Etiqueta: Daniel Cervantes

  • La cosecha de AMLO y los resultados a dos años de Claudia; Segundo Informe

    La cosecha de AMLO y los resultados a dos años de Claudia; Segundo Informe

    Nuestra Presidenta llegó a dar su Segundo Informe no solo en representación de sí misma y de su gobierno, sino también de un proyecto político que comenzó a tomar forma con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia en 2018. Se paró en el Patio de Honor para informar, sí, sobre los resultados de sus dos años de gobierno, pero también para hacer la cosecha de un modelo de Estado que sembró nuestro expresidente López Obrador.

    La baja en homicidios dolosos de más del 51% es el resultado conjunto de una estrategia de seguridad que ha puesto el fortalecimiento de las instituciones, la coordinación entre las fuerzas de seguridad y principalmente la atención a las causas de la violencia en el centro de la política pública.

    El énfasis en atender las causas, como quitarles a los jóvenes de las manos al crimen organizado, está dando una gran cosecha después de ocho años de transformación. Pensemos, por ejemplo, en aquellos jóvenes que pudieron continuar sus estudios de secundaria a partir de 2018 gracias a los programas sociales, en lugar de quedar expuestos a la falta de oportunidades y a las redes de reclutamiento del crimen organizado. Son generaciones que hoy están llegando a la juventud y cuyos efectos, entre muchos otros factores, también comienzan a reflejarse en las cifras de seguridad nacionales.

    Esto, por supuesto, sumado a la gran estrategia de seguridad e inteligencia que está llevando a cabo el actual gobierno, con una visión que combina la prevención, la atención de las causas y el combate frontal a quienes generan violencia.

    Otros logros, como el crecimiento del salario mínimo, la reducción de la pobreza, la ampliación de los programas sociales, la construcción de infraestructura estratégica y el fortalecimiento de la inversión pública, muestran que esta transformación es una combinación de 8 años de estrategia de desarrollo, de un sexenio y dos años que están constantemente demostrando que el camino era el correcto.

    Durante estos ocho años de continuidad se ha construido una forma distinta de entender la responsabilidad del Estado, priorizando así uno que recupera su capacidad de invertir, que amplía derechos sociales, que fortalece el ingreso de los trabajadores y que utiliza los recursos públicos para generar bienestar.

    Y aquí es donde los dos años de Claudia Sheinbaum adquieren una dimensión particular. No se trata simplemente de continuar lo que ya existía, sino de demostrar que el proyecto puede mantenerse, profundizarse y producir nuevos resultados bajo una nueva administración, que la ruta está siendo viable debido a los resultados que ya son tangibles y que seguir por ahí nos seguirá fortaleciendo como Patria.

    Porque la cosecha no es únicamente de un gobierno o un informe de lo que se está haciendo más, hablamos de la cosecha de un proyecto que comenzó a sembrarse en 2018 y que hoy, bajo el liderazgo de nuestra Presidenta, sigue dando resultados.

  • Rocha Moya, manejo de la 4T

    Rocha Moya, manejo de la 4T

    La decisión unilateral de Rubén Rocha Moya de regresar a la gubernatura de Sinaloa representaba una crisis para Morena y, particularmente, para nuestra Presidenta, Claudia. Un acto de tal magnitud pudo haber generado un conflicto político al poner en entredicho la conducción del partido e incluso la capacidad y el poder político de la dirigencia de la Dra. para mantener la cohesión y el orden dentro del movimiento.

    La oposición no tardó en aprovechar la coyuntura para atacar al Gobierno, recurriendo nuevamente a su peligrosa narrativa del “narcogobierno”. La decisión de Rocha Moya parecía haberles proporcionado nuevos argumentos para intentar desacreditar al Gobierno y cuestionar su capacidad para garantizar la gobernabilidad y el Estado de derecho.

    Sin embargo, el manejo del tema y el posicionamiento rápido y homogéneo que llevaron a cabo la Presidenta y la dirigencia del partido, encabezada por Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, evitaron que la situación escalara hasta convertirse en una crisis política. El episodio terminó por pasar como un mal trago para el movimiento, sin que la oposición lograra capitalizarlo políticamente.

