Etiqueta: Germán Castro

  • Megalómano$ y gandalla$

    Megalómano$ y gandalla$

    Sin ningún empacho, Elon Musk declaró hace algunos años: “Quiero viajar a Marte, ver desde ahí hacia la Tierra y poder decir: ‘Todo lo que hay allá abajo es mío’”. Mega anómalo y megalómano.

    La megalomanía es una anomalía, un trastorno del pensamiento caracterizado por una creencia inquebrantable en la propia grandeza, importancia y jerarquía. Las personas que padecen megalomanía creen con firmeza que son superiores a los demás, que tienen poderes especiales y que están destinados a la magnificencia. La megalomanía puede ser un síntoma de una serie de trastornos psiquiátricos, incluidos el trastorno delirante, el trastorno bipolar y el trastorno narcisista de la personalidad. También puede ser un síntoma de un trastorno neurodegenerativo severo, como la demencia. La megalomanía suele presentarse acompañada de falta de empatía con los demás, así que siempre tiene efectos sociales adversos. La grandiosidad es para los megalómanos un rasgo patológico que genera sentimientos de “tener derecho”, ya sea explícito o encubierto, a cualquier cosa…, como adueñarse del planeta.

    “Uno de los problemas de la desigualdad en la distribución de la riqueza es su tendencia a magnificarse. Mucha gente, probablemente incluso tus vecinos y familiares, tiene ideas extravagantes y excéntricas sobre cómo debería funcionar el mundo, pero no tienen miles de millones de dólares para ponerlas en marcha. Ese es el problema” —sentencia el periodista Branko Marcetic en un texto publicado recientemente en Jacobin —“Jeffrey Epstein Is the Face of the Billionaire Class”—. Marcetic presenta la historia de Jeffrey Epstein como un estudio de caso de los abusos y patologías inherentes a la riqueza extrema, y sostiene que “la única forma de detenerlos es crear un mundo sin multimillonarios”.

    Los multimillonarios no deberían de existir. ¿Por qué? Porque la megalomanía, la opulencia y la impunidad van de la mano. Riqueza, poder y conexiones, una triada a partir de la cual se perpetran abusos de manera sistemática. Hace algunos días, Pablo Iglesias, Sara Serrano, Manu Levin e Inna Afinogenova dedicaron La Base a hablar de la hiperpolarización de la riqueza que experimenta la humanidad. El pretexto fue el caso Epstein, particularmente la revelación de las listas de acaudalados y famosos que eran asiduos visitantes —¿clientes?— de su isla, un sitio en el cual se organizaban actos de abuso sexual a menores de edad de forma consuetudinaria. Ya casi al final del programa, Iglesias entrevistó al sociólogo Antonio Ariño, coautor del libro La secesión de los ricos, cuya tesis fundamental es la siguiente: “La estructura de la distribución de la riqueza tal y como existe hoy en el mundo en sociedades democráticas y supuestamente meritocráticas es en sí misma una amenaza para esa sociedad. No hay la menor duda de que una sociedad que pretenda ideales de cohesión, justicia, equidad o igualdad no debería tolerar estas enormes asimetrías que hay en la distribución de la riqueza… Esta distribución de la riqueza es antisocietaria”. 

    El sistema no está organizado en favor de la equidad, justo lo contrario. La hiperconcentración de la riqueza se acelera. El orden de las cosas —el desorden— hace que el sueño megalómano del señor Musk sea factible. El 15 de enero pasado, Oxfam dio a conocer el estudio Desigualdad, S. A, en el cual se reporta que, en tan sólo cuatro años, de 2020 para acá, la fortuna conjunta de los cinco hombres más ricos del mundo se ha más que duplicado: ¡se incrementó 114%! O sea: cinco fulanos tenían 405 mil millones de dólares en 2020 y ahora acumulan 869 mil millones. En promedio, pues, estos cinco se apropiaron de 14 millones de dólares cada hora, unos 238 millones de pesos, cada hora durante todos los días y las noches, a lo largo de cuatro años. En el otro extremo y durante el mismo período, casi cinco mil millones de personas en todo el mundo —seis de cada diez— se han empobrecido. Si todo sigue como hasta ahora, es decir, si se mantiene la misma dirección y el mismo ritmo, en diez años una sola persona —sin duda un hombre blanco del norte global— habrá acumulado más de un millón de millones de dólares. Peor: si todo sigue como hasta ahora, la pobreza a nivel global no podrá ser erradicad en los próximos 228 años.

    El director ejecutivo de Oxfam Internacional, Amitabh Behar, explicó: “Esta desigualdad no es ninguna casualidad; los milmillonarios se aseguran de que las grandes empresas les generen más riqueza a costa del resto de la población”. En otras palabras: las grandes empresas se agandallan para que un puñado de privilegiados megalómanos se quede con la riqueza que entre todos generamos. Hoy, el valor de mercado conjunto de las diez empresas más acaudaladas del planeta es de 10.2 billones de dólares, más dinero que el PIB combinado de todos los países de África y América Latina.

    Un mundo así, este mundo, no es sostenible.

    • @gcastroibarra
  • La guerrita de Héctor

    La guerrita de Héctor

    Ustedes parecen creer que basta con que
    el presidente quiera algo para que sucedan las cosas.

    Héctor Aguilar Camín, La guerra de Galio.

    Por mi buen amigo Max Well me entero de un tuit con el que Héctor Aguilar Camín abre un hilo, presuntamente analítico, sobre las mañaneras. Mi compa lo citó respondiéndole lo siguiente:

    La mañanera desarmó el potencial de mucha oposición, pero principalmente de los medios, a donde Don Héctor pertenece y de donde se sentía poderoso. Eso, eso lo tiene contrariado e incapaz de hacer la valoración correcta.

    Concuerdo con lo que sentencia Max Well en la primera parte de su tuit. En cuanto a la segunda, es evidente que el director de la revista Nexos no sólo lo está ahora, sino que lleva años contrariado, pero ¿es incapaz de valorar correctamente las mañaneras? Había que leer su análisis. El post con el que el campechano Aguilar Camín abre el mentado hilo cuestiona, aparentemente con toda seriedad:

    ¿Cómo explicar que una pieza tan burda de polarización como la de las mañaneras haya tenido la fuerza y el impacto de estos años?

    Enseguida el historiador y novelista —su novela La guerra de Galio me sigue pareciendo lo mejor de todo lo que ha publicado— se responde a sí mismo en una cadena de nueve tuits que uno esperaría sesudos, pero más bien se reducen a un berrinche. Para colmo, en el sexto post Aguilar Camín descalifica solito toda su pueril perorata:

    No he escuchado una sola vez la mañanera, pero todos los días encuentro pasajes de ella en alguna parte, en las redes o en los medios.

    Como lo acabas de leer: el hombre analiza algo que no conoce. Consecuentemente, lo que sostiene en su cadenita de tuits no tiene sustento y no pasa, como dije, de una pueril perorata. Por ejemplo, inicia así:

    La primera razón, desde luego, es el poder y la representación del emisor. Una vez saltado el pudor y la autocontención verbal que su cargo implica en el ejercicio del poder, el Presidente pudo imponer su fórmula de prédica a los medios y a los ciudadanos.

