mandatario de todos los mexicanos. 

    El Presidente de la República no representa una persona, se trata del jefe de Estado, esta vez legitimado por más de 30 millones de votos y más del 50 por ciento de la votación presidencial en 2018. Es decir, el presidente con más autoridad política en lustros. Pero eso no le importó a una jueza insolente que en su afán de protagonismo ramplón y estridente igual que el actual presidente de la mesa directiva de la cámara de los diputados, el panista Santiago Creel quienes con lujo de arrogancia y cinismo se pusieron el disfraz de demócratas. Ridículos, pues perfectamente conocemos sus antecedentes e historias plagadas de tráfico de influencias y corrupción. 

    La jueza, hoy ministra de la Suprema Corte llevó a cabo una conducta omisa al ponerse de pie para recibir al jefe del Ejecutivo Federal durante la ceremonia de aniversario de la Carta Magna que protestó cumplir y hacer cumplir, ante esas actitudes inmaduras difícilmente podemos tener la certeza que aplicará criterios de una persona mayor de edad pues resulta evidente su animadversión y reticencia al Presidente de la República expresada con infantilismo. Y es que no se trata de pedir sumisión o supeditar facultades perfectamente establecidas en la relación de órganos de poder político, sino más bien de exigir que aquellos titulares de los mismos se comporten a la altura de las circunstancias y si existen las diferencias lógicamente entendibles, sean estas frontales y con los argumentos que exige su representación. No olvidemos que en los sexenios inmediatos anteriores los presidentes en turno de la SCJN fueron simples empleados del Ejecutivo Federal y gerentes del poder fáctico económico. 

    Igual de bochornoso y escandaloso es el presunto plagio de tesis de una ministra de la Corte que el presunto tráfico de influencias de la ministra presidenta de ese órgano del Estado con la muy cuestionada protagonista del histórico caso del secuestro de Hugo Alberto Wallace quienes mantienen personas privadas de la libertad a raíz de construir verdades jurídicas lejanas de la justicia como ya quedó demostrado en los casos Florence Cassez e Israel Vallarta.  

    La justicia secuestrada por el poder político y del dinero. Una cloaca que poco a poco se destapa en la que están involucrados impartidores, procuradores y encargados de su aplicación.

    La acción de Norma Piña no es una actitud hacia el Presidente de los mexicanos, es una confirmación que el Poder Judicial vuelve a tener una titular que defenderá intereses sectarios y de grupos con poder fáctico infra constitucionales, no es un buen augurio pero definitivamente no volveremos a los tiempos en que los arropaba con complicidad todo el aparato gubernamental.

  • Formar maestros que formen borregos

    Formar maestros que formen borregos

    Fue poca la indignación que provocó entre nuestra intelectualidad, de izquierdas y derecha, el indudable mandato ─disfrazado de recomendación─ que la SEP hiciera a los maestros para leer, esos pasquines panfletarios que sacudieron al mundo, “El Capital” de Karl Heinrich Marx y “¿Qué hacer?” de Vladímir Ilich Uliánov, alias Lenin.

    Afortunadamente, Reforma, y otros medios entregados a la defensa de lo derecho de nuestra clase privilegiada a preservar sus privilegios, no permitió que dicha atrocidad pasara inadvertida y pego el grito en el cielo al denunciar ─maroma cuántica de por medio─ que una recomendación de esa naturaleza es un mandato que se convierte en afrenta que deviene en cisma para nuestro modelo educativo nacional y la razón de ser del mismo. No solo porque invita a los maestros a leer ¿Para que necesita leer un maestro? Sino porque pone en sus manos material incendiario que pudiera traducirse en la formación de sujetos críticos y no en la mansa mano de obra que nuestra clase empresarial necesita para aumentar sus ganancias, preservar el orden social establecido y disfrutar de esos privilegios que ─por derecho divino─ les corresponden.

    ¿Cuál es el beneficio de leer estos textos que defienden una ideología clara? ¿Por qué leer a Marx o a Lenin es mejor que dejarse arrastrar por la lógica consumista y de sobre producción? De entrada, la sutil lógica de dominación del capital, que apela a los sentidos de los sujetos y busca seducirlos a través de ellos, seducirlos para controlarlos y que al mismo tiempo se sientan libres, es mucho mejor que formar gente crítica que sufra mientras lucha por defender y conquistar aquello en lo que cree, lucha que normalmente deviene en frustración ¿Queremos formar sujetos frustrados? Sé que no faltará quien piense que un sujeto critico es preferible a un obrero calificado, que la ciudadanía debe construirse a través de la formación de individuos que tengan la capacidad de entenderse a si mismos, entender su entorno y ─en consecuencia─ incidir en ese entorno para transformarlo.

