Etiqueta: Germán Castro

  • Carta abierta al Consejo General del INE

    Carta abierta al Consejo General del INE

    El propósito de este escrito es presentar formalmente a ustedes una solicitud ciudadana. Afirmo que es una solicitud ciudadana porque la presento personalmente y lo hago en mi carácter de ciudadano mexicano, condición que comparto con más de 90 millones de connacionales más. Consideren por favor que no estoy afiliado a ningún partido político, ni hoy ni nunca lo he estado. Tampoco, jamás me he presentado a competir en contienda electoral alguna representando a un instituto político. Por supuesto, lo anterior no significa que no tenga una postura política definida, incluso una preferencia partidista. Si les parece relevante saberlo, me considero de izquierda y apoyo abierta y decididamente al movimiento de regeneración nacional que se agrupa en torno al obradorismo. Comparto el ideario del humanismo mexicano en el que se sustenta la 4T, pues. Con todo, no me impulsa en este caso el afán de promover un triunfo partidista, sino de afianzar, primero, y enseguida fortalecer nuestro sistema democrático. Adelanto a ustedes que, aunque de entrada pueda parecer sumamente estrambótica, mi petición es muy simple y atenderla será muy sencillo y no resultará en lo absoluto gravoso. Bien, primero externo la petición y después la justifico. Y, repito, sé bien que puede parecer muy extravagante, así que después de leerla, si les parece absurda, no la desechen sin antes haber conocido su justificación.

    Solicitud ciudadana

    Pido a ustedes que el Instituto Nacional Electoral convoque a una conferencia de prensa en la cual la consejera presidenta se limite a informar quiénes son las personas que están compitiendo por la Presidencia de la República en el proceso actual electoral, y a qué partidos políticos representan. Algo muy sencillo:

    Señoras y señoras, el INE informa a ustedes que a este proceso electoral se presentan tres aspirantes a la Presidencia de la República: la señora Bertha Xóchitl Gálvez Ruiz, quien representa a los partidos Acción Nacional (PAN), Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD); la señora Claudia Sheinbaum Pardo, por los partidos Morena, del Trabajo y Verde Ecologista, y finalmente el señor Jorge Álvarez Maynes, por el partido Movimiento Ciudadano.

    El mensaje deberá, además, explicitar que en estas elecciones no participa ningún candidato o candidata independiente, coloquialmente conocidos como candidatos ciudadanos.

    Justificación

    La aspirante presidencial Bertha Xóchitl Gálvez lleva días declarando que ella no representa a ningún partido político, puesto que ella se presenta a las elecciones como candidata ciudadana. Lo anterior es una mentira palmaria que puede confundir al electorado. La señora candidata del PRI-PAN-PRD quiere vender gato por liebre. Hace apenas unos días, durante un encuentro en la Universidad Iberoamericana, un joven estudiante la cuestionó por relacionarse con partidos que representan a la corrupción. En repetidas ocasiones, a la aspirante se le increpó por tener entre su equipo de campaña a personajes priístas como Rubén Moreira, Alejandro ‘Alito’ Moreno, y panistas como Marko Cortés y Santiago Creel, pues todos han estado involucrados en algún tema de corrupción. Ante esto, Xóchitl Gálvez le dijo a todos los jóvenes que ella es una candidata ciudadana y que desde siempre se ha desmarcado de los partidos políticos. Textualmente respondió: “Yo soy una candidata ciudadana, no represento a ningún partido y esto no es algo nuevo, siempre lo he planteado así”.

    Desconozco si la multicitada ingeniera Galvéz Ruíz esté o no registrada al PAN. Sé en cambio, es público y notorio, que lleva más de veinte años trabajando para dicha organización política: fue parte del gabinete ampliado del panista Vicente Fox, fue candidata a la gubernatura de Hidalgo representando al PAN, fue delegada en la Miguel Hidalgo luego de ganar el proceso electoral abanderando al PAN, y luego fue senadora de la República, cargo al que llegó como la candidata del PAN y en el que se quedó formando parte de la bancada del PAN. Y, todo lo anterior es irrelevante: es irrelevante si tenga o no credencial de panista, es irrelevante que ha sido integrante protagónica de las huestes panistas al menos durante lo que va del siglo XXI, lo relevante es que hoy es oficialmente la candidata del PAN, del PRI y del PRD.

    Termino planteando una duda, ojalá puedan asesorarme. Si la señora Bertha insiste en que no representa ni al PRI ni al PAN ni al PRD, ¿deberían los electores que quieran sufragar por ella anotar su nombre en la boleta, en el recuadro que dice “Si desea votar por algún/a candidato/a no registrado/a, escriba en este recuadro su nombre completo?”

    Agradezco de antemano su atención.

    • @gcastroibarra
  • Con ce de confianza…

    Con ce de confianza…

    … el caos y el temor paralizante son las únicas alternativas a la confianza.

    Niklas Luhmann, Confianza.

    Una sociedad es un enmarañado entramado de lazos de confianza. La confianza no sólo es un ingrediente sine qua non de la cohesión social, también resulta indispensable para cualquier persona. Si usted, de pronto, optara por desconfiar sistemáticamente de todo y de todos, quedaría atrapado en un pavoroso estado parecido a la catatonia.

    La confianza es la fe en las expectativas que uno tiene, y desde ese uno individual la confianza es un componente necesario de la vida social. Ser confiado y que uno sea confiable para los demás: si la mayoría no nos actuamos así, no hay posibilidad de contrato social. Por eso, la confianza en las instituciones es decisiva.

    Hace unos días se publicaron los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), que levantó el INEGI del 30 de octubre al 15 de diciembre de 2023. Su objetivo es recabar datos sobre las experiencias y la percepción de la población con trámites y servicios proporcionados por los diferentes niveles de gobierno, incluyendo seguridad pública y justicia. Además, explora el nivel de confianza de la ciudadanía en las principales instituciones.

    En quienes más confianza tenemos los mexicanos es en nuestros parientes. A nivel nacional, nueve de cada diez personas identifica a sus familiares como los actores que mayor confianza inspiran —el porcentaje, 87.4%, se refiere a quienes contestaron “mucho” o “algo de confianza”—. En la antípoda, de las 25 instituciones o actores sociales respecto a los cuales la ENCIG evalúo el nivel de confianza que les tiene la ciudadanía, no hay sorpresas: los peores calificados son los partidos políticos: ¡menos de tres de cada diez confían en ellos!

    Muy atrás de la familia, casi diez puntos porcentuales abajo, las universidades públicas aparecen en segundo lugar, al concitar la confianza de ocho de cada diez ciudadanos (78.7%). Prácticamente empatadas, se encuentran las escuelas públicas de nivel básico (78.5%). Ojo, estamos hablando de las escuelas que son atendidas por los maestros y las maestras a quienes Claudio X. González, cabecillita de la oposición, ha llamado “pinches delincuentes”.

    Ahora, mientras que tres de cada cuatro confían en sus compañeros de trabajo, siete de cada diez lo hacen en sus vecinos. Así pues, en México los lazos sociales con los cercanos son fuertes.

