La ruta clave del petróleo mundial queda bajo control militar iraní; aumentan tensiones con Estados Unidos e Israel en pleno alto el fuego.
Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, uno de los puntos más estratégicos para el comercio energético global, y reforzó su control militar sobre la zona, en medio de una nueva escalada de tensiones con Estados Unidos e Israel. La medida reaviva el temor a una interrupción en el suministro de petróleo y gas a nivel mundial.
De acuerdo con fuentes del sector marítimo, al menos dos buques reportaron haber sido atacados con disparos mientras intentaban cruzar la vía, lo que confirma el endurecimiento de las acciones iraníes. Además, embarcaciones mercantes recibieron advertencias por radio de la armada iraní, indicando que el tránsito estaba prohibido.
Teherán justificó la decisión como respuesta al bloqueo de puertos iraníes por parte de Estados Unidos, al que calificó como una violación del alto el fuego vigente. En ese contexto, el líder supremo, Mojtaba Jamenei, advirtió que las fuerzas armadas están listas para infligir nuevas derrotas a sus adversarios.

El cierre ocurre apenas horas después de señales de una posible reactivación del tránsito marítimo, cuando incluso se detectó un convoy de petroleros cruzando el estrecho. Sin embargo, el endurecimiento de la postura iraní revierte cualquier intento de normalización en la región.
La incertidumbre crece ante la cercanía del vencimiento del alto el fuego, previsto para el próximo miércoles. El presidente estadounidense, Donald Trump, insinuó avances en las negociaciones, aunque advirtió que los combates podrían reanudarse si no se alcanza un acuerdo.
El estrecho de Ormuz es una arteria clave por donde transita una parte significativa del petróleo mundial, por lo que su cierre representa un riesgo inmediato para los mercados energéticos y la estabilidad global, en un conflicto que amenaza con escalar aún más.

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