    A ellos, a quienes piensan así, les pido que reflexionen sobre lo problemático que resulta para un empresario, lidiar con un trabajador que no está interesado en aumentar las ganancias de la empresa para la que trabaja, un trabajador que está interesado en mejorar su realidad, pelear por sus derechos laborales, etc. ¿En verdad les parece justo para ese empresario tener que padecer eso mientras lucha contra la competencia por tener más y mejores ganancias? ¿No sería preferible que la escuela siga formando sujetos pasivos, conformes con un mínimo salario mínimo (tan mínimo como sea posible), acostumbrado a cumplir un horario de trabajo sin protestar y a dar la bienvenida a horas extra mal pagadas? ¿No es mejor un obrero al que desde la educación básica se le adiestre para no cuestionar?

    Un maestro no necesita entender ─¡Qué digo no necesita, no debe entender!─ que “la clase dominante pretende mantener las relaciones productivas tal y como existen en la sociedad” ¿Para qué? Lo que el docente debe hacer es garantizar que la clase dominante pueda mantener las relaciones productivas tal y como existen en la sociedad, incluyendo a los docentes mismos. El maestro tiene la doble función de mantenerse dominado por la clase dominante y de posibilitar que los educandos sean dominados. Marx lo explica perfectamente, a la clase dominante “lo que le interesa es únicamente que el máximo de fuerza de trabajo se pueda movilizar en una jornada laboral”. Pero la fuerza de trabajo no tiene por qué saber esto, basta con que se movilicen, como se moviliza el ganado que va al matadero, sin cuestionar, sin protestar y ─sobre todo─ agradecidos por la oportunidad que el empresario les da para medianamente sobrevivir mientras se les permite morir ─libremente─ de hambre.

    ¿Para qué presentarles propuestas concretas sobre la organización y la estrategia que debe seguir un partido revolucionario? ¿Qué sentido tiene ahondar en la necesidad de librar batallas económicas, batallas por mejores salarios, mejores horarios? ¿A quien beneficia esto? ¿Al empresario? No. No. Y más no ¿Entonces? Si algo debe garantizar la educación es que cada sujeto entienda su lugar en la cadena de producción y entienda que la cadena de producción debe cuidarse como algo sagrado, inamovible e intocable, algo que no debe profanarse por manos no privilegiadas.

    Entrados en gastos

    Si vivimos bajo una dictadura del capital, que no tiene más objetivo que aumentar las ganancias de los capitalistas, sin importar que esto devenga en crisis ambiental, marginación social, problemas globales de salud y precarización de la vida de la clase obrera. Y si esa dictadura nos da la doble libertad de fantasear con que somos libres y elegir la forma en la que habremos de morir de hambre ¿Para que buscarle tres pies al gato generando una lucha de clases que imponga la dictadura del proletariado que vea por los intereses de la mayoría?

    Mucho se ha trabajado para convencer a buena parte del proletariado de que no son obreros, muchos esfuerzos se han realizados para seducirlos y conseguir que se conformen con soñar con un estilo de vida que gamas alcanzarán, una educación que revierta estos esfuerzos y que siembre en los sujetos la idea de que “la forma del proceso social de vida, o lo que es lo mismo, del proceso material de producción, sólo se despojará de su halo místico cuando ese proceso sea obra de hombres libremente socializados y puestos bajo su mando consciente y racional”, será una educación que atente contra los principios fundamentales de toda sociedad que se respete, que aniquile las aspiraciones de nuestra noble clase aspiracionista y sobre todo, que atente contra los privilegios de nuestra clase privilegiada, que tanto ha hecho por todos nosotros y que amablemente nos permite ser espectadores de sus lujos y excesos.

    • Carlos Bortoni es escritor. Su última novela es Dar las gracias no es suficiente.
  • Ciencia sin sociedad

    Ciencia sin sociedad

    Desde sus inicios, el ser humano ha buscado adquirir conocimiento para poder preservar su especie. Originalmente, la observación y las experiencias de vida del día a día le permitían capturar conocimiento que guardaba en su memoria y que transmitía a sus descendientes para librarlos de algún peligro o para ayudarlos a superar alguna posible adversidad. Las ideas y el conocimiento surgen del ser humano, de su interacción con los demás y con todo lo que lo rodea.

