Tras las amenazas de Trump a Groenlandia, Dinamarca y la OTAN llegaron a un acuerdo de seguridad en el Ártico.
Mark Rutte, secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, acordaron reforzar la seguridad en el Ártico.
Después de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pusiera a Groenlandia en la agenda internacional al manifestar sus intenciones de tomar posesión de la isla, incluso por la fuerza, hoy se reveló que la OTAN, de la cual es parte EUA, y Dinamarca, llegaron a un acuerdo para reforzar la seguridad en la región y programar mesas de diálogo.
“Estamos de acuerdo en que la OTAN debe aumentar su compromiso en el Ártico. La defensa y la seguridad en el Ártico son una cuestión que concierne a toda la alianza”, señaló la primera ministra danesa, quien está abierta a negociar en temas de seguridad y economía, pero no en temas de soberanía.
A su vez, el ministro danés de Relaciones Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, indicó que pronto se presentaría el diálogo entre su país, Groenlandia y Estados Unidos: “Vamos a organizar estas reuniones muy pronto. No comunicaremos las fechas, ya que ahora hay que calmar los ánimos”, declaró.
Residuos tóxicos abandonados en Camp Century, la base militar secreta de Estados Unidos, representan una amenaza ambiental en Groenlandia.
Ante la insistencia de Donald Trump por adquirir y tener control de Groenlandia, es importante rescatar uno de los hechos más criticados de Estados Unidos en la isla danesa: los residuos tóxicos abandonados en Camp Century, la base militar secreta instalada durante la Guerra Fría.
En el último siglo, el interés de Estados Unidos por Groenlandia ha sido constante, al punto de ofrecer 100 millones de dólares por su propiedad, esto por considerarlo un punto estratégico frente a la amenaza internacional, sin olvidar que se trata de una isla rica en recursos naturales, entre ellos el hierro, cobre y petróleo.
Incluso, ha tenido la puerta abierta para establecer bases militares ante los sucesos de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, en donde el territorio de Dinamarca estuvo en disputa. Ante esto, EU llegó a tener más de 10 mil elementos militares desplegados en más de 17 bases, de las cuales sólo conserva una en la actualidad.
Una de esas bases fue la secreta Camp Century, instalada dentro del contexto de la Guerra Fría en túneles bajo el hielo danés, que incluso contaba con un generador nuclear para dar energía. El objetivo público eran labores de investigación y cooperación con Dinamarca, mientras que en secreto desarrollaba un proyecto conocido como “Iceworm”, un sistema para almacenar cabezas nucleares.
La base militar fue abandonada en 1967 cuando quedó atrapada en la nieve y lo difícil del ambiente obligó a cancelar el proyecto. Sin embargo, la base no fue desmantelada del todo y los residuos, muchos de ellos biológicos y radiactivos, quedaron enterrados allí, asumiendo que la base quedaría sellada indefinidamente.
Los desechos, identificados hasta ahora, estarían abarcando hasta 55 hectáreas, conteniendo 200,000 litros de diesel y demás compuestos tóxicos como bifenilos policlorados. También habría 240,000 litros de agua contaminada y una cantidad desconocida del refrigerante que se usaba en el reactor nuclear, que tendría niveles bajos de radiación.
Ha sido con el pasar del tiempo y sumado a los efectos del cambio climático, al que Trump ha calificado como “la mayor estafa de la historia”, que los vestigios de la base se han convertido en un problema ambiental, así lo aseguró una investigación de William Colgan y colaboradores, quienes han señalado que la base abandonada y los residuos podrían quedar expuestos por el derretimiento del hielo.
Esto ha llevado a un debate, sobre quién debería ser el responsable de limpiar los residuos que representan una amenaza ambiental considerable. El gobierno groenlandés ha denunciado tanto a Estados Unidos como Dinamarca por no atender los desechos que las bases militares han dejado en su territorio.
“Hemos esperado más de 70 años en algunos casos para que el contaminante asuma la limpieza o pague por el coste de estas operaciones. Groenlandia está perdiendo la paciencia con la respuesta vaga de los sucesivos gobiernos daneses”, señala un documento oficial del Gobierno de Groenlandia.
Actualmente, Estados Unidos sólo mantiene una base en la isla danesa, la Pituffik Space Base, antes llamada John Thule, que se instaló en 1951 y que mantiene la misión de vigilar el espacio aéreo para alertar sobre ataques. Una instalación que según últimos registros cuenta con 200 elementos militares y 450 trabajadores.
El primer ministro Mark Carney envió un mensaje contundente desde Davos al respaldar la soberanía de Groenlandia y rechazar presiones arancelarias de Washington.
