Irán anunció la suspensión del paso de buques petroleros por el estrecho de Ormuz como respuesta a un ataque israelí registrado en Líbano.
El estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimasestratégicas más importantes del mundo, pues transita cerca del 20 % del petróleo mundial. Conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y es vital para la exportación de crudo de varios países de la región, por lo que Irán utilizó su control como herramienta de presión ante acciones militares de Israel.
El tráfico marítimo ya se había reanudado antes de que la suspensión se hiciera efectiva o se prolongara significativamente, y hasta el momento no se han reportado detalles adicionales sobre la duración exacta de la suspensión.
El presidente de Estados Unidos Donald Trump, combinó presión y negociación con Irán amenazando con aranceles del 50% a países que lo respalden por medio de la venta de armas, buscando un alivio temporal de sanciones tras el alto fuego en el estrecho de Ormuz.
El mandatario estadounidense exhortó una nueva advertencia para cualquier país que proporcione armamento a Irán: un arancel del 50% sobre todos los bienes que exporte a Estados Unidos de manera inmediata sin excepciones ni exclusiones.
Trump emitió el mensaje a través de su red social Truth Social, donde además señaló que con ello busca frenar el flujo de armas hacia Teherán y así proteger los intereses energéticos de Estados Unidos en Medio Oriente.
Asimismo, el gobierno estadounidense sostuvo que mantendrá un diálogo con Irán sobre un posible “alivio” de aranceles y sanciones. Después de que ambos países acordaran una suspensión de ataques temporal de dos semanas. Teherán aceptó reabrir parcialmente el estrecho de Ormuz.
Analistas advierten que esta amenaza refleja la estrategia de Washington, al combinar presión económica con diplomacia para contener la escalada militar en la región.
Donald Trump anunció una pausa en los bombardeos a Irán si se reabre el estrecho de Ormuz. Esta decisión surge tras recibir una propuesta de diez puntos de Teherán.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tomado una decisión inesperada. Durante una publicación en Truth Social, anunció que su administración suspenderá los ataques a Irán por un periodo de dos semanas. Este anuncio se produce en medio de crecientes tensiones en la región.
Trump explicó que, tras conversaciones con el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, y el mariscal de campo Asim Munir, se decidió suspender los bombardeos. Sin embargo, esta pausa está condicionada a que Irán abra el estrecho de Ormuz de manera inmediata y segura.
“Será un alto el fuego bilateral”, afirmó Trump. Aseguró que Estados Unidos ha cumplido todos sus objetivos militares y está muy cerca de alcanzar un acuerdo de paz a largo plazo en el Medio Oriente.
El presidente estadounidense también mencionó que su administración ha recibido una propuesta de diez puntos de Irán. Según él, esta propuesta ofrece una base válida para iniciar negociaciones. Trump confía en que las dos semanas de tregua permitirán avanzar en la concretación del acuerdo.
A pesar de sus afirmaciones optimistas, Trump no presentó evidencia que respalde sus declaraciones. La comunidad internacional observa con atención cómo se desarrollan los eventos en las próximas semanas.
El embajador persa critica la peligrosa retórica del presidente estadounidense en medio de tensiones crecientes.
El embajador de Irán ante la ONU, Mir-Saeid Iravani, expresó un fuerte rechazo a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En una exposición ante el Consejo de Seguridad, Iravani calificó de “alarmante” la amenaza de Trump de destruir “una civilización entera”.
Trump, en un ultimátum, dio un plazo hasta las 20:00 hora del Este de EUA para que Irán reabra el estrecho de Ormuz. Si no lo hacía, prometió bombardear todos los puentes e instalaciones eléctricas en el país.
Iravani subrayó que el lenguaje utilizado por Trump no es adecuado para un líder de un país que forma parte del Consejo de Seguridad de la ONU. “Es una retórica impropia y profundamente irresponsable”, afirmó el embajador.
Las tensiones entre ambos países se intensifican, y la comunidad internacional observa con atención. Irán busca una respuesta diplomática, mientras la amenaza militar se cierne sobre la región. Las palabras de los líderes tienen un impacto real, y el embajador irano quiso recordar eso al mundo.
El presidente de Estados Unidos advierte que “desatará el infierno”, en un mensaje criticado por su tono apocalíptico y que viola el derecho internacional.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a mostrar sus desvaríos en torno a Irán al advertir, a través de Truth Social, que “morirá toda una civilización, para no volver jamás”. Aseguró además: “No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá”, como si dicha decisión no dependiera de él, como si fuera el héroe de esta historia; no lo es.
La declaración, difundida rápidamente en redes sociales es el pico en la intensificación retórica de confrontación de Estados Unidos, por lo que no es para menos que genere el escándalo y preocupación internacional, en especial por su tono amarillista, incluso apocalíptico, y lo peor, con la ausencia de fundamentos verificables.