    El conocimiento es el motor de la vida y si hemos llegado hasta donde estamos como especie ha sido por el amor al conocimiento. El conocimiento tiene un origen social y humano, nace de la sociedad y le sirve a la sociedad. El conocimiento privilegia la vida, forma parte de la naturaleza del ser humano y de la naturaleza que lo envuelve y que le da sentido a su existencia. 

    En su andar por este mundo, el ser humano desarrolló la habilidad no solo de generar y de adquirir conocimiento, sino de poder transmitirlo a los demás. Esa misma necesidad de compartir que le viene de forma natural, es la misma que le impulsa en la generación de nuevas formas de hacer de ese conocimiento permanente, que trascienda incluso después de su partida. Por ejemplo, la pintura, la escritura, la escultura, etc., no son más que conocimiento que toma distintas formas, un conocimiento que se materializa, que toma color y textura, pero que encierra en sí las ideas, la creatividad y la imaginación que se desea compartir. Todos los lenguajes, en todas sus formas, han buscado incesantemente la comunicación de las ideas y del conocimiento de una generación a otra. Somos el cumulo de conocimiento de nuestra especie y eso es lo que nos mantiene con vida hasta ahora. 

    El conocimiento es social, le sirve a la sociedad y está a favor de su continuidad en este mundo. El conocimiento no destruye, construye. El conocimiento transforma, dado que surge de ideas, nuevas ideas o ideas antiguas que se engarzan y que dan origen a un nuevo pensamiento. A mayores ideas, mayor conocimiento. A mayor conocimiento, el ser humano interactúa más con la sociedad y con la naturaleza, dado que mejora su comprensión y su entendimiento de lo que lo rodea, comienza a valorar a los demás y a su entorno, dado que ambos forman parte de su conocimiento, el conocimiento que viene de “fuera” y que se suma al otro conocimiento, ese que surge desde “dentro”, el que nace de su propia conciencia y reflexión. El conocimiento une, no separa. Conocer nos permite entender al mundo y a la sociedad que nos rodea, su estructura, su dinámica y su evolución. El conocimiento nos permite sentir, nos abre los sentidos, nos une con los demás, nos hace ver donde antes éramos ciegos, o escuchar donde antes éramos sordos. Adquirir conocimiento es algo que se asemeja a encender la luz en un cuarto obscuro.

    De la misma manera que la muerte es contraria a la vida, el conocimiento también tiene sus contrariedades y sus resistencias. El miedo, por ejemplo, inhibe al conocimiento, en ocasiones paraliza la generación de ideas y la transmisión de las mismas. El miedo puede destruir al conocimiento, hacerlo desaparecer, negarlo, incluso conquistarlo, dominarlo, manipularlo y ponerlo no al servicio de la sociedad, sino de objetivos anti-sociales, es decir, objetivos que vayan en contra de la vida y permanencia de la sociedad o en contra de la naturaleza que la envuelve, en ambos casos, lo que busca el miedo es provocar la extinción de la misma o de una parte de esta. 

    El miedo puede redirigir el cauce del conocimiento y en vez de que esté a favor de la sociedad y de su progreso, este mismo conocimiento puede emplearse para su destrucción y retroceso. En la historia de la humanidad se han registrado distintas etapas donde ha imperado el miedo. Las grandes tragedias de la humanidad tienen como marca la destrucción o negación del conocimiento y el imperio del miedo (Ej. La actual Guerra de Rusia contra Ucrania). El miedo oculta la verdad y sobrepone la mentira, el miedo se alía con la muerte por encima de la vida, el miedo privilegia el objeto por sobre el sujeto, el miedo expande la sombra y la obscuridad por sobre la luz. 

    ¿Qué acaso la incursión de los europeos a los distintos países de América y de África y su intento fallido de “conquista” no ha sido un imperio del miedo? Miedo a reconocerse a sí mismos como insignificantes de cara a culturas milenarias, miedo a descubrirse pequeños frente a sociedades cultas y avanzadas de su tiempo, miedo a verse pobres frente a tanta riqueza natural y humana, miedo a conocer y reconocer que su conocimiento no es único y que era limitado para su época, de saber que antes de su llegada ya había conocimiento acumulado de miles de años. Fue precisamente ese miedo de los europeos lo que desató la ira y la perversidad en contra de los indígenas de una forma infame. 