Desde el Foro Económico Mundial de Davos, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, marcó distancia del presidente estadounidense Donald Trump y expresó un respaldo explícito a Groenlandia y Dinamarca, en medio de la tensión por el interés de Washington en controlar el territorio ártico. El mensaje fue claro: el futuro de Groenlandia sólo puede decidirlo su propio pueblo, sin presiones externas ni amenazas económicas.
Carney subrayó que Canadá apoya firmemente a Dinamarca y reconoció el derecho exclusivo de Groenlandia a definir su destino, una postura que choca frontalmente con las insinuaciones y provocaciones recientes de Trump, quien incluso difundió imágenes con la bandera de Estados Unidos sobre un territorio helado, acompañadas del mensaje “Groenlandia, territorio de Estados Unidos”.
Durante su intervención, el primer ministro canadiense también defendió que el compromiso con el artículo 5 de la OTAN es inquebrantable, al tiempo que criticó los aranceles anunciados por Trump contra países que respalden a Groenlandia. En contraste, Carney llamó a abrir canales de diálogo para atender de manera conjunta la seguridad del Ártico, una región estratégica en disputa geopolítica.
El conflicto ya encendió alertas más allá de América del Norte. Líderes europeos como el canciller alemán Friedrich Merz pidieron evitar una escalada innecesaria, mientras que el presidente francés Emmanuel Macron propuso analizar una cumbre ampliada del G7 para discutir el futuro de Groenlandia y la estabilidad del Ártico.
La tensión ha llegado a un punto inédito: medios canadienses revelaron que las Fuerzas Armadas de Canadá desarrollaron un modelo conceptual ante una hipotética invasión de Estados Unidos, algo que no ocurría desde hace más de un siglo. El gesto refleja la gravedad del momento y el deterioro del discurso diplomático impulsado desde la Casa Blanca.
En Davos, el mensaje de Canadá fue leído como una advertencia política y diplomática: frente al expansionismo retórico de Trump, la soberanía y el derecho internacional no están en negociación.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sostuvo una llamada con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la que tocaron la seguridad de Groenlandia.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declaró haber tenido una llamada con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la que tocaron “la situación de seguridad en Groenlandia y el Ártico”, esto después de las tensiones internacionales a raíz de los comentarios del mandatario estadounidense.
A través de su cuenta de X, Mark Rutte, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza militar y política transatlántica creada en 1949 de la que son parte 32 países, entre ellos Dinamarca y Estados Unidos, afirmó haber hablado con el presidente Donald Trump sobre la seguridad de Groenlandia.
Spoke with @POTUS regarding the security situation in Greenland and the Arctic. We will continue working on this, and I look forward to seeing him in Davos later this week.
“Necesitamos Groenlandia para la seguridad y la protección internacionales. La necesitamos. Tenemos que tenerla”, fue uno de los comentarios realizados por Donald Trump tras la intervención en Venezuela, lo que despertó el malestar internacional llevando a autoridades internacionales a pronunciarse en defensa en la isla que es parte de Dinamarca.
“Seguiremos trabajando en esto y espero verlo en Davos a finales de esta semana”, puede leerse en el mensaje de Mark Rutte, quien sin dar detalles sobre la llamada, mantiene a la OTAN sin un posicionamiento significativo.
El primer ministro Jonas Gahr Støre responde a Donald Trump, defendiendo la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia y el carácter independiente del Premio Nobel.
El primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, ha dejado claro que Groenlandia es parte del Reino de Dinamarca. Esta afirmación llega como respuesta a una carta del presidente Donald Trump, quien expresó su frustración por no recibir el Premio Nobel de la Paz.
En su comunicación, Støre reafirmó el apoyo de Noruega a Dinamarca en este asunto. Además, subrayó que el Premio Nobel no lo otorga el gobierno noruego, sino un Comité Nobel independiente. “He explicado esto incluso a Trump”, afirmó el primer ministro.
La carta de Trump generó preocupación en Noruega y Finlandia. Ambos líderes manifestaron su oposición a los aumentos de aranceles propuestos por el expresidente. En respuesta, Støre y el primer ministro finlandés, Alexander Stubb, propusieron tener una conversación telefónica con Trump para discutir el tema y reducir tensiones.
“Confirmo que recibí un mensaje de texto de Trump en respuesta a nuestra comunicación”, dijo Støre. Dijo también que fue Trump quien decidió compartir su mensaje con otros líderes de la OTAN.
El primer ministro noruego enfatizó que Noruega apoya las medidas que toma la OTAN para fortalecer la seguridad en el Ártico. Støre cerró su declaración reiterando el compromiso de su país con una cooperación pacífica y constructiva en la región.
