Etiqueta: Fracking

  • Fracking sí o fracking no

    Fracking sí o fracking no

    México importa alrededor del 75 por ciento del gas natural que consume. Buena parte llega de Estados Unidos y proviene, paradójicamente, de yacimientos explotados mediante una técnica que durante años nuestro país decidió rechazar: el fracking. Esa contradicción explica por qué el anuncio del gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum abre una discusión mucho más compleja que decidir simplemente entre fracking sí o fracking no. La verdadera pregunta es otra: ¿qué riesgos estamos dispuestos a asumir para reducir nuestra dependencia energética?

    El pasado 6 de agosto, el gobierno presentó las primeras conclusiones del Comité de científicos y especialistas encargado de analizar la explotación de gas natural no convencional. La presidenta aceptó sus recomendaciones y aclaró algo fundamental: México todavía no ha autorizado una explotación comercial. Lo que comienza es una evaluación condicionada por criterios científicos, ambientales y técnicos.

    El primer candado resulta revelador. Antes de pensar en extraer gas, el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua deberá investigar si existen depósitos profundos de agua salada suficientemente aislados de los acuíferos de agua dulce. Si esa condición no puede cumplirse, la posibilidad deberá descartarse. El agua, no el gas, podría terminar decidiendo el futuro del fracking en México.

    La discusión existe porque la vulnerabilidad energética es real. La producción nacional cubre apenas alrededor de una cuarta parte del consumo de gas natural, mientras México tendría un potencial estimado de 141.5 billones de pies cúbicos de gas no convencional. Buena parte se concentra en las cuencas de Burgos y Sabinas-Burro-Picachos, en el noreste. El potencial puede ser enorme; convertirlo en reservas comercialmente aprovechables es otra historia.

    México tampoco parte de cero en materia regulatoria. La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente, ASEA, cuenta con disposiciones sobre seguridad industrial, operativa y protección ambiental aplicables a estas actividades. CONAGUA publicó lineamientos para proteger las aguas nacionales en la exploración y extracción de hidrocarburos no convencionales, mientras la CNH regula los planes de exploración y desarrollo, incluidos los correspondientes a estos yacimientos. El problema es que se trata de un marco disperso que deberá complementarse si las nuevas condiciones sobre agua, reciclaje, sustancias químicas, monitoreo y sismicidad pretenden convertirse en obligaciones claras y verificables.

    Conviene recordar qué está en juego. El fracking consiste, de manera simplificada, en perforar formaciones rocosas e inyectar fluidos a presión para liberar petróleo o gas atrapado en ellas. Estados Unidos transformó su mercado energético mediante esta tecnología y Argentina convirtió a Vaca Muerta en uno de los principales desarrollos de hidrocarburos no convencionales fuera de Norteamérica. La experiencia internacional demuestra dos cosas al mismo tiempo: el fracking puede producir grandes cantidades de energía y sus impactos ambientales no desaparecen por ello.

    Ese matiz cambia la discusión. La pregunta ya no debería ser si el fracking es bueno o malo en abstracto, sino si puede reducir de manera significativa nuestra dependencia del gas estadounidense con un costo económico, ambiental y social aceptable. Para responderla no basta comprobar que existe gas bajo tierra. Hay que saber cuánto puede extraerse, cuánto costará, cuánto tiempo tomará y qué riesgos deberán asumir las regiones donde se encuentre.

    El fracking no solo pondría a prueba nuestra geología y nuestra disponibilidad de agua. Pondría a prueba nuestras instituciones.

    Ahí debería concentrarse la decisión. Si no existe agua salada suficientemente aislada, si las reservas no son comercialmente viables, si los riesgos resultan mayores que los beneficios o si las instituciones mexicanas no pueden garantizar una supervisión rigurosa, el proyecto no debería avanzar. Si esas condiciones pueden demostrarse, entonces tendría sentido evaluar proyectos piloto antes de pensar en una explotación de mayor escala.

    Durante años discutimos el fracking desde posiciones previamente definidas. México tiene ahora la oportunidad de invertir el proceso: primero establecer las condiciones y después tomar posición. Que decidan la evidencia, los límites y la capacidad de nuestras instituciones para hacerlos respetar.

    Quizá por eso la pregunta correcta ya no sea simplemente fracking sí o fracking no. La pregunta que México debe responder es mucho más exigente: ¿bajo qué condiciones estaríamos dispuestos a decir que sí y cuáles deberían obligarnos, sin excepciones, a decir que no?

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  • Comité de expertos propone evaluar fracking en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas

    Comité de expertos propone evaluar fracking en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas

    El comité científico planteó analizar la viabilidad del gas no convencional en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, pero también recomendó prohibir su explotación en la cuenca Tampico-Misantla por sus riesgos ambientales y sociales.

