Irán afirmó haber atacado instalaciones militares clave de Israel mientras continúan los bombardeos y los ataques con misiles en la región. La tensión se mantiene alta tras una nueva oleada de ataques en Medio Oriente y la creciente crisis en el estrecho de Ormuz.
El Ejército de Irán afirmó este miércoles que atacó la agencia de inteligencia militar israelí conocida como Aman, así como una base naval en Haifa y un sistema de radar del país. En el comunicado difundido por la televisión estatal iraní también se mencionó como objetivo la unidad militar 8200 y el radar “Green Pine”, parte del sistema de defensa antimisiles de Israel.
Por su parte, Israel informó que detectó una nueva oleada de misiles provenientes de territorio iraní. En Jerusalén se activaron las sirenas de alerta antiaérea y se escucharon explosiones a la distancia, mientras medios locales reportaron varios heridos cerca de Tel Aviv tras los ataques.
Esta escalada ocurre en medio de una guerra regional que también ha afectado el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, donde se han registrado ataques contra buques y un fuerte impacto en el mercado energético global, ya que por esa ruta pasa cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo.
En un nuevo despliegue militar, Irán lanza misiles contra objetivos estadounidenses e israelíes, generando tensiones en la región y preocupaciones sobre la exportación de petróleo.
Este lunes, Irán realizó una serie de ataques contundentes durante su operación militar conocida como “Promesa Verdadera 4”. Este ataque marcó la 33.ª oleada de hostilidades y estuvo dirigido a objetivos importantes en Israel y Estados Unidos. Según informes, más de diez misiles impactaron en Tel Aviv, y hay reportes de que la Quinta Flota de la Armada estadounidense también fue alcanzada.
Sardar Naeini, portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, afirmó que las Fuerzas Armadas iraníes mantienen un estrecho control sobre la situación en el estrecho de Ormuz. “La Armada de Estados Unidos está a más de 1.000 kilómetros de Irán, y hemos logrado destruir toda su infraestructura militar en la región”, declaró Naeini.
La tensión aumentó cuando el Ejército de Irán afirmó que no permitirá la exportación de petróleo desde la región hacia Estados Unidos ni sus aliados. Esta advertencia resuena en medio del conflicto creciente entre Irán, Estados Unidos e Israel.
Irán se presenta decidido a proteger sus recursos y la seguridad en el área. Las acciones del país persa reflejan su compromiso de responder a las agresiones y su voluntad de mantener el control sobre sus intereses. La comunidad internacional observa con atención, a medida que la situación se vuelve más volátil.
La UNESCO advirtió que tres sitios históricos en Irán, Israel y Líbano han resultado afectados por la guerra, y alertó que otros lugares de gran valor cultural en la región también podrían estar en riesgo debido a la escalada del conflicto.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) informó que al menos tres sitios considerados Patrimonio Mundial han resultado dañados a causa del conflicto armado en Oriente Medio. Se trata del Palacio de Golestán, en Teherán; la Ciudad Blanca de Tel Aviv, en Israel; y el Puerto de Tiro, en Líbano.
A través de un comunicado, la Unesco manifestó su profunda preocupación por los efectos de la guerra en el patrimonio cultural de la región. La organización también advirtió que otros sitios históricos ubicados en países cercanos podrían verse amenazados por las hostilidades.
Entre los territorios donde existen lugares patrimoniales en riesgo se encuentran Armenia, Azerbaiyán, Baréin, Chipre, Irak, Jordania, Kuwait, Omán, Palestina, Catar, Arabia Saudí, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Yemen. Ante esta situación, el organismo ha compartido con las partes involucradas las coordenadas de los sitios protegidos para que se tomen precauciones y se eviten mayores daños.
Asimismo, la Unesco recordó las obligaciones establecidas en la Convención de La Haya de 1954 sobre la protección de bienes culturales durante conflictos armados, así como en la Convención de 1972 sobre la protección del patrimonio cultural y natural.
Arabia Saudita inició recortes en su producción de petróleo mientras la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán continúa generando incertidumbre en la región, provocando que el precio del barril aumente 30%.
La tensión en Medio Oriente comenzó a reflejarse en el mercado energético mundial y Arabia Saudita comenzó recortes en su producción petrolera, en tanto el conflicto, ha paralizado gran parte del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico, provocando que el precio del barril se haya elevado 30%, alcanzando los 119 dólares.