    La titular del Ejecutivo actuó con eficacia al dejar claro que los intereses de la nación están por encima de cualquier ambición individual, estableciendo con firmeza que una decisión de esa naturaleza no podía estar por encima del interés público ni de la estabilidad institucional. Mientras tanto, en ese mismo tenor la Presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones declaró que ese tema podría llegar incluso hasta el tema llegará a la Comisión de Honestidad y Justicia.

    Sumado a ello, los demás gobernadores de Morena también se deslindaron de la decisión del gobernador sinaloense, dejándolo políticamente aislado y evitando que su determinación encontrara respaldo.

    El manejo fue tan rápido y contundente que no hubo oportunidad para que la coyuntura se prolongara ni para que la oposición lograra instalar su narrativa en la opinión pública. Lo que pudo haberse convertido en un nuevo frente de desgaste para Morena terminó siendo, en cambio, una muestra de la capacidad de conducción política de la Presidenta y de la cohesión del movimiento ante una situación que amenazaba con generar divisiones internas.

  • De Guerra Contra el Narco a la Construcción de Paz

    De Guerra Contra el Narco a la Construcción de Paz

    Parecieran lejanos aquellos tiempos en los que la situación de seguridad en México se enfrentaba desde la dicotomía de “buenos contra malos”, “héroes contra villanos”, “militares contra narcotraficantes” o “gobierno contra narcotraficantes”. Esto, desde luego, tomando únicamente como referencia la narrativa gubernamental y dejando de lado las alianzas y relaciones de complicidad que, en distintos momentos, existieron entre gobiernos anteriores y lideres del narcotráfico.

    Esos tiempos en los que se justificaban masacres, desapariciones de pueblos y el asesinato de civiles a manos del Estado bajo el eufemismo de “bajas colaterales” ya forman parte de nuestro pasado; de una historia que, por responsabilidad como pueblo, jamás debemos olvidar.

    La estrategia de seguridad y gobernabilidad ya no parte de una narrativa simplista y peligrosa, basada en una dicotomía que resulta insuficiente para comprender los complejos procesos sociales y geopolíticos que atraviesan nuestro país. El cambio en esta estrategia parte de una distinción fundamental adoptada por los gobiernos emanados de la Cuarta Transformación; ya no se busca una guerra interna ni reducir la seguridad al combate contra un enemigo, sino avanzar hacia la construcción de la paz y la atención de las causas que originan la violencia.

    Desde la llegada de López Obrador, comenzó el cambio; su política de concentrarse en las causas que originan la violencia representó una transformación profunda en la forma de enfrentar el problema. El diálogo, los programas sociales, la recuperación del poder adquisitivo del salario mínimo, las becas educativas, la creación de oportunidades laborales para las y los jóvenes mediante programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, así como la recuperación de los territorios mediante las Mesas de Construcción de Paz, formaron parte de una visión distinta de la seguridad.

    Con la llegada de nuestra actual presidenta y con los ajustes propios de un gobierno entrante, la estrategia continuó, manteniendo como eje la atención de las causas que originan la violencia y la construcción de la paz, en conjunto con una estrategia de inteligencia y coordinación policial.

    Hoy, el Ejecutivo Federal lleva a cabo en todo el país una serie de programas y acciones cuyo objetivo es avanzar en la construcción de la paz. Entre ellos encontramos las Ferias de Paz, los Tianguis del Bienestar, las jornadas de prevención de adicciones, la recuperación de espacios públicos y las estrategias de desarme como ““Sí al Desarme, Sí a la Paz”.

    Hoy, las cifras “hablan por si solas”, el promedio diario de homicidios dolosos se redujo 51% entre septiembre de 2024 y julio de 2026, al pasar de 86.9 a 42.5 víctimas diarias. Julio de 2026 registró, además, el nivel más bajo de homicidios dolosos.