    A quienes insisten en que “AMLO está militarizando a México” les tenemos malas noticias: resulta que la franca mayoría ciudadana confía en la Marina y en el Ejército (71.5%). No sólo, la Guardia Nacional, apenas creada en el actual sexenio, alcanza un nivel de confianza de 65.6%, superando con mucho a las policías, las cuales no logran que ni siquiera cuatro de cada diez confíen en ellas (37.1%). También es importante señalar que el papel protagónico que han tenido las fuerzas armadas mexicanas en el proceso de transformación que hemos vivido durante la presente administración, lejos de debilitar el nivel de confianza que la gente tiene en sus integrantes, ha repercutido favorablemente: en 2017, la misma encuesta reportaba que el nivel de confianza que alcanzaban se hallaba casi diez puntos porcentuales abajo respecto al actual (62.2%).

    Preocupa que los Institutos electorales consigan un buen nivel de confianza en apenas la mitad de la ciudadanía, aunque ojo, con respecto a 2021, cuando Lorenzo Córdova se mantenía al frente del INE, se aprecie cierta mejoría: de 53.1% a 54.7%.

    Otro dato significativo: hoy por hoy, de la población adulta de México, uno de cada dos no confía en los medios de comunicación. Esta proporción da luz respecto a la importancia que han adquirido durante los últimos años las redes sociales y demás medios de difusión en línea, como los canales de video independientes y alternativos.

    Tampoco reconforta saber que ni los gobiernos municipales ni los estatales tienen la confianza de la mayoría de la población que representan: sólo 49.9% y 48.2%, respectivamente, declaran confiar en ellos. En cuanto a la confianza que tiene entre la gente el gobierno federal, la ENCIG 2023 arroja buenas noticias: mientras que en 2017 el INEGI reportaba que únicamente 25.5% de la población mayor de 18 años confiaba en el gobierno federal, para 2021 la proporción había subido a 54.1%, y en 2023 a casi 60% (59.1%), el nivel más alto desde que se realiza la medición.

    Finalmente, destaco que vivimos en un país en el que ni siquiera cuatro de cada diez personas (39.4%) confían en los jueces y magistrados, es decir, en los servidores públicos que encarnan al Poder Judicial. Desconfiamos en quienes están encargados y cobran, muy bien, por cierto, por hacer justicia. La situación no es nueva —jueces y magistrados, juezas y magistradas, siempre han salido reprobados en la ENCIG— y sí en cambio es sistemáticamente perjudicial para el país. Sería demasiado ingenuo pedir a estos funcionarios que renunciaran en vista de esta apabullante realidad, pero, afortunadamente ahora sí tenemos la sartén por el mango: la fecha es el próximo domingo 2 de junio, y el plan está cantado, es el Plan C, con ce de “confianza”.

    • @gcastroibarra
  • Vueltos locos: de Castañeda a La Castañeda

    Vueltos locos: de Castañeda a La Castañeda

    La manera en que una sociedad trata a sus locos
    es una medida de su civilización.

    Karl Marx, El Capital.

    Dicho en corto y empleando palabras llanas para entendernos rápido, la oposición está vuelta loca. Esto es fenomenológicamente indiscutible; es decir, es algo que todos podemos percibir, una situación que resulta palmaria, innegable.  Las declaraciones y el proceder de la mayoría de sus voceros y cabecillas resultan ya evidentemente demenciales.

    Pedro Miguel posteó en X el martes: “La oposición está pasando de las recetas de Castañeda a las de Castaneda. Fuuuuuuuuu…” Me pareció, además de un tuitazo, un diagnóstico certero, sobre todo porque debo confesar que de golpe entendí mal: seguramente al Castaneda al que Pedro se refiere es Carlos, el autor de Las enseñanzas de don Juan, pero al leer el tuit a vuelo de pájaro decodifiqué así: “La oposición está pasando de las recetas de Castañeda a las de La Castañeda”, esto es, de las recetas de la guerra sucia pero sucia del excanciller Jorge G. Castañeda a las recetas del Manicomio General La Castañeda, el hospital para enfermos mentales más famoso de la Ciudad de México. Cuenta Juan Ramón de la Fuente que “En 1910, unos meses antes de que estallara la Revolución mexicana, el presidente Porfirio Díaz inauguró en los terrenos de la hacienda La Castañeda, en el sur de la Ciudad de México, el manicomio general”*, el cual, curiosamente, cerraría sus puertas en 1968, el año que marcó el fin del Milagro Mexicano. Por cierto, la primera edición de Las enseñanzas de don Juan es también de 1968.

    Pero, bueno, una vez que caí en la cuenta de que la referencia que hacía Pedro Miguel era a Carlos Castaneda y a sus libros sobre sus aprendizajes con el chamán yaqui Juan Matus, pensando en la oposición el título que de inmediato retrotraje no fue el primero de la saga, sino el segundo: Una realidad aparte (1971). Porque, aceptémoslo, uno incluso está tentado ya a catalogar ciertos comportamientos como expresiones de trastornos psicóticos. Vale recordar que la psicosis es una condición en la que la persona pierde el contacto con la realidad, y sus síntomas pueden incluir tanto alucinaciones (percibir cosas que no están presentes) como ideas delirantes (certezas falsas que no se basan en los hechos fácticos) y discurso desorganizado. ¿Exagero? A ver, acabo de ver un video en el que el señor Pedro Ferriz de Con, septuagenario ex conductor de noticieros de televisión y radio, político y franco opositor al presidente López Obrador y la 4T, lanza la siguiente arenga:

    — ¿Tú sabes cómo se mide y se describe a la oscuridad en la Física Cuántica? Como la ausencia de luz…

    Paréntesis: ¡Qué cosas! Jamás hubiera creído que la RAE estuviera tan adelantada: ¡en su diccionario define igual oscuridad!: “Falta de luz para percibir las cosas”. En fin, Ferriz sabrá más que yo, él estudió ingeniería civil en la Ibero y Matemáticas Aplicadas en el Fleming College de Suiza. Sigue el también malogrado candidato a la Presidencia:

    — Te quiero hacer un llamado a ti que eres mexicano y amas a México: busca la luz. Yo te pido que de aquí al 2 de junio de este año tengas una veladora encendida en tu hogar, porque el loquito de Palacio sigue haciendo brujería, invocando, por supuesto, a las bajas vibraciones de la oscuridad y de la brujería, Él sigue invocando para seguir teniendo poder; es todo lo que quiere, poder. Y todo lo que nosotros queremos es democracia y libertad, y todo aquello que nos permita tener iniciativa y poder ir en busca de nuestros sueños. Es lo que queremos para México… Pasa la voz: prende una veladora en tu hogar, y tenla prendida hasta que llegue el día de las elecciones, para que con esto nos opongamos con la luz y la fe al brujo de Palacio, que sí, llegó a tener el poder invocando las fuerzas del Mal.