    Los europeos fueron conquistados por el miedo a lo desconocido, el miedo a mirarse al espejo y ver su diminuto mundo. Cegados por el miedo, se negaron al conocimiento del mundo, de los otros mundos, renunciaron a entender lo que nunca entendieron, lo que hasta ahora evitan, ignoran y rechazan. Con el miedo en el corazón rechazaron a la humanidad y con ello a la vida y emprendieron una caminata de muerte, destrucción y despojo que dejaron a su paso. Lo mismo violaban a las mujeres que mataban a los hombres, a todos ellos los esclavizaban. Lo mismo quemaban escritos y esculturas que enterraban monumentos y pirámides. Lo mismo imponían su lengua que su religión, por la fuerza. Lo mismo inventaban infiernos y creaban paraísos, despreciaban todo lo que representara algo distinto a ellos, lo siguen haciendo, pero ahora de forma más sutil y maquillada. 

    Con el miedo llegan todos los males y todos los pecados. Los europeos se llevaron todo lo que pudieron a su paso, todo lo que les cabía en sus embarcaciones y en sus bolsillos, todos los metales que ahora adornan sus plazas y edificios, todo lo que ahora visten y decoran sus catedrales, la madera de las sillas donde se sientan sus ministros, todo el oro, la plata y las piedras preciosas, las joyas que presume la realeza infante y la realeza senil, todo lo que cubre la corona, las esculturas que llenan sus museos, la vajilla en la que comen y el mango del bastón que sostiene al rey, todas esas riquezas materiales que brillan en sus castillos, la madera que cubre sus casas de campo y las cabezas de bestias y plumajes que cuelgan de sus muros como trofeos, todo lo que los rodea y les  viste en vida y lo que le da una falsa pulcritud y lujo a las tumbas de sus cementerio, todo eso y más tomaron. 

    Sin embargo, y a pesar de ello, en México no se llevaron lo que realmente valía, dejaron lo más importante, nuestra cultura. No es casualidad que ahora este floreciendo en todas partes todo aquello que enterraron, el miedo no les permitió ver que nos dejaron lo más valioso, nuestros valores. No se pudieron llevar el sentimiento del poeta, ni la creatividad del pintor o del escultor indígena, no se pudieron llevar el corazón de la gente, no mataron del todo su pensamiento, no lo lograron borrar, no se pudieron llevar el coraje, la entrega de nuestra nación, nuestro valor y empuje, nuestra pasión, el amor por nuestra madre y por nuestra patria, no pudieron meter en baldes el orgullo que sentimos por lo que somos y siempre hemos sido, una cultura maravillosa que brilla como tantas más y que tiene en sus genes y en sus sentimientos el amor por su tierra y por la vida. 

    México es grande por su pueblo y por su gente, ahora está en una etapa de prosperidad porque ahora su gobierno está en manos de gente honesta que trae esos valores y sentimientos milenarios. México atraviesa una etapa de esplendor económico, político, social y cultural, en distintas dimensiones.  Sobre la base de un buen gobierno, el Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) representa esa cultura genuina de nuestra gente, gente honesta, con principios y valores a favor de la vida. AMLO es el exponente seminal y precursor de esta nueva corriente de pensamiento, de esta nueva forma de gobernar y ser gobernados, de esta nueva economía moral, de esta nueva perspectiva de nuestra sociedad y de nuestra cultura, de esto que él llama el Humanismo Mexicano y que pone sus cimientos sobre la base de lo mejor de nuestros pensadores, de la esencia de nuestros libertadores, de cada uno de los principios rectores de los personajes que nos dieron partía. 

    Sin duda el miedo a bañado de sangre y lodo al mundo, y nos ha mostrado qué tan bajo se puede caer en la degradación humana siempre que se renuncia al conocimiento. La supuesta “conquista” de una persona sobre otra, o de una sociedad sobre otra no ha tenido buenos desenlaces. La historia le da la razón a quienes están a favor de la vida, lo mismo en el holocausto que en la conquista, lo mismo en la bomba atómica que en el derrame de petróleo en el océano, en cualquier caso, siempre la humanidad se inclina por la vida y repudia las acciones que atentan contra esta. Hemos acumulado conocimiento suficiente para poder evitar o prevenir muchas de las grandes tragedias que se viven en el mundo. Por ejemplo, hoy no es necesario preguntarnos qué pasará con la guerra entre Rusia y Ucrania, eso ya se sabe, se sabe que traerá muerte y sufrimiento. Resulta inaudito que muchas de las potencias económicas no se proclamen en contra de esta aberración que es la guerra, de la misma manera que no lo hacen por el golpe de estado que se vive en el Perú y por todos los decesos que ha traído consigo. 

