La primera ministra Mette Frederiksen dimitió formalmente tras las elecciones, en las que su partido ganó pero con un resultado históricamente bajo, abriendo paso a negociaciones para un nuevo gobierno.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, presentó su renuncia este miércoles como parte del procedimiento habitual tras las elecciones generales, a pesar de que su partido socialdemócrata se mantuvo como la fuerza más votada en el país.
El bloque obtuvo alrededor de 22% de los votos, una caída significativa frente al 27.6% alcanzado en 2022, lo que complica su capacidad para liderar con claridad la formación del próximo gobierno.
Ahora, el rey Federico X iniciará consultas con los líderes de los partidos para definir quién encabezará las negociaciones, en un escenario donde no está garantizado que Frederiksen logre mantenerse en el poder.
Los líderes de seis naciones acordaron fortalecer la cooperación en defensa, energía y recursos estratégicos en una región clave que gana relevancia por el deshielo y las nuevas rutas comerciales.
Los gobiernos de Suecia, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Canadá acordaron este domingo reforzar su cooperación estratégica en el Ártico, una región cada vez más relevante a nivel geopolítico debido a la competencia internacional por recursos naturales, rutas marítimas y seguridad regional.
Durante una reunión celebrada en Oslo, los mandatarios firmaron un comunicado conjunto en el que reiteraron su compromiso con el derecho internacional, la cooperación regional y la estabilidad, en un contexto global marcado por conflictos y crecientes tensiones entre potencias.
Los seis países —todos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte— anunciaron que fortalecerán la colaboración en defensa, comercio, energías de bajas emisiones, tecnología y explotación responsable de recursos minerales, sectores considerados estratégicos para el futuro del Ártico.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que el actual contexto internacional obliga a reforzar las alianzas. Señaló que la guerra en Ucrania, la tensión en Medio Oriente y los cambios en la política de sanciones hacia Rusia han generado un escenario de mayor incertidumbre para la seguridad regional.
Por su parte, el primer ministro canadiense Mark Carney subrayó que los países del norte enfrentan nuevos desafíos relacionados con la seguridad del Ártico, la evolución de los conflictos modernos y el impacto de las tecnologías emergentes en la guerra. A su juicio, la región requiere una coordinación más estrecha entre aliados.
El encuentro ocurre mientras unos 32 mil soldados de 14 países de la OTAN participan en el ejercicio militar “Cold Response” en Noruega y Finlandia, enfocado en entrenamiento para combate en condiciones extremas.
El interés internacional en el Ártico ha crecido debido a que el deshielo avanza entre tres y cuatro veces más rápido que en el resto del planeta, lo que abre nuevas rutas marítimas y facilita el acceso a hidrocarburos, minerales y pesca, además de intensificar la competencia estratégica entre potencias como Rusia y Estados Unidos.
La presidenta de México dio la bienvenida a más de 100 directores de empresas nórdicas, destacando las oportunidades de inversión en el país.
La mañana de este 10 de marzo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, recibió a una importante delegación empresarial proveniente de Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia. El encuentro tuvo lugar en Palacio Nacional y reunió a más de 100 directores y directoras ejecutivos de empresas nórdicas, liderados por el Grupo Wallenberg.
Entre las empresas que participaron en esta cumbre se encuentran reconocidas marcas como ABB, Ericsson, Lego, Maersk y AstraZeneca. Esta visita representa un hito, ya que es la primera misión empresarial nórdica de esta magnitud en el país.
Claudia Sheinbaum enfatizó que México está listo para recibir inversiones. Durante la reunión, la presidenta invitó a los empresarios a explorar el potencial del país en sectores como el energético, farmacéutico, agroindustrial y de telecomunicaciones.
Marcus Wallenberg, presidente de Skandinaviska Enskilda Banken (SEB), destacó la creciente inversión nórdica en México. Mencionó que estas inversiones están en línea con el Plan México, lo que demuestra un compromiso a largo plazo con el país. Wallenberg también expresó la disposición de su grupo para fortalecer la presencia de empresas nórdicas en el territorio mexicano.
La dinámica del encuentro fue moderada por el secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente, quien facilitó el diálogo entre la presidenta y los ejecutivos. Este intercambio no solo abre oportunidades comerciales, sino que también fomenta una relación más cercana entre México y los países nórdicos.