    El Comité Científico sobre Soberanía Energética y Yacimientos de Gas Natural no Convencional, integrado por 54 especialistas y convocado por el Gobierno de Claudia Sheinbaum, presentó los primeros resultados de su análisis sobre el uso del fracking en México. Entre sus principales recomendaciones destaca evaluar la viabilidad de esta técnica en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, al tiempo que propone prohibir la explotación en la cuenca Tampico-Misantla, al considerar que es social y ambientalmente inviable.

    Durante la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum subrayó que el objetivo del estudio es avanzar hacia la soberanía energética, reduciendo la fuerte dependencia del gas natural importado desde Estados Unidos. De acuerdo con el comité, México consume alrededor de 9.1 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural, de los cuales 75% proviene del extranjero, principalmente de yacimientos no convencionales ubicados en Texas, extraídos precisamente mediante fracking.

    Los especialistas explicaron que, aun incrementando la producción de gas convencional, reduciendo la quema de hidrocarburos, impulsando energías renovables y mejorando la eficiencia energética, México seguiría dependiendo de las importaciones, por lo que recomendaron analizar el potencial de los yacimientos nacionales de gas no convencional. No obstante, insistieron en que cualquier proyecto deberá cumplir estrictos criterios ambientales, sociales y técnicos.

    Entre las condiciones planteadas se encuentran realizar consultas públicas en las comunidades involucradas, utilizar únicamente agua salada en caso de existir disponibilidad en el subsuelo, proteger los acuíferos y ecosistemas, reciclar el agua utilizada en las operaciones, desarrollar cadenas de proveeduría local y establecer planes de prevención y mitigación de impactos ambientales. Asimismo, el comité pidió descartar de manera definitiva cualquier explotación en la cuenca Tampico-Misantla, debido a su alta sensibilidad ecológica y social.

    Por su parte, Sheinbaum respaldó que toda la información del estudio sea pública y transparente, además de reiterar que no habrá decisiones apresuradas. La mandataria adelantó que las conclusiones del comité serán analizadas y que cualquier eventual aprovechamiento del gas no convencional deberá contar con respaldo científico, consulta ciudadana y garantías de protección ambiental. “Lo que buscamos es reducir la dependencia del exterior sin comprometer el medio ambiente ni el bienestar de las comunidades“, afirmó.

  • China lidera en fracking sostenible; México está interesado en su método de extracción

    China lidera en fracking sostenible; México está interesado en su método de extracción

    México muestra interés en las técnicas de fracking sin agua que ya usa China. Estas innovaciones podrían cambiar la forma en que se extrae gas natural en el país.

    China se posiciona como líder en la extracción de gas natural mediante técnicas de fracking que minimizan el uso de agua. Mientras tanto, en México, las autoridades están atentas a estos avances. Buscan emular el modelo chino y así reducir el impacto ambiental de la extracción de combustibles.

    Las técnicas tradicionales de fracking han demostrado ser insostenibles. Con la creciente demanda de gas natural, que se estima aumentará un 30% para el 2030, se vuelve urgente encontrar alternativas más sostenibles. Aquí es donde entran en juego las innovaciones chinas.

    La China National Petroleum Corporation está a la vanguardia. Emplea tecnologías que utilizan dióxido de carbono en diferentes formas, como espuma, seco y supercrítico. Este último estado permite recuperar gas con una eficiencia de 15 a 20% superior a los métodos hidráulicos tradicionales.

    México está evaluando estas tecnologías. Las autoridades mexicanas quieren adoptar técnicas que protejan el medio ambiente mientras garantizan un suministro energético consistente. Esta es una oportunidad para transformar la industria energética del país.

    La búsqueda de energía limpia sigue en marcha. Con el interés de México en aprender de la experiencia china, el futuro del fracking podría ser más sostenible y menos dañino para el planeta.

  • Sheinbaum forma grupo de expertos para evaluar nuevas técnicas de fracking

    Sheinbaum forma grupo de expertos para evaluar nuevas técnicas de fracking

    Un grupo de alto nivel analizará en dos meses si existen métodos menos contaminantes para extraer gas, sin imponer decisiones y con consulta a comunidades.

    La presidenta Claudia Sheinbaum anunció la creación de un equipo interdisciplinario de científicos para evaluar la viabilidad de nuevas técnicas de fracking en México, con el objetivo de reducir la dependencia energética del extranjero, especialmente de Estados Unidos, de donde proviene cerca del 75% del gas que se consume en el país.

    Durante la Mañanera del Pueblo, la mandataria explicó que no hay una decisión tomada, y que cualquier determinación se basará en evidencia científica. En el grupo participan especialistas de instituciones como la UNAM, el IPN, la UAM y la Universidad Autónoma de Nuevo León, quienes analizarán impactos ambientales, uso de agua y nuevas tecnologías biodegradables en un plazo inicial de dos meses.