    Dicho en buen cristiano, Aguilar Camín dice que las mañaneras del presidente han tenido fuerza e impacto porque las emite el presidente. Por supuesto, sintetizado así, el aserto se reduce a una bobada…, lo cual es correcto porque no es otra cosa. Aventuro que esto debió de haber resultado evidente incluso para el propio HAC, así que tuvo que agregar la segunda parte, cuya lógica oculta sería: a) si la fuerza de las mañaneras se debe a la fuerza que tiene el cargo de presidente de la República, b) ¿por qué AMLO es el primero en usar así la fuerza del cargo? Quedarían, obvio, dos posibles contestaciones: porque los anteriores presidentes o eran muy brutos o no querían usar la fuerza del cargo o bien porque AMLO es un genio que vio lo evidente, digamos. Como ninguna de las dos le convendría, optó entonces por una absurda tercera respuesta: quien actualmente detenta el Poder Ejecutivo no ha tenido ni “el pudor” ni “la autocontención verbal que su cargo implica”.

    Los demás tuits tienen el mismo pesito analítico, ingrávido. Aquilate usted lo que HAC aduce como segunda razón:

    Una segunda razón, es la fuerza misma del discurso mañanero y sus excesos. El escándalo es noticioso y cada día, durante las mañaneras, el Presidente incurre en escándalo.

    O sea, una pobre tautología: la fuerza de las mañaneras se explica por la fuerza de las mañaneras. En cuanto al escándalo y el señalado comportamiento escandaloso del primer mandatario, la mañanera del jueves pasado brindó un incuestionable argumento en contra del juicio aguilarcaminiano: no al día siguiente del suceso, sino dos días después, Andrés Manuel López Obrador se refirió al tuit por medio del cual el dirigente del PAN —es un decir—, Marko Cortés, exigió que se cumpliera e hizo público el acuerdo que firmó con el presidente del PRI, por medio del cual a cambio de las candidaturas en alianza a dos gubernaturas, Coahuila y Estado de México, el blanquiazul se quedaba con las candidaturas a la Presidencia y a la Jefatura de Gobierno de la CDMX, además de un montón de morralla de botín: diputaciones, regidurías, rectorías…, bueno, hasta notarías públicas. AMLO, además de agradecer al susodicho panista la tremenda balconeada que le dio al PRIAN, mostró también que la mayoría de los medios convencionales al día siguiente no informaron del suceso a sus audiencias y lectores. Así que, en este caso, para la mayoría de los medios tradicionales, el escándalo no fue noticia. Ahora, que el presidente trajera a cuento el hecho no es escandaloso, escandaloso es el hecho mismo, y por vía doble: el ilegítimo reparto de prebendas, sus muchas implicaciones —por ejemplo, que Alejandro Moreno, Beatriz Paredes, Enrique de la Madrid y demás priístas sólo se prestaron a montar el show del proceso interno de elección de candidato del que la señora X salió lista para el refri— y la ingente ingenuidad —y conste que podríamos decirle mucho más feo— del señor Cortés. Tampoco sería lícito acusar de escandaloso el trato que AMLO le dio al asunto en la mañanera, antes bien lo trató de analizar razonablemente y, eso sí, lo abordó con sentido del humor.

    El resto de los tuits que hiló Aguilar Camín no son más que la repetición de una retahíla que la oposición y sus medios y comentócratas llevan años machacando, con los resultados a vista de todos: que López Obrador amenaza, intimida, miente, deforma, estigmatiza, polariza, banaliza… Ah, pero, también, que “los excesos verbales del Presidente… son irresistibles”. El hilo concluye con un post en el que Aguilar Camín promueve su columna en Milenio. Sorpresa: la de ese día se titula “Las mañaneras y la sucesión de Estado”, la de la jornada anterior “Las mañaneras y los medios” y la previa “Las mañaneras”. ¡Qué tal! Y eso que no ha visto ninguna.

    • @gcastroibarra
  • Sustitutos en el espacio

    Sustitutos en el espacio

    Recientemente me reuní con familiares y amigos que no veía desde hacía mucho. Estas fueron las primeras vacaciones decembrinas que pudimos disfrutar plenamente después de la pandemia. Aunque a veces parezca que toda aquella locura del covid-19, la sana distancia, el confinamiento y las muertes sucedieron hace mucho, no es así… Un ser microscópico volteó al mundo de cabeza hace muy muy poco. No olvidemos que un tercio del sexenio de AMLO transcurrió durante la primera contingencia sanitaria global que experimenta la especie humana… No he leído o escuchado que nadie haga hincapié en ello: la de covid-19 es la primera pandemia mundial simultánea de toda la historia de la humanidad. De igual modo no deberíamos olvidar que la crisis económica que produjo la pandemia fue la peor en casi cien años. Peor: en México recibimos ese tremendo trancazo con un sistema de salud pública y en general un aparato de gobierno medio desmantelados después de más de 30 años de políticas neoliberales. Y con todo, ¿qué tal, eh…? Si sobran evidencias para demostrar que los resultados de este sexenio son magníficos, puestos en el gran contexto resulta que además son extraordinarios.

    Decía que durante estas fiestas navideñas tuve ocasión de conversar con amigos y parientes que tenía varios años de no ver. Comento dos pláticas que me parecen significativas.

    Una giró en torno a una incredulidad inverosímil; la otra terminó en una esperanza, igualmente inverosímil. Ambas ocurrieron durante la misma cena. La primera: Ali, una amiga, defendió el siguiente planteamiento, en referencia a Bertha Xóchitl Gálvez:

    — Considerando que el PRI y el PAN son partidos añejos que han detentado el poder durante décadas, necesariamente tienen en sus filas a gente dedicada de tiempo completo a la grilla, con largos y filosos colmillos y mañas bien aceitadas, así que resulta imposible creer que hayan puesto como su candidata a la Presidencia a alguien tan incompetente. Pero como la pusieron, la única explicación es que se traen algo entre manos y no tardarán en darnos una sorpresa.

    Me declaré en desacuerdo. Le dije que, en efecto y para acabar pronto, el PRIAN no tiene a nadie mejor: — A ver, ¿a quién pondrían en lugar de la señora que ni cuajó ni cuajará nunca?

    Su respuesta fue sorprendente: — Es que no los conocemos porque los tienen escondidos, pero deben de tener a alguien mejor, seguro, un líder capaz de convencer a más gente.

    — ¿No crees que para que un líder pueda ser seguido por muchas personas al menos y en principio tiene que ser conocido?
    — Bueno, sí.
    — Pues ahí está: no podemos identificar a ningún prianista capaz de sustituir a la señora X, luego entonces no tienen a nadie más.

    Ali ya no respondió nada, aunque no estoy muy convencido de que la haya hecho cambiar de opinión. Ali pertenece a la categoría de personas que prefiere pensar que tras los palmarios desatinos hay un plan oculto e incomprensible, antes que aceptar que buena parte de la realidad únicamente se explica por la insensatez humana.