Con este tipo de reuniones, México busca atraer la atención de los inversores y mostrar que es un destino atractivo para los negocios internacionales.
Autoridades groenlandesas y danesas descartaron la ayuda médica ofrecida por Donald Trump, al asegurar que la isla cuenta con atención universal.
Autoridades de Groenlandia y Dinamarca rechazaron la propuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de enviar un buque hospital al territorio autónomo del Ártico, al asegurar que no se necesita ya que la población cuenta con atención médica gratuita y universal.
El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, afirmó que los groenlandeses reciben atención en su territorio y, en casos especializados, en Dinamarca. En la misma línea, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, respondió con un escueto “no, gracias”, subrayando que el sistema de salud pública local garantiza servicios gratuitos para todos los ciudadanos.
El sábado, Trump anunció el envío del buque hospital y aseguró que atendería a numerosos enfermos “que no están siendo atendidos”, además de reiterar su interés estratégico en Groenlandia. Sin aludir directamente a la propuesta, la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, destacó que tanto su país como Groenlandia garantizan el acceso libre e igualitario a la salud, sin depender de seguros o capacidad económica, como sucede en Estados Unidos.
Tras las amenazas de Trump a Groenlandia, Dinamarca y la OTAN llegaron a un acuerdo de seguridad en el Ártico.
Mark Rutte, secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y Mette Frederiksen, primera ministra de Dinamarca, acordaron reforzar la seguridad en el Ártico.
Después de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pusiera a Groenlandia en la agenda internacional al manifestar sus intenciones de tomar posesión de la isla, incluso por la fuerza, hoy se reveló que la OTAN, de la cual es parte EUA, y Dinamarca, llegaron a un acuerdo para reforzar la seguridad en la región y programar mesas de diálogo.
“Estamos de acuerdo en que la OTAN debe aumentar su compromiso en el Ártico. La defensa y la seguridad en el Ártico son una cuestión que concierne a toda la alianza”, señaló la primera ministra danesa, quien está abierta a negociar en temas de seguridad y economía, pero no en temas de soberanía.
A su vez, el ministro danés de Relaciones Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, indicó que pronto se presentaría el diálogo entre su país, Groenlandia y Estados Unidos: “Vamos a organizar estas reuniones muy pronto. No comunicaremos las fechas, ya que ahora hay que calmar los ánimos”, declaró.
Residuos tóxicos abandonados en Camp Century, la base militar secreta de Estados Unidos, representan una amenaza ambiental en Groenlandia.
Ante la insistencia de Donald Trump por adquirir y tener control de Groenlandia, es importante rescatar uno de los hechos más criticados de Estados Unidos en la isla danesa: los residuos tóxicos abandonados en Camp Century, la base militar secreta instalada durante la Guerra Fría.
En el último siglo, el interés de Estados Unidos por Groenlandia ha sido constante, al punto de ofrecer 100 millones de dólares por su propiedad, esto por considerarlo un punto estratégico frente a la amenaza internacional, sin olvidar que se trata de una isla rica en recursos naturales, entre ellos el hierro, cobre y petróleo.
Incluso, ha tenido la puerta abierta para establecer bases militares ante los sucesos de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, en donde el territorio de Dinamarca estuvo en disputa. Ante esto, EU llegó a tener más de 10 mil elementos militares desplegados en más de 17 bases, de las cuales sólo conserva una en la actualidad.
Una de esas bases fue la secreta Camp Century, instalada dentro del contexto de la Guerra Fría en túneles bajo el hielo danés, que incluso contaba con un generador nuclear para dar energía. El objetivo público eran labores de investigación y cooperación con Dinamarca, mientras que en secreto desarrollaba un proyecto conocido como “Iceworm”, un sistema para almacenar cabezas nucleares.
La base militar fue abandonada en 1967 cuando quedó atrapada en la nieve y lo difícil del ambiente obligó a cancelar el proyecto. Sin embargo, la base no fue desmantelada del todo y los residuos, muchos de ellos biológicos y radiactivos, quedaron enterrados allí, asumiendo que la base quedaría sellada indefinidamente.