    Pedro Ferriz tiene 4.4 millones de seguidores en X. No tengo idea cuántos de esos sean bots, tampoco cuántos los sigan por morbo, pero de que son un montón son un montón. Supongamos que la mitad lo sigan porque comparten sus creencias… Si es el caso, la industria de las veladoras en México lo notará pronto. Eso sí, soy incapaz de determinar si las veladoras encendidas tendrán o no algún impacto en los resultados de las próximas elecciones, sobre todo porque Ferriz si bien conmina a sus seguidores a que “busquen la luz”, en ningún momento de su alocución los insta a salir a votar.

    ¿Es pertinente preguntarse si especímenes como Ferriz de Con están locos o se hacen los locos? Desde el punto de vista sociológico y también sociopolítico no importa mucho, en cualquier caso, el resultado es el mismo, puesto que su locura, actuada o verdadera, se manifiesta en conductas. Por lo demás, si realmente el señor ya perdió contacto con la realidad —como me temo ocurre con buena parte de la oposición—, quizá sea anosognósico, es decir, puede andar por la vida padeciendo episodios psicóticos sin tener la menor conciencia de su trastorno. Préndanle una veladora.

    @gcastroibarra

    • * “La enseñanza de la Psiquiatría en México”. Salud Mental 37:523-530, 2014.
  • Polarizados y contentos

    Polarizados y contentos

    México está polarizado: los conservadores llevan años denunciándolo a gritos. Lo dicen en el sentido de que el país está dividido, fracturado. Señalan además que hay un culpable: les encanta clamar que el presidente, “desde el púlpito de la mañanera, polariza al país”. Así que además de afirmar que México está polarizado, sostienen que se encuentra así a partir de 2018, esto es, que antes de las elecciones federales de julio de aquel año no existía confrontación y todo era miel sobre hojuelas. Evidentemente hay un desacuerdo político fácilmente enunciable: buena parte de la ciudadanía se ubica ahora en posturas extremas, ya sea en la de la antipatía y desprecio hacia el presidente López Obrador y el movimiento sociopolítico que encabeza, o bien en su antípoda, en la posición de aprecio y simpatía por AMLO y la 4T. Y ciertamente, parece que poca gente se queda en la indiferencia plena, y además, quienes lo hacen, marabuntas o calderilla, claro, no lo expresan: quienes no quieren participar ni involucrarse acaban por lograr su cometido: no cuentan. Así que, hasta aquí pareciera que los conservadores tienen razón cuando braman que México está polarizado… Pero la idea es engañosa.

    La noción de polarización se refiere a la existencia de dos o más puntos opuestos en una misma entidad; el concepto rememora sus referentes geográficos -el polo Norte y el polo Sur-, magnéticos, eléctricos -uno positivo y uno negativo-, y desde ahí es muy fácil que la idea de polarización política connote una situación de igualdad de pesos, de igualdad de fuerzas. Ese es el truco: se clama que México está polarizado para dejar correr la falsedad de que el país está dividido en dos bloques, en dos mitades que pesan lo mismo, que tienen la misma fuerza. Y eso, por supuesto, es mentira, tanto de origen como actualmente.

    Conviene recordar… El lunes 2 de julio de 2018, un montón de periódicos dieron cuenta de los resultados de la jornada electoral ocurrida el día anterior usando el mismo verbo: “arrasar”. No era para menos: AMLO contabilizaría más de 30 millones de votos, mientras que su más cercano contrincante, el hoy prófugo Ricardo Anaya, apenas logró 12.6 millones, es decir, mucho menos de la mitad. Además, acuérdense, el PRIAN llegó peleado a aquellos comicios, y el candidato del PRI sacó un distante tercer lugar con 9.2 millones de sufragios. Así que… cuál polarización. Otro dato que suele olvidarse: Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones en 31 de 32 entidades federativas. Ahora, en la actualidad, ese escenario no ha cambiado, más bien se ha aclarado y la fuerza de la 4T se ha consolidado. Primero, contra las cuerdas, el PRIAN se ha descarado totalmente y ahora a su candidata le da pena por igual ser abanderada tanto del PAN como del PRI. Segundo, en su sexto año de gobierno, el presidente López Obrador alcanza niveles de aprobación impresionantes: conforme a la encuestadora internacional Morning Consult se mantiene como el segundo presidente más popular del mundo, y aquí, conforme a una encuesta de Covarrubias dada a conocer por El Heraldo en febrero, de cada diez, más de siete lo aprueba, mientras que sólo menos de dos lo desaprueba. Otro estudio, en este caso realizado el 22 de febrero por Enkol, muestra que prácticamente ocho de cada diez aprueban al presidente, y más: en cada una de las 32 entidades federativas la aprobación es mayoritaria. El espectro va desde Guerrero y Sinaloa, en donde 86% lo aprueba, hasta el extremo opuesto, Aguascalientes, en donde la aprobación cae a 62% Pero, subrayemos, 62% sigue siendo una franca mayoría. Así que, de nuevo, ¿cuál polarización?

    Por lo demás hay otra perspectiva desde la cual conviene analizar el asunto: la ontológica. Quizá se escuche muy complejo, pero en realidad se trata de algo tremendamente sencillo. Díganme ustedes si podemos sostener que el Polo Norte es antiPolo Sur o que el polo Sur es antiPolo Norte. ¿O el polo negativo de una pila es antipositivo? El polo negativo de una pila eléctrica se caracteriza en que tiene un exceso de electrones, no en que esté en contra del polo positivo. En cambio, la polarización política que tanto mienta el conservadurismo mexicano no es más que anti AMLO, anti 4T: su definición misma no se da, al menos no explícitamente, por estar a favor de algo, sino por estar en contra de alguien, del Peje.

    Así que ni desde el punto de vista cuantitativo ni desde el punto de vista cualitativo puede decirse que México esté polarizado. ¿Estamos?

    Con todo, en un sentido sí que tienen razón los reaccionarios cuando acusan que México está polarizado. Me refiero a la perspectiva de las narrativas. Hoy día, me temo que como nunca a lo largo de toda nuestra historia, hay muchísima gente que asegura que nunca habíamos estado peor y también otro montonal de personas que afirma que nunca habíamos estado mejor. Y ambas versiones del mismo asunto no sólo conviven, también son las más escandalosas y las que tienen más medios para expresarse.

    No es verdad pues que México esté polarizado. Es verdad en cambio que las versiones que conviven en el ágora de cómo le va a México están polarizadas. Tanto como lo están entre sí los adjetivos superlativos mejor y peor. Ahora, es obvio que ambos relatos tienen el mismo sustento, comparten el punto de partida de cada una de sus versiones: para unos y otros, de 2018 para acá México experimenta un cambio de página: tanto quienes se lamentan como quienes celebramos percibimos a las claras que ocurrió un golpe de timón, que vivimos un parteaguas… Nadie puede negarlo: estamos haciendo historia.