    La segunda conversación la entablé con un mozalbete que hoy mide alrededor de dos metros de altura. Esa alzada resultó aún más insultante considerando que la última vez que lo había visto, el joven era un niño mucho más bajito que yo. Mi sobrino Lino me contó que admira a Elon Musk.

    — Es el fulano más rico del planeta, ¿no?
    — Es el segundo, tío. Pero eso no es lo que más admiro de él.
    — ¿Sus coches eléctricos?
    — No, tampoco. 
    — No me digas que lo admiras porque compró Twitter.
    — Menos.
    — Pues me doy, Lino.
    — Es admirable que Elon esté decidido a encontrar un planeta que podamos colonizar los humanos.
    — O huir en un momento dado, ¿no?
    — Sí, sí, si es necesario… ¿Qué te parece, tío?
    — ¿La verdad?
    — Sí, dime.
    — Una estupidez.
    — ¡¿Pero por qué?! 

    Le respondí lo que me parece una obviedad: es redomadamente idiota gastar recursos en una entelequia en lugar de aplicarlos en resolver problemas reales.

    — ¿Qué problemas, tío? No me vayas a decir que la pobreza o algo así…
    — Te parece que el asunto de la pandemia ya está resuelto, ¿no?
    — Claro.

    — Supongamos que está controlado ese virus…, pero qué crees: la pandemia de covid-19 fue la primera que de manera global y simultánea hemos enfrentado los humanos a lo largo de toda nuestra existencia. Antes no estábamos repartidos por todo el planeta y después no teníamos la capacidad de propagar un contagio con tanta rapidez como ahora. Fue la primera…, lo que significa que las condiciones están dadas para que haya una segunda…

    — Híjole…, y una tercera, ¿no?

    Luego le pregunté si sabía quién había pronunciado, literalmente, las siguientes palabras: “La humanidad ha abierto las puertas del infierno”.

    — ¿Un terrorista?
    — No.
    — Entonces ni idea, tío.

    — No fue un religioso extremista ni un ecologista exagerado ni el líder de un movimiento apocalíptico… Lo dijo, y hace unas cuantas semanas, nada menos que el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres…

    • Por el cambio climático, ¿no?

    Creo que a mi sobrino sí lo dejé pensando…

    Convivir con los demás ayuda a enterarse de que uno nunca ve todo lo que otros observan. Igual me equivoco, pero por lo pronto me parece que la oposición está tan mal y tan degradada que es más fácil que la humanidad encuentre un planeta sustituto que ellos hallen a alguien que sustituya a la señora Bertha Xóchitl y haga un papel menos lamentable. Seguirán poniéndole más capas de disfraz a la misma botarga.

    • @gcastroibarra
  • 2023

    2023

    Enero

    6

    Irredimibles

    ¿Hay que reconocer sin ambages que toda esa gente permanecerá en los marasmos de la estupidez humana, en la negación sistemática de la realidad como último baluarte de su conservadurismo exasperado y ramplón?

    13

    Terrorismo estéril

    La situación es paradójica: denunciar acciones comunicacionales con propósitos terroristas implica darles resonancia e impulsar su propósito, causar terror, pero, al mismo tiempo, no hacerlo, guardar silencio, es aceptar tácitamente que dichos mensajes son válidos, y el que calla otorga.

    20

    ¡Es el modelo, estúpidos!

    Puntuales y petulantes, llegaron muy orondos a bordo de sus aviones privados —Greenpeace estima que los angelitos generaron el CO2 equivalente al que habrían emitido 350 mil coches en una semana— a decirse muy preocupados, entre otros muchos problemones, por el cambio climático.

    27

    Cifras verídicas/embustes mediáticos

    Para mal de la oposición y sus medios, a México le va bien.

    Febrero

    3

    ¿Sí…, por cuál vota?

    Cuando yo era niño la democracia era, más que un ideal, una entelequia. Por aquellos años, los ejercicios públicos más democráticos que recuerdo ocurrían en la AM.

    10

    Nada como inflar para concentrar

    ¿Qué es la inflación? Un mecanismo eficiente de la hiperconcentración de la riqueza.

    17

    AMLO y la autoestima nacional

    El nuevo humanismo mexicano recupera la viabilidad de nuestra comunidad imaginada, ni más ni menos.

    Marzo

    2

    El cuento de las “narrativas”

    No sólo se está ganando “la batalla de las narrativas”, se está imponiendo la realidad sobre las narrativas que hasta hace poco eran hegemónicas.

    3

    Encarrerado el gato…

    Sobran razones para sonreír. Ni los azules disfrazados de rosa tendrían que andar morados de coraje.

    10

    ¿Qué tan pobre, qué tan rico eres?

    Hoy por hoy haber nacido entre el Bravo y el Suchiate está dejando de ser una fatalidad económica. Los zarpazos de la 4T a la desigualdad comienzan a sentirse.

    17

    Nuestro pasado remoto inmediato

    En el gran contexto de la historia de lo que hoy somos, lo que va del sexenio de AMLO resulta un suspiro.

    24

    Machincuepas

    — Me late que nos tocó lo peor con el mejor.

    31

    El Chavo, el Chapulín y el eclipse

    Abril

    7

    Atendernos para entendernos

    La Patria Grande requiere, además de acuerdos concretos de intercambio económico y comercial, medios de comunicación, agencias informativas, canales para conocernos mejor.

    14

    Anodina y aberrante

    La única esperanza más o menos racional que le puede quedar a la oposición no está en sí misma, sino en los errores que se puedan cometer Morena.

    21

    Irrelevante

    ¿De izquierda? La postura política de AMLO se define fácil: las fuerzas del status quo previo al 1 de diciembre de 2018 lo asumen como su adversario.

    28

    El aparecido y las falencias de los chombos adictos

    En México vivimos una curiosa paradoja: la oposición es adicta a AMLO.

    Mayo

    5

    Oligarca rosa

    Hasta a los prianistas les da pena pertenecer al PRIAN. De ahí que desde hace meses el combo X ande totalmente de rosita.

    12

    El sueño mexicano

    No sólo despertamos de la pesadilla, además recuperamos la capacidad de soñar…

    19

    Atisbos de la atroz intervención que sueñan los fachos

    Junio

    17

    ¿Quién debe relevar al insustituible?

    La transformación de este país debe ser radical y que no es tiempo de zigzaguear.

    23

    Avatar X

    30

    Las palabras y el Peje: política

    El legado del Peje es ya invaluable: simple y llanamente revitalizó nuestra viabilidad simbólica como organización socio-política.

    Julio

    7

    Tepocatas, chachalacas y el presidente EVP

    14

    Wanabinismo: tartufismo e ignorancia

    21

    Verdades mentirosas

    Ni siquiera es necesario urdir mentiras para ocultar la verdad y confundir.

    28

    Miserable

    Agosto

    4

    Descifrar cifras

    Los números no mienten…, pero tampoco dicen la verdad…

    11

    Golpe de autoridad

    Un cuento.