    Cuando uno mira las noticias, parece que no hemos aprendido nada de nuestro paso por el mundo y por esta vida. Todavía vemos líderes que se siguen cuestionando qué es más importante, si la salud o la economía, tal como lo hicieron cuando inicio la pandemia del COVID-19. No hay duda, la vida es lo más importante. Me parece conveniente hacer notar en este punto que no hay que olvidar que las ideas derivan en el conocimiento y que el conocimiento deriva en la ciencia. Más ideas generan un mayor conocimiento y un mayor conocimiento deriva en el avance de la ciencia. La ciencia se alimenta del conocimiento, particularmente del conocimiento científico, sea este último conocimiento teórico o aplicado, en ambos casos, son resultado de la investigación científica que realizan los investigadores que tienen como propósito sumar a la ciencia sus humildes hallazgos. 

    Con el paso del tiempo la generación de conocimiento se empezó a institucionalizar, colocando a la escuela como el centro generador de conocimiento por excelencia. Actualmente, las personas van a la escuela a exponer sus ideas y a tomar y hacerse de ideas de los demás, de otros personajes contemporáneos e históricos que han pasado por este mundo y que resultan ser un referente para entenderlo. De esta manera, el conocimiento se encuentra encerrado en los libros de historia, ciencias naturales, biología, etc., son los libros los que nos permiten tener un acercamiento al conocimiento previo, al conocimiento de los demás, son estos los que nos acercan al aprendizaje de lo que otros han experimentado.

    Los libros encierran ideas, conocimiento y ciencia. Los libros son la herramienta por excelencia de los que investigan, de los científicos que están constantemente en “busca de la verdad”. De la misma manera un científico social que un ingeniero o un físico, todos ellos concurren en las universidades o centros de investigación para sumar conocimiento a lo ya establecido, actualizarlo, cuestionarlo, refutarlo o fortalecerlo; si lo queremos ver de esta manera, son los científicos e investigadores las “hormiguitas” que van construyendo y le dan mantenimiento al edificio del conocimiento de la humanidad. Al institucionalizarse, el conocimiento y la ciencia se empezó a separar de la sociedad, y de pasar de ser el principio y fin de la generación del conocimiento, la sociedad terminó por ser un simple objeto de estudio, un medio de obtención de conocimiento, conocimiento que no necesariamente se le retribuye a la sociedad para mejorar su condición de vida, sino que se emplea para su control y manipulación. 

    Es en el periodo neoliberal en el que se separa la ciencia de la sociedad. En México, esta separación llegó un poco tardía, en el mundo esta expresión de emplear el conocimiento y poner la ciencia al servicio del poder y no de la sociedad en su conjunto ya se había expresado en otras latitudes y en otros momentos de la historia, quizás la máxima expresión de esta separación, dejando de lado las “conquistas”, habrían sido las dos guerras mundiales del siglo XX. Algunos científicos como Albert Einstein y Bertrand Russell ya habían expresado su inquietud y su inconformidad del derrotero que llevaría la ciencia al servicio del poder. Sin embargo, detrás de la imposición de este nuevo paradigma estaban gobiernos y corporaciones, pero también universidades, impulsando la idea de que la universidad debe de generar conocimiento a favor de la industria y no de la sociedad, es decir, de impulsar la idea de privatizar el conocimiento que es social para fines de lucro y a favor del capital. 

    Desde esta visión privatizadora del conocimiento, el conocimiento es útil si le es útil a la empresa. Es bajo este contexto en el que la empresa empezó a colocarse como el principal agente económico, todos los demás agentes (universidad, gobierno y sociedad, etc.), se supeditaron a los intereses de la empresa, el poder público y el poder político quedó subordinado al poder privado y al poder económico. No es casualidad que desde la academia (con Joseph Schumpeter a la cabeza) se haya colocado a la empresa como la reguladora de crisis, como la generadora de “nuevo conocimiento”, como la productora de innovaciones y responsable del progreso y del crecimiento económico de las naciones. 