Los desechos, identificados hasta ahora, estarían abarcando hasta 55 hectáreas, conteniendo 200,000 litros de diesel y demás compuestos tóxicos como bifenilos policlorados. También habría 240,000 litros de agua contaminada y una cantidad desconocida del refrigerante que se usaba en el reactor nuclear, que tendría niveles bajos de radiación.
Ha sido con el pasar del tiempo y sumado a los efectos del cambio climático, al que Trump ha calificado como “la mayor estafa de la historia”, que los vestigios de la base se han convertido en un problema ambiental, así lo aseguró una investigación de William Colgan y colaboradores, quienes han señalado que la base abandonada y los residuos podrían quedar expuestos por el derretimiento del hielo.
Esto ha llevado a un debate, sobre quién debería ser el responsable de limpiar los residuos que representan una amenaza ambiental considerable. El gobierno groenlandés ha denunciado tanto a Estados Unidos como Dinamarca por no atender los desechos que las bases militares han dejado en su territorio.
“Hemos esperado más de 70 años en algunos casos para que el contaminante asuma la limpieza o pague por el coste de estas operaciones. Groenlandia está perdiendo la paciencia con la respuesta vaga de los sucesivos gobiernos daneses”, señala un documento oficial del Gobierno de Groenlandia.
Actualmente, Estados Unidos sólo mantiene una base en la isla danesa, la Pituffik Space Base, antes llamada John Thule, que se instaló en 1951 y que mantiene la misión de vigilar el espacio aéreo para alertar sobre ataques. Una instalación que según últimos registros cuenta con 200 elementos militares y 450 trabajadores.
El primer ministro Mark Carney envió un mensaje contundente desde Davos al respaldar la soberanía de Groenlandia y rechazar presiones arancelarias de Washington.
Desde el Foro Económico Mundial de Davos, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, marcó distancia del presidente estadounidense Donald Trump y expresó un respaldo explícito a Groenlandia y Dinamarca, en medio de la tensión por el interés de Washington en controlar el territorio ártico. El mensaje fue claro: el futuro de Groenlandia sólo puede decidirlo su propio pueblo, sin presiones externas ni amenazas económicas.
Carney subrayó que Canadá apoya firmemente a Dinamarca y reconoció el derecho exclusivo de Groenlandia a definir su destino, una postura que choca frontalmente con las insinuaciones y provocaciones recientes de Trump, quien incluso difundió imágenes con la bandera de Estados Unidos sobre un territorio helado, acompañadas del mensaje “Groenlandia, territorio de Estados Unidos”.
Durante su intervención, el primer ministro canadiense también defendió que el compromiso con el artículo 5 de la OTAN es inquebrantable, al tiempo que criticó los aranceles anunciados por Trump contra países que respalden a Groenlandia. En contraste, Carney llamó a abrir canales de diálogo para atender de manera conjunta la seguridad del Ártico, una región estratégica en disputa geopolítica.
El conflicto ya encendió alertas más allá de América del Norte. Líderes europeos como el canciller alemán Friedrich Merz pidieron evitar una escalada innecesaria, mientras que el presidente francés Emmanuel Macron propuso analizar una cumbre ampliada del G7 para discutir el futuro de Groenlandia y la estabilidad del Ártico.
La tensión ha llegado a un punto inédito: medios canadienses revelaron que las Fuerzas Armadas de Canadá desarrollaron un modelo conceptual ante una hipotética invasión de Estados Unidos, algo que no ocurría desde hace más de un siglo. El gesto refleja la gravedad del momento y el deterioro del discurso diplomático impulsado desde la Casa Blanca.
En Davos, el mensaje de Canadá fue leído como una advertencia política y diplomática: frente al expansionismo retórico de Trump, la soberanía y el derecho internacional no están en negociación.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sostuvo una llamada con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la que tocaron la seguridad de Groenlandia.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, declaró haber tenido una llamada con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la que tocaron “la situación de seguridad en Groenlandia y el Ártico”, esto después de las tensiones internacionales a raíz de los comentarios del mandatario estadounidense.
A través de su cuenta de X, Mark Rutte, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza militar y política transatlántica creada en 1949 de la que son parte 32 países, entre ellos Dinamarca y Estados Unidos, afirmó haber hablado con el presidente Donald Trump sobre la seguridad de Groenlandia.