    18

    Política para principiantes

    La autorregulación de la sociedad; eso es la política, tan lejos de las bajezas y los dimes y diretes de la politiquería.

    25

    Guía mínima para elegir corcholata

    Septiembre

    1

    Añoranza precoz

    ¡Tan ruco y tan chairo! Pues sí…

    8

    ¿Qué le pasó a Marcelo?

    22

    Agraciados

    ¡Caray!, la conciencia histórica sirve hoy para saberse afortunado.

    29

    Margallate chilango

    Octubre

    6

    Albur chilango: ¿Clara o Hugo?

    13

    PANléxico

    Día a día a los atribulados votantes que le quedan a la oposición les va resultando más y más claro que la pejefobia, el clasismo, el racismo y el conservadurismo cada vez alcanzan menos para decidirse a sufragar por la señora Xóchitl Gálvez.

    20

    ¡Oh, postración chilanga!

    Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia.

    Noviembre

    3

    De huracanes y payasos inocuos

    Si las berrietas y desplantes ridículos del conservadurismo son totalmente previsibles, la dinámica climática cada día lo es menos.

    10

    Prensa patológica y salud pública

    17

    Las mentiras de la señora

    Hoy nos toca a nosotros enfrentar su mendacidad. Quiero decir a la ciudadanía responsable.

    24

    Noticia mata historia

    Noticia mata historia. Y cualquier noticia.

    Diciembre

    1

    Censurables y borrables

    8

    Chacota nociva

    Me temo que muchos y muchas se van a ir por la fácil, y esa es la terrible nocividad de la señora Xóchitl Gálvez y sus secuaces: como venían haciendo desde hace mucho con su mal ejemplo y actuares, están envileciendo la política, ahora con humorismo involuntario, auto humillación y chacota.

    • @gcastroibarra
  • Numerotes

    Numerotes

    La gente es pésima para procesar y entender grandes números. Dado el ámbito en el cual me he desempeñado profesionalmente durante más de 35 años, me consta que la mayoría de la gente puede tener serias dificultades para entender, ya no digamos estadísticas y probabilidades, tan sólo grandes números. Enseguida, ejemplifico…

    Hoy el mundo amaneció con aproximadamente 215 mil personas más que ayer. ¿Cuánta gente es eso? ¿Puedes imaginarla? Repito: 215 mil seres humanos… Piénsalo así… La longitud promedio que ocupan diez personas en una fila común y corriente es de tres metros. Un centenar de personas entonces formarían una fila de 30 metros, esto es, el largo completo de una cancha de basquetbol y dos metros más. Así que una fila con un millar de gente mediría 300 metros, casi el largo de once canchas de basquetbol.

    ¿Y si formáramos en una sola fila a los 215 mil seres humanos que en un día aumentó la población total en el planeta? Pues mediría 64 mil 500 metros, esto es, 64 kilómetros y medio. ¿Puedes visualizar esa distancia? El siguiente dato puede servir para hacerlo: la distancia entre Ciudad de México y Toluca de Lerdo, estableciendo como puntos de salida y de llegada los centros de ambas ciudades, es 64 kilómetros por carretera incluyendo 46 kilómetros en autopista. Ahora sí, va de nuevo: en la actualidad los demógrafos estiman que día a día la población mundial se incrementa en 215 mil habitantes, una fila desde la Plaza Cívica de Toluca hasta el zócalo de la Ciudad de México, desplegada por la autopista de cuota, en la cual quedarían poco más de 1,600 personas más esperando para formarse.

    Y 215 mil no es un número demasiado grande. Lo subrayo porque los neurocientíficos saben bien que cuanto mayor es un número, empeora la capacidad del cerebro humano para comprenderlo. Si bien hasta un cierto punto podemos comprender números al vuelo, nuestras habilidades se deterioran rápidamente a medida que los números se vuelven más grandes. Nuestras dificultades para comprender grandes números se deben a que nuestros cerebros están diseñados para procesar información a escala humana.

    Otro ejemplo… En noviembre del año pasado, la población total del mundo llegó a la colosal cifra de ocho millardos, es decir, ocho mil millones… Se dice muy fácil, ¿no? Ocho mil millones, pero piénsalo un poco: estamos hablando de un ocho seguido de nueve ceros. Un año y un mes después, primera quincena de diciembre de 2023, la Tierra carga a cuestas ocho mil 79 millones de hombres y mujeres. ¿Entendemos la cifra? ¿Aquilatamos un monto así? Quizá el siguiente ejercicio mental ayude un poco a hacerlo… 

    Imagina que vas a saludar de mano a cada uno de los seres humanos que poblamos el orbe. Un saludo raudo, rápido, apenas de dos segundos… Imagina que por arte de magia no harás otra cosa más que eso, dar un saludo a cada uno de los habitantes del mundo, sin detenerte a descansar, ni a comer o dormir… a nada, solamente saludar a los ocho mil 79 millones de uno en uno… ¿Cuánto tiempo te tomaría hacerlo? Bueno, si con cada persona te vas a tardar dos segundos, tardarás casi 16.2 millardos de segundos, es decir, 269.3 millones de minutos, los cuales se traducen en 4 millones 488 mil 333 horas… O sea, 187 mil 14 días… ¿Dimensionas eso? Apuesto que expresado así sí: ¡512 años! Es decir, para terminar antes de que este año 2023 pase a la historia, debiste haber comenzado en 1511, mientras Leonardo da Vinci pintaba en Florencia su óleo Baco y Diego de Velázquez finiquitaba la invasión de la isla de Cuba, diez años antes de la conquista de México-Tenochtitlán. En suma, ¡más de medio milenio contando gente!

    Así que, como habrás notado, somos malos para entender grandes números. Y tiene sentido que así sea. Hasta hace muy poco tiempo, los humanos no teníamos que contar nada en grandes cantidades. Nuestros antepasados ​​no necesitaban realizar cálculos matemáticos complejos, por lo que la evolución no nos preparó para ello. Efectivamente, el cerebro está optimizado para reconocer pequeñas cantidades porque las personas tienden a interactuar más frecuentemente con números más pequeños. Por lo demás, nuestro pensamiento se orienta más por comparaciones que por cuentas… Y eso en parte explica por qué solemos prestar mucha más atención a una anécdota, a un chisme, a un acontecimiento aislado, que a la información estructural y en general a cualquier dato numérico alusivo a una colectividad, y más si se expresa en grandes números. Un chiste suele tener mucho mayor impacto en las grandes audiencias que cualquier estadística.

    El presidente informó el jueves 13 de diciembre que el programa Jóvenes Construyendo el Futuro beneficia a 2.8 millones de jóvenes, quienes reciben, cada uno de ellos y ellas, seis mil 310 pesos mensuales, monto que a partir del próximo año se incrementará a siete mil 572 pesos mensuales. Lo dice y muy pronto el dato pasa sin que la mayoría de la audiencia lo alcance a digerir. Pero nosotros tratemos de mesurarlo: si quisiéramos reunir a esos 2.8 millones de jóvenes, digamos, en el estadio Olímpico Universitario de CU, el cual tiene una capacidad de 72 mil espectadores, pues habría que organizar 39 eventos.