En el mismo mensaje, Trump combinó amenazas con especulación política al afirmar que con un “Cambio de régimen completo y total” podrían surgir “mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas” y que “algo revolucionariamente maravilloso puede suceder”. Sin importar el derecho internacional, como ya es costumbre, estas expresiones refuerzan la visión intervencionista de Washington, donde plantea cambios internos en otros países como condición para la estabilidad.
Esto, basado en la evidencia histórica que han dejado los procesos de intervención extranjera en los que se ha visto, nunca ha sido verdad. Donde pasa, donde dice liberar, donde dice ofrecer la solución, EUA ha dejado un camino manchado de muerte, en las mismas condiciones como lo encontró, o peor. Eso sí, a cambio se lleva lo que le interesa, muchas veces petróleo, como lo fue el reciente caso de Venezuela.
El trasfondo de esta crisis es el control del estrecho de Ormuz, eje del comercio petrolero mundial. Trump fijó un ultimátum de 48 horas que termina la noche de este martes, y advirtió que, de no lograrse un acuerdo, “desatará el infierno” y ordenará ataques contra “plantas eléctricas y puentes”. Además, subrayó que la “conclusión” de esto “lo descubriremos esta noche, en uno de los momentos más importantes de la historia del mundo”.
El mandatario cerró con una declaración contradictoria: “47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán a su fin. ¡Dios bendiga al gran pueblo de Irán!”. Irónico, que, con un discurso lleno de amenazas y ultimátums, respaldado por una política basada en la presión y el uso de la fuerza, en el que incluso asegurá intenciones de acabar con un pueblo, recupere a su figura religiosa.
Como respuesta a las declaraciones, Irán ha advertido que cualquier escalada tendrá consecuencias. La Guardia Revolucionaria afirmó que “se acabó la autocontención” y que su respuesta se ejecutará “sin ninguna consideración”, incluso con la posibilidad de “privar a Estados Unidos y a sus aliados de petróleo y gas durante años”. Además, dejó en claro que actuará si Washington “cruza líneas rojas”.
Cuando en el futuro se analice esta época y tengan la coherencia para finalmente llamar a esto “guerra”, ni Estados Unidos, ni Israel serán los buenos, ojo, que Irán tampoco.
El plazo de 48 horas eleva la tensión global, mientras Irán rechaza un acuerdo provisional pero deja abierta la puerta a una negociación definitiva.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó la presión sobre Irán al lanzar un ultimátum de 48 horas para alcanzar un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz, advirtiendo que, de no cumplirse, su país desatará el “infierno”.
A través de su red Truth Social, el mandatario recordó que el pasado 26 de marzo dio un plazo de 10 días a Teherán para pactar o reabrir completamente esta vía estratégica para el comercio mundial de petróleo. Ahora, aseguró que el tiempo está por agotarse, elevando la tensión en medio del conflicto en la región.
El mensaje de Trump destacó por su tono contundente y referencias religiosas, al afirmar que quedan “48 horas antes de que el infierno se desplome”, cerrando incluso con la frase “Gloria a Dios”, en el contexto de la Semana Santa.
Por su parte, el gobierno de Irán ha rechazado un alto el fuego provisional con Washington, aunque su canciller, Abbas Araqchi, señaló que existe disposición para negociar un acuerdo “definitivo y duradero”, lo que abre una ventana diplomática en medio de la crisis.
El estrecho de Ormuz es una de las rutas más importantes para el tránsito de petróleo a nivel global, por lo que cualquier escalada militar podría impactar directamente en los mercados energéticos y la estabilidad internacional.
El ultimátum del gobierno estadounidense anticipa un posible choque geopolítico de gran escala, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el desenlace de este conflicto en las próximas horas.
China advierte sobre la seguridad en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.
El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, advirtió que la situación en el estrecho de Ormuz se mantendrá inestable si la guerra en Irán continúa. Durante una llamada con el ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita, Faisal bin Farhan Al Saud, Wang destacó la gravedad del conflicto.
Desde hace más de un mes, la guerra en Irán ha dejado un alto número de bajas y daños significativos. Esta situación ha afectado la seguridad y estabilidad de Arabia Saudita y otros países del Golfo. La preocupación de China ante este escenario es clara.
Wang también instó a la necesidad de un alto el fuego inmediato en la región. La seguridad en el estrecho de Ormuz es vital para el comercio marítimo global. Su inestabilidad podría tener graves repercusiones en la economía mundial y en la seguridad regional.
La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de este conflicto y espera una resolución que permita restaurar la paz en la región. Las declaraciones de Wang son un llamado a la cooperación para enfrentar esta crisis.
Los líderes de Francia y Reino Unido rechazan la intervención militar de Estados Unidos e Israel en el conflicto con Irán, priorizando la paz y el diálogo.
Emmanuel Macron, presidente de Francia, y Keir Starmer, primer ministro británico, han reafirmado su decisión de no involucrar a sus países en la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán. Esta declaración llega tras las amenazantes advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump.