Spoke with @POTUS regarding the security situation in Greenland and the Arctic. We will continue working on this, and I look forward to seeing him in Davos later this week.
“Necesitamos Groenlandia para la seguridad y la protección internacionales. La necesitamos. Tenemos que tenerla”, fue uno de los comentarios realizados por Donald Trump tras la intervención en Venezuela, lo que despertó el malestar internacional llevando a autoridades internacionales a pronunciarse en defensa en la isla que es parte de Dinamarca.
“Seguiremos trabajando en esto y espero verlo en Davos a finales de esta semana”, puede leerse en el mensaje de Mark Rutte, quien sin dar detalles sobre la llamada, mantiene a la OTAN sin un posicionamiento significativo.
El primer ministro Jonas Gahr Støre responde a Donald Trump, defendiendo la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia y el carácter independiente del Premio Nobel.
El primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Støre, ha dejado claro que Groenlandia es parte del Reino de Dinamarca. Esta afirmación llega como respuesta a una carta del presidente Donald Trump, quien expresó su frustración por no recibir el Premio Nobel de la Paz.
En su comunicación, Støre reafirmó el apoyo de Noruega a Dinamarca en este asunto. Además, subrayó que el Premio Nobel no lo otorga el gobierno noruego, sino un Comité Nobel independiente. “He explicado esto incluso a Trump”, afirmó el primer ministro.
La carta de Trump generó preocupación en Noruega y Finlandia. Ambos líderes manifestaron su oposición a los aumentos de aranceles propuestos por el expresidente. En respuesta, Støre y el primer ministro finlandés, Alexander Stubb, propusieron tener una conversación telefónica con Trump para discutir el tema y reducir tensiones.
“Confirmo que recibí un mensaje de texto de Trump en respuesta a nuestra comunicación”, dijo Støre. Dijo también que fue Trump quien decidió compartir su mensaje con otros líderes de la OTAN.
El primer ministro noruego enfatizó que Noruega apoya las medidas que toma la OTAN para fortalecer la seguridad en el Ártico. Støre cerró su declaración reiterando el compromiso de su país con una cooperación pacífica y constructiva en la región.
Con sus palabras, Jonas Gahr Støre reafirma no solo el apoyo a Dinamarca, sino también la importancia de la paz y el diálogo en las relaciones internacionales.
Francia, Suecia y la Unión Europea advirtieron que responderán de forma unida ante las presiones de Washington y defendieron la soberanía europea en el Ártico.
Líderes europeos rechazaron las amenazas y el “chantaje” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien anunció aranceles adicionales contra países que participan en maniobras militares en Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca. La reacción fue inmediata: Europa no negociará su soberanía bajo presión, advirtieron.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, confirmó la participación de su país en los ejercicios en Groenlandia y calificó de “inaceptables” las amenazas arancelarias. “Los europeos responderemos de forma unida y coordinada si se confirman. Garantizaremos el respeto de la soberanía europea”, afirmó. Macron subrayó que la seguridad del Ártico y las fronteras de Europa están en juego, y que ninguna intimidación cambiará la postura de París, ni en Ucrania ni en Groenlandia.
En la misma línea, el primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, denunció el chantaje y recordó que solo Dinamarca y Groenlandia deciden sobre sus asuntos. Añadió que su gobierno mantiene contactos intensos con la UE, Noruega y Reino Unido para articular una respuesta conjunta.
Trump anunció aranceles del 10% a partir del 1 de febrero para Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia, gravamen que subiría al 25% desde el 1 de junio y se mantendría hasta que Estados Unidos complete la supuesta “adquisición” de Groenlandia. Washington calificó la Operación Resistencia Ártica como una “amenaza”, pese a tratarse de ejercicios defensivos impulsados por Copenhague.
Desde Dinamarca, el canciller Lars Lokke Rasmussen expresó sorpresa por las sanciones y defendió que la presencia militar busca reforzar la seguridad en el Ártico. La oposición danesa fue contundente: “No puedes comprarte otro país”, sentenció Inger Stojberg.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alertó sobre una “espiral peligrosa” si avanzan los aranceles y reiteró que Europa seguirá unida, coordinada y firme en la defensa de su soberanía.