    Uno más: a la fecha, 11.8 millones de hombres y mujeres de 65 años y más son beneficiarios de las pensiones para adultos mayores que entrega el gobierno federal. 11.8 millones, una cantidad de gente ligeramente superior a los 11.7 millones que habitan todo Haití. Como saben, las pensiones, a partir de 2024, se incrementarán a seis mil pesos bimestrales. Considerando que la población total de Dinamarca es de 5.9 millones de habitantes, resulta que con los recursos que se pagan las pensiones a adultos mayores en México alcanzaría para entregar una pensión mensual a la población total de Dinamarca de casi 350 dólares por persona.

    Y aquí la dejo porque bien podríamos intentar sopesar que, al cierre de 2023, el gobierno del presidente López Obrador tenga un padrón para las becas y pensiones del bienestar de 27.9 millones de personas. 27.9 millones. Procesa el numerote…

    • @gcastroibarra
  • Chacota nociva

    Chacota nociva

    Tenemos que aceptar con todas sus letras que las estupideces siempre resultan más atractivas que los conocimientos relevantes. Chacota mata sapiencia. Guasa apabulla saberes. Las trivialidades tienen más poder de convocatoria masiva que cualquier tema profundo. Entre más superficial sea un asunto, más y mejor podrá seducir a los grandes públicos. Mientras que las cuestiones importantes a menudo no son fáciles de entender, las tonterías se digieren de golpe. La velocidad y la simpleza se llevan de maravilla, en tanto que lo sustancioso exige dilación. Así como es imposible reflexionar urgentemente, sería absurdo reflexionar hondamente sobre las distintas caras de una chanza antes de soltar la carcajada.

    Al cretino se le hace caso porque no cuesta ningún esfuerzo hacerlo. Los merluzos pueden resultar endemoniadamente graciosos, sobre todo porque dan pie a que la gente podamos burlarnos de ellos. Las tonterías de los demás hacen que las personas se sientan bien consigo mismas, así que suelen ser agradables de escuchar: las babosadas ajenas nos hacen sentir inteligentes y seguros. Un pastelazo en el rostro de alguien más es jocoso, y lo será más si no fue acometido con premeditación, sino a lo menso.

    Si usted, lector, está de acuerdo conmigo con lo que hasta aquí he dicho, entonces convendrá que la empecinada apuesta del PRIAN por la candidatura de la señora Bertha Xóchitl Gálvez no es del todo irracional. No me refiero a que la panista ex trotskista pro priísta tenga posibilidad alguna de ganar la contienda electoral a punta de dislates, no, sino que es probable que la jugada se limite ya nada más a tratar de distraer. Y si es así, admitámoslo, lo están consiguiendo. Vea usted si no es así…

    Hoy en la mañana, por ejemplo, el titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Román Meyer, entre otras cosas informó que en lo que va del gobierno de AMLO, en México 1.9 millones de personas han salido de la carencia por calidad de espacios y vivienda, y 2.9 millones más han salido del rezago habitacional. Claro, para justipreciar ambos datos es preciso, además de ponerlos en un contexto temporal y espacial adecuado, conocer y comprender al menos los conceptos de “carencia por calidad de espacios y vivienda” y “rezago habitacional”. No son enchiladas. Además, como bien sabrá usted, suele resultarnos sumamente difícil comprender números alusivos a grandes magnitudes: uno lee 2.9 millones y resulta que en esos 12 caracteres va expresada la vida diaria de un montonal de gente de carne y hueso: 263,636 equipos de fútbol de once jugadores, con los que se podrían disputar simultáneamente 131,818 partidos; uno lee 2.9 millones de personas y difícilmente le vendrá a la cabeza que esa cantidad de hombres y mujeres equivale a la población total, en conjunto, de los estados de Aguascalientes, Colima y Baja California Sur. Y podríamos también abundar en lo que significa vivir en situación de carencia por calidad de espacios y vivienda, en lo que impacta en el desarrollo académico de los niños y adolescentes que asisten a la escuela, en la estabilidad anímica de una ama de casa…, pero ahí lo dejamos. Espero que con lo dicho sea suficiente para apuntalar el juicio: comprender cualquier cosa requiere tiempo y esfuerzo, y si es importante, pues más. 

    En cambio, cualquiera de los frecuentes desatinos de quien se autodenomina “una de las mejores ingenieras del país” se pesca al vuelo y da risa ipso facto. La señora agarra el micrófono y dice que el presidente López Obrador ni vio venir que ella sería la candidata del muégano conservador y, claro, a botepronto desata un tsunami de burlas.

    Ahora ya nada más recuerde un poco, reproduzca los ejemplos y medite: por un lado, una cascada de noticias importantes, trascendentes, que para entender en su justa dimensión requieren de tiempo y también de cierto trabajo mental, y por el otro lado las constantes y reiteradas trivialidades y chorradas de la señora elegida por el señor X, tonterías que no hace falta más que decidirse ya sea tomarlas por el lado cómico o enojarse frente a la palmaria degradación de la política en México. Me temo que muchos y muchas se van a ir por la fácil, y esa es la terrible nocividad de la señora Xóchitl Gálvez y sus secuaces: como venían haciendo desde hace mucho con su mal ejemplo y actuares, están envileciendo la política, ahora con humorismo involuntario, auto humillación y chacota.

    • @gcastroibarra
  • Censurables y borrables

    Censurables y borrables

    Las personas exigen libertad de expresión
    como compensación por la libertad de pensamiento
    que rara vez usan.

    Søren Kierkegaard, La época presente.

    Esta semana tuve que ir a CU, y salí de ahí abatido. 

    Hacía como diez años que no me apersonaba en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en cuyas aulas, hace casi ya cuarenta años, estudié la licenciatura. La última vez que había visitado mi escuela, tal vez en 2012, ya era perceptible el deterioro, pero no al grado en el que hoy día cunde. En principio, las descomunales rejas de metal que pusieron estragan todo: ahora, para quienes llegan por el circuito Mario de la Cueva, la Facultad parece un centro penitenciario. Horroroso. El ascenso a la explanada y los edificios se siente como una inmersión en un sitio fortificado. Lo primero que me hizo detener el paso fue un mural pintado en uno de los primeros edificios con que uno se topa. Dos enormes monigotes, evidentemente jóvenes. Uno está leyendo un pequeño libro que sostiene frente a sí con la mano derecha, el otro mira hacia el horizonte. El primero está encadenado a una modesta pila de volúmenes: Dogma, Poder…, Historia Universal, El Capital, Dinero y… El otro personaje parece tener las manos esposadas a la espalda. Hay un tercer rostro en el otro extremo, con los ojos cerrados y una expresión de sufrimiento. El caso es que cada uno de los tres individuos aparece con una cinta negra cubriéndole la boca, en todas con sendos letreros: CENSURA. Un mensaje no censurado: un mural paradójico. Y conforme uno se aproxima a la explanada, la explosión: todas las paredes están plagadas de pintas y con papeles pegoteados… Más allá de lo sucio e indecoroso, más allá del salvaje aspecto que ofrece la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, lo que realmente me entristeció fue el contenido de los mensajes. Enseguida una muestra…