    • @gcastroibarra
  • Experimento sin visa

    Experimento sin visa

    Llevo varios días realizando un pequeño experimento; sencillo, gratuito y con resultados inmediatos y sobre todo muy significativos. Usted también puede hacerlo. Comencé con un pequeño grupo de compañeros y compañeras de trabajo, todos al menos con una licenciatura terminada —la mayoría en Geografía u otras ciencias de la Tierra—, algunos incluso con estudios de posgrado. Eran alrededor de una docena, la gran mayoría jóvenes entre los 25 y los 35 años. El experimento consta de dos sencillas preguntas:

    — A ver, jóvenes, un par de preguntas: ¿sabe alguien de ustedes qué personaje público fue captado durante un evento sacándose un chicle de la boca y pegándolo en su silla?

    — ¡Xóchitl Gálvez! —contestaron al unísono varios, seguramente más de la mitad.

    — Bien. Ahora, segunda pregunta: ¿sabe alguno de ustedes en dónde se localiza la planta fotovoltaica más grande del planeta instalada al interior de una ciudad?

    Silencio absoluto. Caras de extrañeza. Dejé pasar un bonito silencio escénico y solté la respuesta:

    — Resulta, que se encuentra aquí en la Ciudad de México —por supuesto, el asombro pintó los rostros de todas y todos—, para ser más precisos la planta fotovoltaica urbana más grande del mundo está instalada en la Central de Abasto, y la inauguró hace unos días el jefe del gobierno de la CDMX.

    Los muchachos no lo sabían, mucho menos tenían idea de los detalles: que la planta consta de 30 mil paneles solares instalados en 21 hectáreas de techos sobre 21 naves comerciales de la Central de Abasto, que esos paneles generarán la energía equivalente a la electricidad que requieren diez mil hogares de la Ciudad de México, que tiene la capacidad para generar 25 gigawatts/horas anuales, alrededor de un tercio de la energía que consume el mercado mayorista más grande de América Latina. 

    — ¡Wow! —exclamó L, ingeniero egresado del Poli—. Qué mal que no supiéramos, ¿no?

    A lo largo de casi una semana he repetido el experimento más de veinte ocasiones, algunas igual con pequeños grupos y otras cuestionando a una sola persona… El resultado ha sido invariable: nadie sabe. ¿Por qué? La respuesta es obvia: porque los medios masivos de información no están haciendo su trabajo. La prensa y los noticieros de la televisión y el radio están siendo empleados no para informar sino para confundir.  

    Usando el mismo esquema, ayer cambié las preguntas. A los primeros a los que les tocó fueron a tres amigos. 

    — A ver, dos preguntas: ¿alguno de ustedes sabe qué fueron a gritarle al presidente López Obrador los grupos opositores que se manifestaron hace un par de fines de semana en el Zócalo?

    — Narcopresidente —respondieron los tres al mismo tiempo.

    — Bien. Ahora, segunda pregunta: ¿sabe alguno de ustedes en dónde se localiza el rompeolas más grande de Latinoamérica?

    Como en el caso anterior, nadie supo. 

    — Ni idea, tú.

    — Pues está aquí en nuestro país, en México. En concreto, en Oaxaca, es decir, en el extremo occidental del corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que une con ferrocarriles a los puertos de Salina Cruz, en el Pacífico oaxaqueño, con el de Coatzacoalcos, Veracruz, en el Golfo. Lo acaba de inaugurar el presidente de la República.

    — ¡Órale! No sabía.

    Y ya encarrerado, les di algunos detalles: el rompeolas tiene una longitud de mil 600 metros y una profundidad de 24 metros. En su construcción se utilizaron 5.6 millones de toneladas de roca. Se estima que al año se moverán a través del corredor transístmico más de 1.4 millones de contenedores de mercancías; además de la carga industrial y de combustibles. Ojo, y mientras tanto, el canal de Panamá sigue perdiendo movilidad por la sequía.

    Hoy mismo que escribo le pregunté a un familiar:

    — Oye, ¿sabes qué país del mundo le va a pedir visa a los mexicanos que lo visiten?

    — Sí, claro, lo escuché en la mañana: Canadá… Qué poca…, ¿no?

    Y enseguida le pregunté: — Oye, ¿y sabes qué tasa de desocupación reportó México en 2023? Me refiero al promedio anual.

    — No, no manches —en realidad me contestó más feo—, ¿cómo voy a saber eso?

    — Fue de 2.8%…

    — Ah… —suspiró inmutable— ¿Es baja, ¿no?

    — Pues mira, el 2.8 por ciento que promedió la desocupación en México a lo largo de 2023 es la tasa más baja histórica, desde que el INEGI la mide…

    — ¡No, no manches! —en realidad exclamó más feo—, ¿neta?

    — Neta.

    Me contuve y ya no le pregunté a mi pariente si tenía planeado ir a Canadá próximamente, tampoco si alguna vez en su vida lo ha hecho, menos si sabía qué tantos mexicanos viajan para allá. 

    Haga usted el experimento, no necesita visa. Y, si lo hace, recuerde lo que bien demostró Paul Watzlawick: la comunicación no es la forma que tenemos de referir la realidad, de describirla y de informar a los otros acerca de ella, sino el proceso mediante el cual, interactuando, construimos la realidad.

    • @gcastroibarra
  • Psicopatología rosa

    Psicopatología rosa

    … solamente a la experiencia le es dado
    mostrar los peligros de las quimeras.
    La razón no puede transformar
    las convicciones de los hombres.

    Gustave Le Bon
    Les Lois psychologiques de l’évolution des peuples.,

    Este domingo, el maretazo rosa conservador me hizo recordar a un señor al que apodaban El célebre doctor. Con el maretazo rosa me refiero a la mal llamada marcha en defensa de la democracia. Digo mal llamada, pésimamente llamada, porque ni fue marcha —nada más se fueron a concentrar en el Zócalo— ni fue en defensa de la democracia. Ahora, si fue realmente en defensa de la democracia, fue a lo tonto, porque, tal y como declaró el único orador durante el mitin, el señoritingo Lorenzo Córdova, la democracia en México no está en peligro: 

    — La democracia tiene quien la defienda…
    — ¿Entonces no está en riesgo la democracia?

    — Claro que no —dijo textualmente el hasta hace poco consejero presidente del INE, hoy descarado matraquero de la derecha—. Quien echa a tocar las campanas como réquiem por la democracia nomás no entiende lo que está pasando, ni en lo que se mete…

    El célebre doctor —por supuesto no me refiero a Córdova sino al personaje a quien recordé— se llamaba Charles Marie Gustave Le Bon (1841-1931), y era un racista, un clasista y un sexista. Aunque entre los manifestantes domingueros abundan todos esos repugnantes ingredientes —en buena medida lo que observamos aquel día fue al prianismo montado en la pejefobia, el racismo que desprecia a lo indígena y en general a lo mexicano originario, el clasismo clasemediero, el racismo de pelo oxigenado, el aspiracionismo, la ignorancia, el rencor y otras perturbaciones mentales—, en principio, Le Bon no me vino a la cabeza por su ideología fundamentalmente discriminatoria, sino porque suele considerarse que él es el padre de la psicología social. Me explico…

    Después de ver un montón de fotos, leer muchas de sus consignas y exigencias y escuchar algunos testimoniales y entrevistas alusivas a la aberración sociopolítica que ocurrió el domingo en el Zócalo de la Ciudad de México, llegué a una glosa muy sencilla: facho en México designa cada vez más una psicopatología que una postura política. Así que, si estoy en lo correcto, el fenómeno merece más un análisis de la psique colectiva, cualquier cosa que eso sea, que del ideario político de los rosas apartidistas-antimorenistas-proprianístas. Estaríamos pues en el ámbito de la psicología social.