    Esto demuestra que una visión humanista, centrada en la atención de las causas y acompañada de inteligencia y coordinación institucional, no solo es compatible con una política efectiva de seguridad, sino que puede traducirse en resultados concretos.

  • La Cuauhtémoc merece más

    La Cuauhtémoc merece más

    La Alcaldía Cuauhtémoc constituye uno de los principales motores económicos de México. Por sí sola, si fuera considerada una entidad federativa, se ubicaría en el séptimo lugar nacional por el tamaño de su economía (representa el 5% del PIB nacional). Sin embargo, su relevancia no es meramente económica, sino que también tiene más de la mitad de los museos y centros culturales que se encuentran en la Ciudad de México.

    Podríamos hablar de sus emblemáticos barrios y colonias —como Tepito, la Roma o Buenavista—; de los monumentos que alberga —como el Ángel de la Independencia o el Monumento a la Revolución—; de sus vestigios arqueológicos —como Tlatelolco y el Templo Mayor—. Incluso podría dedicar una columna entera a la riqueza histórica, cultural y económica de esta alcaldía. Sin embargo, en esta ocasión me concentraré en su importancia política.

    No temo equivocarme al afirmar que la Alcaldía Cuauhtémoc es, sin lugar a duda, el corazón político de México. Aquí se encuentran los tres poderes federales, además de albergar las sedes de los tres poderes de la Ciudad de México.

    Con semejante relevancia cultural, económica y política, la administración de la Alcaldía Cuauhtémoc adquiere una importancia que trasciende el ámbito local para convertirse en un asunto de interés nacional. Lo que ocurre en esta demarcación suele ocupar los principales espacios en los medios de comunicación y marcar la conversación pública. Por ello, quienes la gobiernan deben estar a la altura de las circunstancias y de la responsabilidad que implica encabezar el corazón político del país. Aquí le hago una pregunta al lector ¿Hemos tenido gobiernos buenos en los últimos años?

    El PRIAN lleva gobernando nuestra alcaldía desde hace más de un lustro y los resultados están a la vista. Calles llenas de baches, un deterioro evidente del espacio público, servicios urbanos deficientes y una administración que, en demasiadas ocasiones, ha privilegiado la confrontación política por encima de la solución de los problemas cotidianos de las y los vecinos. Llevamos dos gobiernos de alcaldesas con un pensamiento en demasía superfluo y políticas deficientes en contraste con los problemas de la alcaldía.

    Durante los últimos años hemos visto gobiernos más preocupados por la imagen que por la transformación de fondo de la alcaldía. Administraciones que han reducido la política a la promoción personal y a la disputa constante, dejando de lado las necesidades reales de quienes habitan, trabajan y recorren diariamente sus calles.

    La Alcaldía Cuauhtémoc necesita una transformación. No basta con administrar los problemas ni con presentar soluciones temporales; se requiere un proyecto de gobierno que coloque en el centro a las personas y que atienda de manera seria los grandes retos de la demarcación.

    Para que este cambio de rumbo sea posible, la Alcaldía Cuauhtémoc necesita abrir paso a una nueva etapa de transformación. Este cambio sin embargo requiere requiere organización, participación ciudadana y, sobre todo, unidad. Ningún proyecto que aspire a cambiar de fondo la realidad de una demarcación tan compleja puede avanzar si prevalecen las divisiones y los intereses particulares por encima del bienestar colectivo.

    Hoy la Cuauhtémoc tiene ante sí una oportunidad histórica., la oportunidad de recuperar su papel como una alcaldía de vanguardia, donde la riqueza de su historia y la energía de su gente se traduzcan en mejores condiciones de vida para todas y todos.

    Porque la Cuauhtémoc, por lo que representa para México, merece más.

  • Hablemos de la 4T hoy

    Hablemos de la 4T hoy

    Tras comenzar a hablar del segundo piso de la cuarta transformación, había temores entre las bases del partido y algunos sectores de la ciudadanía sobre lo que podría ocurrir con el movimiento de transformación tras la salida de López Obrador de la presidencia y la nueva elección interna del partido para la candidatura presidencial.