Con sus palabras, Jonas Gahr Støre reafirma no solo el apoyo a Dinamarca, sino también la importancia de la paz y el diálogo en las relaciones internacionales.
Francia, Suecia y la Unión Europea advirtieron que responderán de forma unida ante las presiones de Washington y defendieron la soberanía europea en el Ártico.
Líderes europeos rechazaron las amenazas y el “chantaje” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien anunció aranceles adicionales contra países que participan en maniobras militares en Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca. La reacción fue inmediata: Europa no negociará su soberanía bajo presión, advirtieron.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, confirmó la participación de su país en los ejercicios en Groenlandia y calificó de “inaceptables” las amenazas arancelarias. “Los europeos responderemos de forma unida y coordinada si se confirman. Garantizaremos el respeto de la soberanía europea”, afirmó. Macron subrayó que la seguridad del Ártico y las fronteras de Europa están en juego, y que ninguna intimidación cambiará la postura de París, ni en Ucrania ni en Groenlandia.
En la misma línea, el primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, denunció el chantaje y recordó que solo Dinamarca y Groenlandia deciden sobre sus asuntos. Añadió que su gobierno mantiene contactos intensos con la UE, Noruega y Reino Unido para articular una respuesta conjunta.
Trump anunció aranceles del 10% a partir del 1 de febrero para Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, gravamen que subiría al 25% desde el 1 de junio y se mantendría hasta que Estados Unidos complete la supuesta “adquisición” de Groenlandia. Washington calificó la Operación Resistencia Ártica como una “amenaza”, pese a tratarse de ejercicios defensivos impulsados por Copenhague.
Desde Dinamarca, el canciller Lars Lokke Rasmussen expresó sorpresa por las sanciones y defendió que la presencia militar busca reforzar la seguridad en el Ártico. La oposición danesa fue contundente: “No puedes comprarte otro país”, sentenció Inger Stojberg.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alertó sobre una “espiral peligrosa” si avanzan los aranceles y reiteró que Europa seguirá unida, coordinada y firme en la defensa de su soberanía.
Estados Unidos aplicará gravámenes a ocho países europeos como medida de presión para forzar un acuerdo sobre Groenlandia, en medio de protestas y tensión diplomática.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles del 10% a países europeos que han respaldado a Dinamarca frente a su rechazo a negociar la adquisición de Groenlandia, una isla estratégica en el Ártico. La medida entrará en vigor a partir del 1 de febrero y podría escalar hasta 25% en junio, si no se concreta un acuerdo favorable para Washington.
A través de su plataforma Truth Social, Trump advirtió que estos gravámenes se mantendrán “hasta que se alcance la compra total y completa de Groenlandia”, dejando claro que la política comercial será utilizada como herramienta de presión geopolítica. El mandatario subrayó que Estados Unidos está decidido a completar el proceso de “adquisición” del territorio, pese al rechazo internacional.
Los países afectados por los aranceles son Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, todos ellos aliados tradicionales de Washington y firmes defensores de la soberanía danesa sobre Groenlandia. La decisión ha generado inquietud en Europa, al tratarse de una acción unilateral que impacta directamente en el comercio transatlántico.
El anuncio se produce en un contexto de protestas en Dinamarca, donde ciudadanos y líderes políticos han rechazado las amenazas de Trump y reiterado que Groenlandia no está en venta. Analistas advierten que esta escalada podría tensar aún más las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea, además de abrir un nuevo frente en la política internacional del mandatario republicano.
El presidente de Estados Unidos justifica su plan por “seguridad nacional”, mientras Europa reacciona con presión diplomática y envío de tropas a la isla ártica.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensar el escenario internacional al advertir que podría imponer aranceles a los países que no respalden su plan para controlar Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca y aliado estratégico dentro de la OTAN. El mandatario aseguró que la isla es clave para la seguridad nacional estadounidense, por lo que no descartó utilizar la política comercial como herramienta de presión.
Durante una mesa redonda sobre salud en la Casa Blanca, Trump afirmó que ha recurrido anteriormente a los aranceles para obligar a otras naciones a cooperar en temas estratégicos, como la reducción de precios de medicamentos en su país, y señaló que la misma lógica podría aplicarse en el caso de Groenlandia. “La necesitamos para la seguridad nacional”, insistió.
Desde hace meses, Trump ha reiterado que Estados Unidos debe controlar Groenlandia, y recientemente calificó como “inaceptable” cualquier escenario en el que la isla ártica no quede bajo influencia estadounidense. Esta es la primera vez que plantea sanciones comerciales directas contra países que se opongan a esa intención.