    Existe el consenso de que el francés Gustave Le Bon fue el primer pensador en escribir acerca de la psicología de masas, incluso hay quienes sostienen que fue el primero en postular la idea de que las colectividades humanas pueden tener una mentalidad. Suele decirse que la primera obra en la cual abordó el asunto fue La psychologie des foules La psicología de las masas o La psicología de las multitudes, según las traducciones—, publicada en 1895, es decir, casi treinta años anterior a Psicología de las masas y análisis del yo (1921), de Sigmund Freud. La idea de una psicología social ha sido explorada por varios pensadores, de manera explícita a partir del advenimiento de las masas urbanas. Además de Le Bon, uno de los primeros en teorizar sobre tal noción fue el sociólogo y filósofo francés Gabriel Tarde (1843-1904). En su libro Las leyes de la imitación (1890), Tarde propuso que la sociedad está formada por una red de interacciones imitativas entre individuos, una concepción que ya sugiere cierta psicología social distinta de la psicología individual. El propio Gustave Le Bon había publicado un poco antes Las leyes psicológicas de la evolución de los pueblos (1894), un largo ensayo en el que se propuso “describir los caracteres psicológicos que constituyen el alma de las razas y mostrar cómo la historia de los pueblos y su respectiva civilización se derivan de tales caracteres”. En efecto, la obra es un tratado en el que Le Bon pretendió denostar racionalmente el ideal de la igualdad entre los seres humanos —una idea tanto “quimérica” como “seductora”, pero falsa, según él— y apuntalar la noción de la superioridad sexual y racial: “En nombre de la idea igualitaria, el socialismo, que parece próximo a avasallar la mayor parte de los pueblos de Occidente, pretende asegurarles su felicidad; la mujer moderna, olvidando las diferencias mentales profundas que la separan del hombre, reclama los mismos derechos y la misma instrucción que él y acabará, si triunfa, por hacer del europeo un nómada sin hogar y sin familia” . En el caso de Le Bon, el racismo y el sexismo no son prejuicios, ni siquiera tiene esa disculpa, sino posturas, atroces, por supuesto, pero a las que llegó por medio de juicios. Porque no lo olvidemos: la razón puede engendrar monstruos.

    En su otro libro, La psicología de las masas, Gustave Le Bon define a la masa como un conjunto de individuos que, al estar reunidos, pierden sus características individuales y se convierten en una nueva entidad con características propias. Esta nueva entidad se caracteriza por sentimientos y pensamientos impulsivos e irreflexivos, emocionalidad contagiosa, demasiado sugestionable, incapacidad para razonar lógicamente y volcada a la exaltación de los sentimientos y las creencias. El listado suena a una acertada descripción no sólo de lo que vimos el domingo sino del comportamiento que viene demostrando la base social del conservadurismo en México.

    Comentando un video en el que algunos jóvenes —una enclenque minoría entre los manifestantes rosas— y también algunos adultos y provectos trataban de explicar qué exigían o qué reclamaban, por qué se habían presentado a la marcha en defensa de la democracia, mi estimada Leticia Calderón Chelius diagnosticó: “Son como niños chiquitos que engañan los papás con fantasías y miedos de ‘ahí viene el Coco’”. Totalmente de acuerdo con ella. Esa es la psicopatología rosa, el sentimiento que los agrupa. Y en esto sí que tenía razón Gustave Le Bon, en realidad si viene o no el Coco, eso es lo de menos:

    La importancia social de una idea no tiene otra medida que la magnitud del poder que ejerza sobre las almas. El grado de verdad o falsedad que contenga, no tendrá interés más que desde el punto de vista filosófico. Cuando una idea, verdadera o falsa, toma entre las multitudes carácter de sentimiento, las consecuencias que de la misma se deriven habrán de ser sucesivamente acatadas.

    El Coco existe: la masa lo trae en el coco.

    @gcastroibarra

  • Nunca habíamos estado peor

    Nunca habíamos estado peor

    Hace unos días, mi buen amigo el conde Serredi trató de convencerme de que convenía ver los espacios dizque noticiosos controlados por la oposición y los grupos de poder que llevan todo el sexenio tratando de hacerle la gestión imposible al presidente López Obrador. El conde tuvo el coraje y osadía de proponerme que atienda de vez en vez el noticiero de Aristegui, los bodrios de Latinus y hasta las mesas de endiablados que transmite Alazraki… Argumenta que conviene prestar oídos a esos vertederos de infundios y mentiras para saber por dónde van las campañas de desinformación del conservadurismo y sus opinócratas, para así tener elementos para atajarlos. Yo alegué que no sólo no tiene ningún caso perder el tiempo escuchando mentiras y ladridos, sino que además resulta sumamente tóxico. 

    Al otro día, en un grupo de cuates en el Whats, comentamos algunas noticias del día. Serredi trajo a cuento nuestra plática, y, a manera de ejemplo, texteó: “Escuché en la mañana a Francisco Zea. Dijo: ‘El sexenio de AMLO es el más violento del que se tiene registro’.”

    Claro, Francisco Zea y toda la mala ralea de la prensa sicaria. Es el nado sincronizado, el graznido machacón en el que están centrando toda su capacidad de violentar simbólicamente al país. Sigo pensando que no es necesario sentarse a ver ninguno de sus espacios para enterarnos de qué van sus esfuerzos de propaganda desinformativa. Más bien al revés: prácticamente resulta imposible aislarse de la andanada de embustes de la derecha.

    Según los Zea y los Loret y los Zuckerman y los Riva Palacio y todos los demás voceros del PRIAN, el año en el que alcanzamos el nivel más bajo de percepción de la inseguridad pública desde que el INEGI lo mide, es el año más violento desde que se tiene registro. Así que no la tienen fácil: nada más tienen que convencer a la mayoría de la ciudadanía de que su percepción de la realidad es errónea.

    El problema, su problema, es que no sólo tendrán que convencer a la gente en México de que el país vive “un baño de sangre”, de que “nos están matando a todos”, de que el hash tag Narco-Presidente se dedica a abrazar a los delincuentes en vez de combatirlos, de que “vivimos en un país en el que nadie está seguro”, de que, en suma, “nunca habíamos estado peor”…  No, también tendrían que convencer de las mismas patrañas a muchísima gente más allá de nuestras fronteras… 

    El INEGI acaba de dar a conocer que, en diciembre de 2023, ingresaron al país 7.8 millones de visitantes, cifra que significó un incremento de 9.1% anual. Ya con los datos de diciembre, podemos hacer un balance de todo el comportamiento del año… Resulta que al país entraron más de 42.15 millones de turistas extranjeros durante todo el año pasado. Se dice fácil, pero aquilátenlo: el monto supera por unos dos millones de personas a la población total de Canadá, o como si todos los habitantes de Ucrania (36.7 millones) y Palestina (5.3 millones) hubieran viajado a México. Esos 42.15 millones de turistas extranjeros que recibimos en 2023 equivalen a 4.6 veces la población total de la Ciudad de México. Además, la cantidad de visitantes que vinieron a México de enero a diciembre del año pasado superó en 3.82 millones a los que nos visitaron en 2022. Así que México hospedó a lo largo de 2023 un 10% más de turistas internacionales que el año previo.