    En ese entonces se hablaba de una pugna interna entre “los puros” y “los pragmáticos”, se argumentaba que los primeros representaban a las bases e ideales del lopezobradorismo de calle, mientras los segundos tenían por prioridad ganar elecciones sin importar que a veces fuese necesario hacer de lado los principios e ideales. Incluso, había quienes sostenían que la actual presidenta de México, Claudia Sheinbaum, era líder de los segundos, olvidando su larga trayectoria en el movimiento.

    Lo cierto era que los temores eran válidos en ese entonces, el fantasma del priismo no deja de acechar nunca la política mexicana, el miedo se presentaba como mecanismo de defensa colectivo.

    Sin embargo, a año y medio de esa elección y poco más de uno de gobierno del segundo piso, la 4T ha sabido moverse entre esos dos ejes (pragmatismo/” idealismo”) de forma magistral. Las y los “líderes”, tanto en el partido como el gobierno, pendulean entre ambos extremos cuando es necesario. En este momento se podría decir que los supuestos bandos del 24 están combinados y sus representantes están liderando espacios cuyos perfiles favorecen. Pragmáticos en espacios pragmáticos, puros en espacios con necesidad de puros; sin olvidar mencionar que la presidenta se mueve entre ambos mostrando su capacidad e inteligencia política. 

    Esa capacidad de lectura del momento y de administración de las tensiones internas ha sido, quizá, uno de los mayores aciertos del segundo piso. Lejos de caer en la caricatura de una ruptura o de una “normalización” al estilo priista, el movimiento ha entendido que gobernar implica decidir, priorizar y, en ocasiones, ceder sin claudicar o dejar los ideales de lado. La diferencia central está en que esas decisiones no se toman de espaldas a un proyecto histórico, sino en función de su viabilidad, continuidad y capacidad de poner ideales en práctica. 

    La figura de Claudia Sheinbaum resultó clave en este año de gobierno. Su liderazgo no se explica únicamente por la herencia política de López Obrador, sino por una trayectoria propia que combina formación técnica, compromiso ideológico y disciplina práctica. Su conducción ha mostrado que el pragmatismo no necesariamente es sinónimo de oportunismo, ni el idealismo de inmovilidad. Por el contrario, ha logrado articular ambos registros en una práctica política que busca sostener la gobernabilidad sin romper con las banderas fundacionales de la 4T.

    Seguir por el camino de poner en práctica los ideales no ha sido difícil en este primer año, y todo indica que tampoco lo será de aquí a 2027. Las condiciones de gobierno son, hoy por hoy, inmejorables para la presidenta: una legitimidad electoral sólida, mayorías legislativas, un movimiento cohesionado y una oposición fragmentada y sin proyecto. Ese escenario abre una ventana histórica que no suele repetirse con facilidad en la política mexicana.

    Pero nada de eso se sostiene por inercia. Si algo ha enseñado la experiencia histórica es que los proyectos de transformación se oxidan cuando las bases se repliegan y delegan por completo la conducción. De ahí la importancia de confiar, sí, pero también de presionar, acompañar y exigir como militantes y como ciudadanía politizada, no desde la deslealtad, sino desde el compromiso con el rumbo del proyecto. 

  • “One Of Ours All Of Yours”

    “One Of Ours All Of Yours”

    ¿Ya no les importa guardar las formas o es una estrategia para negociar frente a “enemigos” temerosos? Altos funcionarios de Estados Unidos comenzaron a utilizar viejos emblemas nazi-fascistas en momentos que saben que serán fotografiados o grabados. El epitome de esto lo tenemos en la conferencia de prensa de Kristi Noem, quien mientras defendía las acciones de agentes federales tras la muerte de una ciudadana estadounidense, el podio frente a ella mostraba la frase “One of ours, all of yours”, frase que se asocia al castigo colectivo históricamente asociado a regímenes fascistas, ocupaciones militares y estructuras paramilitares del siglo XX.