El conflicto actual ha llevado a Trump a considerar su salida de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Creada en 1949, esta alianza busca asegurar la defensa colectiva de sus miembros, pero Trump ha expresado su desacuerdo. En una entrevista, calificó a la OTAN como un “tigre de papel”, insinuando que no es capaz de frenar agresiones externas.
Durante una entrevista en Tokio, Macron afirmó que Francia no ha sido consultada sobre las acciones militares y que su país no participará en este conflicto. “Mi objetivo es la paz y la desescalada. Solo el diálogo puede resolver conflictos profundos”, insistió el presidente francés. Además, propuso reabrir de manera pacífica el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo.
Por su parte, Starmer también se mostró firme en su posición. El primer ministro prometió no ceder ante la presión estadounidense. “Sea cual sea la presión, siempre actuaré en el mejor interés de Reino Unido. Esta no es nuestra guerra”, declaró. Starmer destacó que las consecuencias del conflicto en Irán afectarán a su país por generaciones.
La situación se complica debido al impacto en la economía británica y europea. Muchas voces en el continente sienten la presión de Estados Unidos, mientras que los precios del petróleo siguen aumentando tras el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán.
Los líderes europeos, preocupados por las repercusiones, defienden el camino de la paz. En este contexto, Macron aboga por un rol activo, sin ser parte de la guerra, para garantizar el libre tránsito en esas aguas.
La postura de Francia y Reino Unido muestra un cambio en la política exterior, que ahora se aleja de la influencia de Estados Unidos, enfatizando la importancia del diálogo y la colaboración con otros países europeos y regionales.
En un discurso en vivo, Trump asegura que Estados Unidos está cerca de terminar la operación militar en Irán y busca recuperar apoyo interno ante caídas en su popularidad.
El presidente Donald Trump se dirigió al país en un discurso desde la Casa Blanca. En su mensaje, proclamó una victoria en la guerra en Irán y afirmó que están “cerca de completar” la operación militar. Además, lanzó amenazas directas al país asiático, asegurando que lo bombardearán “de regreso a la edad de piedra” si reconstruye su capacidad nuclear.
Trump destacó que Estados Unidos ha logrado destruir la capacidad de misiles de Irán y ha aniquilado su marina y fuerza aérea. Con satisfacción, dijo que su administración ha eliminado la amenaza nuclear de Irán. Sin embargo, también recordó que otros países deberían garantizar la seguridad en el Estrecho de Ormuz, ya que Estados Unidos “no necesita” el petróleo de Medio Oriente.
Este discurso buscó abordar la creciente preocupación entre los ciudadanos sobre el costo de la guerra, especialmente con el aumento en los precios de gasolina. Una encuesta reciente reveló que dos tercios de los estadounidenses quieren una salida del conflicto, a pesar de no cumplir con los objetivos propuestos por el gobierno.
Trump, quien había prometido no iniciar nuevas guerras, enfrenta críticas incluso dentro de sus propias filas. Muchos de sus bases electorales sienten que su gobierno no está cumpliendo con sus promesas. Su visión inicial de un conflicto corto en Irán, similar al de Venezuela, ha sido desmentida por la realidad de una guerra prolongada.
Mientras Trump proclamaba el éxito militar, su administración enfrenta otros retos internos. La construcción de su sala de baile junto a la Casa Blanca ha sido detenida por decisiones judiciales. Además, el Congreso, aunque controlado por sus aliados, no ha llegado a acuerdos significativos para apoyar sus prioridades.
En medio de todo ello, Trump resaltó su visión optimista sobre la economía, prometiendo que los precios de gasolina pronto disminuirán. Con esto, busca consolidar su imagen ante un electorado inquieto por los altibajos de su gestión.
El discurso también coincidió con un importante avance espacial, el lanzamiento de la misión Artemis II. Sin embargo, algunos analistas señalan que las declaraciones de Trump sobre la guerra y las misiones lunares podrían ser solo un intento por retomar el control de la narrativa nacional.
Irán afirmó que atacó con drones kamikaze al portaviones estadounidense Abraham Lincoln y aseguró que el estrecho de Ormuz sigue bajo control militar iraní, elevando la tensión entre Teherán y Washington.
Irán elevó la tensión militar en Medio Oriente al asegurar que lanzó varios enjambres de drones kamikaze contra el grupo de ataque del portaviones estadounidense Abraham Lincoln, en el norte del océano Índico, según informó el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
De acuerdo con el reporte difundido este miércoles en su canal oficial de Telegram, el ataque ocurrió durante las primeras horas del día y habría provocado que el portaviones se retirara de su posición anterior, internándose más en aguas del océano Índico. El CGRI afirmó que cuenta con documentación e imágenes satelitales que respaldarían el movimiento del buque.
Además, la Guardia Revolucionaria lanzó un mensaje directo a Washington al señalar que el estrecho de Ormuz permanece bajo su control, advirtiendo que no será abierto a los “enemigos” por las maniobras del presidente de Estados Unidos, en un contexto de creciente confrontación regional.