    Seis palabras en dos líneas, y entre ambas, la ilustración de una silla blanca de plástico. En el respaldo de la silla la marca de una cerveza: Corona. El mensaje: seis palabras y una falta ortográfica:

    Pa que descanses de
    tú ansiedad

    En una de las escaleras del edificio A, una declaratoria que resulta difícil de considerar como política y en cambio sí, por el pronombre, como importada:

    Nunca quise
    tanto a nadie
    como a vos

    En otro piso, este sí un clásico, con todo y su hoz y martillo, tan repetido y repetido que, me temo, ya no dice nada: 

    Luchar
    Crear
    Poder
    Popular

    Me hallé también montones de grafitis que ni de cerca alcanzan el piso mínimo del planteamiento de una postura política. Tonterías que ni a memes llegan. Pintas que hace que uno tenga que dudar respecto a la edad mental de quienes las realizaron: un ente parecido a un oso amarillo, alado, bocón y con cola, acompañado únicamente de una palabra: ¡Libérate! Y a la entrada de un salón de clases, de un salón de clases universitario, de un salón de clases de la Máxima Casa de Estudios del país, algunos monitos minimalistas más o menos bien dibujados: un gato con casco de astronauta parado sobre un planeta de su tamaño, un cohete espacial, un alienígena con gorra, un pequeño astronauta… El gato dice: No estoy bien. El extraterrestre afirma: No estamos solos. El astronauta por su parte informa: Me siento solo. Y en el colmo, esta sí, neta, degradación de valores, échense este tropo a la uña:

    Sexo,
    Drogas y
    José José

    En un aula, de extremo a extremo del pizarrón, con plumón de tinta indeleble, pude leer el mensaje mejor redactado y, además, indiscutible:

    El fútbol no es el único deporte.

    Pero no todo lo que vi fue bobería y la estulticia exhibicionistas, también, desgraciadamente, me topé con mensajes estos sí muy censurables; muestro uno:

    No votes lucha

    El peor de todos, la puntilla, el que me dejó un mal sabor de boca que no se me ha quitado todavía, estaba pintarrajeado muy cerca de las ventanillas de servicios escolares —en donde, por cierto, en la señalética correspondiente alguien tachó “servicios” y arriba escribió “acosos”—:

    No le debo
    nada a este
    país X 
    por nacer aquí.

    Independientemente de la incorreción gramatical, aceptemos que resulta un espanto encontrar esta moción en las paredes de Ciudad Universitaria, más en Ciencias Políticas y Sociales. De entrada, el o la mozalbete que pintarrajeó ese aserto seguramente no tiene ni la más remota idea del gran privilegio que supone que esté ahí inscrito. Quien apuntó tal afrenta es quien menos me preocupa porque en última instancia fue uno: quienes realmente me desconciertan y me llenan de tristeza es el montonal de alumnos y profesores que no lo pintaron y tampoco lo han borrado.

    • @gcastroibarra
  • Noticia mata historia

    Noticia mata historia

    Cuando yo era niño la gente se enteraba de las noticias en la mañana, principalmente a través de los periódicos. Eso quiere decir que “la gente” no era toda la gente, ni siquiera la mayoría: las personas que atendían las noticias cotidianamente eran unos cuantos; incluso al interior de los hogares en donde se compraba el periódico. Las cosas cambiaron pronto. Ya entrado en mis primeras juventudes, si uno quería estar más o menos al tanto del acontecer tenía que ver los noticieros nocturnos en la tele. Esa situación, durante mucho tiempo, tenía coordenadas y nombre: canal 2 y Jacobo. Después, durante algún período las noticias se fueron a los matutinos radiofónicos.

    Hoy día y desde hace ya algunos años, casi todo lo que publican diariamente los periódicos matutinos ya no es noticia: debido a los medios electrónicos, pero sobre todo a los medios digitales y a las redes sociales en línea, sus páginas son fundamentalmente un recuento de lo que ya sabíamos…, ¡y de lo que ya sabíamos casi todos!: actualmente vivimos empapados de información, de tal suerte que nos enteramos de un demonial de asuntos, aunque no nos interesen, aunque no queramos. En México, para colmo, buena parte de la información acerca de lo que acontece en la arena pública y sin duda la pauta de la llamada agenda nacional se propaga, de lunes a viernes, desde las mañaneras: prácticamente 24 horas antes de que comiencen a circular los periódicos que podrían dar cuenta de lo que ahí se dice. 

    De un montón de sucesos nos enteramos al momento, altiro, si acaso unos minutos después. La oportunidad de la noticia es hoy casi la inmediatez. Si un evento se considera noticioso, el público tiene que saberlo ipso facto. Por tanto, la caducidad de una noticia es también inmediata. Vivimos en un ambiente de información abundante y fugaz. Ni siquiera necesitamos olvidar algo para que dejemos de atenderlo: sencillamente ocurre que siempre tenemos la conciencia ocupada con lo más reciente, independientemente de su importancia.

    Por lo demás, desde siempre, no es raro que los hechos históricos pasen, si no desapercibidos, al menos sí subvalorados por la gente contemporánea a su ocurrencia. Vivir tiempos históricos no asegura ser consciente de ello. Nunca lo ha sido, y hoy que vivimos bajo una catarata de notas que inclemente cae casi sincronizada con los hechos, pues menos. Mire, por ejemplo, seguramente usted recuerda que en julio pasado vivimos el día más caluroso jamás registrado en la historia. Claro, en términos noticiosos le estoy hablando de algo que pasó hace ya muchísimo tiempo, un evento que ya fue sustituido en su memoria RAM por otros miles…, pero, cuidado, se trata de un hecho histórico por antonomasia. Repito: el martes 4 de julio de 2023 fue el día con la temperatura promedio más alta de la historia de la Humanidad —la temperatura promedio global ese día fue de 17.18 grados Celsius (62.92 grados Fahrenheit)—. Además, se trató de un acontecimiento mundial perceptible localmente: las olas de calor que azotaron a varias regiones del planeta durante esa semana tuvieron también presencia en nuestro país, por ejemplo, la temperatura en Monterrey alcanzó 45 grados Celsius. Días después del hecho histórico, António Guterres, secretario general de la ONU, dijo ante la Asamblea General del organismo:

    Las consecuencias son claras y trágicas: niños arrastrados por las lluvias monzónicas; familias que huyen de las llamas; trabajadores que se derrumban en un calor abrasador. La única sorpresa es la velocidad del cambio. El cambio climático está aquí. Es aterrador. Y es apenas el comienzo. La era del calentamiento global ha terminado. La era de la ebullición global ha llegado.