    La empresa se adueñó de las ideas, del conocimiento y de la ciencia. Aquellas “hormiguitas” que se creían “autónomas” en la generación de conocimiento se dieron cuenta de que servían a intereses privados y aquellos que realizaban “importantes aportaciones” (al capital) eran ascendidos, premiados o mantenidos en puestos de privilegio de esa misma estructura organizacional, ya sea de su propia institución o de instituciones en el extranjero. Economistas, físicos, matemáticos, ingenieros, etc., todos deseaban tener un apoyo para “sus investigaciones” y qué mejor si venía del sector privado o de algún organismo internacional que estuviera financiado por el capital financiero, de esta manera el empresario se podría adueñar y aprovechar de todo el conocimiento del científico que se venía generando desde su infancia (con fondos públicos) y que podría llegar a sus manos (económicamente) en pro del “avance de la ciencia” y “a favor de la humanidad”. 

    Es en este modelo de privatización del conocimiento en el que se privilegia la ciencia sin sociedad. Es ahora que se entiende por qué de la mano del estancamiento y bajo porcentaje del PIB que se destinaba al Gasto en Investigación y Desarrollo (GIDE) en el periodo neoliberal, se impulsaba con gran ahínco la “fuga de cerebros” en México. De la misma manera que se creaba pobreza y violencia en un estado para impulsar la migración, de la misma forma este modelo privatizador de la ciencia destruyó las condiciones para el desarrollo de la ciencia en México e impulsó la “fuga de cerebros” para beneficio económico de las corporaciones y del capital privado. Es bajo este modelo en el que operó por muchos años el CONACYT, además de colocar fondos públicos para proyectos privados que tenían poco o nulo impacto en la sociedad, proyectos altamente lucrativos, sobre todo cuando se destinaban a la construcción de supuestos laboratorios o de centros de investigación que terminaban siendo al final del día elefantes blancos

    Actualmente pocos científicos reconocen este paradigma de privatización del conocimiento, de hecho, lo rechazan, considerando que son “libres pensadores” y que su conocimiento es público e “independiente”. No reconocen por ejemplo que con fondos públicos que vienen de las contribuciones de la gente (vía impuestos), es desde donde se les paga sus salarios, viáticos, años sabáticos, prestaciones, becas universitarias, jubilación, etc., no reconocen que es del dinero del pueblo de donde se alimenta su quehacer científico, quehacer científico que resulta en proyectos de investigación que en el mejor de los casos sus resultados terminan en “revistas de prestigio” (privadas) a las que solo se puede acceder siempre y cuando “pagues por ver”. Todavía el científico no se da cuenta que es utilizado por el capital privado o por grupos de poder que le dan línea editorial a sus supuestas “líneas de investigación”, todavía no se entera que después de publicar por treinta años sobre pobreza, con todos sus kilos de papel y tinta escritos, en términos reales no ha sacado a una sola persona de la pobreza (Véase al CIDE y al CONEVAL, en el periodo neoliberal).

    Bajo este esquema, la ciencia sin sociedad se ha encargado de hacer del “científico” un ente contemplativo, que “analiza la realidad” y reflexiona los grandes problemas de la sociedad, pero que no actúa. Esta etapa que se vive de una ciencia neoliberal ha dejado inactivo al investigador, limitado únicamente a su capacidad de observar sin incidir en la realidad. Para el científico neoliberal, la sociedad es sólo un objeto de estudio y no un propósito de transformación. No le interesa erradicar la pobreza, le interesa estudiar la pobreza, no le interesa terminar con el hambre, le interesa analizar el problema del hambre. El científico neoliberal se regodea entre supuestos “problemas” ofreciendo así una “lotería” de posibles soluciones, un tanto “originales”, sin que se encuentre de por medio una acción real, y ese letargo contemplativo lo puede hacer muy bien desde su oficina, cubículo o salón de clases. 

    Finalmente, el mundo ya está cansado de tanta ciencia sin sociedad. Ya está harto de que por décadas haya organismos fracasados en su “propósito” de: erradicar la pobreza (Banco Mundial), terminar con el hambre (FAO), impulsar el crecimiento (OCDE), fomentar la competitividad (FEM) y el emprendimiento (BID), apoyar el financiamiento (FMI), etc., todo ello una mentira, pero es entendible, porque si algo caracteriza a la ciencia neoliberal y al científico neoliberal, es la simulación.