    Sin embargo, este no es un caso aislado. También podríamos mencionar la icónica fotografía de Gregory Bovino, comandante de la Patrulla Fronteriza, cuya indumentaria fue ampliamente comparada con la de un agente de las Schutzstaffel alemanas (insto al lector a buscar la imagen). Otro episodio impoirtante ocurrió en 2025, cuando el empresario y hombre más rico del mundo, Elon Musk, durante un evento de celebración por el triunfo electoral de Donald Trump, realizó un gesto corporal que numerosos observadores interpretaron como el clásico saludo nazi.

    Estos eventos no deben ser tomados de forma aislada, ocurren en torno a una administración que en la política internacional está retomando el “destino manifiesto”, la “Doctrina Monroe”, el proteccionismo clásico de los Estados Unidos del S. XIX, las lógicas racistas de los sesenta (hacia atrás); además de estar reconfigurando la relación con Europa, Canadá, México y demás “circulo de influencia”. Empero, no solo es lo externo, en lo interno se están haciendo redadas dignas de los años treinta en Europa, se está asesinando a opositores (como el valiente Alex Jeffrey Pretti), además de validar las acciones violentas del sector ultraderechista de la potencia norteamericana. 

    Aquí es donde surge una pregunta que yo mismo me he hecho desde hace semanas: ¿acaso Donald Trump y su administración realmente se están destapando como neonazis en pleno siglo XXI, o todo esto responde a una estrategia deliberada para negociar desde la intimidación frente a una contraparte temerosa, tanto en el ámbito nacional como en el internacional?

    Quizá lo más fácil sea responder que todo esto se veía venir si analizamos su primera presidencia y decir que ahora tiene vía libre por su nuevo circulo como presidente numero 47 (a diferencia de su presidencia 45). Sin embargo, no hay que ser tan simplistas, recordemos que Donald Trump tiene la estrategia de negociar con presión desde los 90´s, que trasladado a una presidencia (y siendo una persona con tan pocos escrúpulos), podría entenderse.

    “Lo peor que puedes hacer en una negociación es parecer desesperado por cerrarla. Eso hace que el otro huela sangre, y entonces estás muerto. Lo mejor que puedes hacer es negociar desde una posición de fuerza.” –  Donald Trump en su libro The Art of the Deal, 1987

    Otra postura que podría sugerir que todo esto se trata de una estrategia es la expuesta por el expresidente de México, Lopez Obrador, quien en su libro A la mitad del camino (2021) menciona (parafraseando) que Trump muchas veces realmente no piensa así, únicamente ocupa ese discurso con fines de negociación y electoreros.

    Es por ello por lo que es válida la duda de si todo esto es una estrategia para lograr intereses (ocupar practicas fascistas para lograr intereses internos y mantener un orden geopolítico hegemónico) o si el propio actuar actual es un fin en sí mismo (realmente quiere Groenlandia, busca que Canadá sea el Estado 51, quiere deportar a todos los inmigrantes “ilegales”, etc). Sea cual fuere la respuesta, hay que concentrarnos en una idea que concentra la que debe ser la estrategia actual de la izquierda global “¡NO PASARÁN!

  • Cuando veas las barbas de tu vecino cortar… Venezuela

    Cuando veas las barbas de tu vecino cortar… Venezuela

    Tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro, el rechazo de la sociedad latinoamericana ha sido prácticamente unánime; sin embargo, como ya es costumbre, el espíritu de Nepomuceno Almonte volvió a poseer a las derechas regionales. Desde la Argentina de Milei y el Chile de Boric (pronto, quizá, de Kast), hasta el México de Sheinbaum, los conservadores vieron con júbilo la invasión y comenzaron a anhelar que ocurriera lo mismo en los países donde no son gobierno.