    Ahora que alguien nos explique, ¿toda esa gente que vino a turistear a México fue aventurera, apasionada del peligro? ¿Cómo es que se les ocurrió viajar y vinieron a un país que, según la prensa sicaria y la oposición, es taaaan peligroso? Ahora, los 42.15 millones de los que estamos hablando fueron solamente los turistas, porque el monto de personas que ingresaron a México a lo largo de 2023 fue mucho mayor: durante el año pasado ingresaron al país 75 millones de visitantes. Por una u otra razón, incluidos motivos de negocios y en general de situaciones ligadas a la dinámica económica, en 2023 entró a México un contingente humano mayor que la población total de países como Tailandia, Reino Unido, Francia y Sudáfrica.

    ¿Cómo explica la opinocracia rancia que siendo México el país tan violento que es, como dicen ellos, se ubique en el top ten de los destinos turísticos del planeta?

    En contraparte, National Geographic publicó el 13 de febrero su lista de “los países más peligrosos del mundo para viajar en 2024”. No sorprende que incorporen a Israel, aunque sí desconcierta, y enoja, que no mencionen a Palestina, sino a la región de Gaza… y en sexta posición. También aparecen en los primeros sitios Afganistán, Bielorrusia, Burkina Faso, la República Centroafricana, Haití…, un largo listado, en el que, ya al final están Rusia, Ucrania, Siria, Venezuela… Pero qué creen, México no, eh.

    Justo al cierre de la primera quincena de febrero, amanecieron oficialmente en recesión las economías de Dinamarca, Estonia, Finlandia, Japón, Moldavia, Perú, Irlanda y el Reino Unido… Acá no, seguimos creciendo. No sólo, cunden datos que permiten pensar que el empuje sigue… Por ejemplo, en 2023 México captó 36 mil 58 millones de dólares en inversión extranjera directa, la cifra más alta desde que existen registros. Récord histórico. Raro, ¿no? Porque según la oposición y sus medios “nunca habíamos estado peor”.

    • @gcastroibarra
  • 812 mil chairos por km2

    812 mil chairos por km2

    A la banda de Iztapalapa, mi terruño.

    A botepronto, evidentemente disgustada y al parecer demasiado airada, en respuesta al paquete de propuestas de reformas constitucionales que el pasado 5 de febrero presentó el presidente de la República, la doctora Denise Dresser, protagónica comentócrata de la derecha mexicana, espetó algunas contrapropuestas desde su cuenta de X. Las primeras no vale la pena recordarlas, y si traigo a cuento la última es sólo porque se puede usar como un buen pretexto. Textual, la descosida académica, escribió en un post que horas después borraría:

    “Reforma constitucional para obligar a todos los miembros de @PartidoMorena a vivir en Iztapalapa”.

    El insolente mensaje de la politóloga provocó de inmediato una reacción lógica: unos más indignados que otros, legiones de tuiteros señalaron el grotesco clasismo de la icónica docente del ITAM. Yo no me contuve y apostillé: “Si pudieran, nos meten a todos en Iztapalapa…” El monero Hernández, supongo que sorprendido, tuiteó que no se explicaba por qué nos sorprendía tanto el clasismo de la señora Dresser. José tiene razón en el sentido de que abundan pruebas constantes y sonantes de que el conservadurismo de nuestro país tiene entre sus ingredientes ideológicos esenciales el clasismo, el racismo, el sexismo, el chauvinismo y otras expresiones de discriminación basada en prejuicios. Así qué más que sorpresa, creo que lo que causó la estrambótica petición de la editorialista de Reforma, Latinus y Aristegui fue consternación —aunque mucha gente los usa como sinónimos, consternar no significa sorprender, sino conturbar mucho y abatir el ánimo de alguien—, y no tanto porque ella piense de ese modo sino porque se atreva a externarlo tan a las claras. Curiosamente, en México de 2018 para acá la derecha facha es cada vez más desfachatada.

    En fin, hasta aquí el pretexto para preguntarnos ¿cuánta gente podría vivir en Iztapalapa?

    Para empezar, hay que recordar que Iztapalapa —vocablo que proviene del náhuatl y significa “en el agua de las lajas o piedras labradas”— es una de las 16 demarcaciones territoriales —que no alcaldías— que conforman una entidad federativa denominada Ciudad de México. Es decir, Iztapalapa, uno de los asentamientos humanos con más prosapia prehispánica de la Cuenca de México, tiene el mismo nivel geopolítico que un municipio. Nuestro país se integra actualmente por 2,475 municipios, así que, uno de ellos, como Iztapalapa, representa sólo el 0.04% del total.

    En cuanto a al tamaño de Iztapalapa, es fácil que te hagas una idea: observa un mapa de la República Mexicana y trata de localizar el lago de Chapala —casi todo se encuentra en Jalisco, y poco más de una décima parte en Michoacán—… Bueno, ese espacio seguramente coloreado de azul es diez veces más grande que Iztapalapa. En efecto, la demarcación territorial Iztapalapa ocupa poco más de 113 kilómetros cuadrados, menos del 8% de la superficie total de la Ciudad de México. Lo anterior quiere decir que la docta señora Dresser quiere meternos a todos los simpatizantes de Morena en una paupérrima proporción del suelo patrio. Si toda la Ciudad de México representa apenas el 0.1% del territorio nacional, Iztapalapa se extiende por el 0.0057%

    Iztapalapa no es, por cierto, la demarcación territorial más extensa de la Ciudad de México. De hecho, Tlalpan, la demarcación más grande, es 2.7 veces más espaciosa. Y, ¡bueno!, la comparación con el municipio más espacioso del país es ridícula. Hasta inicios de 2020, Ensenada, Baja California, era el municipio más grande de nuestro país, con 53 mil kilómetros cuadrados —una extensión mayor que la de países completos como Costa Rica, Bosnia y Herzegovina, República Dominicana, Dinamarca, Países Bajos, etcétera—. Entonces, en Ensenada hubiera cabido 36 veces el área que ocupan las 16 demarcaciones de la Ciudad de México, ó 468 polígonos del tamaño de Iztapalapa. Sin embargo, Ensenada se dividió para crear dos nuevos municipios, San Quintín y Valle de Guadalupe, así que hoy el municipio más grande de México es precisamente San Quintín, Baja California, con casi 33 mil kilómetros cuadrados: una extensión 290 veces más grande que la de Iztapalapa.

