Dos ataques con drones en menos de 24 horas dañaron el puente Pivdeni y dejaron tres cruces sobre el Dniéper cerrados, total o parcialmente.
Kiev amaneció este viernes con un nuevo golpe en una de sus venas principales. Un dron ruso impactó el puente Pivdeni, en el sur de la capital, por segunda vez en menos de un día.
El alcalde, Vitali Klichkó, detalló el daño. El dron golpeó los soportes del puente, la calzada y la barrera que protege la vía del metro. Las autoridades cerraron el paso a coches y trenes.
El susto había empezado el jueves. Dos drones cayeron cerca de la base del puente y obligaron a frenar el tráfico. Los técnicos revisaron los cimientos y reabrieron la vía a los vehículos horas después. Ese día, el metro siguió parado mientras los expertos evaluaban las vías.
La noche trajo más pérdidas. Otros dos puentes sobre el Dniéper quedaron cerrados, total o parcialmente, y las autoridades aún no explican qué daños sufrieron. Además, los bombardeos mataron al menos a una persona en el distrito de Dárnitsia y dañaron un edificio residencial de 25 plantas.
Los ataques no llegan por sorpresa. El miércoles, Rusia lanzó su mayor ofensiva desde el invierno pasado contra la red energética de Ucrania. Ahora también sube el ritmo contra otras infraestructuras civiles, sobre todo en Kiev y sus alrededores.
Una novedad inquieta a los ucranianos. Serguí Beskrestnov, asesor presidencial en drones, aseguró que los rusos estrenaron esta semana un dron con motor a reacción. Su ojiva busca destruir torres de alta tensión y estructuras de acero de puentes.
El Dniéper parte la capital en dos, y los puentes unen la vida diaria de ambas orillas. Quien vive de un lado y trabaja del otro sabe lo que cuesta cada cierre: más horas en la calle y más nervios. Tras más de cuatro años de guerra, Kiev vuelve a aprender a moverse bajo la amenaza.


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