    Quienes celebraban lo hacían bajo el argumento de que, por fin, Venezuela sería “libre”. Cabe entonces preguntar al lector: ¿cuál libertad?, ¿la de ceder el petróleo a Exxon y Chevron?, ¿la de crear una brecha de desigualdad digna de los países del llamado “mundo libre” ?, ¿la libertad de desmontar el Estado social y sustituir derechos por caridad?, ¿la de criminalizar la protesta y llamar “terrorismo” a cualquier forma de organización popular?, ¿o la libertad de convertir a Venezuela en un enclave extractivo administrado desde Washington, donde el voto estorba y el mercado manda?

    El intervencionismo de Estados Unidos no es nada nuevo; se trata, en realidad, de un regreso a prácticas del siglo pasado. La intervención en Venezuela para imponer los intereses de Washington, sin importar el derrocamiento de un presidente legítimamente electo, confirma que se han terminado los tiempos en los que la potencia norteamericana ejercía su imperialismo condicionando financiamiento del FMI o apoyos de la USAID a cambio de políticas liberalizadoras. Hoy estamos de vuelta a principios del siglo XX: regresó el garrote de Teddy Roosevelt.

    Venezuela fue un parteaguas que hace visible el retorno de aquella visión añeja del mundo: el dominio del más fuerte, las zonas de influencia de una potencia y el derrocamiento de gobiernos democráticos que ponen a sus pueblos por encima del capital estadounidense.

    En este nuevo —y a la vez viejo— sistema de dominación ya no hay espacio para gobiernos soberanos. No lo hay para Gustavo Petro ni para Claudia Sheinbaum. Así lo dejó ver el propio presidente estadounidense en sus declaraciones del día posterior a lo ocurrido en Venezuela, cuando refirió que Colombia podría ser el siguiente y que “algo se debe hacer con México”.

    No se trata de una pesadilla lejana. Lo cierto es que, en ambos países, ya comienza a posicionarse la misma retórica que precedió a la operación militar, siempre de la mano —por supuesto— de quienes encarnan el espíritu de Nepomuceno Almonte. La llamada “lucha contra el narco” y la denominación de los cárteles como organizaciones terroristas ya forman parte del discurso que Estados Unidos impulsa hacia nuestra región. A ello se suma que, por su carácter de izquierdas, estos gobiernos son etiquetados como “comunistas”, construyendo un marco discursivo que justifica la injerencia y la intervención externa.

    Es por ello por lo que debemos cuidar nuestra soberanía, no caer en discursos construidos para legitimar la intervención en nuestros países y comenzar a estar atentos a los siguientes pasos que dará Estados Unidos, tanto en Venezuela como en nuestra región entera. Porque, cuando veas las barbas de tu vecino cortar…

  • De regreso al protagonismo: México

    De regreso al protagonismo: México

    Esta semana la empezamos con la noticia del rompimiento de relaciones de Perú con nuestro país, consecuencia inmediata del asilo político en la embajada mexicana a la exministra Betssy Chávez. Sin embargo, la respuesta tan enérgica del país sudamericano no solo fue per se, sino que responde al protagonismo que ha generado nuestro país en la política latinoamericana desde el año 2018.

    México desde el sexenio pasado ha tomado nuevamente su papel de hermano mayor de la América hispanohablante, no solo como el país mas septentrional y limite con la principal potencia del mundo, sino también como protector de la soberanía regional y de los intereses del pueblo latinoamericano.

    La vanguardia mexicana comenzó el primero de julio de 2018, cuando fue electo Andrés Manuel Lopez Obrador como presidente, acontecimiento que marcó el comienzo de la segunda ola de gobiernos progresistas, ya que, después de él, le siguieron Alberto Fernández en Argentina, Luis Arce en Bolivia, Pedro Castillo en Perú, Gabriel Boric en Chile, Xiomara Castro en Honduras, Gustavo Petro en Colombia.