    Sheinbaum subrayó que este ejercicio es inédito, al integrar a la academia en la toma de decisiones estratégicas. “No vamos a forzar una decisión ni actuar contra la población”, aseguró, al enfatizar que cualquier posible explotación de gas no convencional deberá incluir consulta directa con las comunidades involucradas.

    La presidenta también reconoció el histórico rechazo social al fracking, pero planteó la necesidad de revisar avances tecnológicos que podrían reducir sus impactos. “Lo peor que podemos hacer es cerrar la puerta”, señaló, destacando que el análisis permitirá determinar en qué regiones sería viable y bajo qué condiciones.

    Por su parte, la secretaria de Ciencia, Rosaura Ruiz, destacó que el objetivo es alcanzar la soberanía energética sin comprometer el medio ambiente ni el agua, mediante un enfoque multidisciplinario que incluya expertos en geología, perforación, fluidos y sustentabilidad.

    El gobierno federal reiteró que esta evaluación no sustituye el impulso a energías limpias y renovables, sino que forma parte de una estrategia más amplia para garantizar el futuro energético del país. La decisión final, insistió Sheinbaum, será colectiva, informada y basada en el bienestar social.

  • Sheinbaum impulsa energía renovable para la soberanía de México

    Sheinbaum impulsa energía renovable para la soberanía de México

    La presidenta Claudia Sheinbaum promueve el uso de fuentes renovables y el aumento de producción nacional de gas para garantizar la soberanía energética del país.

    La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, destacó el impulso hacia fuentes de energía renovables como parte de la estrategia para fortalecer la soberanía energética del país. La mandataria enfatizó que el gobierno está comprometido a aumentar la participación de energías limpias en la generación eléctrica entre un 15% y 20% durante su administración.

    Sheinbaum explicó que se fomentará la producción nacional de gas natural utilizando nuevas tecnologías que eviten la fractura hidráulica, conocida como fracking. Este enfoque busca minimizar el impacto ambiental y asegurar que las comunidades locales se beneficien y participen en los proyectos de desarrollo energético.

    La presidenta subrayó que actualmente, aproximadamente el 75% del gas consumido en México proviene de Texas, Estados Unidos. Por esta razón, fortalecer la producción local es crucial. Sheinbaum indicó que se buscará incrementar la extracción de gas convencional y formar un grupo de expertos para evaluar la viabilidad del gas no convencional con tecnologías más sostenibles.

    Además, recordó que su administración mantiene la política de reducción de combustibles contaminantes. Se ha trabajado para disminuir la importación de gasolinas y diésel mediante la rehabilitación de refinerías y la operación de la nueva refinería de Dos Bocas.

    Claudia Sheinbaum concluyó que gracias a estas acciones, México está en camino de alcanzar un mayor consumo de combustibles refinados localmente. “Estamos prácticamente al 80% u 85% de consumo propio de gasolinas y diésel”, afirmó.

    Este impulso hacia la energía renovable y la producción local refleja la visión del gobierno para asegurar un futuro energético más sostenible y soberano para el país.

  • México enfrenta “brutal dependencia” del gas de EE.UU., advierte Pemex

    México enfrenta “brutal dependencia” del gas de EE.UU., advierte Pemex

    El director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Víctor Rodríguez Padilla, alertó sobre la “brutal dependencia” de México del gas proveniente de Estados Unidos para la generación de energía eléctrica, situación que representa un riesgo grave para la seguridad nacional.

    Durante el foro energético en el Senado, Rodríguez Padilla explicó que México importa más de 7 mil millones de pies cúbicos diarios de gas, lo que equivale a hasta un 96% de la demanda en ciertos meses. “Si Estados Unidos cierra la llave, nos dejarían a oscuras”, advirtió.

    El funcionario recordó que en 2021 se enfrentó una situación similar cuando se cortó el suministro. Por ello, destacó la urgencia de reducir la dependencia energética y apostar por la explotación de yacimientos nacionales, que aunque tienen un potencial estimado en más de 110 mil millones de barriles equivalentes de petróleo, enfrentan retos por su naturaleza no convencional.

    En ese sentido, Rodríguez Padilla descartó el uso de fracking o fracturación hidráulica, asegurando que Pemex apuesta por tecnologías avanzadas para optimizar la extracción sin dañar el medio ambiente.

    “Estamos evaluando cuánto podríamos producir y recuperar con las tecnologías disponibles”, aseguró, reafirmando la prioridad de impulsar la autosuficiencia energética y reducir la vulnerabilidad de México frente a posibles cortes de suministro externo.