    Todavía en 2015, Iztapalapa era no sólo la demarcación territorial más poblada de la Ciudad de México, sino también el municipio con más habitantes de todo nuestro país (1.827 millones). Sin embargo, según los resultados del Censo de Población más reciente, la situación cambió: en 2020, Iztapalapa era residencia de 1’835,486 personas, mientras que en Tijuana, Baja California, vivían 1’922,523.

    También conforme a los últimos datos censales, la densidad de población en México es de 64.3 habitantes por kilómetro cuadrado (hab./km2). Territorio no nos falta. Con todo, no estamos distribuidos de manera homogénea: mientras que en Baja California Sur viven 11 hab./km2, en la Ciudad de México la población relativa asciende a 6,163 hab./km2. Y al interior de la capital del país también podemos observar que la población no se distribuye igual por todo el territorio: prácticamente el total de los habitantes de la entidad residimos en la zona urbana, es decir, en el 54% del territorio de la Ciudad de México.

    Con sus poco menos de dos millones de habitantes, la densidad de población de Iztapalapa, en donde la gran mayoría, efectivamente, simpatiza con Morena, es de 16,220 hab./km2. Hace pocos días se dieron a conocer los resultados de una encuesta realizada por El Heraldo de México en alianza con Covarrubias y Asociados, según los cuales el 73% de la población aprueba el desempeño de AMLO. En términos absolutos, estaríamos hablando de alrededor de 92 millones de personas, así que si atendiéramos la propuesta de la opinóloga aludida, me temo que tendríamos que vivir algo apretados: 812 mil 634 chairos por kilómetro cuadrado, ni siquiera un metro cuadrado por persona. 

    • @gcastroibarra
  • El futuro no está en chino…

    El futuro no está en chino…

    Por primera vez en la historia, en 2023 China se convirtió en el mayor exportador mundial de automóviles. Esa posición la ocupaba antes Japón. Para aquilatar los muchos significados que el hecho tiene en términos geopolíticos, enseguida algunos datos de contexto:

    • En 2023, Japón exportó 4.42 millones de vehículos, lo cual no fue una disminución respecto al año anterior, sino un aumento, y nada despreciable: 16% más que en 2022.
    • Con todo, esos 4.42 millones de autos se quedaron cortos respecto a los 4.91 millones que China exportó el año pasado. Ahora, para que los chinos alcanzaran esa cifra, fue necesario que sus exportaciones de vehículos se dispararan un 58% interanual.
    • China jamás había ocupado el primer sitio de la tabla. Japón llevaba siete años como el mayor exportador de autos del mundo. La vez anterior que Japón había sido superado fue en 2016, por Alemania.
    • En las exportaciones chinas de vehículos en 2023 se reportó un componente importante de unidades que se mueven con energías alternativas, sobre todo electricidad. Dicha categoría se incrementó 80% respecto a 2022.
    • Un gran impulsor de las exportaciones de automóviles de China fue nada menos que Rusia, un mercado del que los fabricantes de automóviles japoneses y occidentales se retiraron en respuesta a la guerra de Ucrania.
    • La edad mediana —la edad media se obtiene dividiendo a toda la población en dos grupos de edad numéricamente iguales, uno más joven que esa edad y otro mayor— de China es de 38.4 años, mientras que la de Japón es más de 48.6 años y la de Alemania de 47.8 años.

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    Pierre-Olivier Gourinchas es licenciado por la École Polytechnique de Francia y se doctoró en 1996 en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Ha impartido clases de Economía en las universidades norteamericanas más importantes —Stanford, Princeton y de California Berkeley—. Actualmente trabaja como economista en jefe del Fondo Monetario Internacional. A principios de esta semana, monsieur Gourinchas declaró que la economía de Rusia crecerá un 2.6% este año, es decir, más del doble del ritmo que el mismo FMI había previsto en octubre pasado. Se trata de la mayor diferencia de puntos desde octubre para cualquiera de las estimaciones de las doce economías analizadas en el último informe del organismo internacional. El prestigiado adivino —en 2008 fue galardonado como el mejor economista francés de menos de 40 años— explicó que la mejora de la perspectiva para la economía rusa se debe al estímulo que está significando la guerra contra Ucrania, además de los fuertes ingresos por sus exportaciones de combustibles fósiles. ¿Y quienes se posicionaron como los grandes compradores de petróleo y gas rusos? China e India, los dos países más poblados del planeta —hoy, de cada 100 seres humanos vivos, 35 son chinos o indios—. El régimen de sanciones occidentales no le causó menor mella al país gobernado por Putin.

    Según información rusa que obtuvo The Washington Post, Putin está trabajando junto con el gobierno chino en el diseño de un nuevo sistema financiero basado en monedas digitales; en última instancia, su meta es desplazar al dólar estadounidense como moneda de reserva mundial. Por cierto, de acuerdo también al FMI, la economía de Estados Unidos crecerá menos que la rusa, apenas 2.1%. ¿Y República Popular de China? El PIB chino crecería un 4.6% en 2024.

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    En 1995, las economías de Estados Unidos y sus principales aliados, es decir, los países que integran el G7 —Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y EU— representaban el 45% de la economía del mundo. Por su parte, los llamados BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— participaban con el 17% del PIB mundial. En 2010 la brecha se cerraba: 34% el G7 y 27% los BRICS. Ya desde inicios del año pasado, los papeles se invirtieron:  con cifras del FMI a abril pasado, en los BRICS se general casi un tercio de la riqueza del mundo (32%), mientras que la participación relativa del G7 se había reducido al 30%.

    Las estimaciones ajustadas para 2024 dadas a conocer esta semana por el FMI indican que las economías más desarrolladas del orbe —el G7 y toda la zona Euro— crecerán en promedio 1.5%, mientras que el grupo que llaman Mercados Emergentes y Economías en Desarrollo —los BRICS, México, Arabia Saudita y Nigeria— lo hará 4.1% en promedio. No está en chino saber hacia dónde se dirigen las cosas.

    Para el anecdotario

    Prendieron el cuete con la publicación de una investigación alusiva a hechos que supuestamente habían ocurrido hace 18 años: el bulo de que el narco le metió dinero en 2006 a la campaña de AMLO —¿y qué, luego se dejó robar el triunfo?—. Encendida la mecha, la prensa basura, la oposición y la comentocracia rancia se lanzaron en jauría en contra del presidente. Al otro día, en la mañanera, Andrés Manuel paró en seco el irigote: no sólo dijo que era una calumnia, también responsabilizó al departamento de Estado de Estados Unidos. Ese mismo día, casualidades de la vida, se reunió durante varias horas con el embajador de China en México.