    En noviembre de 2019, tras el Golpe de Estado en Bolivia que dio la derecha ayudada por los Estados Unidos contra el presidente Evo Morales, México puso un paso al frente y mandó un avión para salvar la vida tanto del presidente legitimo como de otros funcionarios de aquel gobierno, entre ellos el presidente próximo pasado del país 

    Ya para el 2020, con la pandemia, mientras los imperios compraban vacunas para tres veces su población y los gobiernos de derecha se quedaban con los brazos cruzados (como Iván Duque en Colombia) o eran sencillamente negacionistas (como Jair Bolsonaro en Brasil), México junto con la Argentina de Fernández creaban vacunas juntos, sin olvidar que nuestro país donó ya para 2021 más de un millón de dosis a Paraguay, Belice, Bolivia, Guatemala, El Salvador y Honduras.

    En el año 2022, después de que en Perú el congreso diera un golpe de estado contra el maestro Rural Pedro Castillo, México se mantuvo firme y no reconoció a la presidenta espuria y represora Dina Boluarte, marcando una línea clara en la región para que otros gobiernos hicieran lo mismo. De hecho, durante este acontecimiento, policías de aquel país rodearon la embajada mexicana para que el presidente legítimo del Perú no pudiera pedir asilo político. 

    En el mes de abril del año pasado, en el marco de la persecución política que comenzó el presidente Lenín Moreno y que siguió Daniel Noboa en contra de los correrístas en Ecuador, México dio asilo político en su embajada al exvicepresidente Jorge Glas. Sin embargo, y ya con los precedentes que marcó nuestro país en otras naciones sudamericano al proteger a lideres populares y democráticamente electos, así como a perseguidos políticos, el presidente Noboa decidió entrar por la fuerza a la embajada, golpear diplomáticos mexicanos y sacar arrastrando a Glas.

    Sin olvidar que también durante este periodo México ha impulsado mecanismos de cooperación y diálogo regional que habían quedado en el olvido, como la reactivación de la CELAC y su papel como plataforma de integración sin la tutela de Washington, además de fortalecer lazos con países caribeños y centroamericanos mediante programas sociales como Sembrando Vida, adaptados a las necesidades locales. 

    Asimismo, México ha mantenido una posición firme frente a los bloqueos y sanciones unilaterales impuestas a naciones hermanas como Cuba y Venezuela, defendiendo el principio de no intervención y la autodeterminación de los pueblos, y recordando a la comunidad internacional que América Latina no debe ser patio trasero de nadie.

    Es precisamente por todo esto que Perú decidió romper relaciones diplomáticas con México: no por un simple acto de asilo, sino por el temor profundo que hoy tiene la derecha latinoamericana ante el liderazgo moral y político que nuestro país ha recuperado en la región.

  • Escuchar al Pueblo: Reforma Electoral

    Escuchar al Pueblo: Reforma Electoral

    Cuando cambian las reglas para elegir a los representantes, lo menos que se esperara es que se consulte a los representados; sin embargo, en la mayoría de los casos no se toma en cuenta a estos para hacer cambios en las reglas del juego, sencillamente se hace y la información no sale más allá de los que pertenecen a las elites políticas. No obstante, en lo que refiere a la actual coyuntura de la Reforma Electoral, el gobierno (los representantes), haciendo honor de su corazón de izquierda, está haciendo las cosas distinto. 

    La presidenta Claudia Sheinbaum, reunió una comisión conformada por Rosa Icela Rodríguez, Secretaria de Gobernación (con la ayuda también de Cesar Yáñez, Subsecretario de Gobernación); José Antonio Peña Merino, Titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones; Ernestina Godoy Ramos, Consejera Jurídica del Ejecutivo Federal; Lázaro Cárdenas Batel, Oficina de la Presidencia de la República; Jesús Ramírez Cuevas, Coordinador de Asesores de la presidenta; Arturo Zaldívar, Coordinador General de Política y Gobierno de la Oficina de la Presidencia; y, puso a la cabeza a Pablo Gómez Álvarez, uno de los líderes del movimiento estudiantil de 1968.

    Los perfiles nos dan una idea de la prioridad y cuidado que la presidenta está teniendo al momento de preparar una reforma de esta clase. Sin embargo, la comisión no solo tiene la tarea de sentarse en una mesa a plantear la reforma solo con la expertiz de sus miembros, sino que se están dando a la tarea de escuchar al pueblo de México (con todos sus sectores) casi todos los días de la semana, mediante audiencias.