    Tremenda declaración, ¿cierto? Tremenda y muy mediática: de inmediato inundó las redes y llegó a los noticieros de radio y televisión, y en su momento a las páginas de los periódicos… Pero, igual que sucede con todas las demás noticias, de inmediato fue sustituida por otras, las más recientes… Un par de meses después, en septiembre, el mismo Guterres, quizá abatido por el poco caso que recibió su declaratoria anterior, comenzó su intervención en la minicumbre climática emergente organizado en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York: “La humanidad ha abierto las puertas al infierno”. ¡Zaz! ¿Así o más claro? El portugués alertó —“El calor horrendo está teniendo horrendos efectos”— y denunció —“la avaricia desmedida de la industria de los combustibles fósiles”.  Igual, sus palabras se hicieron noticia de volada…, y de volada pasaron al olvido porque a botepronto el público ya estaba pensando en otra cosa.

    Noticia mata historia. Y cualquier noticia. Hoy que escribo, por ejemplo, leo que las reservas internacionales de nuestro país alcanzaron un récord histórico: 205 mil 623 millones de dólares, el monto más alto desde que existen registros, es decir, 1995. Y qué creen, mañana casi nadie tendrá esto en mente, como en cambio seguramente sí el dislate que durante el día cometa la señora Bertha Xóchitl o cualquier otra intrascendencia. 

    No dudo que todo lo dicho hasta aquí usted ya lo supiera. Me animé a escribirlo nada más para recordarnos que estamos viviendo tiempos históricos y que en buena medida nos toca documentarlos, con todo y el escándalo noticioso que todo el santo día nos divierte y distrae. Fernando Abad urge en un texto reciente a “escribir la historia de las Guerras Semióticas”; tiene razón, y una de ellas se libra entre el foco y la distracción.

    • @gcastroibarra
  • Las mentiras de la señora

    Las mentiras de la señora

    La conozco: sé que goza y nada en la mentira como un pez en el agua.
    Pero no le proporcionaré ese placer. Romperé la red de mentiras
    en que quieran envolverme… Todo antes que la mentira y el engaño.

    León Tolstói, Anna Karenina.

    Tal y como tuvo que incorporarse una sección en las mañaneras para desmontar las mentiras de la semana, ya va siendo hora de que, con cierta frecuencia, tengamos que hablar de las mentiras de la señora. Me refiero a las trolas que, persistente, entre vacuidades, metidas de pata, dislates y risotadas lelas profiere a la menor provocación, o sin provocación siquiera, la señora Bertha Xóchitl Gálvez Ruiz, la desinflada candidata del muégano prianista. 

    La abanderada del conservadurismo no se destaca por sus dotes creativos, así que no nos enfrentamos a una plétora de embustes variados, sino más bien a la reiteración machacona de una ristra de chapucerías más o menos fijas. La mitomanía de la panista se expresa ligada a un combito exiguo de obsesiones: una autoproclamada identidad indígena avalada a punta de huipiles de marca, su presunto izquierdismo de trotskista de Polanco arrepentida, una dizque excelencia ingenieril certificada vía copy-paste, el cuento de la mujer que viene desde lo más recóndito del mismísimo México profundo —no se rían, eso dijo—, la supuesta frescura reducida a echar chingaos y aceptar cotidianamente que la “pendejió”, su imposible no filiación a ningún partido y su consecuente adscripción a esa entelequia que la derecha llama “La sociedad civil”, su juventud de sexagenaria, la pretendida defensa apasionada por las energías limpias desde la trinchera de los negocios sucios, su aspiracionismo embozado de espíritu empresarial, y un no muy nutrido etcétera.

    Ahora, las faltas a la verdad de la señora no sólo no son ni muy creativas que digamos ni muy variadas, sino que también, en su enorme mayoría, tienen que clasificarse como intentos de engaño. Porque vale la pena recordarlo: hay de maneras a maneras de espetar afirmaciones que no corresponden a la verdad.

    Un engaño no es lo mismo que un error. Si alguien te dice algo que sinceramente piensa que es cierto, a pesar de que no lo sea, a pesar de que no sea verdad, no podríamos decir que esa persona esté mintiendo. Un ejemplo: si cualquiera de nosotros viajara en el tiempo y el espacio para darnos una vuelta por Tesalia a mediados del siglo V a. C., y pudiéramos preguntarle a Hipócrates de Cos qué provoca la gripe, el señor, a quien en Occidente consideramos padre de la medicina, respondería que la gripe la causa un desequilibrio entre los cuatro humores del cuerpo. Nosotros sabemos que eso no es verdad, sabemos que la gripe la produce el virus de la influenza. Con todo, ¿podríamos decir que Hipócrates miente? No, porque Hipócrates estaría contestando lo que él piensa que es verdad.

    La cosa cambia si una persona sabe que lo que está diciendo no es una verdad fáctica, es decir, si suelta una mentira a sabiendas de que lo está haciendo. Por ejemplo, si yo ahora mismo me pongo lúgubre y te digo que vengo del más allá ya que morí ayer, entonces hay de dos: si yo realmente pienso que es verdad que estoy muerto, pues seré un hombre afectado por el Síndrome de Cotard o Delirio Nihilista, un enfermo mental, pero no un mentiroso; sin embargo, si sé que estoy vivo, pues estaré queriendo pasarme de vivo, tratando de tomarles el pelo, de engañarlos. En este caso, decimos que la persona miente toda vez que expresa algo contrario a lo que sabe, piensa o siente. Y no agrego “o cree” porque eso es harina de otro costal: la sentencia “Dios existe” es una creencia, una fe, que no puede clasificarse como verdad o mentira.

    Las mentiras que dispara cual metralla bien aceitada la señora Gálvez no son creencias, tampoco errores, son embustes, trolas, intentos de engañar a la gente. Por ejemplo, el fin de semana, en su eventito en el Monumento a la Revolución, la candidata del PRIAN a la Presidencia de la República, entre olvidos, guasas y risitas nerviosas, afirmó que ella “apoyó” que los programas del bienestar de la 4T quedaran protegidos como un derecho constitucional, cuando es un hecho fáctico que el PAN en pleno votó en contra. Otro garbanzo de a libra: la señora Bertha Xóchitl gritoneó el domingo que su padre le enseñó el valor del trabajo…, el mismo padre que ella misma ha dicho que era un señor que, por borracho, no trabajaba y la mantenía a ella y a su familia en la pobreza…, hasta que ella comenzó, claro, a vender gelatinas. Una más: también el fin de semana, en el mismo discurso, la señora X sostuvo:

    • “Es el momento de honrar nuestra historia…”, y
    • “Basta ya de la obsesión por la historia, ahí no está lo que queremos”

    Como suele ocurrirle, la palmaria contradicción encuera sus mentiras. Lucha en contra de la corrupción y es la candidata del PRI. Dice que es feminista y es la candidata del PAN. En fin…

    Resulta muy fácil evidenciar las mentiras de la señora. Conforme avance el proceso, si la derecha se empecina en la estrategia de la autoflagelación y la deja como su candidata, las mentiras de la señora serán más y más descaradas. Hay muchos quienes juzgan que lo mejor es no hacerle caso, no prestarle atención… Discrepo. Me parece que hoy nos toca a nosotros enfrentar su mendacidad. Quiero decir a la ciudadanía responsable, entre otras cosas, porque parte del riesgo es que la única opción seria que se presentará a la contienda, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, tenga que perder tiempo en tonterías. Ojalá que no. Ojalá que la candidata de Morena no tenga que atender mentiras y guasas. Ojalá que el contrapeso ciudadano sea suficiente, como hasta ahora lo ha sido. 