La petrolera Saudi Aramco redujo la extracción en al menos dos de sus reservas, la decisión ha reflejado la presión que enfrentan los productores ante el panorama de inseguridad en las rutas petrolera y el temor a nuevos ataques en la zona.
El impacto no sólo se ha centrado en Arabia Saudita, Irak también redujo de forma drástica la producción en sus principales campos del sur, con un recorte cercano al 70%. A esto se añadió la decisión de Kuwait Petroleum Corporation de restar sus acciones y declarar fuerza mayor, una medida que suele aplicarse cuando factores externos impiden cumplir con los compromisos de producción o entrega.
La posibilidad de nuevos ataques mantiene en alerta a las compañías navieras y a los países productores, mientras Arabia Saudita busca desviar parte de sus exportaciones a través de conductos petroleros hacia el Mar Rojo para evitar las zonas más peligrosas.
Cientos de petroleros detenidos dentro del Golfo en las inmediaciones del estratégico estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más importantes para el comercio energético global ha dejado una imagen poco habitual en la región. Con el bloqueo y la guerra, el mercado del petróleo vuelve a entrar en terreno de alta inestabilidad.
Un análisis de The New York Times identificó un misil Tomahawk, tipo usado por EUA, como el que impactó una base naval junto a una primaria en Minab.
Un video verificado por The New York Times apunta a que fue un misil estadounidense el que impactó cerca de una escuela primaria en la ciudad de Minab, al sur de Irán, ataque que dejó al menos 175 muertos, la mayoría niñas. La grabación, difundida por la agencia iraní Mehr News y analizada por especialistas del Times, muestra el momento en que un misil de crucero Tomahawk golpea una base naval ubicada junto al centro educativo el pasado 28 de febrero.
De acuerdo con la investigación del diario, el proyectil que aparece en el video corresponde a un Tomahawk, un tipo de misil de largo alcance que es utilizado por las fuerzas armadas de Estados Unidos. Analistas del periódico compararon la grabación con imágenes satelitales y otros videos tomados tras el ataque, concluyendo que el impacto ocurrió en una base operada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, situada junto a la escuela primaria Shajarah Tayyebeh, que resultó gravemente dañada durante el bombardeo.
El análisis también señala que la explosión registrada en la base naval ocurrió casi al mismo tiempo que el ataque contra el plantel educativo. Cuando la cámara del video se desplaza hacia la zona escolar, ya se observan grandes columnas de humo y polvo, lo que sugiere que el edificio de la escuela fue alcanzado incluso momentos antes.
Fotografía aérea que muestra tumbas durante los funerales de niños muertos en un presunto ataque contra una escuela primaria en Minab. Foto: Centro de prensa iraní /AFP
Las evidencias contradicen las declaraciones del presidente de Estados Unidos,Donald Trump, quien el sábado aseguró que Irán era responsable del ataque.“En mi opinión y con base en lo que he visto, eso lo hizo Irán”, afirmó el mandatario, al tiempo que sostuvo que las fuerzas iraníes carecen de precisión en sus ataques.
Expertos en armamento consultados por el medio, así como investigadores del colectivo Bellingcat, coincidieron en que el misil del video corresponde a un Tomahawk, arma que no poseen ni el ejército iraní ni el israelí. Según el Departamento de Defensa estadounidense, estos misiles guiados pueden recorrer hasta 1,600 kilómetros y contienen ojivas equivalentes a unos 136 kilogramos de TNT, lo que los convierte en proyectiles de gran precisión y poder destructivo.
El ataque ocurrió durante las primeras horas de la ofensiva estadounidense-israelí contra Irán iniciada el 28 de febrero. Mandos militares de Estados Unidos confirmaron posteriormente que buques de guerra desplegados en la región lanzaron decenas de misiles Tomahawk contra objetivos en el sur del país, en una operación que incluyó zonas cercanas al estrecho de Ormuz, donde se ubica la ciudad de Minab.
El Ejército israelí confirmó la muerte de Abu al Qasem Babaiyan, quien apenas llevaba una semana como director de la Oficina Militar del líder supremo iraní, tras un bombardeo en Teherán.
