El aspirante a la Coordinación de la Defensa de la Transformación pide una política integral que frene el caos en la mancha metropolitana.
Waldo Fernández alzó la voz sobre un problema que golpea a todos los habitantes de Nuevo León. La contaminación, la falta de árboles y el crecimiento urbano sin control afectan la vida diaria de la gente. Aun así, aseguró, los políticos evitan actuar por miedo al costo electoral.
El senador con licencia explicó que el desarrollo urbano ha crecido sin ninguna visión conjunta. Cada tema se atiende por separado: vivienda, agua, medio ambiente, servicios públicos y seguridad. Por eso, dijo, la mancha metropolitana vive hoy sumida en el caos.
“Las decisiones son muy fáciles de tomar”, afirmó Waldo. El verdadero obstáculo, señaló, es que las autoridades no quieren enfrentar el costo político ante la ciudadanía.
Para el aspirante, poner orden exige algo simple: aplicar la ley. También pidió enfrentar a quienes han priorizado el concreto sobre las áreas verdes durante años. Waldo fue claro al señalar que incluso quienes se benefician de la corrupción urbana también respiran el mismo aire contaminado.
Entre sus propuestas, destacó una idea que ya funciona en otras ciudades del mundo. Waldo planteó convertir las banquetas tradicionales en espacios orgánicos, sin planchas de concreto. Esa medida, explicó, ayudaría a reducir las islas de calor que golpean la zona metropolitana.
El senador insistió en que reforestar va mucho más allá de sembrar árboles. Se necesita una política pública que garantice el cuidado constante de cada árbol plantado. Solo así, dijo, Nuevo León tendrá sombra real para las próximas generaciones.