La postura del mandatario ha generado indignación en Europa, donde varios gobiernos temen que la presión de Washington fracture los lazos transatlánticos. Como respuesta a la escalada retórica, algunos países europeos han comenzado a enviar tropas a Groenlandia, una región estratégica por su ubicación, recursos naturales y rutas del Ártico.
Esta semana, representantes de Dinamarca y de Groenlandia viajaron a Washington para reunirse con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. Sin embargo, los encuentros concluyeron sin acuerdos concretos, lo que incrementó la incertidumbre diplomática.
El amago de Trump de usar aranceles como instrumento geopolítico reaviva el debate sobre el impacto de estas medidas en la economía global y en la estabilidad de alianzas históricas, en un contexto de creciente disputa por el control estratégico del Ártico.
Ante las tensiones por la posible anexión de Groenlandia por Estados Unidos, Emmanuel Macron anuncia el envío de más tropas y recursos a la región.
Francia decidió aumentar su presencia militar en Groenlandia. El presidente Emmanuel Macron confirmó este jueves que enviará más “medios terrestres, aéreos y marítimos” en los próximos días. Esta decisión responde a la creciente amenaza de Estados Unidos, que considera la anexión del territorio autónomo de Dinamarca por razones de seguridad nacional.
Macron hizo este anuncio durante un discurso en la base aérea de Istres, en el sureste de Francia. “Un primer grupo de soldados franceses ya está en Groenlandia. Pronto, enviamos más recursos para apoyarlos”, afirmó el presidente. Este movimiento forma parte de una misión militar europea, que incluye a países como Alemania, Suecia y Noruega. El apoyo a Dinamarca inicia hoy con la llegada de las primeras tropas.
La situación se agrava debido a las declaraciones del presidente Donald Trump. Él amenazó con anexar Groenlandia, argumentando que su control es esencial para proteger a Estados Unidos. Según Trump, si no se actúa, Rusia o China podrían ocupar el territorio. Washington incluso evalúa la posibilidad de comprar la isla, y no descarta intervenciones militares si es necesario.
En este contexto de tensiones, el compromiso de Francia con Dinamarca resalta la importancia de la colaboración europea en la defensa de los territorios del Ártico. Este envío de tropas refleja el deseo de mantener la estabilidad en Groenlandia y reafirmar la presencia europea en una región estratégicamente relevante.
Gobierno, oposición y ciudadanía defienden su autodeterminación frente a las amenazas del republicano, que insiste en controlar la isla por razones de seguridad en el Ártico.
Groenlandia rechazó de manera tajante cualquier intento de anexión por parte de Estados Unidos, luego de que el presidente Donald Trump reiterara su amenaza de tomar el control del territorio autónomo de Dinamarca, incluso mediante el uso de la fuerza. La isla, rica en minerales estratégicos y clave en el Ártico, se ha convertido nuevamente en el centro de la disputa geopolítica.
Trump ha insistido en que el control de Groenlandia es “crucial” para la seguridad nacional estadounidense, ante el incremento de la presencia de Rusia y China en la región. El viernes, durante una reunión con directivos de la industria petrolera, el mandatario afirmó que su objetivo se logrará “por las buenas o por las malas”, lo que desató una inmediata reacción política en Nuuk.
Esa misma noche, los cinco partidos representados en el Parlamento groenlandés, incluidos los que integran el gobierno y la principal fuerza opositora, difundieron un mensaje conjunto: “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses; queremos ser groenlandeses”. Subrayaron que el futuro de Groenlandia solo puede ser decidido por su población, cerrando filas frente a cualquier injerencia externa.
En las calles de Nuuk, capital del territorio, el rechazo también es contundente. Julius Nielsen, pescador de 48 años, recordó que la isla ya fue colonia durante décadas: “No queremos volver a serlo”. Para Inaluk Pedersen, comerciante de 21 años, la relación con Dinamarca funciona, pero la presión de Estados Unidos está dañando la confianza regional.
Las amenazas de Trump han generado alarma en Europa. Dinamarca advirtió que una eventual toma de Groenlandia rompería la OTAN y el sistema de seguridad posterior a la Segunda Guerra Mundial. De acuerdo con encuestas locales, 85% de los groenlandeses rechaza integrarse a Estados Unidos, mientras solo 6% apoya esa opción.
Ante la tensión, el secretario de Estado Marco Rubio sostendrá reuniones con autoridades danesas y representantes groenlandeses, en un intento por contener una crisis que reconfigura el equilibrio político y militar del Ártico.