    • @gcastroibarra
  • Prensa patológica y salud pública

    Prensa patológica y salud pública

    A inicios de esta semana, Expansión/política publicó en línea una nota ejemplar…, quiero decir, una nota que ejemplifica la deshonestidad y la chabacana malicia con la que la mayoría de los medios de comunicación tradicionales se desvive desde hace años por minar la credibilidad del primer gobierno federal de la 4T:

    “Con mal desempeño en índices de salud, México se aleja del objetivo Dinamarca”

    Tal es el encabezado, y ¡júrenlo!, con ese mensaje se quedará la mayoría de los ojos que a vuelo de pájaro lo vean pasar en un newsletter, lo lean en un post en redes sociales o incluso alcancen a topárselo en el sitio web de la revista. Como suele suceder, poca gente va a leerlo; como me temo, la mayoría de quienes lo lean únicamente lo hará para apuntalar sus prejuicios ideológicos y nutrir sus fobias.

    La nota, por supuesto, no pasa de ser otro pelo del mismo gato melenudo, feo, arisco y mañoso: un intento más de asestarle una puñalada trapera al presidente de la República. “Con mal desempeño en índices de salud, México se aleja del objetivo Dinamarca”. La interpretación predominante entre la comunidad de lectores de Expansión/política es fácil de prever: Claro, López está loco: México jamás alcanzará a ser como Dinamarca. De poco valdría contestarles —como ya me tocó explicarle a un compañero de trabajo— que el presidente jamás dijo que pretende que México sea como Dinamarca…

    • — ¡Es más, en un montón de renglones no nos convendría, sería un retroceso!
    • — Uy, no, ¡brincos diéramos!
    • — Por ejemplo, Dinamarca, oficialmente Kongeriget Danmark, es decir, Reino de Dinamarca, ¡es una monarquía! Y México, ¿no sé si te acuerdas?, una república democrática.
    • — Bueno…
    • — Otra: población. Dinamarca tiene menos de seis millones de habitantes y acá somos unos 130 millones. Y de territorio qué tal: en México caben 45.7 Dinamarcas.
    • — Bueno, pero estamos hablando del sistema de salud.

    Justo, y regreso a la nota de Expansión. La mención de Dinamarca como “objetivo” es un dardo con ponzoña dirigido al empeño de AMLO de construir para nuestro país un sistema de salud pública, “como el de Dinamarca”. ¡Ah, entonces, seguro los “índices de salud” a los que alude el título de la nota se referirán a los sistemas públicos de salud de ambos países! Pues qué cree, que no principalmente… Enseguida del título, se destaca: “De los países de América Latina miembros de la OCDE, México tiene los resultados más bajos en indicadores de salud, como mortalidad infantil, esperanza de vida y gasto público”.  En efecto, todo el texto está armado con base en datos tomados de un documento dado a conocer hace poco por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico​, organismo internacional paladín del pensamiento neoliberal, y el Banco Mundial: Health at a Glance: Latin America and the Caribbean 2023. Con información referida al año pasado, el análisis se enfoca a dar cuenta de cómo se encuentra la salud de la gente en los países de América Latina y el Caribe. Ojo, la salud de las personas, no los sistemas de salud pública de cada nación. ¿Ven el timo?

    • — ¿Y no es lo mismo? -preguntará algún asiduo lector de Expansión/política.
    • — Pues no, y si no le queda claro nada más imagine usted que mañana, por arte de magia, toda la población de Dinamarca padeciera los problemas de salud que enfrenta la población de México. ¿Podría el maravilloso sistema de salud pública danés sanar a todos en menos de seis años? Supongamos que atenderlos a todos sí —que lo dudo—, ¿pero curarlos? Antes de contestar, nada más recuerde qué es una enfermedad crónica.

    ¿Y con qué creen que arranca la nota? Nada menos que con una de las peores herencias estructurales que en buena medida debemos a más de tres décadas de neoliberalismo: “En el país, las enfermedades crónicas como la diabetes y la obesidad registran altos porcentajes…” Sin duda. Es más, México es el país de la OCDE con la tasa de prevalencia de diabetes más alta. Ahora, lo que no se explica es el contexto. Primero, el temporal: este azote no comenzó en 2018, sino que se aceleró claramente con los cambios de patrones alimenticios y en general de consumo aparejados a la globalización y particularmente a la invasión de alimentos ultraprocesados que trajo el tratado de libre comercio con Estados Unidos. Y segundo, el comparativo: la diabetes es un problema importante no sólo en América Latina: Estados Unidos ocupa el cuarto lugar en la tasa respectiva.

    Y así como apunta como “malos resultados” el problema de la diabetes y la obesidad, la nota subraya que “México tiene la segunda tasa de mortalidad infantil más elevada de los países de la región que son miembros [de la OCDE], con 13.8 por 1,000 nacidos vivos”. Es decir, de nuevo, un problema histórico, estructural… En el otro extremo de la vida, la muerte, la nota de Expansión señala: “México tiene 75 años de esperanza de vida, cinco menos que el promedio de la OCDE, de 80 años.” Lo cual es cierto, y ha sido cierto desde que se mide, simple y sencillamente porque es uno de los muchos rostros de la desigualdad global. Además, la nota de Expansión no reporta lo que sí acentúa la OCDE: “la esperanza de vida en los cuatro países latinoamericanos de la OCDE (Costa Rica, Chile, México y Perú) subió ligeramente en la pandemia”.

    Curiosamente, en un párrafo se respalda el diagnóstico certero que López Obrador ha hecho del sistema de salud pública maltrecho que dejó el prianismo: “México se ha rezagado también en el número de profesionales de la salud disponibles para cada 1,000 habitantes. El país tiene 2.4 médicos y la media de la OCDE es de 3.4. De enfermeras, cuenta con 2.8 mientras los países miembros tienen en promedio 10.3. Incluso, en América Latina y El Caribe hay una media de 3.6 enfermeras”. Claro, la jiribilla está en la conjugación del verbo: sí, “México se ha rezagado”, pero no de 2022 para acá ni de 2018 para acá, así que sería más correcto frasear “México está rezagado”. Si uno parte de este hecho, ¿alguien podría explicarme cómo una misma persona critica esto y al mismo tiempo sostiene que el dichoso Seguro Popular funcionaba? ¡Cómo, digo yo! ¿Sin médicos y enfermeras?

    La chapuza está firmada por la reportera Dulce Soto. En el propio medio puede encontrarse una semblanza profesional de la licenciada Soto: ha trabajado para Reforma y Aristegui, y fue formada académicamente en la UNAM (Ciencias de la Comunicación) y el CIDE (diplomado de Periodismo de Investigación), así que dudo que el desatino de su nota pueda explicarse por incapacidad profesional. 

    • @gcastroibarra