    Estas audiencias públicas, organizadas por la Secretaría de Gobernación, se han convertido en un espacio de diálogo abierto donde ciudadanos, académicos, organizaciones civiles, representantes de partidos políticos y especialistas en materia electoral pueden expresar sus propuestas, inquietudes y críticas. A diferencia de los ejercicios cerrados que en la historia han caracterizado las reformas de esta índole, hoy se observa un proceso de construcción colectiva. No se trata de imponer una visión única desde el poder, sino de recoger la pluralidad de voces que componen el mosaico social mexicano.

    Este proceso marca un precedente importante en la vida democrática del país (además de servir de ejemplo a nivel mundial). La Reforma Electoral que se está gestando no solo busca actualizar las reglas del juego político, sino redefinir la relación entre gobernantes y gobernados bajo una lógica de participación real. Escuchar al pueblo no es un gesto simbólico, sino una práctica que fortalece la legitimidad de las decisiones públicas y devuelve a la ciudadanía el papel protagónico que le corresponde. 

    Ya no se trata de señores aislados de corbatas largas tomando decisiones, ahora el cambio de enfoque va dirigido a gobernar con el pueblo, para el pueblo y desde el pueblo.

  • Tarde, pero despertaron/mos: Palestina

    Tarde, pero despertaron/mos: Palestina

    Han pasado dos años desde que el Apartheid vivido en tierras palestinas se convirtió en genocidio; el estado ilegitimo de Israel encontró como un relato “legitimador” lo sucedido el 7 de octubre, creyeron que el mundo iba a quedarse callado e iba a repetir hasta el cansancio sus lemas añejos “Israel tiene derecho a defenderse” y “La critica al sionismo es antisemitismo”.

    ¿Lo cierto? Lo lograron por un largo periodo de tiempo, el mundo (en mayor medida las principales economías del globo y la ONU) guardó silencio y se limitó a ignorar las voces que en sus calles clamaban una condena, además del rompimiento de relaciones de sus países con el estado sionista.

    Sin embargo, con el paso del tiempo, el recrudecimiento del genocidio, la información que le llegaba a los distintos pueblos y las protestas que se organizaban en las principales plazas públicas del mundo, los gobiernos y organizaciones supranacionales no tuvieron de otra que voltear a ver medio oriente.

    Así, gracias a la presión popular se logró que países de importancia económica, la ONU y el propio gobierno de México reconocieran que lo sucedido en Palestina no es un conflicto ni una Guerra, por fin lo nombraron por su nombre: Genocidio. ´

    Esto se logró a pesar de que el gobierno de Estados Unidos estuviera en contra y al mismo tiempo hizo explicito que dicha nación ya no es una potencia hegemónica. El mundo ya no se rige solo por sus posturas como pasó desde la caída de la Unión Soviética.

    La frase de Noam Chomsky que afirmaba que hay dos superpotencias, el gobierno estadounidense y la inmensa mayoría de la opinión pública mundial, ya no es del todo cierta, no por la opinión pública, que demostró estar en uno de sus mejores momentos, sino en cuanto a la potencia imperial. 

    De esta forma, el mes pasado, Francia, Inglaterra y Canadá reconocieron a Palestina como Estado independiente, México (la presidenta en la mañanera del 22 de septiembre) nombró genocidio a lo que sucede y Netanyahu habló solo en la asamblea de las Naciones Unidas.

    Aunado a esto, los pueblos del mundo aún no bajan los brazos; ante la lentitud y pesar de los distintos gobiernos, ahora están haciendo un corredor humanitario para dejar bienes en la franja de Gaza, sin importar lo que esto signifique para las vidas de los sujetos que están en cada barco de la Global Sumud Flotilla.

    En el caso de México, bajo la dirección de la presidenta Claudia Sheinbaum y su concordancia incluso personal por la causa palestina, se han hecho avances claves y nos hemos sumado a las resoluciones que condenan la actuación del Estado israelí.