    • @gcastroibarra
  • Angustias sociopolíticas

    Angustias sociopolíticas

    Angustia, miedo y terror

    La angustia es un estado afectivo que todos hemos experimentado. Se trata de una reacción irreflexiva frente a la inminencia de un peligro; es una manifestación del impulso de autoconservación. Herr Dr. Freud explica que hay dos tipos de angustias: las realistas y las neuróticas. En el primer caso se trata de una respuesta “muy racional y comprensible” ante la percepción certera de que algo malo nos puede suceder en breve. En el segundo caso, el estado de angustia se origina a partir de una percepción errónea, al punto de que quienes sufren angustia neurótica prevén, de entre todas las posibilidades, siempre la más terrible. La angustia, tanto la realista como la neurótica, se anticipa al evento peligroso. Por su parte, el miedo provoca que quienes lo experimentan dirijan toda su atención al peligro. La angustia es una reacción automática e involuntaria, mientras que el miedo es una emoción más compleja que implica la evaluación consciente del peligro. Finalmente, el terror resalta el efecto de un peligro que no se recibió sin la preparación anímica que de alguna manera se genera mediante los estados de angustia. La angustia nos protege del terror.

    Terror sociopolítico

    Prometo no espoiliarles nada, ¿pero ya vieron Leave the world behind? —Dejar el mundo atrás—. Leave the World Behind es una película realizada el año pasado. Se puede ver en Netflix, desde donde se promociona como una película de terror psicológico. Sí, de alguna manera lo es. Sin embargo, yo precisaría que es una película de terror psicológico, sociológico y, sobre todo, sociopolítico. Como lo leen: terror sociopolítico. La dirige Sam Esmail y la protagonizan Julia Roberts, Ethan Hawke y Mahershala Ali. La cinta cuenta la historia de dos familias que pasan un fin de semana en una casa de campo en Long Island. De pronto, el mundo comienza a dar muestras de un desbarajuste generalizado y severo: entre otras cosas, todos los dispositivos de comunicación digital dejan de funcionar. El colapso se percibe. Más allá de los detalles de la trama, desde los primeros minutos, y la película dura casi dos horas y media, se evidencia la enorme vulnerabilidad de las sociedades contemporáneas: sin televisión, sin radio, sin celulares, sin GPS, sin conexión a la web, somos algo así como Robinson Crusoes, aislados y en principio inútiles, aislados en multitud, totalmente ajenos y desconocedores de lo que pasa en el mundo más allá de nuestras narices, es decir, más allá de lo que nuestros pobres sentidos alcancen a ver. En Leave the World Behind realmente ocurren cosas, hechos fácticos contundentemente perceptibles, pero sin sus dispositivos los personajes son incapaces de saber por qué suceden, qué significan, no pueden interpretarlos, no pueden interpretar la realidad —ojo: la psicosis es la interpretación incorrecta de la realidad—.

    Miedo global

    Las cosas en el mundo están color de hormiga. La oligarquía global, gran responsable del desbarajuste planetario, lo reconoce así. El Foro Económico Mundial hace unos días dio a conocer su Global Risks Report 2024. Prospectan un panorama mundial angustiante. Destacan dos componentes contextuales: la aceleración vertiginosa del cambio tecnológico y la incertidumbre económica, a lo que hay que agregar dos crisis en marcha: el cambio climático y los conflictos geopolíticos. “Las tensiones geopolíticas combinadas con el estallido de hostilidades abiertas en múltiples regiones, señala el reporte, están contribuyendo a un orden global inestable caracterizado por narrativas polarizadoras, erosión de la confianza e inseguridad”. Cierto: demasiados actores en conflicto, unos a punto de pasar a las agresiones militares y otros ya matándose entre sí.  Cierto, en este escenario, y con la pandemia tan cerca —aunque nos empecinemos en olvidarla—, imposible sentirse seguros y confiados en el mañana. Pero discrepo en algo: referirse a “narrativas polarizadoras” es culpar de alguna manera a las dichosas narrativas, como si en realidad, si no se hablara de los problemas, estos desaparecieran, y no: independientemente de las narrativas, la realidad misma es la que está efectivamente polarizada. Global Risks Report lamenta que el mundo esté ahogado por titulares desalentadores que “no tienen fronteras, se comparten habitualmente, y generan una sensación de frustración con el estatus quo es cada vez más palpable”. Sí, el tsunami diario de malas noticias. Pero no podía esperarse otra cosa. Es evidente que la cosa está que arde. ¿Pero son la desinformación y la información falsa las culpables de que el mundo se perciba tan embroncado? No, el mundo está realmente en serias contrariedades. Si en México vivimos una situación en la que desde hace casi seis años los medios tradicionales se han empecinado en hacernos creer que vivimos el apocalipsis a cuenta y cargo del malvado López y la 4T, en la mediósfera mundial más bien se ha banalizado la gravedad del momento histórico que nos tocó vivir a nivel mundial. No es que no se difundan las malas noticias con “titulares desalentadores”, es que se difunden junto con una plétora de tonterías, a través de los mismos canales, con el mismo peso… 

    Percepción del peligro

    Los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana indican que, al cuarto trimestre de 2023, la percepción de la inseguridad a nivel nacional se ubica en 59% Nunca a lo largo de los años, desde que el INEGI realiza esa medición, la percepción de la inseguridad había sido tan baja. Jamás había sido tan alta la proporción de la gente que no se siente insegura en las principales ciudades de México. La campaña machacona de los medios tradicionales, la oposición y sus comentócratas no ha funcionado. Por más alarmismo, amarillismo y nota roja ampliada…, la mayoría de la gente no está percibiendo mal la realidad.

    Angustia neurótica

    El señor Rabioso, perdón, Raymundo, Rabia a Palacio, perdón, Rivapalacio, publicó el 23 de enero un texto que muestra que alguien necesita urgentemente atención psiquiátrica. Se titula “Las trampas de la mañanera”. Inicia dando cuenta de los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana. Enseguida, los pone en duda: “la encuesta provocó sorpresa, porque los delitos continúan al alza y los asesinatos siguen subiendo en niveles inéditos”. Lo que afirma, lo afirma por sus pistolas, sin datos. ¿Y cómo explica el editorialista que la gente no perciba la realidad que él dice que es real? ¿Cómo explica que la mayoría de la ciudadanía en México no crea que el país esté viviendo en el Apocalipsis que él lleva años reportando? Textual, Rivapalacio aduce:

    López Obrador ha logrado imponer su narrativa sacudiéndose su responsabilidad y adjudicando la violencia al pasado, con frases como el que todos los días se reúne el gabinete de seguridad para revisar los índices delictivos, logrando la hipnosis colectiva que entiende como algo bueno el que lo hagan –pese a los terribles resultados en la materia– y no como un fracaso.

    Con todo y su pésima redacción, según este señor, AMLO nos tiene hipnotizados.

    Preocupación realista

    ¿Hipnosis colectiva? Recordemos el expresidente ecuatoriano Rafael Correa fue condenado, sin existir ni una sola prueba incriminatoria contra él, sobre la base del “influjo psíquico” sobre los hechos que según los jueces ejerció por ser el presidente. Así que, si bien resulta bastante sano reírse de las tonterías a las que ha llegado la oposición y sus voceritos, quizá convenga mantener un foco encendido. Si pudieran, mandarían encarcelar a la mayoría democrática que, como ya vino a decir Zedillo, pone en riesgo a la democracia.

    • @gcastroibarra