El Ejército de Israel confirmó que mató en un bombardeo en Teherán a Abu al Qasem Babaiyan, nuevo jefe de la Oficina Militar del líder supremo de Irán. El ataque ocurrió el sábado y fue ejecutado por la Fuerza Aérea israelí con apoyo de inteligencia militar.
Babaiyan había asumido el cargo apenas una semana antes, tras la muerte de su antecesor, Mohamed Shirazi, durante la primera oleada de ataques israelíes contra la República Islámica. De acuerdo con las fuerzas israelíes, el funcionario coordinaba a distintas fuerzas del régimen para ejecutar operaciones militares y actividades de emergencia.El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, celebró la operación y advirtió que continuarán eliminando a los reemplazos de los altos mandos iraníes, mientras el conflicto entre ambos países ha dejado más de 1,300 muertos en Irán y al menos 10 víctimas en Israel desde finales de febrero.
La Asamblea de Expertos confirmó el nombramiento del hijo de Ali Jamenei como máxima autoridad política y religiosa del país, consolidando su influencia dentro del aparato de seguridad y el poder clerical iraní.
La Asamblea de Expertos de Irán anunció el nombramiento del ayatolá Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo de la República Islámica de Irán, convirtiéndose en el tercer dirigente en ocupar el cargo desde la revolución islámica de 1979. La decisión fue dada a conocer públicamente en la plaza Vanak de Teherán, según reportes de la televisión estatal IRIB y de la agencia Fars.
El nombramiento se produce tras la muerte de su padre, Ali Jamenei, quien dirigió el país durante más de tres décadas y falleció el pasado 28 de febrero en medio de los bombardeos atribuidos a Estados Unidos y Israel. Con esta designación, Mojtaba hereda la máxima autoridad política, religiosa y militar de la nación, un cargo que tiene la última palabra en temas clave como política exterior, seguridad y el programa nuclear iraní.
A lo largo de los últimos años, Mojtaba Jamenei había acumulado una notable influencia tras bambalinas, especialmente por sus vínculos con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), una de las instituciones más poderosas del país. Analistas señalan que su cercanía con sectores duros del régimen le ha permitido construir una sólida red de apoyos dentro del aparato de seguridad y entre las generaciones más jóvenes de la estructura militar.
Nacido en 1969 en la ciudad santa de Mashhad, Mojtaba participó durante su juventud en la Guerra Irán-Irak y posteriormente se formó en los seminarios religiosos de Qom, uno de los centros teológicos chiíes más importantes del país. Aunque posee el rango clerical de hojjatoleslam, un nivel inferior al de ayatolá, su papel cercano al poder lo mantuvo durante años como una figura clave dentro del círculo político de su padre.
Su ascenso también ocurre en un contexto de tensión política interna y presión internacional por el programa nuclear iraní. Las potencias occidentales han buscado frenar el desarrollo nuclear del país, mientras Teherán sostiene que sus actividades tienen fines civiles y energéticos.
El nuevo líder supremo enfrenta ahora retos políticos y sociales significativos, incluyendo críticas de sectores que rechazan cualquier señal de sucesión dinástica en la república islámica. En los últimos años, su nombre apareció en protestas ciudadanas que exigían mayores libertades, lo que anticipa un escenario complejo para el inicio de su liderazgo.
Una nube de gases tóxicos cubrió Teherán tras bombardeos de Estados Unidos e Israel contra instalaciones petroleras.
Luego de que las fuerzas de Estados Unidos e Israel bombardearan cinco instalaciones petroleras en Irán, este domingo se generó una espesa capa de humo que cubrió Teherán. Una nube gris que nublaba el camino que, según el gobierno iraní, contenía gases tóxicos para la población.
El ataque a cuatro depósitos de crudo y un sitio logístico dejó al menos seis muertos y 20 heridos, un hecho que el portavoz de la cancillería, Esmaeil Baghaei, calificó como “crímenes de guerra y contra la humanidad”, y que también dañó miles de estructuras civiles.
Además, generó la gigantesca nube de gases que oscureció la capital, por lo que el gobierno instó a los ciudadanos a permanecer resguardados, pues se trata de gases que pueden causar problemas respiratorios e irritar los ojos. La Sociedad de la Media Luna Roja de Irán informó que se trata de “cantidades significativas de hidrocarburos tóxicos, óxidos de azufre y nitrógeno”.
Este domingo marcaba el regreso de los iraníes tras la semana feriada que tuvieron debido al luto por la muerte de su líder, Ali Jamenei, asesinado durante los ataques estadounidenses e israelíes. Sin embargo, amanecieron en oscuridad. Además, se tuvo que interrumpir “temporalmente” la distribución de combustible y se limitó la venta de gasolina a 20 litros por vehículo.
Mientras Teherán define al sucesor del ayatolá Ali Jamenei tras su muerte en ataques militares, el presidente de Estados Unidos advirtió que el próximo líder iraní necesitará el visto bueno de Washington para mantenerse en el poder.
La tensión internacional aumentó luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que el próximo líder supremo de Irán “no durará mucho” si no cuenta con la aprobación de su gobierno. Las declaraciones ocurren en medio de la crisis generada tras la muerte del ayatolá Ali Jamenei, quien falleció el 28 de febrero durante ataques atribuidos a fuerzas de Estados Unidos e Israel.
En una entrevista con la cadena ABC News, Trump fue directo al advertir que el futuro dirigente iraní “tendrá que obtener nuestra aprobación”. El mandatario republicano remató que, de no contar con ese respaldo, “no durará mucho en el cargo”, declaraciones que han generado fuerte polémica a nivel internacional por sugerir una posible injerencia en el proceso político iraní.
El presidente estadounidense también defendió la ofensiva militar lanzada contra Irán, asegurando que su objetivo es evitar que Teherán consolide su influencia en Medio Oriente. Incluso describió al país persa como un “tigre de papel”, al afirmar que las capacidades defensivas iraníes han sido debilitadas tras las recientes operaciones militares.
Mientras tanto, en Teherán, la Asamblea de Expertos de Irán —el órgano clerical encargado de elegir al líder supremo— ya habría realizado la votación para designar al sucesor de Jamenei. Sin embargo, el nombre del nuevo ayatolá aún no ha sido revelado oficialmente, aunque medios estatales aseguran que el anuncio se realizará en las próximas horas.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Aragchi, rechazó tajantemente cualquier intento de interferencia extranjera en el proceso de sucesión. En entrevista con NBC News, el diplomático subrayó que la decisión corresponde únicamente a las instituciones de la República Islámica, y que nadie fuera del país tiene derecho a influir en la elección.
En medio de las especulaciones, uno de los nombres que ha circulado como posible sucesor es Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido líder supremo. No obstante, las autoridades iraníes han evitado confirmar candidatos, insistiendo en que la decisión final será anunciada oficialmente por la Asamblea de Expertos, en uno de los momentos políticos más delicados para el país en décadas.
La paralización del tráfico en el estratégico estrecho de Ormuz —por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial— ha encendido las alarmas en los mercados energéticos globales.
El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, que ya involucra a al menos 15 países, provocó un fuerte impacto en los mercados internacionales de energía, impulsando el precio del petróleo por encima de los 90 dólares por barril, un nivel que no se registraba desde 2023. Analistas advierten que la escalada militar está elevando los riesgos de interrupción en el suministro global de crudo.
El Brent del mar del Norte cerró la jornada en 92.69 dólares por barril, con un aumento superior al 8% en un solo día y un salto semanal de 27.88%. Por su parte, el WTI estadounidense terminó en 90.90 dólares, lo que representa un incremento diario de 12.21% y de 35.63% en la semana, reflejando la creciente tensión geopolítica.
En tanto, la mezcla mexicana de exportación se ubicó en 83.64 dólares por barril, con un alza de 11.16% frente a la sesión previa y un avance semanal de 31.79%, impulsada por la incertidumbre que domina el mercado energético internacional.
Especialistas señalan que el repunte responde principalmente a la prima de riesgo geopolítico generada por la guerra. De acuerdo con analistas financieros, el mercado teme posibles interrupciones en el suministro de hidrocarburos, más que una escasez inmediata del recurso.
Uno de los factores clave es la paralización del tráfico en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde transita aproximadamente el 20% de la producción mundial de petróleo. Economistas advierten que el cierre prolongado de esta vía marítima podría tensionar aún más el mercado energético global.
Incluso algunos bancos de inversión prevén que, si el conflicto escala, el precio del Brent podría acercarse a los 120 dólares por barril, e incluso alcanzar niveles extremos de hasta 150 dólares, lo que tendría efectos directos en la inflación mundial y en el costo de los combustibles.